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viernes, 21 de julio de 2023

Polanco: El humanismo de los jesuitas (Burgos 1517 ─ Roma 1576)

Estimad@s amig@s 

Sinopsis

¿Secretario de san Ignacio? ¿Gobernante en la sombra? ¿Teólogo y divulgador en los inicios de la espiritualidad ignaciana? ¿Quién fue? Formado en el seno de una familia de pudientes comerciantes burgaleses y tras una seria formación en París, Juan Alfonso de Polanco decide ingresar en la Compañía de Jesús tras hacer los Ejercicios Espirituales en Roma (1541) con el Jesuita Diego Laínez; dejaba atrás un futuro prometedor como «scriptor apostolicus» en el Vaticano.

Sus cualidades y dones naturales ofrecían un perfil muy adecuado para ser el perfecto secretario. Fue el hombre de confianza, «memoria y manos», de los tres primeros Generales de la Compañía de Jesús: Ignacio de Loyola, Diego Laínez y Francisco de Borja.

Pero Polanco fue más que un Secretario. Uno de los silenciosos arquitectos de la nueva Orden que en 1540 había recibido la aprobación del Papa Paulo III, fue Asistente general y Vicario[i] de la Orden; teólogo en Trento y profundo conocedor de los Ejercicios Espirituales. Hombre de consejo, profesor y riguroso historiador de los primeros años de la Compañía de Jesús.

 

«Prudencia para escribir,

conveniente modo de expresarlo

y diligencia para enviarlas»

 

Prólogo[ii]

Polanco es un héroe callado, de los que mueven los hilos de la historia sin ser vistos, de los que deciden cosas de importancia desde un segundo plano (…) hombres discretos y leales. Sin ellos no hubiera sido tan brillante y gloriosa la historia de numerosas personas e instituciones (…)

 

(…) secretario de san Ignacio, “su memoria y manos”. De las 7.000 cartas de Ignacio, todas (excepto las 175 primeras) se escribieron bajo la secretaría de Polanco, unas por comisión, otras por colaboración estrecha (…) en la redacción de las Constituciones, cartas doctrinales y documentos de gobierno la colaboración del Secretario con el fundador fue siempre valiosa y a veces imprescindible y así continuó bajo los generalatos de Laínez y Borja (…)

 

(…) los que lo trataron, empezando por san Ignacio, alabaron su prudencia, humildad, fidelidad y honradez, su trabajo incansable, su cortesía y su virtud (…)

 

«[si algo hay de bueno en el libro,

 antes pensaré que será de otro y no mío]

y [si hubiese faltas sabrán a quién dar la culpa]»[iii]

 

Introducción[iv]

(…) había que escoger, e Ignacio procuraba poner a cada uno en el mejor sitio de los posibles. Y su lugar fue el gobierno, y parece que gobernaba con acierto, pues además de Secretario, su faceta, sin duda, más conocida, sus compañeros le eligieron tambien Vicario, Visitador y Asistente.

 

(…) amigo de la palabra; con ella tuvo que aprender a convivir, aprender a cuidarla, a manejarla con prudencia y atención, con cariño, eficacia y equilibrio ¡qué difícil! Aprender a decir lo justo de la mejor manera de las posibles. No quedarse corto en comunicar lo que la otra parte necesita, pero, sobre todo, no pasarse. Palabras. ¿Sólo palabras? Palabras que hay que escoger, pensar y ponderar, que organizar y ordenar, medir y saber pronunciar o escribir. Detrás de las palabras, siempre hay alguien que las elige y sitúa en su sitio para que la palabra tenga su efecto. Palabra que anima, que exhorta, que legisla y manda, que corrige o consuela, confirma o alienta, clarifica y aconseja. Palabra que obra, palabra que construye, palabra de arquitecto (…)

 

(…) dos años tardaba en llegar una carta a la India (…) el éxito de la expansión de la Compañía de Jesús (...) eficacia, regularidad y seriedad de la comunicación en el interior de la Compañía (…)

 

(…) en su sitio. Cuando había que aconsejar aconsejaba; cuando tocaba corregir, corregía; si tocaba mandar, mandaba y si había que reñir reñía (…)

En su sitio. El Secretario era solo el Secretario. Su función tenía unos límites y su autoridad era siempre derivada o recibida (…)

 

«Observa,

reflexiona y escribe»

 

Al igual que nos pasa con el liderazgo, creemos que el buen gobierno se invento en el siglo XX, por eso es recomendable que las personas de vértice leamos historia ―biografías―, entre otras materias y nos daremos cuenta que todo (casi) está inventado.

