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viernes, 20 de diciembre de 2024

El erizo y el zorro

Estimad@s amig@s

Prólogo[i]

Un héroe de nuestro tiempo

Un filósofo discreto

El profesor Berlin cree apasionadamente en las ideas y en la influencia que éstas tienen en la conducta de los individuos y de las sociedades, aunque es, al mismo tiempo, como buen pragmático, consciente del espacio que suele abrirse entre las ideas y las palabras que pretenden expresarlas y entre éstas y los hechos que dicen materializarlas. Sus libros pese a la densidad intelectual que pueden tener, jamás nos parecen abstractos (…)

 

Las verdades contradictorias

Una constante en el pensamiento occidental es creer que existe una sola respuesta verdadera para cada problema humano y que, una vez hallada esta respuesta, todas las otras deben ser rechazas por erróneas (…)

 

Que haya verdades contradictorias, que los ideales humanos puedan ser adversarios, no significa (…) que debamos desesperar y declararnos impotentes. Significa que debemos tener conciencia de la importancia de la libertad de elegir. Si no hay una sola respuesta para nuestros problemas, nuestra obligación es vivir constantemente alerta, poniendo a prueba las ideas, las leyes, los valores que rigen nuestro mundo, confrontándolos unos con otros, poniendo el impacto que causan en nuestras vidas, y eligiendo unos y rechazando o modificando los demás (…) irrefutable razón para comprender que la tolerancia, el “pluralismo”, son, más que imperativos morales, necesidades prácticas para la supervivencia de los hombres. Si hay verdades que se rechazan y fines que se niegan, debemos aceptar la posibilidad del error en nuestras vidas y ser tolerantes para con él (…) admitir que la diversidad ―de ideas, acciones, costumbres, morales, culturas― es la única garantía que tenemos para que el error, si se entroniza, no cause demasiados estragos, ya que no existe una solución para nuestros problemas, sino muchas y todas ellas precarias.

 

El erizo y el zorro

(…) hay una visión “centrípeta”, de erizo, que reduce, explícita o implícitamente, todo lo que ocurre y lo que ve a un núcleo bien trabado de ideas, gracias a las cuales el caos de la vida se vuelve orden y la confusión de las cosas se torna transparente. Es una visión que a veces se asienta en la fe (…) y a veces en la razón (…)

(…) el zorro está confinado en lo particular. Para él, la última instancia, lo “general” no existe: sólo existen los casos particulares, tantos y tan diversos unos de otros que la suma de ellos no constituye una unidad significativa sino, más bien, una confusión vertiginosa, un magma de contradicciones (…)

Disfrazado o explícito, en todo erizo hay un fanático; en un zorro, un escéptico (…) gracias a los erizos se han llevado a cabo extraordinarias hazañas ―descubrimientos, conquistas, revoluciones― pues para este género de empresas se requiere casi inevitablemente ese celo y heroísmo que suele inspirar a sus adeptos la visión centrípeta y finalista (…) gracias a los zorros ha mejorado la “calidad” de la vida, pues las nociones de tolerancia, respeto mutuo, permisibilidad, de libertad, son más fáciles de aceptar (…) incapaces de percibir un orden único y singular en la vida, admiten tácitamente que haya varios y disímiles.

 

«La zorra sabe muchas cosas,

 pero el erizo sabe una importante»[ii]

 

El erizo y el zorro escrito por Isaiah Berlin nos abre la puerta a debatir, reflexionar sobre la importancia de la filosofía, el pensamiento único vs el pensamiento propio, la diversidad, el dialogo, la evaluación periódica del desempeño, el reciclaje, tener banquillo ―para hacer cambios cuando sean necesarios.

 

¿Eres un Consejero zorro o erizo?

Ø  ¿Por qué?

 

No sería bueno antes de dar respuesta a las anteriores disquisiciones preguntarnos; ¿Cuáles son los puntos fuertes y las amenazas del zorro y del erizo?

Ø  ¿Qué podemos resaltar del zorro?

o   ¿Cómo ponerlas en valor?

 

Ø  ¿Qué habilidades tiene el erizo?

o   ¿En qué le benefician como consejero?

