viernes, 10 de julio de 2026

El momento de la verdad

Estimad@s amig@s

Sinopsis

Una obra maestra de la literatura del management. En este libro se describe de una forma amena y profunda el proceso de cambio de una organización. Los puntos fundamentales descritos por Jan Carlzon pueden (y de hecho lo han sido) aplicarse no sólo a empresas aéreas o de servicios sino también a empresas de tipo industrial.

 

«Hay que entusiasmar e involucrar

 al mayor número posible de colaboradores»[i]

 

Prólogo

(…) descentralizar y delegar en todos los niveles jerárquicos para aprovechar las sinergias favorables al cambio y al desarrollo.

Una vez definida la estrategia se trata de “invertir” en todos los recursos necesarios para generar una combinación servicios-precio que garantice la mayor rentabilidad, maximice en mercados altamente competitivos como los actuales.

 

«El presidente del futuro debe saber comunicar,

ser maestro,

 inspirador y visionario»[ii]

Ø  ¿Qué podemos resaltar del presidente de nuestro Consejo de Administración?

 

¿Qué momento /s de la verdad identificamos en nuestra compañía?

 

Jan Carlzon a través de El momento de la verdad nos va mostrando el camino de cambio en SAS. Libro interesante que nos muestra como dar poder y libertad de actuación a las personas de primera línea.

 

«El servicio al cliente no es una función,

es toda la empresa»[iii]

 

(…) nos hemos enfocado a ser una compañía enfocada al cliente, que reconoce que sus únicos y verdaderos activos son los clientes satisfechos, todos los cuales esperan ser tratados como individuos y que no nos seleccionarán como su línea aérea a menos que hagamos exactamente eso.

(…) si usted pregunta a nuestros clientes acerca de SAS (…) hablarán acerca de sus experiencias con la gente de SAS. SAS no es solamente un conjunto de activos materiales sino también, e incluso más importante, la calidad del contacto entre un cliente individual y los empleados de SAS que atienden al cliente directamente (…)

(…) “momentos de la verdad” son los momentos que finalmente determinan si SAS tendrá éxito o fracasará como compañía (…) debemos probar a nuestros clientes que SAS es su mejor alternativa.

(…) tenemos que dar la responsabilidad de ideas, decisiones y acciones a la gente que pertenece a SAS durante esos quince segundos: empelados, asistentes de vuelo, encargados de equipaje, y todos los demás empleados de primera línea (…)

 

(…) el punto de partida debe ser el cliente −no el producto o la tecnología en sí mismos− las compañías deben organizarse de forma diferente para sobrevivir.

 

El líder debe delegar autoridad a los empleados de primera línea para que respondan a las necesidades y problemas de los clientes individuales (…)

 

¿Qué estás haciendo?” (…) “¿Por qué piensas que has llegado a ser el jefe aquí? ¿Para ser alguien que no eres? No. Tú has sido nombrado presidente porque eres tú mismo”

Ø  ¿Por qué nos nombraron?

o   ¿Qué tuvieron en cuenta?

 

(…) el nuevo líder de la corporación (…) debe crear ambiente y mantener una visión general en su mente (…)

 

(…) “Está perdiendo dinero y tiene problemas. Como nuevo presidente, no tengo ni idea de (…) Yo no puedo salvar a esta compañía por mí mismo. La única posibilidad (…) de sobrevivir es que ustedes me ayuden, que ustedes asuman responsabilidades, que compartan unas ideas y experiencias que nos ayuden a trabajar. Tengo ideas propias, y probablemente las podremos poner en práctica. Pero lo más importante es que ustedes son los que deben ayudarme, y no al contrario”.

 

(…) Mi prioridad inmediata (…) convertir las perdidas en ganancias (…)

 

¿Cuánto riesgo financiero estamos asumiendo? (…) los números eran tan enormes que si lo hubiera sabido no hubiera tenido el valor para intentarlo (…)

 

(…) aprendí a delegar más en la gente de la primera línea (…) aquellos que tratan con los pasajeros y menos en mis propias decisiones (…) una vez que había aprendido a ser líder antes que director, era capaz de mostrar a cada compañía unas nuevas posibilidades orientadas al mercado y hacía la energía creativa de sus empleados.

 

(…) cuando el mercado estaba estancado, los ejecutivos (…) asumían que los ingresos no aumentarían (…) se concentraron en recortar costes (…) había trabajado en un ambiente de negocios estable con poca competencia. Los ingresos anuales de la compañía se podían prever con bastante objetividad. El producto, los precios (…) eran cantidades fijas, dejando el aspecto del coste como la única variable en la ecuación. Para mejorar la base, la táctica obvia era disminuir la diferencia entre ingresos y costes por medio de una reducción de costes.

 

(…) dejar de considerar los gastos como algo negativo que deberíamos minimizar y empezar a considerarlos como recursos para mejorar nuestra competitividad (…) podrían (…) darnos un margen competitivo si contribuían a nuestro objetivo de sentir a los viajeros de negocios.

 

(…) A quién no se le da información no se le pueden pedir responsabilidades (…) cualquiera que tenga la información no puede evitar el asumirla (…)

 

(…) habíamos alcanzado nuestro nivel de rentabilidad invirtiendo en el mercado, en los clientes, y en los empleados (…) millones de clientes satisfechos y los miles de clientes motivados (…)

 

(…) un líder no se nombra porque lo sabe todo y puede tomar todas las decisiones. Se le nombra para que tenga una visión de conjunto de la empresa y a partir de ahí cree los pre-requisitos para que se haga el trabajo. El líder ha de crear los sistemas que le permitan delegar responsabilidades para las operaciones diarias.

