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miércoles, 12 de abril de 2017

Con la misma piedra; Los 10 errores que todos cometemos al decidir

Estimad@s amig@s

Sinopsis
En Iceberg a la vista, los autores nos explicaron cuáles eran los diez principios para tomar decisiones acertadas. Ahora nos traen los diez errores que todos cometemos al tomar decisiones. Errores en los que recurrimos una y otra vez por no tener clara la forma en la que nos afectan al momento de decidir.
Un libro sencillo y directo ideal para tener a mano cada vez que tengamos dudas sobre determinadas decisiones, o cuando debamos hacer elecciones importantes en nuestra vida profesional y personal.

«Quien no duda no puede conocer la verdad»
Diego de Saavedra Fajardo

Introducción
Decidir es vivir y vivir es decidir
Gran parte de nuestra vida se conforma mediante las decisiones que vamos tomando en cada momento. Tal vez hayamos tenido que decidir si trabajar o estudiar, si casarnos o ser solteros, o si vivir en un país u otro, y todas estas decisiones han ido marcando nuestra existencia de un modo fundamental. Decidir es lo más relevante que hacemos. Una tarea que tiene consecuencias para nuestra vida y la de aquellos que nos rodean. Si tomamos buenas decisiones tendremos una buena vida, y si tomamos malas decisiones tendremos una mala vida. Así de simple. Somos lo que decidimos y decidimos lo que somos.

(…) solo con el hecho de decidir no se mejora el proceso de toma de decisiones (…) analizar las decisiones tomadas, ver los errores u oportunidades de mejora que había en ellas y tenerlas en cuenta en el futuro.

«Apresúrate lentamente»
Seutonio

«El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra» y tres, cuatro, cinco (...) a veces nuestra obcecación nos hace caer repetidas veces en el mismo error, y el no reconocimiento de éste, no genera aprendizaje.

Equivocarnos es parte de nuestro trabajo, pero sacar enseñanzas, también lo es. No me preocupa equivocarme, me preocupa y mucho no saber rectificar a tiempo, o no extraer-documentar conclusiones que me hagan no volver caer en la misma piedra.

Idea clave:
● Rodéate de personas que enriquezcan tu toma de decisiones, que aporten criterio, experiencia, visión a corto y largo plazo. Las decisiones que nos pueden ser utilices en un escenario cercano, pueden acarrear graves consecuencias a posteriori.

Atrae al comité de dirección a personas de pensamiento variado. No atraigas a directivos que piensan igual que tú, o que su decisión estará presionada por no llevarte la contraria. Las «decisiones sesgadas» al final pagan tributo.

«Dudemos incluso de la duda»
Anatole France

Buscar la decisión perfecta
Parálisis por análisis
El buscar la perfección en nuestras decisiones es uno de los errores más frecuentes. Por un lado, nos pone una presión innecesaria a la hora de decidir, y por otra, acostumbra a paralizar el propio proceso de decisión porque nos convierte en más dubitativos. Si no podemos fallar, entonces hasta llegar a lo que consideramos la decisión perfecta, puede pasar mucho tiempo.

Muchas veces nuestro objetivo es aprender y para eso debemos experimentar. Y al hacerlo, las cosas nos pueden salir bien o mal. Lo importante es estar preparados para el error. Esto significa que conviene que nuestros experimentos sean de bajo coste,

« Ya sé que este no es el modo de proceder. Ya me quedan menos posibles intentos »
Tomás Alba Edison  

Decidir a veces nos puede provocar temor porque decidir es elegir, y elegir comporta renunciar a otras opciones (…)

Idea clave:
● Si dejamos que el miedo a equivocarnos nos impida tomar decisiones, estaremos renunciando a tener protagonismo sobre nuestra vida.

Ser poco realistas
No confundir los deseos con la realidad
Cuando pensamos en una idea estamos convencidos de que es verdad. Y como es verdad creemos que todo el mundo piensa de la misma manera (…)

Una práctica que nos ayudará a no confundir la realidad con nuestros deseos es el distinguir los datos de las opiniones (…) un dato objetivo es una realidad que existe y es inamovible, una opinión puede estar equivocada.

Idea clave:
● Vemos las cosas como nos gustaría que fueran y no como realmente son.

