Estimad@s
amig@s
Introducción
La
inteligencia artificial puede multiplicar la productividad, pero también puede
erosionar la capacidad de análisis y el juicio de los profesionales. A partir
de investigaciones recientes y casos reales, este artículo muestra por qué el
pensamiento crítico es hoy un activo estratégico que no se puede descuidar.
La inteligencia artificial generativa ha llegado a los entornos directivos con una velocidad que pocas tecnologías anteriores han logrado. En apenas tres años, pasó de ser una curiosidad técnica a redactar contratos, producir modelos financieros, escribir código, sintetizar informes y generar análisis estratégicos con una fluidez que, en la superficie, resulta indistinguible del trabajo humano competente. La conclusión que de ahí se desprende es cómoda y peligrosa: si la herramienta produce el resultado, ¿Para qué invertir en el pensamiento?
Ø ¿Qué podemos esperar del pensamiento humano en plena disrupción de la IA?
o ¿Qué riesgos
corremos en aparcar al humano y darle un mayor peso a la maquina?
§ ¿Nos hemos
parado a pensarlo, o le hemos pedido a la máquina que sea ella la que nos mapee
los riesgos?
· El análisis
que nos proporcione la máquina, ¿Será sesgado?
Porque el resultado que nos proporciona la IA no es el trabajo. Nuestro trabajo es decidir si ese resultado es correcto, si está respondiendo la pregunta adecuada y si quien lo firma lo entiende lo suficiente como para estar dispuesto a defenderlo. Esa distinción, que parece menor, es en realidad la línea que separa el uso profesional de la IA de su delegación acrítica. Y la evidencia acumulada en los últimos tres años indica que esa línea se cruza con más frecuencia de lo que los directivos están dispuestos a admitir.
Ø ¿Quién firmará los documentos redactados por la IA?
o ¿Le
otorgamos firma propia, serán anónimos, o nos atribuimos nosotros su autoría?
Este artículo argumenta que el pensamiento crítico no es una habilidad blanda residual, sino la capacidad que determina si la IA añade valor o simplemente produce volumen. Y es, precisamente, la capacidad que se ve erosionada por un uso descuidado de estas herramientas.
Ø ¿Qué aporta la IA a nuestro comité de dirección, Consejo de Administración, Consejo de Familia, etc.?
o
En el siglo XVII Francisco de Quevedo pronunció la frase “Sólo
el necio confunde valor con precio”, ¿Somos los nuevos necios del siglo XXI
al confundir valor con volumen y velocidad?
«Si la herramienta de IA provee respuestas
antes de que se haya producido el desafío intelectual entre personas,
se elimina la condición que activa
el pensamiento más riguroso»[i]
Volvemos a la carga con un nuevo
artículo sobre el pensamiento crítico. Algunos podéis pensar que nos estamos
poniendo muy pesados con el tema y otros totalmente lo contrario, que hay que
seguir picando piedra y no dejar de defender la capacidad de pensamiento humano
frente a la IA.
El directivo no puede permitirse el lujo del atrofiamiento de su capacidad de pensar /reflexionar, forma parte de su saber hacer (…)
Ø ¿Cómo cuestionaremos?
Ø ¿Cómo tomaremos decisiones ante la incertidumbre?
Ø ¿Cómo actuaremos con integridad, si nuestros jefes valoran más la aportación de la IA que la nuestra?
¿Qué costes tiene para la compañía tener unos asesores “agentes” acríticos con la labor del CEO?
Ø ¿Cómo compañía podemos estar poniendo en riesgo nuestro crecimiento?
Ø ¿Hasta cuándo es sostenible tener como asesores a unos “agentes”[ii] que no nos van a decir que estamos desnudos?
o ¿Dónde
ponemos el límite entre apoyar ciegamente al CEO y discutir de manera
constructiva otras alternativas?
Os animo a descargaros Por qué la
IA hace imprescindible el pensamiento crítico de Carlos Morales en la web de Harvard Deusto —si no sois suscriptores—,
tenéis gratuitamente un artículo al mes.
«Tener
la capacidad de pensar de manera crítica no es suficiente.
También
hay que querer ejercerla»[iii]
Ø ¿Tenemos la capacidad?
Ø ¿Queremos ejercerla?
o ¿Cómo lo haremos?
¿Qué
es el pensamiento crítico?
(…) interpretar
información, analizar argumentos, evaluar evidencia, extraer conclusiones y ser
capaz de explicar el razonamiento detrás de cada uno de esos pasos.
