viernes, 13 de septiembre de 2019

Autoengaño y empresa


Estimad@s amig@s

Sinopsis
El autoengaño, también en la empresa, es el resultado de un análisis insuficiente de la realidad, de realizar planteamientos precipitados o incluso de sobrevalorar nuestras propias capacidades.
Este autoengaño es fácil de detectar por los demás y sus consecuencias son nefastas. El fracaso y el perder apoyos son solo dos de ellas. Aunque esta situación se da en muchos aspectos de la vida, es en el mundo de las empresas donde encontramos muchos ejemplos: engaños con la competencia, la contabilidad, la estrategia empresarial, los empleados, etc.
En autoengaño y empresa, el autor analiza numerosos ejemplos de autoengaño y explica cómo acabar con ellos para conseguir una mejor y más eficaz gestión empresarial.

«Bajo el precio,
pero gano participación de mercado»

Introducción
¿Nos hemos engañado nosotros mismos en alguna ocasión? ¿Hemos decidido algo pensando en una forma que pensamos qué podríamos hacerlo pero la realidad nos demostró que era más difícil de lo que quisimos pensar? ¿Nos hemos embarcado en algún proyecto que éramos capaces de llevar a cabo? ¿Hemos prometido dar algo a una persona en el futuro ─cargo, compensación premio― y luego no hemos podido cumplirlo? (…) estos autoengaños son el resultado de un análisis insuficiente de la realidad, de planteamientos precipitados, de perspectivas un tanto superficiales o incluso de una contaminación de nuestras decisiones con una cierta sobrevaloración de nuestros conocimientos y nuestras capacidades (…)

(…) el autoengaño no solo nos perjudica por sus resultados. Suele ser algo relativamente fácil de detectar por personas de nuestro entorno (…)

«Nunca llegarás a entender completamente otras culturas;
para tener éxito en el mundo recuerda dos cosas:
sé humilde y ten respeto»
Franklin Folts

En la introducción, el profesor Nueno ya lanza la pregunta ¿Nos hemos engañado nosotros mismos en alguna ocasión? 

Ésta da pie a otra serie de reflexiones ¿Qué obtuvimos con ese autoengaño? ¿Hemos vuelto a autoengañarnos? ¿Hemos aprendido algo sobre lo toxico que resulta no ser sinceros con nosotros mismos?  

Autoengañarnos tiene las patas muy cortas, y nos cerrara muchas puertas. La sinceridad debe volver a ser un valor importante, nunca debimos de meterlo en el cajón. Si queremos llegar lejos, el ser capaces de ver la realidad, de afrontarla, superarla, es crucial.

La humildad nos ayudara mucho a no engañarnos, a ser mejores personas, a seguir luchando por nuestros ideales, a diseñar estrategias por hitos realizables, conseguibles, a darnos cuenca que nos somos ni tan buenos como nos creemos, ni tan malos como creen nuestros competidores.

Seamos realistas, abordemos los temas con mente fría y capacidad analítica, pidamos ayuda si la necesitamos, evitemos el engaño.


«Siempre hay que afrontar la realidad de la situación,
no engañarse,
no esperar que los problemas se resuelvan milagrosamente»
Jack Welch

(…) importantísimo no mirar solo hacia adentro, a lo bien que lo hacemos, sino seguir con gran detalle qué está pasando fuera (…)

Hemos de combinar el cariño a nuestra empresa con una visión objetiva de su realidad.
Hay empresarios caídos en el problema que evitan tener un Consejo (…) evitan asesores o consultores porque, por un lado, les cuesta pagar sus costes (…) reciben de ellos el mensaje de vender la empresa mientras todavía valga algo (…)

Una de las obligaciones que tiene un profesor es evaluar a sus alumnos. Una de las obligaciones de un miembro del Consejo de Administración es evaluar al propio Consejo y a los altos directivos de la empresa (…) ¿Es posible que nos engañemos al evaluar a las personas?

(…) coherencia entre el valor de la persona [aportación, valores, conocimiento de la empresa], su nivel de responsabilidad y su compensación, y todo esto en un plan de carrera para retener, motivar y desarrollar al máximo a cada persona.