Hacerse trampas
Es muy fácil engañarse y que nos engañen
(…) hemos de aprender a generar alternativas. No hay ninguna razón para pensar que la primera alternativa que se nos ocurra tenga que ser la mejor (…)

Idea clave:
● Hemos de intentar ver las cosas desde distintos prismas aunque no nos gusten.

Decidir según las modas
Hacer lo que hacen los demás
(…) tenemos tendencia a decidir en función de lo que hace la mayoría por temor a diferenciarnos de ella, y a hacer el ridículo en caso de que nuestra decisión no sea acertada y la de ellos sí (…)

No hay nada más peligroso que una persona con una sola alternativa, porque tendrá que matar por ella, ya que fuera de ella no habrá nada (…)

Idea clave:
● Hacer las cosas porque todos lo hacen es garantía de mediocridad, hemos de ser dueños de nuestras decisiones.

Precipitarse y arriesgar más de lo necesario
Los riesgos hay que calibrarlos
(…) el motivo de la autopresión para decidir es que queremos decidir rápido (…) para quitarnos la incomodidad que nos puede producir el mantener una decisión pendiente de ser tomada (…)

Idea clave:
● Hemos de controlar los riesgos. Quien no arriesga no gana, pero quien arriesga demasiado puede perderlo todo fácilmente.

Confiar demasiado en la intuición
Intuición más análisis
La intuición es una asociación global, involuntaria, rápida y automática de una situación que juzga el modo más adecuado de proceder. Se contrapone a los análisis y razonamientos, que son lentos, voluntarios, fruto de la descomposición de una situación en partes y la comprensión de cada una de las partes (…)

Idea clave:
● Para que las decisiones tomadas intuitivamente sean aceptadas por la organización, es necesario que quien decida tenga prestigio y una autoridad reconocida.

Ser prisionero de las propias ideas
Pueden no ser tan buenas
(…) las decisiones de las empresas que salen bien nadie las cuestiona, sin embargo, hay decisiones que salen mal: inversiones que no dan la rentabilidad que se esperaba, departamentos que nunca debían haberse creado, etc. Hay una resistencia innata a cerrar esos proyectos que están fallando, sería como reconocer que algo se hizo mal. Más sencillo es mirar para otro lado y no hacer nada (…)

Idea clave:
● Las situaciones negativas tienen en nosotros un impacto subjetivo muy grande. Antes de aceptar una pérdida hacemos cualquier cosa por evitarla. Esto frecuentemente suele conducirnos a situaciones peores de las que teníamos.

No considerar las consecuencias
El remedio, peor que la enfermedad
(…) damos mucho peso a las consecuencias inmediatas e nuestras decisiones y prestamos muy poca atención a las consecuencias futuras. Lo presente tiene mucho peso en nuestras decisiones mientras que las consecuencias futuras les prestamos poca atención.

Idea clave:
● Tomamos decisiones para resolver problemas, y solo nos fijamos si nuestra decisión va a resolverlos. No consideramos si van a tener otras consecuencias que nos vayan a causar mayores inconvenientes que lo que pretendíamos resolver.

Sobrevalorar el consenso en la toma de decisiones
Los riesgos de las decisiones consensuadas
Tendemos a pensar que las decisiones tomadas en grupo suelen ser más efectivas que las adoptadas individualmente (…)

La presión grupal conduce a veces a que las decisiones en grupo sean menos eficaces que las tomadas individualmente (…)

Idea clave:
● La presión de los demás condiciona tanto nuestras decisiones que somos capaces de decidir diferente a lo que pensamos que es correcto solo por esa presión.

No llevar a la práctica lo que hemos decidido
La decisión debe ir seguida de la acción
Conocer nuestro perfil como decisores nos ayudará mucho a mejorar nuestras decisiones, no porque vayamos a cambiar cómo somos, sino porque sabremos cómo decidimos y en qué nos acostumbramos a equivocar (…)  

Idea clave:
● Ninguna decisión es buena hasta que alguien haga algo con ella. A la decisión le tiene que seguir la acción, de lo contrario no sirve de nada.

