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viernes, 13 de marzo de 2026

10 empresarios que impulsaron un país: Cómo se construye un país desde el emprendimiento y la gestión

Estimad@s amig@s

Sinopsis

El empresario proyecta hacia el exterior una imagen rutilante: la del millonario triunfador. Sin embargo, es algo mucho más importante. Es un emprendedor solitario que asume riesgos, toma decisiones bajo presión y soporta sobre sus hombros enormes responsabilidades. Su impacto en la economía y en la vida de un país es real y tangible: crea riqueza, genera empleo, impulsa la innovación y actúa como un auténtico vector de crecimiento.

10 empresarios que impulsaron un país recorre la trayectoria de diez figuras clave de la economía española —Amancio Ortega, Florentino Pérez, Isak Andic, Demetrio Carceller Arce, Juan Roig, Alicia Koplowitz, Gabriel Escarrer, Marc Puig, Rafael del Pino y Sol Daurella— para mostrar cómo la empresa y el país, en muchos casos, son realidades inseparables. Fundadores que crearon imperios desde cero y herederos que supieron multiplicar un legado comparten una misma lógica: visión a largo plazo, compromiso con el empleo y capacidad para resistir en contextos adversos.

Este libro desmonta tópicos y entra en lo que no aparece en los balances: el riesgo personal, las noches sin dormir, la presión de sostener miles de nóminas y la obligación moral de cumplir incluso cuando el entorno no acompaña. También recuerda cómo, en momentos críticos para España —pandemia, crisis energéticas o catástrofes naturales— muchos empresarios dieron un paso al frente cuando más se les necesitaba.

En tiempos de desconfianza hacia el éxito, esta obra defiende una idea clara y poderosa: emprender, gestionar y arriesgar también es hacer país. Una lectura imprescindible para entender cómo se construye una nación desde la empresa, lejos de los discursos y cerca de la realidad.

 

«Mi competidor llegó para hacer lo que empecé yo,

pero él lo supo ejecutar mejor»[i]

 

Introducción

Este es un libro políticamente incorrecto.

No por afán provocador, sino porque no son buenos tiempos para hablar bien de empresarios en este país llamado España. No sorprende a nadie, y quizás nunca es buen momento para hablar de empresarios en ningún lugar, pero no por ello deja de ser menos desolador. En nuestro país tenemos muchos iconos sociales admirados, pero no hay entre ellos ni un representante de la empresa. Cero.

 

Son grandes baluartes del país, pero no generan ya no cariño, sino el más mínimo reconocimiento (…)

Mientras tanto, se ignora deliberadamente la cantidad de empleo que generan, su peso en la recaudación del Estado, su papel en la innovación o su capacidad para dinamizar regiones enteras. ¿Alguien se imagina Arteixo sin Inditex?

 

El riesgo se asume todos los días desde todas las áreas: financiero: una subida de tipos de interés puede poner en jaque toda una estructura financiera; de mercado: el lanzamiento de una colección de moda o de un alimento depende de algo tan caprichoso como el gusto del público y, por muchos estudios de mercado que se hayan realizado, siempre hay un enorme componente de imprevisibilidad en esto, o, en los últimos tiempos, geopolítico: una guerra, una nevada o una pandemia, y el mayor coloso puede verse en riesgo de caer.

Ser empresario no es una artimaña fiscal, sino una tarea monumental, solitaria y muchas veces ingrata. Por muy alta que sea la retribución, siempre lleva aparejada una carga que no se ve: responsabilidad, presión y desgaste.

Resulta sencillo observar sus ventajas visibles: dividendos, patrimonio y libertad de movimientos, pero se pasa por alto lo esencial: las nóminas que sostienen los empresarios, los impagos a los que se enfrentan, la fiscalidad que absorben, el coste emocional que acumulan, el mercado que escudriña y la sociedad que juzga, especialmente en un país que castiga al que emprende más de lo que protege a quien simplemente obedece al sistema.

 

Todos los nombres que aparecen en este texto han pasado por momentos difíciles. Ninguno se ha librado del vértigo, del miedo o del desgaste personal. Ortega tuvo costes como el sacrificio de su primer matrimonio o relaciones familiares dañadas. Del Pino asumió el impacto reputacional de llevar Ferrovial a Países Bajos. Pérez vio cómo Actividades de Construcción y Servicios, S. A. (ACS) perdía dos tercios de su valor en Bolsa en menos de un año, lo que comprometió incluso su patrimonio personal. Roig sostuvo el suministro alimentario del país en plena pandemia mientras seguía siendo pasto de críticas, etc.