 

¿Cuál es la respuesta adecuada? Utilicemos dos preguntas de Desmond Tutu para profundizar en la búsqueda de la respuesta, si es que la hubiese.

Ø  ¿Cómo podría haber un equipo de fútbol si todos fueran porteros? 

     Ø  ¿Cómo sería una orquesta si todos los instrumentos fuesen trompas?


¿Son nuestros Consejos de Administración diversos?

Ø  Tienen que ser todos sus miembros zorros o erizos?

 

—La verdadera sabiduría es saber que no lo sabemos todo—, ¿Somos conscientes de los límites de nuestros conocimientos?[iii]

Ø  ¿Cómo podemos aprender de esos zorros /erizos con los que compartimos responsabilidades?

Ø  ¿Qué pasaría en la compañía si actuásemos como zorros?

Ø  ¿O pensásemos igual que un erizo?

o   ¿Es sostenible que todos pensemos igual? No habría debate, todo sería por aclamación popular, para qué discutir la decisión, si ya sabemos cuál es el resultado.

 

La metáfora del erizo y el zorro constituye el paradigma de la diversidad de criterios que debe imperar en los Consejos de Administración. En efecto, el protagonismo y la relevancia que ha alcanzado en nuestros días el buen gobierno corporativo lleva implícito un replanteamiento del papel que los consejeros deben desempeñar. Quedan, pues, lejanas en el tiempo y en las formas aquellas malas praxis en las que el pensamiento único de la presidencia vinculaba a todos los vocales, hurtando el debate y contraste de ideas.

Ø  ¿Qué será mejor, tener consejeros zorros o erizos?

o   ¿Se pueden ver beneficiados los stackeholder por los zorros o los erizos, o todo lo contrario con su visión pueden destruir valor?

 

«La opinión es la que pierde las batallas,

y la opinión es la que las gana»[iv]

 

(…) pese a su astucia, el zorro sucumbe a la única defensa del erizo (…) existe un gran abismo entre, por un lado, quienes lo fían todo a la visión central única, a un sistema más o menos coherente o articulado a partir del cual comprenden, piensan y sienten ―un principio organizador singular y universal que es lo único que da sentido a todo cuanto son y expresan (…) quienes persiguen múltiples objetivos, a menudo sin relación entre sí o incluso contradictorios, conectados acaso de facto, por alguna causa psicológica o fisiológica, sin relación (…)

 

«Los filósofos son adultos

que persisten en hacerse preguntas infantiles»[v]

 

El erizo y el zorro

Isaiah Berlin

Ediciones Península


Link de interés

El principito

Filosofía para directivos: Filosofía para mejorar el liderazgo y la gestión empresarial

Por qué tomarse la empresa con filosofía

• El príncipe

• Liderazgo ético: La sabiduría de decidir bien

• Entrevista a Aristóteles: Filosofía para líderes y emprendedores

• Ética a Nicómaco

• Elogio a la duda: Todo lo que podría ser de otra manera

• Aprende a pensar como un gurú: Las 10 fuerzas del pensamiento crítico

• El hombre en busca de sentido

 

«No hay una solución absoluta a los problemas humanos,

solo hay mejores y peores respuestas»[vi]

 

ABRAZOTES


[i] Mario Vargas Llosa

[ii] Arquíloco

[iii] Pp.263, Cuanto más se, más me doy cuenta de lo poco que sé (…) Tony Blair, con liderazgo: lecciones para el siglo XXI

[iv] Tolstoi

[v] Isaiah Berlin

[vi] Ídem

lunes, 16 de octubre de 2023

El almirante: La odisea de Blas de Lezo, el marino español nunca derrotado

Estimad@s amigos

Sinopsis

Blas de Lezo, el almirante, cojo, manco y tuerto que logró una victoria determinante sobre los ingleses en Cartagena de Indias, alcanzó las cimas del escalafón de la Armada a una edad tan temprana que puede que no hayan existido casos semejantes en la dilatada historia de la institución naval. Lezo se vio obligado a ejercer el mando de buques y agrupaciones navales en los escenarios bélicos más difíciles de imaginar y en circunstancias, casi siempre combates al cañón, que no permitían dudar ni hacer concesiones que pudieran ser aprovechadas por esos zorros de los mares que han sido siempre los marinos ingleses. Más allá de su larga lista de virtudes como hombre y como marino, y también con sus imperfecciones, que las tuvo como cualquier ser humano, la figura de Blas de Lezo se identifica con la de un líder militar extraordinariamente heroico y con la de un entrañable ser humano que a los españoles no debería movernos a otro sentimiento que el de un enorme y sanísimo orgullo.