(…) no
es una habilidad única, sino un conjunto de capacidades cognitivas que solo
funcionan cuando van acompañadas de disposiciones mentales adecuadas: apertura
intelectual, honestidad consigo mismo y curiosidad genuina (...)
Pensar requiere un esfuerzo por nuestra parte;
Ø ¿Estamos dispuestos a hacerlo?
o ¿Valora la empresa nuestra
aportación?
Ø ¿Abdicamos en la maquina?
o ¿Qué consecuencias tendrá?[iv]
§ ¿Alguien se dará cuenta de que no
somos nosotros los que estamos aportando ideas?
Ø ¿Qué dice nuestra cultura sobre el uso de la IA?
o ¿Qué va a primar, las soluciones
rápidas o el desafío intelectual vía cuestionamiento de hipótesis?
(…) Una cultura que no cuestiona sus propias conclusiones no se repara añadiendo una herramienta que produce más conclusiones. La IA, en ese contexto, no resuelve el déficit, sino que lo escala.
Ø ¿Estamos mutilando el capital intelectual de la compañía?
(…) La IA resuelve bien lo predecible. El pensamiento crítico es lo que permite operar en lo que no lo es.
Ø ¿Quién tomara decisiones, expondrá hipótesis encima de la mesa cuando aparezcan los cisnes negros?
o ¿La IA será capaz de imaginar
escenarios sobre lo no predecible?
o ¿Los directivos que han visto
arrinconadas sus ideas por la IA querrán aportar?
Ø Siempre hemos defendido la necesidad de un buen diagnóstico para poder plantear diferentes hipótesis. Para ello es clave hacer preguntas poderosas que nos ayuden a descubrir la raíz del problema ¿La IA formulará esas preguntas que necesitamos? (...) o encuadra los problemas a partir de los datos disponibles.
o ¿Qué pasa si el dato y /o su calidad no son los que
necesitamos para descubrir la solución adecuada?
§ ¿Qué nos está aportando vs. dejando de aportar la
máquina?
Ø ¿Qué requiere de nosotros la IA?[v]
Ø ¿Qué requerimos nosotros de ella?
Ø ¿Cómo podemos trabajar con la Inteligencia Artificial sin perder capacidad de juicio, saber hacer, humanismo, espíritu de servicio…?
Delegar el pensamiento tiene un precio
Ø ¿Cuál es?
Ø ¿Estamos dispuestos a pagarlo?
o ¿Por qué?
o ¿A cambio de qué?
(…) delegar el pensamiento[vi] sin mantener el escrutinio activo no libera capacidad, sino que la erosiona.
Ø Si estoy erosionando mis capacidades, ¿Para qué seguir avanzando sin rectificar el rumbo?
(…) los usuarios se sintieron ayudados. No advirtieron que habían cedido el timón.
Ø ¿Nos estamos autoengañando?
o ¿No somos conscientes del poder que estamos entregando a la IA?
Ø No pretendemos matar a la IA, solo poner de manifiesto que (…) sin pensamiento crítico activo, produce un deterioro medible de la capacidad de juicio (…) invisible al que lo experimenta (…)
o ¿Cómo podemos hacer visible lo
invisible?
Siete prácticas para mantenernos al timón
1. Mantener la fricción deliberada en los procesos donde el error tiene consecuencias reales (…)[vii]
2. Tratar siempre el resultado de la IA como una hipótesis, no como una respuesta (…)
3. Construir el hábito del escrutinio en los procesos, no solo en las personas (…)[viii]
4. Evaluar si las métricas capturan lo que realmente importa (…)[ix]
5. Proteger la capacidad de la organización para funcionar sin IA en las decisiones que más importan[x] (…)
6. Convertir la IA en el fiscal, no en el testigo (…)[xi]
7. Ser el modelo del comportamiento que queremos ver (…)[xii]
La pregunta que ningún modelo hará por nosotros
¿Nuestros directivos y /o consejeros a día de hoy con un uso más o menos intensivo de la IA mantienen un juicio crítico sobre los documentos /análisis que les proporciona?
Ø ¿Estamos evaluando esa métrica?
o ¿Cómo?
o ¿Con qué periodicidad?
Ø Si detectamos un deterioro en la calidad del pensamiento, ¿Qué medidas vamos a tomar?
Ningún
modelo de IA se cuestiona si la pregunta que está respondiendo es la correcta.