(…) nadie presta demasiada atención a los problemas cotidianos de la empresa porque los márgenes reducidos, las tensiones de caja o las decisiones difíciles son gajes del oficio. Ante una petición salarial, si la compañía responde que no puede asumir más coste, la reacción habitual es: «Ese no es nuestro problema».

(…) se ignora displicentemente algo tan duro como el esfuerzo y el riesgo (…)  ser empresario implica riesgo y responsabilidades personales.

(…) La imperfección no borra el mérito; solo lo hace más real.

 

«Creo en rodearme de la mejor gente.

Eso saca lo mejor de mí»[ii]

 

¿De quién nos rodeamos?

Ø  ¿De quién nos deberíamos de estar rodeando?

Ø  ¿Quiénes son nuestros modelos de referencia?


Manuel López nos presenta en 10 empresarios —que impulsaron un país— un interesante ensayo sobre diferentes modelos de negocio, gestión, clientes, caja, crecimiento, personas, legado, transmisión…


Son diez que podían haber sido cinco o veinte, el número no resta valor, lo importante es poder extraer conocimiento, disfruta de esta interesante lectura.

 

«Aquí yace un hombre que supo rodearse de personas

mejor que él mismo»[iii]

 

Empresarios: Cuando cumplir importa

¿Qué hay detrás de una empresa? ¿Un sueño? ¿Un emprendedor testarudo? ¿Un ambicioso que no se resigna a vivir bajo la dictadura de un empleo fijo? ¿Un afortunado con padrinos? ¿Un loco con fe? ¿Un fracasado inquebrantable?

 

(…) Se habla del empresario cuando triunfa, pero no cuando carga. Se le mira por lo que tiene, no por lo que arriesga. Se analiza su beneficio, pero no su insomnio. Se le pide responsabilidad social, pero nunca se reconoce su responsabilidad vital.

 

(…) El dueño es el responsable final de todo: de las pérdidas, de los impuestos, del empleo, etc.

 

Hay decisiones que no se olvidan (…)

Ø  ¿Cuáles?

o   ¿Por qué?

 

(…) Heredar una empresa no significa heredar una garantía, sino cargar con un legado, expectativas, pasivos ocultos y el juicio constante de accionistas, bancos y la opinión pública. Damm, bajo el liderazgo de Carceller Arce, ha reforzado su posición industrial, ampliado su huella internacional y diversificado con criterio. Nada de eso es automático; cada movimiento implicó riesgo.

Alicia, la menor de las hermanas Koplowitz, tuvo que separar sus destinos empresariales al vender su participación en el Grupo FCC, anteriormente Fomento de Construcciones y Contratas, S. A. El mercado la vio como la perdedora, mientras su hermana, Esther, se quedaba con uno de los buques insignia de la todopoderosa industria constructora de España, protagonista, además, de las grandes operaciones corporativas de la última década.

(…) tuvo que reinventarse. Fundó Omega Capital, quizás la mejor firma de gestión patrimonial de España, con un perfil más bajo y menos histriónico que Bestinver, la de la familia Entrecanales. Omega Capital ha sido símbolo de buen hacer y es hoy, entre otras cosas, uno de los grandes inversores inmobiliarios de España.

 

(…) El empresario aprende a convivir con el miedo sin permitir que lo domine. Se levanta cada día sabiendo que nada es estable: ni el mercado ni los proveedores ni la confianza del cliente ni la benevolencia del regulador.

 

La visión (…) tiene poco de mística y mucho de disciplina. Es la capacidad de mirar más allá del trimestre, de intuir lo que el mercado aún no percibe, de ajustar el rumbo sin perder identidad. Implica innovar con prudencia, no confundir moda con oportunidad y, sobre todo, evitar el espejismo de la zona de confort. Cada vez que una compañía deja de cuestionarse, empieza su declive. La comodidad es el principio del fin.

 

(…) Cuando sale bien, es visión; cuando sale mal, la frase es siempre la misma: «¿Cómo se le ocurrió?».