Las heridas y mutilaciones recibidas por nuestro personaje en la batalla naval de Vélez-Málaga, en la defensa del castillo de Santa Catalina, en Tolón, y durante el asalto a Barcelona en 1714, a consecuencia de las cuales quedó cojo, tuerto y manco, son completamente veraces. Con cada parte de su cuerpo que se fue dejando en los combates en los que participó, ganó un pequeño trozo de gloria para España. Gracias a la defensa de Blas de Lezo en Cartagena de Indias, quinientos millones de centro y suramericanos hablan hoy la lengua española en lugar de la inglesa.

 

«Me gustaría saber que dejo una parte de mí mismo en cada campo de batalla a cambio de un poco de gloria»[i]

¿Qué dejamos en cada una de nuestras clases, sesiones de mentoring, campañas?

¿Qué deberíamos dejar?

¿Por qué?

 

Luis Mollá a través de El almirante: La odisea de Blas de Lezo, el marino español nunca derrotado da visibilidad a un marino desconocido para muchos. La novela histórica es un género que nos permite conocer nuestra historia de una manera más amigable pero no por ello pierde rigor histórico.

 

Blas de Lezo fue un gran estratega naval y del que a pesar de los años y la distancia podemos seguir aprendiendo, solo hay que escarbar en los párrafos y hacernos las preguntas adecuadas.

 

«Yo espero y exijo, y estoy seguro de que obtendré el mismo comportamiento de vuestra parte»[ii]

¿Qué esperamos de nuestro equipo?

¿Qué aportamos?

¿Qué exigimos?

¿Cuándo?

¿Por qué?

 

(…) recluirse en su camarote intentado dilucidar la mejor opción táctica para dar caza al que estaba seguro que era el buque más buscado por el Almirantazgo.

¿Qué espacio[iii] utilizamos como refugio para estudiar escenarios, tomar decisiones complejas?

 

Una de las principales virtudes de Blas de Lezo era que estudiaba a sus enemigos hasta en sus reacciones más elementales, lo cual le ayudaba a perfeccionar un bosquejo sicológico que le permitiera anticiparse a sus movimientos (…)

¿Cuáles son nuestras principales virtudes?

¿Y las de la compañía?

¿Cómo nos anticipamos?

 

(…) el espejo en que enseñamos a mirarse a nuestros guardiamarinas

¿Cómo es el espejo en el que enseñamos a nuestro equipo a mirarse?

¿Cómo debería ser?

¿Por qué?      

¿Somos un buen espejo para el equipo humano de la organización?

¿Por qué?      

 

(…) A bordo de vuestros barcos al menos sabéis quien es el enemigo y la forma de combatirlo (…)

¿Sabemos identificar a nuestro enemigo?

¿Cómo lo hacemos?

¿Somos /podemos llegar a ser nuestros propios enemigos?

 

(…) ¿Qué consideráis prioritario la táctica o la estrategia?

¿Qué se considera prioritario en nuestra compañía la estrategia o la táctica?

¿Por qué?

 

(…) ¿Quién consideráis que debe decidir nuestra estrategia a seguir y quien la táctica?

¿Quién aprueba la estrategia de la compañía?

     ¿Quién la formula?

¿Quién decide la táctica la compañía?

¿Por qué?

 

(…) sabemos que sin logística no hay estrategia ni táctica posibles (…)

¿Qué hemos aprendido durante la pandemia sobre la importancia de la cadena de suministros?

 

Si la corte define la estrategia y yo reclamo una serie de necesidades para echar a rodar mi táctica y resulta que nadie atiende mis peticiones ¿De quién será la responsabilidad en el campo de batalla?