Muchos directivos cuentan con limitaciones en los puestos de trabajo que frenan la iniciativa, la creatividad y el entusiasmo de algunos directivos y empleados que dependen de ellos (…)

(…) estimación de valor, hagámosla con humildad (…) autoevaluarnos y colocarnos en lo que realmente somos (…)

(…) si pensamos en los procesos de fabricación, ¿Cuántas operaciones serán automatizadas? ¿Cuántas serán robotizadas? ¿Cuántas serán concentradas en lugares con costes laborales más bajos? ¿Cuántas deberán ampliarse en nuevos mercados crecientes?
Tenemos muchas preguntas y, sin duda, no todas las empresas acertarán con prontitud y avance sobre las demás las respuestas a todas ellas (…)

La competencia entre las marcas de prestigio no se basa en ir bajando los precios. Se compite con la imagen de la marca, la experiencia de compra, el lugar donde se encuentran las tiendas (…)

Crecer a base de endeudamiento es un alto riesgo. Tener una participación muy pequeña de mercado es también un alto riesgo (…)

(…) consejeros, asesores o consultores (…) creen que la mejor solución es vender la compañía que no se sorprendan si, al plantearlo, son mirados por el propietario como si tratasen de engañarlo o buscasen un interés particular. Pueden ser mal vistos y su servicio cancelado (…) pagarían a quién los apoyase en su autoengaño y prescinden de quienes les dicen la verdad.  

La humildad es un valor que ayuda a no engañarse. Si quienes te rodean te perciben como una persona humilde, es más probable que se atrevan a hablarte con franqueza y apertura, sin controlar cada persona por el riesgo de herir su personalidad cuya sobrevaloración no saben calcular bien hasta qué nivel llega.

La sobrevaloración es algo dificulta la colaboración y la negociación, y nadie se atreverá a deciros que nos sobrevaloramos (…)  

(…) reflexionar sobre el tema y tratar de evaluarnos a nosotros mismos, identificar las áreas en que podemos mejorar y tratar de identificar también valores, comportamientos, enfoques, que hemos visto en otras personas y que puedan nuestra capacidad de dirigir, gestionar y negociar.

(…) ¿Es posible que un Consejo de Administración se autoengañe? (…) no todos los Consejos tienen un nivel razonable de rigor.

Un Consejo de Administración de calidad no debería permitir un proceso de años de declive. Soluciones como un importante ajuste, la venta de la compañía, la adquisición de otra que facilite la entrada en un mercado importante, el cambio de directivos u otras soluciones deberían surgir del Consejo en el momento en que se detecta el inicio de un declive. Es difícil imaginar a ocho o más personas con gran experiencia en dirección de empresas, que se reúnen ocho veces al año durante medio día o un día entero, enfrentarse en cada reunión con un proceso de declive y durante años no aplicar una solución drástica para cambiar las cosas (…)
Si un consejero percibe está situación de autoengaño del Consejo, su obligación es plantearlo y estimular un cambio de actitud fijando un plazo de tiempo para revertir la situación (…)

Es grave y difícil resolver el autoengaño acerca de nosotros mismos. Es importante tener una idea sobre nuestro propio valor (…) liderazgo, conocimientos sectoriales, tecnológicos, empresariales y capacidad de gestión. ¿Cómo nos perciben de verdad nuestros colegas, nuestros empleados, nuestros competidores, nuestros clientes? (…) con humildad, apertura, respeto, esfuerzo y generosidad es más fácil autoevaluarse bien y evitar el engaño que con arrogancia y rigidez. Una buena autoevaluación puede orientarnos mejor a la hora de mejorar nuestras capacidades por vías que hemos propuesto, como la formación o el networking.

«De todas las estupideces que un hombre puede cometer,
engañarse a sí mismo es la peor»
Alicia Giménez Bartlett


Link de interés

«El autoengaño es el secreto de toda empresa imposible»
Carlos Ruiz Zafón

Recibid un cordial saludo