viernes, 21 de septiembre de 2018

El mito del líder fuerte; Liderazgo político en la Edad Moderna


Estimad@s amig@s

Sinopsis
Qué sorpresa. A Bill Gates, ese genio que cambió el mundo desde Microsoft y luego abrazó la filantropía, le encanta Adolfo Suárez.
El 5 de diciembre de 2016, Gates publicó en su blog una reseña literaria que empezaba así: “La mayoría de los aficionados a la Historia probablemente no estén familiarizados con la figura de Adolfo Suárez. Pero leer el fascinante libro de Archie Brown El mito del líder fuerte demuestra que líderes como Suárez, primer ministro de España entre 1976 y 1981, tienen un estilo de liderazgo y una habilidad tan excepcionalmente eficaces como, por desgracia, infrecuentes”.
Gates destaca al artífice de la Transición española (también habla de Franco, el rey Juan Carlos y Felipe González) entre los centenares de hombres políticos que cita Brown, desde Adenauer al Dalai Lama pasando por Atatürk, Brezhnev, Napoleón, De Gaulle, Churchill, Roosevelt, Stalin, Castro, Hitler, Mandela o Deng Xiao Ping. Y mujeres como Thatcher, Merkel, Benazir Bhutto, Golda Meir, Corazón Aquino, Eva Perón o Aung San Suu Kyi.
Profesor emérito de Oxford, Archie Brown pone a los dirigentes mundiales en su contexto histórico; los distingue entre reformistas, transformadores, revolucionarios o totalitarios, y se pregunta, en fin, quiénes son los mejores.
Una pista: los buenos no suelen ser aquellos que se perciben como líderes fuertes, sino, según Brown, “los que tienden a colaborar, a delegar, a negociar… y a reconocer que una sola persona ni puede, ni debe, tener todas las respuestas”.    

«Los estilos de liderazgo
son fundamentales para cualquier organización»

Prefacio
(…) el papa Francisco observó (…) que cuando lo nombraron superior de una provincia de los jesuitas en Argentina, «a la loca y joven edad de treinta y seis años», su estilo de liderazgo había sido demasiado autocrático. «Fue —dijo— mi forma autoritaria de tomar las decisiones la que dio lugar a problemas», dando la impresión equivocada de que era un hombre «de derechas» e incluso «ultraconservador» (…) en la actualidad prefería un estilo más consultivo (…)

(…) el líder que alcanza el poder en un sistema autoritario puede desatar el caos e infligir a su población un sufrimiento a una escala imposible hasta para el peor de los líderes democráticos (…) los lideres autoritarios, en los casos de algunos raros individuos y siempre que se den las circunstancias oportunas, también tienen más posibilidades de llevar a cabo cambios cualitativos (…) los que merecen mayor respeto no suelen ser los más controladores. Un buen liderazgo requiere de muchos atributos (…) no hay que confundirlo con el poder desmedido de individuos arrogantes.

«Yo lidero mi partido;
el sigue al suyo»

Introducción
(…) en todas partes se exige eficacia a los gobiernos, pero los procedimientos también son importantes. Eludirlos porque un líder está seguro de saber más que los demás suele generar problemas (…)

Nadie dice: «Lo que necesitamos es un líder débil». La fuerza es admirable , la debilidad resulta tan deplorable como lamentable (…)

(…) el líder carismático es el «líder por naturaleza», alguien con dotes especiales e incluso sobrenaturales cuyo liderazgo no depende de instituciones ni cargos (…)[i]puede hacer mucho daño o mucho bien (…)

El liderazgo carismático se obtiene y se pierde; no suele ser algo que dure toda la vida. Puede ser peligroso, y en general está muy sobrevalorado (…)

(…) si un liderazgo colectivo goza de libertad de deliberación y argumentación, es menos probable que se adopten las políticas más extremas (…) la personalidad y los valores del líder supremo suponen una gran diferencia (…) el líder democrático se topa con muchas más cortapisas a la hora de imponer su voluntad.