¿Somos una compañía en la que se asumen responsabilidades?

¿Quién las asume?

¿Por qué?

 

(…) no era momento para lamentaciones con las balas inglesas silbando por encima de sus cabezas, sino de pensar con frialdad y tomar decisiones rápidas y meditadas (…)

¿Cómo tomamos decisiones en un entorno VUCA[iv] /BANI[v]?

¿Podemos /debemos mejorar los procesos de toma de decisiones en la compañía?

 

(…) estudiando a su enemigo buscando en su personalidad los factores que pudieran brindarle alguna ventaja inesperada, y creía haberlas encontrado en su egocentrismo y carácter apasionado, rasgos que bien explotados podían conducirle a un paso en falso (…)

¿Qué rasgos distaríamos de nuestra personalidad?

¿Bajo presión nos ayudan o nos debilitan?

¿Y de la de nuestros principales colaboradores?

 

(…) entendió que aunque como gobernante a veces se dejaba llevar por la soberbia, como militar Eslava era un ejemplo a seguir y con aquella conferencia tal vez trataba de hacerle llegar que la alta misión que tenía encomendada era lo sufrientemente elevada como para obligarles a ambos a apartar a un lado las disputas personales.

¿Sabemos separar propiedad, gobierno y gestión a la hora de tomar decisiones?[vi]

¿Es necesario hacerlo?

¿Por qué?

¿Sabemos apartar las disputas profesionales de las personales?

¿Cómo lo hacemos?

 

(…) Almirante, conozco bien esa fortaleza. Hace años trabaje en las obras de restructuración de sus murallas. Creo poder identificar sus puntos fuertes y también los más vulnerables (…)

¿Tenemos identificados los puntos fuertes de la compañía?

¿Cómo vamos a trabajar en esas fortalezas para hacerlas más sostenibles?

Y sus vulnerabilidades?

¿Cuál es el plan para minimizarlas?

 

(…) el terreno que los separaba estaba cruzado de una serie interminable de trincheras ideadas por Lezo para dificultar el avance inglés (…) el laberinto de zanjas, de considerable profundidad, obligaría a los atacantes a detenerse, descender al foso mediante el uso de escaleras y volver a ascender por el mismo método antes de correr hasta la zanja siguiente, donde se verían obligados a detenerse de nuevo y repetir el procedimiento antes de retomar el ataque (…)

¿Qué ventajas competitivas tiene nuestro producto /servicio /solución que dificulta a la competencia ganar cuota de mercado?

¿Hasta cuándo la podremos mantener?

¿Qué o quién puede disrumpir el mercado?

 

«Una nación no se pierde por que unos la ataquen,

sino porque quienes la aman no la defienden»[vii]

 

El almirante

La odisea de Blas de Lezo, el marino español nunca derrotado

Luis Mollá

Almuzara

 

Link de interés

El señor de los mares: Álvaro de Bazán, el almirante jamás derrotado

El arte de la guerra: Los beneficios de vencer sin combatir  

El Cid campeador

Álvaro de Bazán: El mejor marino de Felipe II

Julio César: El arte de la política

• El banquero real: Bartolomé Spínola y Felipe IV

• Las flotas de Indias: La revolución que cambió el mundo

 

«Dile a mis amigos que morí como buen vasco,

 amando la integridad de España

y su imperio»[viii]

 

ABRAZOTES


[i] Blas de Lezo

[ii] Ídem

[iii] Despacho, la sala de juntas, un parque, etc.

[iv] Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo.

[v] Brittle (Frágil), Anxious (Ansioso), Non-linear (No lineal) e Incomprehensible (Incomprensible).

[vi] El buen gobernante, el buen político, tiene que valorar lo que puede y debe hacer en cada circunstancia (…) Política de empresa: El gobierno de la empresa de negocios

[vii] Blas de Lezo

[viii] Ídem

viernes, 4 de agosto de 2023

Rommel, El zorro del desierto

Estimad@s amig@s

Sinopsis

A principios de 1941, el famoso octavo ejército británico estaba camino de la victoria en el norte de África. Apenas unos meses después, el mismo ejército estaba al borde de la derrota total y los alemanes ganaban una victoria tras otra, amenazando con invadir Egipto y Oriente Medio.