 

Cumplir siempre, aunque el entorno no lo haga, resulta la esencia del empresario verdadero (…) esa credibilidad se construye en los momentos de tensión (…)

 

(…) la responsabilidad no se comparte y que su deber no es quejarse, sino recomenzar.

 

Carceller Arce (…) simboliza la discreción del poder industrial. Heredero de un apellido cargado de historia, ha mantenido una doble lealtad: al legado familiar y al crecimiento moderno de un grupo que mezcla cerveza, energía e infraestructuras. Es la figura del empresario que mide cada paso, pero nunca se detiene.

Del Pino representa otro tipo de estirpe: la ingeniería como vocación nacional. Desde Ferrovial llevó el hormigón español a autopistas y aeropuertos del mundo, pero su mayor logro ha sido la internacionalización mental: demostrar que una empresa nacida en Madrid puede competir de igual a igual con cualquier gigante global.

Pérez pertenece a esa generación que combina cálculo y audacia. Ingeniero también, con una voluntad de hierro, ha levantado un imperio (ACS) que trasciende la obra civil. Su historia es la del empresario que no se conforma con ejecutar; necesita transformar. Su caso demuestra que detrás del pragmatismo puede haber una épica silenciosa (…)

Andic recoge la figura del comerciante nato, el que entiende al cliente antes de que este se entienda a sí mismo. Desde Mango construyó un estilo, un modo de vestir y de comunicar que conectó con la modernidad española de la década de 1990. Es la cara amable de un capitalismo mediterráneo, intuitivo, cosmopolita y eficaz.

(…) Ortega. El empresario, gallego natural de Busdongo de Arbas, un pequeño pueblo de León, es otra cosa: una leyenda viva, el hombre que sin títulos ni discursos inventó un sistema de producción que cambió la moda mundial. Su historia habla de silencio, obsesión por el detalle y respeto absoluto por el cliente (…) la verdadera innovación es disciplina, no genio.

Roig (…) encarna el esfuerzo desde abajo, el pragmatismo radical. Mercadona es una parábola sobre el orden, la eficiencia y la meritocracia aplicados al supermercado. Su figura representa al empresario que educa mientras produce, que convierte la gestión en una pedagogía de país.

(…) Escarrer Julià representa el turismo entendido como industria, no como azar. Desde Mallorca construyó un modelo exportable que llevó el Mediterráneo a medio planeta. Supo ver, antes que nadie, que el turismo es economía, cultura y poder blando.

Daurella (…) la segunda generación que amplía el horizonte. Nieta de pioneros, ha convertido Coca-Cola Europacific Partners en un gigante global con elegancia ejecutiva y un sentido agudo de la responsabilidad institucional (…) se percibe la madurez de una élite que sabe dirigir sin necesitar exhibirse.

Koplowitz (…) la resiliencia silenciosa. Su trayectoria es la de quien tuvo que reconstruirse y, en ese proceso, redefinió el sentido mismo de la fortuna. Su manera de estar en el mundo (discreta, filantrópica y rigurosa) la sitúa más cerca del legado que del lujo.

(…) Puig (…) encarna la continuidad moderna: un apellido centenario que ha sabido reinventarse sin perder esencia. Bajo su mando, la compañía Puig ha recuperado el aroma de la elegancia mediterránea combinando la tradición, ambición y una estética global.

(…) voluntad de perdurar. No son héroes ni villanos, sino una estirpe que ha aprendido a convivir con la incertidumbre y a prosperar en un país en el que el éxito todavía se mira con recelo.

 

(…) han creado empleo, proyectado imagen y dado ejemplo de continuidad en un país en el que la continuidad escasea. Algunos nacieron en la posguerra, otros en la era digital; unos heredaron estructuras, otros las fundaron desde cero. Pero todos entendieron que dirigir una compañía es, en el fondo, una forma de servir: al cliente, al equipo y al país que los vio crecer.

 

Detrás de cada compañía que triunfa hay algo más que capital o inversión financiera: hay carácter, método y propósito (…)

 

(…) el empresario genuino mide por legado: lo que deja, lo que transforma y lo que permanece. No liquida, consolida. No arbitra valor, lo construye.