(…) «un líder fuerte necesita colaboradores firmes» (…) cuando el liderazgo parece malo o equivocado, hay que cambiar los lideres; pero no es bueno tener un líder y negarle todo apoyo» (…)[ii]

(…) toda carrera política acaba en fracaso (…) muchas vidas dedicadas exitosamente a la política han acabado en una derrota electoral (…)

(…) un líder necesita colegas con experiencia política que sepan lo que hacen y no duden en expresar su desacuerdo con la persona a la que informan y que preside las deliberaciones, formal o informalmente (…) los lideres de temperamento autocrático, demasiado convencidos de la superioridad de su propio juicio, intentan dirigir la política contrariando los deseos de la mayoría de sus colegas (…)

«Como líder, siempre he seguido los principios cuya eficacia me demostró el regente de la gran plaza. Siempre procuro escuchar lo que todo el mundo tiene que decir antes de dar mi propia opinión»
Nelson Mandela

Líder fuerte, buen gobierno, decisiones colegiadas, carisma, valores, diálogo, escucha, ¿gobernar cara a ganar las próximas elecciones o hacerlo cara a buscar la prosperidad de los ciudadanos?

¿Qué le exigimos a nuestros lideres políticos, empresariales, etc.?
¿Qué nos aportan?

Decidí comprar este libro después de leer en Expansión el articulo Manuel Conthe Estilos de liderazgo: de Suárez a Trump

Siempre me ha llamado mucho la atención la figura de Suárez, una persona que fue capaz de cerrar las grandes heridas que se habían producido entre las dos Españas, sentar en un hemiciclo a la izquierda (venían del exilio) y a la derecha, tranquilizar las salas de banderas que veían como una gran traición la legalización del partido comunista, construir de nuevo una democracia, hacer que todos quisieran dialogar y reconstruir, se merece ser recordado como un gran líder.

No olvidemos nunca que «no seriamos nada sin una voluntad total de servicio».


«Nunca llegaras a tu destino,
si te detienes a arrojar piedras
a cada perro que te ladre»

(…) el liderazgo depende enormemente del contexto, y lo que es apropiado o posible en una situación concreta puede resultar inalcanzable o inadecuado en otra (…)

(…) Suárez era muy consciente de la erosión de su autoridad política, y creía que si intentaba permanecer en el poder durante toda la legislatura pondría en peligro la democratización. Como le preocupaba más el destino de la democracia española que su pervivencia en el ejercicio del poder, a finales de enero de 1981 presento la dimisión.

(…) no era en absoluto un líder carismático (…) tampoco era un «líder fuerte» (…) buscaba el consenso, y su estilo era colegiado. Hizo concesiones y logró compromisos, pero siempre con el fin de alcanzar el objetivo que perseguía sin descanso: la democracia. Logró lo que quería.

(… ) «La gente ha admirado e incluso amado a los gobernantes severos desde tiempos inmemoriales»[iii]. No resulta fácil aceptar como lideres a personas suaves y con tacto.

«Desde que era muy pequeño he querido ser un líder
 entre mis pares (…)
cuando me uní al partido,
me di cuenta del potencial que tenía»

Los líderes transformadores no lo son solo por sus excelentes cualidades (…) el menos excepcional desde el punto de vista de sus atributos personales fue Suárez, y el más significativo, en términos tanto de sufrimiento como de victoria, fue Mandela. El único capaz de rivalizar con él en dignidad y carisma fue De Gaulle. Quienes marcaron la diferencia para un mayor numero de personas fueron Gorbachov y Deng Xiaoping (…) lo que todos tienen en común es que la época, el lugar y las circunstancias les brindaron una oportunidad que ellos aprovecharon para marcar la diferencia cambiando el sistema.

(…) los lideres que creen gozar del derecho a controlar la toma de decisiones en muchos ámbitos políticos diferentes e intentan ejercer esa prerrogativa hacen un flaco favor al buen gobierno como a la democracia. No merecen seguidores, sino críticos.

«No soy una política de consenso.
Soy una política de fuertes convicciones»
Margaret Thatcher


Link de interés

«Ha habido ocasiones en las que me he preguntado
cómo es posible hacer este trabajo sin ser actor»

Recibid un cordial saludo


[i] Max Weber
[ii] Tony Blair
[iii] Shakhnazarov