Esta es la biografía del hombre que planeó este gran giro de los acontecimientos, el mariscal de campo Erwin Rommel, comandante del Afrika Korps alemán. El hombre que quemó la orden de Hitler para ejecutar a los invasores británicos y que dio a los prisioneros aliados la misma comida y tratamiento médico que a sus tropas. El mismo general que personalmente llevó a cabo un reconocimiento bajo el fuego enemigo yendo en un coche abierto, mientras el resto de comandantes se escondían en las torretas blindadas de sus tanques.

El autor de este libro, el general de brigada Desmond Young, luchó contra Rommel en el norte de África, fue capturado por él y, después de su liberación al final de la guerra, visitó a la familia de Rommel y habló con muchos de sus compañeros. Por lo tanto, es capaz de hablarnos de todas las intrigas que se fraguaron en el alto mando alemán durante la guerra, es capaz de dar una descripción detallada de las batallas decisivas como Tobruk y El Alamein, y es capaz de contar anécdotas personales sobre Rommel y separar los hechos de las leyendas que han surgido en torno a este extraordinario general.

 

«(…) fue un hombre que

 “se lanzaba en el huracán y dirigía en la tempestad”»[i]

 

Prefacio[ii]

(…) no es posible que un jefe enemigo consiga semejante reputación si no es una personalidad fuera de lo corriente, y desde luego, Rommel era un ser excepcional. Alemania ha producido muchos generales que eran a la vez competentes y de rudo carácter; Rommel destacaba entre ellos porque supo sobreponerse a la característica rigidez del espíritu militar germánico y porque poseía (…) grandes dotes para la improvisación.

(…) entrenamiento verdaderamente sistemático (…) se mostró siempre como el mejor hombre en el campo de batalla (…) su obstinación, de su mente pródiga en recursos, de su agilidad moral (…)

(…) en su vida privada, un hombre sencillo y amante del hogar (…) quizás ese detalle influyera grandemente en su extraordinario éxito como conductor de hombres en la batalla.

(…) si ha existido alguna vez un general cuya única preocupación era derrotar y destruir al enemigo, ese hombre se llamaba Rommel. Ni mostraba contemplaciones, ni las esperaba para él (…)

 

«Servid de ejemplo a vuestros hombres,

tanto en el terreno militar como en la vida privada.

 No ahorréis sacrificios y haced comprender a las tropas

 que sois infatigables y no os amilanáis ante las privaciones.

 Mostrad siempre un tacto y una educación extraordinarios,

 y enseñad lo mismo a vuestros hombres.

 Evitad la excesiva dureza o una voz demasiado imperiosa,

 signos ambos de que se tiene alguna cosa que ocultar»[iii]

 

¿Qué puede aprender un directivo de Rommel?

― ¿Qué aportaría un perfil como Rommel a un comité de dirección?

― ¿Y al Consejo de Administración?

¿Lo querrías tener como un consejero ejecutivo, dominical o independiente?

• ¿Por qué?

 

― ¿Qué enseñanzas se pueden extraer del libro Rommel, el zorro del desierto?

¿Es un libro para directivos?

¿Qué libros debe leer un directivo?

¿Por qué?

 

Cuando tus supuestos enemigos escriben un libro sobre ti deberíamos pregúntanos ¿Hemos hecho algo bien?

¿Qué hizo bien Rommel?

― ¿Es extrapolable al mundo del management?

 

¿Fue Rommel un líder?

― Cuales eran sus fortalezas?

― ¿Y sus debilidades[iv]?