 

Un nombre, una fecha, una firma; una decisión que nadie más quiso tomar; básicamente, un riesgo que nadie quiso asumir. ahí empieza todo y, paradójicamente, también el recelo (…)

 

Quien asciende demasiado rápido es tachado de oportunista; quien gana más que el resto, de explotador; quien construye una empresa sólida, de especulador con suerte (…)

 

El mérito duele porque obliga a mirar hacia dentro (…) es duro reconocer que la suerte no explica todo, que el talento existe y, sobre todo, que el esfuerzo también.

 

«No es posible comprender correctamente la evolución de un negocio

si no conoces a la familia empresaria que lo inició:

la empresa familiar se construye,

la familia está»[iv]

 

Conclusión

Lo que el empresario no suele decir

El empresario lleva sobre sí una carga que no es material, sino emocional. Soporta la presión de acertar siempre, la vigilancia permanente del mercado, el escrutinio público y un marco regulatorio que cambia sin previo aviso. Sabe que no se puede fallar: detrás de él hay nóminas, proyectos y familias enteras. Sabe también que no puede mostrar debilidad porque la fortaleza, y la prudencia como parte de ella (…)

 

«Cuando tienen poder para tomar decisiones,

disminuye la urgencia de escalar»[v]

 

10 empresarios que impulsaron un país

Cómo se construye un país desde el emprendimiento y la gestión

Manuel López Torrents

LID editorial


Link de interés

La fe del emprendedor: Factorenergia

Superfounders de las grandes unicornio españolas: 12 casos de emprendedores excepcionales creadores de empresas de más de 1000 millones de dólares

Megaactivos: El exitoso modelo de crecimiento de Madrid

 

«Si supiéramos primero dónde estamos y a dónde queremos ir, podríamos juzgar más acertadamente lo que deberíamos hacer

y cómo hacerlo»[vi]

 

ABRAZOTES


[i]

[ii] Howard Hughes

[iii] Andrew Carnegie

[iv] Tomás Manuel Bañegil Palacios

[v] Frederic Laloux

[vi] Abraham Lincoln 

viernes, 17 de marzo de 2023

Management humanista: La estrategia son las personas

Estimad@s amig@s

Sinopsis

Vivimos momentos complejos, plagados de incertidumbres globales, desafíos financieros, ambientales y sociales y de modelos de gestión en proceso de agotamiento. Se está gestando un big bang empresarial similar al del Renacimiento del siglo XV, que supuso un punto y aparte en el progreso de la humanidad. Lo que Xabier Marcet y Javier García denominan management humanista.

Los autores han dedicado sus vidas a trabajar con empresas de todos los tamaños y ante todo a gestionar organizaciones más humanistas y financieramente más sólidas. Su labor ha sido crucial para poder medir riesgos, tomar decisiones en situaciones de incertidumbre y enfrentarnos a los desafíos que nos presenta la sociedad a la hora de manejar empresas rentables. A través de su experiencia y conocimiento, los autores nos presentan un renacimiento empresarial capaz de crear valor corporativo y social, en el que la solidez financiera da pie a la innovación y a la creatividad, sin descuidar la esencia y el capital humano. Management humanista forja los pilares de ese big bang al que toda empresa moderna y sostenible debe enfrentarse.

 

«No se pueden dirigir empresas del siglo XXI,

 con estructuras del siglo XX,

 y directivos del siglo XIX»[i]

 

Prólogo[ii]

El grado de desarrollo de un país depende de su capacidad para asumir riesgo (innovar). Y quienes asumen el riesgo en una economía son fundamentalmente las empresas. Sin empresas no hay desarrollo, ni futuro, ni nada.

(…) no se trata de emprender (arriesgar) sin más, sino en hacerlo de manera rigurosa y consistente, intentando garantizar la supervivencia a largo plazo, tanto de la propia empresa como del entorno en el que opera (sociedad y medioambiente)

 

(…) ¿En qué consiste el “Renacimiento empresarial”?, ¿Cómo se articula ese Management humanista?

(…) la incertidumbre. Es la palabra que domina la escena internacional desde cualquier plano: empresarial, político, medioambiental, personal (…) vivimos tiempos de grandes posibilidades, pero también de grandes desafíos, donde la supervivencia empresarial cotiza más cara que nunca (…)

 

(…) Finanzas (ágiles). Siempre se ha dicho que lo no son cuentas, son cuentos (…) la credibilidad viene definida siempre por los resultados, no a cualquier precio —pero sin resultados no hay credibilidad: cada persona (organización) es el resultado de sus resultados.