Si el contexto que no está en los datos importa más que el que sí está. Si las
consecuencias de esta decisión para personas que no están en la sala justifican
ralentizar el proceso. Si estamos dispuestos a firmar esto y a explicarlo
cuando las cosas no salgan como se esperaba.
Estas preguntas nos pertenecen a nosotros. Y la única manera de estar en condiciones de formularlas cuando más importan es no haber dejado de hacerlas todos los días.
Ø ¿Qué preguntas nos estamos haciendo todos los días?
Ø ¿Qué hemos dejado de preguntarnos?
o ¿Por qué?
«El
juicio se atrofia más rápido
de
lo que se reconstruye»[xiii]
Ø ¿Se está anquilosando nuestra capacidad de pensar?
o ¿Cuál es el plan B?
§ Hacemos una parada técnica
§ Mandamos al equipo a su casa
§ Bajamos a las catacumbas de la
empresa y recuperamos los viejos manuales
o ¿Queremos recuperarla?
§ ¿Estamos a tiempo?
o ¿Cómo lo haremos?
Por
qué la IA hace imprescindible el pensamiento crítico
Harvard
Deusto Business Review
Link de interés
— Pensamiento crítico, el gran olvidado de los comités de dirección
— El papel del líder cuando la IA facilita todas las respuestas
• Aprende
a pensar como un gurú: Las 10 fuerzas del pensamiento crítico
• Pensar
estratégicamente: Modelos, conceptos y reflexiones
• El
reto de ser humanos: Las 8 competencias para pensar, crear y liderar en tiempos
de la IA
«Con
demasiada frecuencia disfrutamos del consuelo de la opinión
sin
la incomodidad del pensamiento»[xiv]
ABRAZOTES
[i] Pp., 17
[ii] Pp., 19 (…)
cuando la herramienta impresiona, los humanos dejan de prestar atención y
aportan los resultados sin cuestionarlos (…)
Ø ¿Nos impresiona el trabajo que realizan los
agentes?
Ø ¿Estamos pasando de encargarle tareas
rutinarias o otras que son core de nuestro negocio?
[iii] Pp.,
[iv] Pp., 19 Cada
delegación en la IA es un préstamo contra la propia capacidad cognitiva, y el
interés se acumula en lo que podemos denominar “deuda cognitiva”
Ø ¿Estamos delegando en la IA o abdicando
nuestras responsabilidades?
[v] Pp., 18 (…) la capacidad
de establecer por qué algo importa, juzgar cuándo el encuadre del problema es
en sí mismo el problema, reconocer una respuesta sin base fiable o distinguir
correlación de causalidad y asumir responsabilidad por las consecuencias de las
decisiones que ayuda a producir (…)
[vi] Pp., 19 (…) la
alta confianza en la IA fue un predictor directo de menor esfuerzo cognitivo
(…) gano satisfacción (…) a
cambio, ¿Qué entrego?
[vii] ¿Dónde estoy usando la IA?
Ø ¿Dónde debo de dejar de usarla?
Ø ¿Dónde debería de estar usándola?
Pp., 20 Hay que evitar el uso de la
IA en las etapas de diagnóstico y encuadre de problemas complejos y emplearla
para acelerar una vez que el equipo ha desarrollado una posición propia sobre el
problema.
[viii] Pp., 20 (…) La respuesta no es
confiar menos en la IA, sino institucionalizar el cuestionamiento (…)
[ix] PP., 20 (…) Antes
de implementar la IA en cualquier función crítica, hay que identificar las
métricas que la eficiencia puede enmascarar (…)
[x] ¿Con el uso de la IA estamos ganando eficiencia o
generando dependencia?
[xi] Pp., 21 (…) Hay que pedir al modelo
que construya el mejor argumento contra nuestro análisis, que identifique qué
estaríamos ignorando si tuviéramos razón y qué datos, de existir, invalidarían
nuestra conclusión (…) La IA que solo confirma no es un colaborador, es un
espejo que devuelve lo que ya pensábamos (…)
[xii] Como personas de vértice tenemos que
preguntarnos, ¿Qué organizaciones estamos creando?
Pp., 21 (…) Los líderes que preguntan
en reuniones cómo se llegó a una conclusión, qué supuestos se cuestionaron, qué
evidencia contradice una posición y quién será responsable en caso de fallar
crean organizaciones que piensan (…)
[xiii] Pp., 22
[xiv] John F. Kennedy