 

«Un buen general no solo sabe encontrar el camino a la victoria,

sabe además cuando esta es imposible»[v]

 

Conviene, ciertamente, que los hombres de Estado sean quienes digan la ultima palabra, por encima de los militares, porque solo ellos poseen una visión general de la situación (…)

 

(…) Rommel (…) se había identificado a tal punto con el Afrika Korps, había causado en sus adversarios una impresión tan fuerte, y los corresponsales de guerra ingleses y norteamericanos, así como los periódicos más pro-británicos cairotas, lo habían elevado tanto al pináculo, que el general alemán se había convertido rápidamente en la figura más conocida y hasta más popular de Oriente Medio (…)

 

En las filas del adversario (…) pertenecía a esta reducida falange de hombres excepcionales (…) pudo vérsele como un perfecto animal de combate, frio, astuto, implacable, sin dar jamás muestras de fatiga, rápido en las decisiones, increíblemente valiente (…)

 

El soldado profesional alemán ha asumido siempre la guerra con esa grave seriedad que los ingleses reservan exclusivamente al deporte y los norteamericanos a la vez al deporte y los negocios (…)

 

(…) era exigente, aunque jamás pidiera a nadie lo imposible, ni algo que él mismo no pudiera hacer (…) se inclinaba siempre a hacer recaer sobre sus errores personales de táctica la responsabilidad de las perdidas sufridas (…)

 

(…) ¿Se interesaba Rommel por algo en particular? (…) no creía que Rommel hubiese tenido en la vida más preocupación que la de la guerra. Cuando no se hallaba poniendo en práctica su genio táctico aplicado a uno u otro problema bélico, se dedicaba a forjar y combinar planes con vista a poner en dificultad al enemigo (…)

 

(…) era un hombre duro, duro con todos y de modo especial con los oficiales (…) cuando estaba uno cerca de Rommel, no tenía que echar mano de ninguna preocupación (…) exigía que todas las ordenes fueran cumplidas con prontitud y al pie de la letra (…)

 

(…) sembrar la confusión en las líneas de retaguardia del enemigo desmoraliza más a éste que las pérdidas que puedan infringirse, por fuerte que sean (…)

 

(…) sus hombres sabían que tenían un jefe que podía cometer algún error, pero que no vacilaría jamás en “empujar hacia adelante”.

 

(…) Rommel utilizaba y dirigía sus fuerzas, numéricamente escasas, con maña y habilidad nada corrientes (…) es innegable que vale más la experiencia de una semana de combates en el frente que seis meses de maniobras.

(…) Rommel conocía mejor que sus oponentes el asunto en que se metía. Lo mismo le ocurría a sus equipos de tanquistas (…) “con la superioridad de sus armas, no podían sino derrotarnos…” (…)

 

(…) admitamos que Rommel es más maestro de la táctica “por todo lo alto”, que un estratega (…)

 

La cualidad más extraordinaria de Rommel era indudablemente su capacidad de reacción. Apenas derribado estaba ya levantándose con la misma rapidez (…)

 

(…) como de costumbre (…) Rommel debió la mayor parte de sus éxitos iniciales a la velocidad y la maña (…)

 

Como Napoleón, Rommel podía dormir unos minutos sentado en su camión y con la cabeza apoyada en una mesa, para despertar completamente descansado (…)

 

(…) insistía en que se le sirviera la misma comida que a la tropa (…)

 

(…) se adentraba (…) por el desierto, que había aprendido a conocer bien, sin perderse jamás. Y ningún puesto estaba demasiado lejos para que Rommel desistiera de visitarlo (…)

Sus visitas a las primeras líneas no eran meras inspecciones de rutina. Con su mirada siempre atenta a las características del terreno y su gran maestría y dominio de las tácticas de infantería, no dejaba que pasara por alto ni un detalle (…)

 

(…) la atención que prestaba a los pequeños detalles, su fecundidad en ideas tácticas, su arte del movimiento a través del desierto impresionaba a los soldados y a los oficiales jóvenes. Veían en él a uno de los suyos, a un “tipo de primera línea”.

 

(…) destacaba sobremanera en el combate propiamente dicho. Era por naturaleza un jefe, un conductor de hombres (…) su mente era extraordinariamente ágil y poseía un golpe de vista excepcionalmente rápido para captar la realidad de cualquier situación militar (…)

 

(…) utilizaba constantemente sus columnas militares para levantar nubes de polvo que dieran a suponer la presencia de divisiones blindadas (…) jamás se lanzaba (…) precipitadamente al campo de batalla, para dar ordenes improvisadas a individuos aislados o pequeñas unidades (…) eran siempre órdenes breves y claras (…) nunca tenía dudas acerca de lo que quería, ni dejaba que surgieran en la mente de sus subordinados.

