lunes, 17 de junio de 2024

Equipos con futuro: Lecciones de la roja para mejorar las organizaciones

Estimad@s amig@s

Sinopsis

Para llegar a ser un equipo de alto rendimiento hay que funcionar como un equipo de verdad. Tan sencillo de decir y tan difícil de conseguir. Un equipo orientado a resultados, eso sí, pero ante todo un equipo.

El problema principal con el que habitualmente nos encontramos tanto en las organizaciones deportivas como en las empresariales es que no se funciona como un equipo de verdad. No se dedica ni la atención ni la energía necesarias a este propósito. Sencillamente esta tarea se deja en manos del azar o directamente se actúa con torpeza, aplicando a veces medidas anti-equipo o llevando a cabo comportamientos egoístas, que desde la base corroen la esencia del futuro de un equipo. Esta situación no tendría mayor importancia si no repercutiese en los resultados, pero lo cierto es que para alcanzar la excelencia operativa en las organizaciones es necesaria una acción colectiva coordinada, imposible de conseguir sin un trabajo en equipo consolidado.

Los éxitos obtenidos por la Selección española de Fútbol, ganadora de dos Eurocopas y una Copa del Mundo, no son fruto de la casualidad, sino de un conjunto de cosas bien hechas que pueden resultar muy inspiradoras para mejorar el trabajo de los equipos de cualquier tipo de organización, ya sea deportiva, empresarial o de cualquier otra índole. Desde la perspectiva del desarrollo organizacional e individual, el deporte y las voces de los propios deportistas se convierten en una magnífica metáfora a través de la que transmitir enseñanzas para mejorar el trabajo en equipo de todas nuestras organizaciones.

 

«Nada importante ocurre sin un sueño.

Para que algo grande llegue a suceder,

se necesita un gran sueño»[i]

 

Prólogo[ii]

En el deporte profesional, es habitual, cuando las cosas salen bien, que cada uno magnifique u aportación personal al éxito. Ese no es el caso de los grandes equipos como aquella selección, donde la humildad era un valor innegociable.

En todo momentos fuimos conscientes de que un equipo no se construye en un día y de que éramos depositarios de un magnifico legado que principalmente procedía del trabajo de Luis Aragonés (…)

 

Todos los integrantes del equipo (…) entendimos que parte de su de nuestra misión consistía respetar y apreciar nuestra herencia en todo momento porque ese ejercicio de justicia nos hacía más fuertes.

 

(…) fuimos unos privilegiados porque encontramos una base solida sobre la que apoyarnos para seguir avanzando (…) tuvimos la mirada puesta en dejar ese legado en un lugar mejor en la medida de lo posible, introduciendo los cambios oportunos para no caer en el inmovilismo.

 

(…) un ego suave, la apuesta por el colectivo por encima de los individuos y la capacidad de disfrutar siempre de una profesión en ocasiones muy injusta (…)

 

«Los hilos invisibles son

los vínculos más fuertes»[iii]

 

Introducción

Para llegar a ser un equipo de alto rendimiento hay que funcionar como un equipo de verdad. Tan sencillo de decir y tan difícil de conseguir. Un equipo orientado a resultados, eso sí, pero ante todo un equipo.

(…) para alcanzar la excelencia operativa en las organizaciones es necesaria una acción colectiva coordinada, imposible de conseguir sin un trabajo en equipo consolidado.

 

«No hay que llorar cuando se pierde

 sino cuando se traiciona el compromiso»[iv]

 

Equipo con futuro o futuro sin equipo ¿tengo futuro si saco de la ecuación uno de los dos términos?

 

Soy un firme creyente a pies juntillas de la importancia del equipo. Soy el quinto de cinco hermanos: equipo; trabajo con un grupo de mentores interdisciplinar: somos un equipo de alto rendimiento; en clase hacemos trabajo en grupo: equipo… somos animales a los que nos hace falta trabajar en equipo, pero teniendo siempre presente el bien común, no nos olvidemos.

 

Somos mejores si trabajamos en… para… por…  es clave que entendamos el objetivo que nos une, lo que nos hace más fuertes y lo contrario ¿Qué nos debilita? Muchas veces el no tener una conversación a tiempo, el no decirnos las cosas con absoluta franqueza a la cara.

 

Alvaro Merino y Joan Capdevila nos proponen en Equipos con futuro reflexionar sobre como el futbol nos puede ayudar a entender la importancia del equipo. Si no trabajamos como una piña, con una meta común no seremos más que un grupo de personas que trabaja en un proyecto, pero no hay una identificación común, no hay un pegamento que nos une, empuja, solidifica nuestro trabajo.

 

«No hay un líder claro,

el líder es el grupo»[v]

 

(…) fueron capaces de activar el brillo en los ojos del equipo, contagiando la confianza a los jugadores y convenciéndoles de la viabilidad y grandeza del propósito.

 

Un equipo que no comparte un mismo propósito no es un equipo, carece de dirección y de sentido colectivo. El propósito hace que el equipo se enfoque y sepa hacía dónde se dirige y por qué (…) sin un propósito definido no va a ninguna parte, es incapaz de aglutinar esfuerzos y generar sinergias.