 

(…) Muchas decisiones simplemente nunca llegarán a tomarse. Nadie en la compañía era capaz de tener una visión global: el staff porque no estaba informado, el directivo porque estaba demasiado presionado por la toma de decisiones. Y muchos empleados se volvían pasivos (…)

 

(…) Un líder hoy día debe tener unas cualidades mucho más generales: un buen sentido empresarial y un amplio conocimiento de cómo las cosas pueden encajar, las relaciones entre los individuos y los grupos dentro y fuera de la compañía y el juego de varios elementos en las operaciones de la compañía.

Lo que se requiere son ideas estratégicas, o “sentido de helicóptero”: un talento para elevarse por encima de los detalles para ver la tierra desde arriba. La capacidad para entender y dirigir el cambio es crucial para un liderazgo efectivo (…) el nuevo líder es una persona que escucha, que comunica y que educa, una persona emocionalmente expresiva e inspiradora que pueda crear la atmósfera adecuada en vez de tomar todas las decisiones el mismo.

 

En un mundo empresarial cambiante, no se puede sustentar todo el control desde la cumbre de la pirámide. Es necesario dar autoridad a la gente que está en primera línea donde la acción tiene lugar (…)

 

(…) traer a un piloto a bordo cuando se está llevando el buque hacia nuevas y peligrosas aguas no es más que un acto de sensatez y responsabilidad.

 

No es importante quién es el que aporta nuevas ideas. Lo que importa es que las ideas funcionen (…)

 

(…) muchos directivos comienzan diseñando objetivos y estrategias, y solamente después examinan el aspecto comercial y las necesidades de los clientes (…) ¿Cómo se puede saber cuáles son los objetivos o estrategias apropiadas si uno no tiene una visión global del ambiente en el que se está trabajando o de las necesidades de los clientes? (…) para cuando muchas empresas se dan cuenta de que debieran hecho sus planes de otra manera, es demasiado tarde.

 

¿Por qué no nos han enseñado esto antes?” (…)

“Nadie nos lo pidió” (…)

 

(…) enfoque dirigido hacia los clientes y uno dirigido hacia el producto (…)

 

Es muy importante que cuando se está desarrollando una estrategia empresarial se sepa decir no a las ideas que aparentemente son buenas pero que no encajan con la idea global (…)   

 

(…) una compañía orientada hacia el producto (…) las decisiones están motivadas por el producto y por consideraciones tecnológicas, una compañía orientada hacia el cliente comienza por el mercado y deja que les guíe en todas las decisiones, todas las inversiones, y todos los cambios.

 

Mucha gente confunde el delegar responsabilidades con el hacer dejación de la propia influencia (…)

 

(…) informar, persuadir, inspirar (…) comunicación (…)

 

Los mensajes más poderosos son aquellos que son sencillos y directos y puedan servir como grito de batalla para todo el mundo en todos los niveles de la organización. El mensaje no tiene por qué ser elevado ni siquiera original.

 

Si uno indica por medio de sus acciones que es superior a los clientes, entonces difícilmente puede considerarse a sí mismo como orientado al mercado (…)

 

(…) “Incluso los altos directivos ayudan a dar a los pasajeros un buen servicio. Eso demuestra respeto por nuestro trabajo”.

Dar un buen ejemplo es realmente el modo más efectivo de comunicación (…)

 

(…)  ¿Cómo podían calcular la rentabilidad de la inversión si no tenían ni idea de cómo encajaban (…) en la estrategia global de la compañía?

 

(…) uno de los fallos más básicos que una empresa orientada hacia el servicio pueda cometer: prometer una cosa y cumplir otra (…)

(…) una compañía descentralizada tiene mucha más necesidad de unos métodos de control que una organización jerárquica y centralizada.

 

(…) La mejor recompensa por hacer un buen trabajo es ser premiado con la obtención de responsabilidad y confianza (…)

 

(…) había preguntado a todas las personas que encontraba en la compañía: “¿Hay algo que pueda conseguir el interés de todos los empleados de SAS? ¿Qué piensa la gente mientras está trabajando? ¿Qué les preocupa? ¿Dónde tenemos la amenaza común?

 

(…) ¿Podríamos transformarlo en un objetivo nuevo y positivo que volviera a unir los recursos de la compañía?

(…) “¿Cuáles eran las consecuencias a las que tendremos que enfrentarnos en un mercado de libre competencia? ¿Qué sucedería en su área concreta? ¿Qué nuevas condiciones nos afectarían?” Cuando ese día llego, la compañía estaba preparada. Sabían dónde estaban las nuevas oportunidades (…) obtuvieron ventaja sobre sus competidores que no habían sido previsores.

 

«Si nos preparamos hoy para una competitividad fuerte mañana,

tenemos todo que ganar»[iv]

 

El momento de la verdad

Jan Carlzon

Díaz de Santos

 

Link de interés

Los Outsiders: Ocho CEOs inconformistas y sus métodos radicalmente racionales para tener éxito

 

«En la nueva SAS,

 lo único importante es un cliente satisfecho»[v]

 

ABRAZOTES


[ii] Ídem

[iii] Ídem

[iv] Ídem

[v] Ídem