 

(…) como Napoleón o Wellington, Rommel asumía riesgos graves (…) ¿Acaso podía hacer otra cosa, dado que queria dirigir el combate personalmente? Eran los riesgos del oficio. Y él los aceptaba serenamente (…)

 

(…) desde el primer momento, con su influencia personal, su ejemplo, su entereza de carácter, asumiendo riesgos aún mayores que los de sus tropas, transformo estás en una fuerza combatiente dura, incisiva, tenaz (…) Rommel era el Afrika Korps, lo mismo para sus propios hombres que para sus enemigos. El daba a sus soldados confianza en sí mismos, espíritu temerario, arrogancia incluso en lo más duro del combate. El fue quien les enseñó a utilizar al máximo hasta las últimas energías que pudieran quedarles y no darse nunca por vencidos (…) sentirse miembros (…)

(…) no admitía pregunta alguna acerca de sus órdenes y no soportaba que nadie le dijera que algo era imposible (…)

(…) poseía un sexto sentido cuando se sumergía en el combate (…)

 

(…) el tacto no era precisamente el punto fuerte de Rommel (…)

 

(…) en el desierto, el orden de prioridad que Rommel había adoptado era: 1.º el combustible y el aceite pesado; 2.º el agua; 3.º los alimentos; 4.º los prisioneros (…)

 

(…) parecía dotado de un instinto particular para descubrir los lugares donde algo fallaba (…)

 

(…) nadie como él sabia elevar la moral de las tropas más fatigadas y apáticas (…) “Estaba muy bien dotado para el manejo de hombres u sabía como hablarles” (…) hablaba siempre libremente con hombres de todas las categorías. Les explicaba con claridad y paciencia sus ideas y lo que de ellos esperaba exactamente (…)

 

(…) Rommel, los mismo que Montgomery, comprendía que en cierto modo la propaganda explotando su propia personalidad significaba un arma a su favor (…)

 

(…) es un jefe enérgico, lleno de determinación; todo ha cambiado desde que ha tomado él el mando. Es el mejor en operaciones por sorpresa; su fuerte es la ruptura; pero resulta demasiado impulsivo cuando se trata de una batalla ordenada (…)

 

«Un hombre debe ser juzgado en función

de los enemigos que tiene»[vi]

 

Los “papeles” de Rommel

(…) poseía, a la vez que grandes cualidades de jefe militar, una capacidad de expresión directa, clara, llena de energía (…)

 

(…) la velocidad de las operaciones y la rapidez en las decisiones del mando, son factores decisivos. Las tropas deben actuar a toda velocidad y completamente coordinadas (…) el adversario más rápido es el que gana la batalla (…)

(…) los deberes de un jefe no se limitan al trabajo de Estado mayor. El jefe debe interesarse por todos los detalles del mando y prodigar su presencia personal en primera línea (…)

 

El jefe debe estar constantemente en contacto con sus tropas. Debe sentir y pesar como ellas (…)

 

«Cada soldado debe saber,

 antes de entrar en acción,

 como la pequeña batalla que él peleará

 encaja en el panorama completo

 y cómo el éxito de su esfuerzo

 influirá el resultado de la batalla como un todo»[vii]

 

Rommel

El zorro del desierto

Desmond Young

Círculo de lectores


Link de interés

El arte de mandar bien: Querer, poder, saber

• Ser ejemplo: Pequeños grandes líderes

• La inteligencia como herramienta anticipativa Prospectiva: Del campo de batalla a la empresa

• Inteligencia competitiva: ¿Espías?¿Oráculos?¿Estrategas?

• El arte de la guerra

• Estrategia: Una historia

 

«cerebros ágiles y

 manos diligentes»[viii]

 

ABRAZOTES  


[i]

[iii] Rommel

[iv] Puntos de mejora

[v] Rommel

[vi]

[vii] Montgomery

[viii]