 

(…) las personas (…) los activos son importantes, la tecnología es imprescindible, pero el protagonismo es de las personas.

Las personas, siempre las personas. Ayer, hoy y mañana (…)

Por mucha tecnología que se desarrolle, por mucha digitalización que se implante, por mucha robotización que se cree, el elemento humano está siempre en el core del negocio (…)

Si las personas son el core del negocio, está claro que el management (liderazgo) es la esencia para que las personas den lo mejor de ellas mismas (…)

(…) humildad. El “management humanista”  se articula en torno a un polinomio de factores, pero la humildad engloba y cristaliza a todos ellos (…) “La humildad es base y fundamento de todas las demás virtudes”[iii].

 

Si aceptamos que vivimos en una incertidumbre sin precedentes, bien podríamos decir que la humildad es la mejor arma para gestionarla. Sin duda alguna, hoy la humildad es la nueva inteligencia.

La soberbia nos despoja de todo sentido crítico, tan imprescindible para el crecimiento y la mejora. Cuando el ego se desboca nos hace perder el sentido de la realidad (…)

(…) aprendizaje (…) la humildad es la base de todo aprendizaje: “Las organizaciones de hoy (…) requieren tres cosas a la vez: resultados, adaptación y aprendizaje”.

 

Cuando dejamos de aprender entramos en “incompetencia súbita” (…)  

 

(…) “El management humanista es, en esencia, la necesidad de crecer sin dejar a nadie atrás”.

(…) ¿Cómo podemos ser sostenibles si compramos materiales insostenibles?, ¿Cómo vamos a tener empatía social y ambiental si construimos empresas sin un liderazgo humano solido? […] En una empresa sostenible los principales representantes de la estrategia y los valores lideran la agenda: que trasladan desde los miembros del comité de dirección hasta los accionistas (…)

 

«Si algo caracteriza al management humanista es

 mirar más allá del corto plazo»[iv]

 

Si de verdad las personas están ―son el centro― de nuestra estrategia, deberemos pensar en cambiar el management, hacerlo más humanístico.

 

Xabier Marcet y Javier García nos invitan a reflexionar de manera sosegada en cómo construir ―reconstruir, una empresa liderada por un propósito humanista, con una clara vocación de trascender, con un legado claro y todo ello con las personas en el centro.

 

Si queremos dirigir una empresa del siglo XXI, con estructura del siglo XXI, y con un equipo humano con mentalidad del siglo XXI, repensemos nuestro management o vayamos cavando la tumba.

 

«Los planes son solamente buenas intenciones a menos que

degeneren inmediatamente en trabajo duro»[v]

 

(…) los debates sociales y empresariales requieren de ideas, de fundamentos y de aportaciones sanas dispuestas a sumar (…)

 

(…) hay un exceso de confusión entre tres cosas: el ansia de novedad, las ocurrencias y la innovación real. En el management hay menos innovación que en producto, en servicios, en procesos o en modelo de negocio (…)

 

El management es un esfuerzo de inspiración para que cada empresa, cada líder, cada directivo definan caminos genéricos para alcanzar sus objetivos y desplegar su propósito (…) el management es pensamiento y, sobre todo, acción.

 

El management es pensar para ayudar a decidir y actuar (…)

 

Rasgos del management humanista

• El management humanista es management (resultados).

• Comunidades de personas alrededor de un propósito.

• Orientación a la sostenibilidad de las empresas.

• La estrategia son las personas.

• Suma de inteligencias.

• Impacto por aprendizaje.

• Más allá de la eficacia.

• Contra el management populista.

• El management humanista prefiere la humildad.

Management del respeto.

 

La clave no está en tener que hablar constantemente del propósito sino vivirlo con naturalidad en cada decisión (…)

El management humanista se orienta a crear organizaciones con sentido integral. Un modelo de creación de valor con impacto corporativo y social a la vez, y un modelo de gestión que favorezca los resultados y la dignidad de las personas (…)

 

Tener propósito y que este adquiera una dimensión que trascienda a la propia empresa y aporte también valor social es importante (…) el propósito, en forma, explicita o como hilo conductor de la cultura, es la brújula a la que acudir para decantar nuestras decisiones complejas.  