«Los hombres envejecen pero no maduran»
Alphonse Daudet



Link de interes

«La juventud debe acumular;
la vejez, usar»
Seneca

Recibid un cordial saludo

martes, 20 de septiembre de 2016

Empresas que caen: Y por qué otras sobreviven

Estimad@s amig@s

Sinopsis
Tras el impacto generado por la caída de gigantes como Lehman Brothers o Enron, Collins ha dedicado otro lustro a estudiar qué factores arrastran a las grandes empresas a la ruina. ¿El declive puede ser detectado con la suficiente antelación para corregirlo?, ¿cuán hondo puede caer una compañía para que su recuperación sea inevitable?, ¿cómo se puede corregir una mala situación?
En consecuencia, se trata de saber cuáles son los síntomas y las fases de la caída. Sólo siendo capaces de predecirla y detectarla se puede revertir a tiempo.
Toda organización, no importa lo grande que sea, es vulnerable. No existe ninguna ley que garantice la supervivencia, pero como concluye este trabajo de investigación, algunas empresas logran sobrevivir a las crisis siendo aún más fuertes que antes.

«El declive se puede detectar.
El declive se puede evitar.
El declive se puede revertir»
Jim Collins

Prólogo
El propósito de este libro es presentar una perspectiva ─basada en un trabajo de investigación─ sobre cómo puede llegar el declive incluso a aquellos que aparentemente son invencibles, de modo que los directivos puedan tener más posibilidades de evitar un destino trágico.
Jim Collins


«Perdurar o caer, sobrevivir o desaparecer depende más de lo que tú te hagas a ti mismo que de lo que el mundo haga por ti»
Jim Collins

Desgraciadamente todos los días caen  empresas, lo importante es ser capaz de identificar modelos, patrones de comportamiento, tanto de fracasos como de éxitos y en la medida de las posibilidades de cada uno adaptarlos a su organización e intentar que no seamos los próximos en caer.

Además de lo anterior hay que añadir el factor suerte. Estar en el momento adecuado en el sitio adecuado puede significar caer o sobrevivir. No te estoy invitando a jugarte a los chinos, los próximos movimientos estratégicos de tu empresa, pero si aprovecho para poner de manifiesto que muchas veces el factor suerte puede ser determinante.

«Ésta es la lección: no cedáis nunca, no cedáis nunca, nunca, nunca, nunca, nunca ─ante nada, grande, pequeño o insignificante─, nunca cedáis, excepto en cuestiones de convicciones de honor y sentido común. Nunca cedáis a la fuerza; nunca cedáis al poder aparente incontenible del enemigo»
Winston Churchill

(…) no hay que tratar de presentar las respuestas correctas, hay que centrarse en plantear buenas preguntas.

─Cuando estás en la cima del mundo, eres la nación más poderosa de la Tierra, la empresa más prospera de tu sector, el mejor jugador de un deporte, tu propio poder y el éxito pueden ocultar el hecho de que ya estás encaminándote hacia el declive (…)

Veo el declive de una empresa como una enfermedad, con sus diferentes etapas: más difícil de detectar pero más fácil de curar en las primeras fases y más fácil de detectar pero más difícil de curar en las fases tardías (...)

Toda empresa es vulnerable, independientemente de lo grande que pueda ser. No importa lo que hayamos logrado, no importa lo lejos que hayamos llegado, no importa cuánto poder hayamos acumulado, somos vulnerables al declive (…) Cualquiera puede caer y la mayoría termina haciéndolo.

Fase 1: La arrogancia nacida del éxito
(…) hibris es el orgullo desmedido, de hacer caer a un héroe (…) o una arrogancia desmesurada que causa sufrimiento al inocente.

(…) arrogancia en los saltos indisciplinados dados en áreas en las que una compañía no puede llegar a ser la mejor (...) arrogancia en la persecución del crecimiento por parte de una empresa (…) arrogancia en las decisiones audaces y arriesgadas tomadas cuando todo está en contra (…)  arrogancia en la negación de la posibilidad de que la empresa pueda estar en peligro debido a amenazas externas o erosión interna (…) arrogancia: la negligencia arrogante.

El éxito de Wal-Mart preocupaba a Walton. Se inquietaba pensando cómo inculcar su determinación y su humilde y a la vez extraordinaria curiosidad en la compañía para que permaneciera más allá de su vida (…)

Indicadores de la fase 1
·         Derecho al éxito, arrogancia.
·         Se descuida el engranaje primordial
·         «Qué» sustituye a «por qué».
·         Declive de la orientación al aprendizaje.
·         Minimización del papel de la suerte.