 

¿Cómo escribir una declaración del por qué?

 

(…) los grandes sueños siempre desbordan el talento individual. Solo trabajando en equipo se pueden alcanzar esos grandes retos.

 

(…) las demandas del entorno actual requieren que los integrantes de los equipos trabajen en conjunto y coordinen sus acciones de manera que piensen y se muevan como un solo organismo para que el conjunto se convierta en algo más poderoso que la suma de sus partes (…) confiar en si mismo (…) renunciando al individualismo y al egoísmo en beneficio del interés colectivo.

 

Dedicar tiempo a hacer equipo es fundamental y muchas veces la prisa o la tiranía de los resultados lo dejan en un segundo plano (…)

 

Nadie puede sentirse comprometido con algo de lo que no se siente partícipe (…)

 

Solo cuando se consolide la confianza interna será el momento de volver a mirar hacia afuera para aprender de las criticas constructivas, sin prestar ni la más mínima consideración a las criticas insolentes.

 

El éxito es un gran deformador de la realidad y tiende a provocar que todos los miembros del equipo, incluso sus lideres, olviden sus defectos y amplifiquen su aportación particular (…) el éxito vuelve a convertir el nosotros otra vez en el yo. Equipos, aparentemente excelentes, han saltado por los aires después de un gran triunfo (…)

 

El fracaso no debe desencadenar ansiedad ni pesimismo. Muchas veces la solución es mantenerse fiel a uno mismo, anclarse en las fortalezas y reforzar la identidad, aquello que nos define (…)

 

Los grandes equipos tienen gran capacidad de encaje y se crecen con la adversidad. No se desmoronan ante las dificultades, muy al contrario, las utilizan para mejorar y salir fortalecidos (…)

 

En muchos equipos no se habla claro por miedo al conflicto, pero el conflicto forma parte del camino hacia la excelencia. Si eludes el conflicto[vi], paralizas la mejora (…)

 

La fuerza de la cultura de una organización empresarial se basa en la consistencia de sus valores. Los valores definen la huella singular de cada equipo y pueden favorecer o entorpecer irremediablemente la consecución del propósito, si no son los adecuados o no son compartidos por todos.

Los valores son sagrados porque son los pilares que aseguran el mantenimiento de la esencia de una organización (…) ser custodiados con respeto y revisados con prudencia (…)

 

La humildad (…) es un valor fundamental porque permite a los equipos excelentes asegurar su futuro sobre la base del aprendizaje permanente. Al tener la humildad necesaria para reconocer un error como propio, frenamos de raíz las excusas que obstaculizan las oportunidades de aprender.

 

La pirámide de la adhesión

3. Adhesión

2. Confianza

2.1. Predicar con el ejemplo

2.2. Entablar relaciones sinceras

2.3. Ayudar a aprender

1. Propósito compartido

1.1. ¿Cuál es nuestra misión?

1.2. ¿Cuál es nuestra visión?

1.3. ¿Cuál es nuestra estrategia?

1.4. ¿Qué se espera de cada persona?

Solo los verdaderos líderes se preocupan por conocer y ayudar a su equipo. Son conscientes, por sentido común, de que no pueden imponer su voluntad a los demás, y que para suscitar una colaboración autentica es necesario ganarse los corazones de las personas.

 

Utiliza la matriz ERAC vinculándola a tu equipo

Eliminar

-     ¿Qué comportamientos, practicas y acciones necesitamos eliminar porque nos están bloqueando nuestra mejora como equipo?

Reducir

-     ¿Qué dinámicas podemos hacer en menor cuantía para aligerar nuestro ritmo como equipo?

Aumentar

-     ¿Qué comportamientos queremos incrementar porque sabemos o intuimos que nos van a beneficiar como equipo u organización?

Crear

-     ¿Qué queremos empezar a hacer que no hemos hecho todavía y puede darnos un salto de calidad como equipo?

-     ¿De que manera podemos innovar?

 

«El éxito nos convierte en un 70% más imbéciles.

No hay nada peor que instalarse en la sensación del

“ya está hecho” o en el “porque me lo merezco”.

Es el preludio del conformismo y la autocomplacencia»[vii]

 

Equipos con futuro

Lecciones de la roja para mejorar las organizaciones

Álvaro Merino

Joan Capdevila

 

Link de interés

Dirección por misiones: Conectando a las personas con la estrategia a través del propósito

175 ideas para alcanzar tus metas

Dirige tu vida: Enseñanzas de cinco grandes películas aplicadas a la gestión de personas y equipos

La batuta invisible: El liderazgo que genera armonía

El hombre en busca de sentido

Las cinco disfunciones de un equipo

 

«(…) no es lo mismo hacer porque se debe

que hacerlas porque lo sienten»[viii]

 

ABRAZOTES


[i] Robert Greenleaf

[ii] Vicente del Bosque

[iii] Nietzsche

[iv] Cesar Luis Menotti

[v] José Manuel Ochotorena

[vi] “El conflicto bien afrontado es síntoma de vitalidad, de que a la gente le importan las cosas, y una fuete extraordinaria de conocimiento”, Jordi Ribera

[vii] Maribel Martínez de Murguía

[viii] Jorge Valdano