 

Si no es el futuro lo que ocupa el tiempo de los altos directivos, ¿Qué es lo que le ocupa? En dos palabras,  la reestructuración y la reingeniería. Aunque la reducción de costes y la restructuración de los procesos centrales son tareas legitimas e importantes, tienen más que ver con el apuntalamiento de los negocios actuales que con la creación de los sectores del futuro.

No sustituyen a la tarea de imaginar y de crear el futuro. Ni garantizan el éxito continuo si la empresa no regenera sus estrategias centrales. Toda empresa que tenga éxito en la reestructuración y la reingeniería, pero no cree en los mercados de futuro, se encontrará como en una noria, tratando de separar los márgenes y beneficios permanentemente menguantes de los mercados del pasado.[vi]

 

Una de las cosas que las empresas ambidiestras deben hacer para definir el futuro es innovar en sus productos y servicios. Preparar y probar lo que quieren vender mañana (…)

 

Necesitamos empresas que digieran el medio y largo plazo a pesar de las exigencias del presente (…) los grandes retos no se resuelven solamente en el corto plazo. El presente siempre es para empezar (o para continuar), pero la complejidad requiere tiempo, a menudo décadas de insistencia.

 

(…) los mercados son personas. La estrategia son las personas y sus destinatarios son las personas directa o indirectamente (…)

Las estrategias empresariales cada vez se funden más con los procesos de innovación. Estrategia e innovación no son conceptos separados y a menudo comportan necesidades de adaptación. Las estrategias no son algo que las empresas diseñen al margen de los contextos que las condicionan: tendencias del consumidor, tendencias sociales, mercados, reguladores, tecnología, energía, materias (…)

 

La obsesión por el control se confunde a menudo con un mundo de pequeñas prebendas de poder (…) muchas veces tener una responsabilidad más distribuida significa tener mandos intermedios con más autonomía y capacidad de decisión, pero no siempre los mandos intermedios están dispuestos a aceptar ese plus de responsabilidad. Se han acomodado a la cultura del control (…) prefieren ser bien controlados antes que tener que tomar decisiones de riesgo por su cuenta.

 

Defender el protagonismo de las personas supone pensar desde la lógica del sujeto. Quién va a hacer las cosas. Quién va a aplicar las estrategias. Quién va a protagonizar los cambios. Quién va a desplegar la innovación (…)

 

(…) si las cosas no tienen éxito sin las personas, ¿Cómo no vamos a establecer mecanismos para que las puedan sentir cómo propias? (…)

 

(…) la estrategia son las personas. La estrategia son tus personas, con sus capacidades actuales y sus capacidades de adaptación futuras. Lo demás es management de papel (…) lo más importante es contratar a las personas correctas y saber situarlas en el lugar adecuado (…)

 

Las empresas necesitan ser ecosistemas de aprendizaje para ser consistentes, para avanzar con sus clientes medio paso por delante, para crear nuevas síntesis de valor con la tecnología disponible, para innovar. Todo ello no es posible con profesionales estancados. La evolución de una empresa es la evolución de su gente.

 

(…) cuándo toca aprender y desaprender (…) cuándo nuestro paradigma personal de competencias empieza a alejarse del futuro (…)

¿Cómo podemos anticipar nuestras obsolescencias futuras? Aquellas que todavía no son evidentes (…) ¿Dónde tenemos nuestros puntos de inflexión?, ¿Cómo navegar a través de ellos?, ¿Cómo definir los propios liderazgos futuros?

 

(…) el management de más inteligencia y no más testosterona. Necesita arrojo, pero también paciencia. Hay una lógica de management que considera que todo es posible si se suma control, disciplina y esfuerzo. Pero las organizaciones de hoy requieren además (…) resultados, adaptación y aprendizaje.

 

El management humanista no apuesta por un líder buenista, apuesta por un líder consistente, capaz de servir a los demás, de aportar compasión, pero tambien de amonestar y de plantear cuestiones y las decisiones amargas (…)

 

El management humanista busca trabajar para el legado a través de las personas (…) ¿Qué dejamos después de pasar por un trabajo, por una responsabilidad, por una organización?, ¿Cuál es nuestra huella? El legado no tiene que ser solamente individual, el management humanista tambien piensa en un legado colectivo.