Fase 2: la persecución indisciplinada del crecimiento
(…) los que crearon las empresas excelentes de nuestra investigación distinguieron entre el valor de la acción y su precio, entre accionistas y especuladores y reconocieron que su responsabilidad consistía en construir valor para el accionista, no en maximizar el valor para el especulador.

«Crecimiento en la eficacia,
crecimiento en el impacto distintivo,
crecimiento en la creatividad,
crecimiento en las personas»  
Jim Collins

Si tuviera que elegir un indicador por encima de los demás como señal de alarma, sería la decreciente proporción de puestos clave cubiertos con personas adecuadas (…) ¿Cuáles son los puestos clave en nuestra organización? ¿Qué porcentaje de esos puestos podemos decir con seguridad que están ocupados por las personas adecuadas? (…) ¿Qué expectativas de recambio tenemos para el caso de que una persona adecuada deje un puesto clave?

« (…) perdimos a mucha gente joven porque no éramos una meritocracia»
Bank of America

Los líderes que fracasan en el proceso de sucesión colocan a la empresa en el camino del declive (…)

Indicadores de la fase 2
·         Búsqueda insostenible del crecimiento y confusión entre grande y excelente.
·         Saltos discontinuos e indisciplinados.
·         Proporción decreciente de personas adecuadas en los puestos clave.
·           El dinero fácil mina la disciplina en los costes.
·         La burocracia mina la disciplina.
·         Sucesión problemática en el poder.
·         Intereses personales por encima de los intereses de la organización.

Fase 3: la negación del riesgo y el peligro
Las empresas excelentes hacen grandes apuestas, pero evitan las que podrían provocar boquetes por debajo de la línea de flotación. Cuando tomemos decisiones arriesgadas y hagamos apuestas teniendo datos contradictorios, planteémonos (…)
1.   ¿Cuál es la ventaja obtenida si las cosas salen bien?
2.   ¿Cuáles son los inconvenientes si las cosas salen muy mal?
3.   Realmente podemos vivir con esos inconvenientes?

Indicadores de la fase 3
·         Acentuar lo positivo, minimizar lo negativo.
·         Grandes apuestas y objetos audaces sin validación empírica.
·         Asumir riesgos enormes basándose en datos ambiguos.
·         Erosión de la dinamiza de un equipo saludable.
·         Externalización de la culpa.
·         Reorganizaciones obsesivas.
·         Distancia altiva.

Fase 4: La búsqueda desesperada de la salvación
(…) el sello de la mediocridad no es querer cambiar. El sello de la mediocridad es la inconsistencia crónica.

Cuando nos encontramos en una situación difícil, cuando estamos a punto de caer, nuestro instinto de supervivencia ─y nuestro miedo- puede hacer que nuestra reacción y nuestro comportamiento sean contrarios a los adecuados para nuestra salvación (…)

Indicadores de la fase 4
·         Una serie de soluciones mágicas
·         Búsqueda de un líder salvador
·         Pánico y prisa
·         Cambio radical y «revolución» a bombo y platillo
·         El bombo y platillo precede a los resultados
·         Alza inicial seguida de decepción
·         Confusión y cinismo
·         Reestructuraciones crónicas y erosión de la situación financiera

Fase 5: Capitulación: ser insignificante o morir
No todas las empresas merecen perdurar. Quizá la sociedad está mejor librándose de las empresas que han pasado de ser excelentes a ser terribles, no permitiendo que continúen perjudicando a sus accionistas con sus grandes deficiencias. La autoperpetuación empresarial no tiene sitio legítimo en un mundo con recursos escasos; la mediocridad empresarial debería ser eliminada o transformada en excelencia.

« (...) no somos prisioneros de nuestras circunstancias, de nuestros reveses, de nuestra historia, de nuestros errores, ni de las derrotas más asombrosas que nos puedan haber ocurrido por el camino. Nos liberan nuestras decisiones»

(…) las grandes naciones pueden caer y recuperarse. Las grandes empresas pueden caer y recuperarse. Las grandes instituciones sociales pueden caer y recuperarse. Y los grandes individuos pueden caer y recuperarse. Siempre y cuando uno no sea eliminado del juego (…)

«El fracaso no es tanto un estado físico como un estado mental. El éxito es caer y levantarse, una y otra vez, sin fin»



Link de interes
Empresas que sobresalen
Empresas que perduran

« (…) el dinero aprieta.
La esperanza se desvanece.
Las opciones se estrechan»

Recibid un cordial saludo