 

(…) ¿Qué recordaremos de nuestras agendas saturadas al cabo de unos años?, ¿Qué recordarán de nuestra aportación? (…)

 

Para dejar legado hay que tener un cierto sentido estratégico (…)

(…) los legados son aquello que entregamos en la carrera de relevos que es toda organización (…)

 

«Liderar es servir,

no servirse »[vii]

 

(…) toda decisión con impacto en el futuro ―¿y qué decisión no afecta al futuro?― se enfrenta a dos pequeños problemas que solemos despreciar con mucha facilidad: la incertidumbre y el riesgo.

 

Fases de la creación de un activo intangible

1.   Problema

Identificación de un problema o una necesidad NO resuelta en el mercado.

2.   Desarrollo

Validación técnica de que el problema puede ser abordado por la tecnología.

3.   Prototipo y validación

Validación técnica y primera experimentación del mercado.

4.   Validación del mercado

Modelo de negocio que convierte la tecnología en un producto y/o servicio con validez en el mercado.

5.   Escalabilidad

Escalabilidad en mercados y rentabilidad vía cash flow

 

¿Por qué es útil pensar en términos de árboles de decisión?

Porque el tiempo es discreto y al crear un árbol de decisión se va dibujando, nodo a nodo, los grandes hitos a sortear (…) nos hacemos conscientes de nuestra ignorancia, de lo que no sabemos, de lo que estimamos, pero no podemos certificar. Tambien de las personas implicadas, de la tela de araña que se precisa construir para crear valor a largo plazo (…)

 

(…) el papel de las finanzas y sus responsables está cambiando, y las herramientas, tambien. Los financieros ya dedican más del 40% de su tiempo a actividades que no se pueden automatizar: la analítica, la estrategia, la transformación de la organización, el riesgo, las tendencias, los escenarios… ¡futuro!

 

1.   Las finanzas agiles son a la empresa lo que un GPS para nuestros viajes.

2.   La complejidad solo se puede gestionar con agilidad, anticipación y mucho conocimiento.

3.   Las finanzas ágiles son digitales.

4.   La agilidad es las finanzas rompe las reglas del management.

5.   El EBITDA no paga las nóminas, la caja manda: regla básica de las finanzas agiles.

 

Las finanzas ágiles tienen un punto neurálgico: la caja, los flujos de entrada y salida de recursos de la empresa (…)

No hay finanzas ágiles sin una organización ágil, humana, comprometida, con pasión, capacidad de aprendizaje continuo, tolerancia al riesgo, flexibilidad y sobre todo, capacidad para aprender, desaprender y romper las reglas del juego siempre que haga falta.

Las finanzas ágiles, las finanzas sostenibles, humanas, creativas y de alto impacto en valor permiten que las empresas puedan hacer una contribución extraordinaria para una sociedad mejor. El recorrido de mejora es demasiado ambicioso, y requiere implementar un nuevo software mental de funcionar (…)

 

«Mi trabajo en realidad

consiste en aprender»[viii]

 

Management humanista

La estrategia son las personas

Xavier Marcet

Javier García

Plataforma editorial


Link de interés

La práctica del management

Antifrágil

Iaccoca: Autobiografía de un triunfador

De la jerarquía a la responsabilidad

Qué es el management

Consistencia

El dilema de los innovadores

Mis años en General Motors

Humanocracia: Creando organizaciones tan extraordinarias como las personas que las integran

Aquí no hay reglas: Netflix y la cultura de la reinvención

La quinta disciplina: El arte y la práctica de la organización abierta al aprendizaje

El camino hacia el Lean Startup; Cómo aprovechar la visión emprendedora para transformar la cultura de tu empresa e impulsar el crecimiento a largo plazo

Crecer haciendo crecer: El secreto de las empresas consistentes

Esquivar la mediocridad Notas sobre management: complejidad, estrategia e innovación

Cosas que aprendemos después: Bloggiana sobre management, innovación y estrategia

La burbuja emprendedora: La verdad detrás del mito del emprendimiento para todos

 

«Piensa en grande.

Empieza poco a poco.

Crece deprisa»[ix]

 

ABRAZOTES


[i] Jhon P. Kotter

[iii] Miguel de Cervantes

[iv] Xavier Marcet & Javier García

[v] Peter F. Drucker

[vii] Xavier Marcet

[ix] Eric Ries