 

Detrás de los grandes gobernantes siempre hay un segundo de a bordo, este puede ser puede un Secretario como es el caso que nos ocupa hoy con Polanco, mentor como sería el caso de Aristóteles con Alejandro Magno, o  secretario de cámara y del Consejo de Estado de Felipe II  que fue el caso de Antonio Pérez.

 

Juan Alfonso de Polanco fue el Jesuita que permaneció más tiempo en puestos de gobierno de la orden en su etapa más interesante, en sus comienzos. Secretario, Asistente, historiador, escritor, legislador, vicario, admonitor del General, teólogo de prestigio, profesor, administrador, ¿Cuánto daríamos por tener un perfil con esas competencias, habilidades… en nuestra compañía?

 

«La vocación de todo jesuita es

“para discurrir”»

 

(…) pertenece a ese gran ejército de héroes callados que ‘trabajan, mueren y no dejan rastro’, excepto una gran cantidad de cartas de negocios y memorándums domésticos (…)

 

«Obediente

como bastón de hombre viejo»

 

“Memoria y manos”

Secretario de Ignacio de Loyola

(…) la función de los secretarios fue ganando en importancia como hombres fuertes de la estructura de gobierno debido a la información que manejaban y a las decisiones en las que tomaban parte (…)

 

(…) Una vez que la Compañía fija en Roma su sede central, comienza a experimentar un incesante y en ocasiones vertiginoso crecimiento que demanda un eficaz equipo administrativo capaz de responder con prontitud y diligencia a la cantidad de papeles que cada semana se iban amontonando en la casa central de los Jesuitas.

 

¿Qué vio Ignacio en la figura de Juan Alfonso de Polanco? (…) capacidad para el puesto (…) “inteligencia clara, precisa, apta tanto para el análisis cuanto para la síntesis, y hábil para captar inmediatamente las implicaciones de una situación o de una doctrina, prodigiosamente organizadora y bien estructurada […] con sólida formación filosófica y teológica (…) pensamiento (…) organizador, sólidamente estructurado (…) fuerte sistematización de las facultades (…) notable claridad, precisión, método, capaz de largas atenciones y profundas reflexiones, y capta rápidamente las conexiones de un caso, de una situación, de un texto, apto tanto para el análisis como para la síntesis (…)

 

(…) otra de las labores del Secretario: saber argumentar para convencer y obtener así de la orden o el mandato una respuesta en obediencia mucho más integrada y asertiva (…)

 

(…) la vital importancia de una Secretaria General[v] bien organizada en una institución que se desarrolla de manera imparable y requería ya formas y criterios profesionales. El cargo no solamente demandaba orden, método, capacidad de trabajo, eficacia, habilidades políticas y disciplina, también unas virtudes personales tales como entrega, confianza, fidelidad, discreción obediencia, abnegación (…)

 

En cuanto a las cartas que se envían desde Roma (…) atiende a tres puntos: prudencia para escribir, conveniente modo de expresarlo y diligencia para enviarlas (…)

 

«Como buen soldado de Cristo deseaba morir

con las armas en la mano»

 

(…) siguiendo las decisiones de la Congregación de organizar el gobierno de la compañía en “asistencias”, Polanco fue nombrado Asistente de España[vi] (…) en la primera votación resultó elegido admonitor[vii] (…)

 

«Si algo no puede faltar en un secretario

(…) es confianza y discreción»

 

(…) perfilando un “retrato del candidato a General” (…) humildad verdadera (…) que sepa mezclar de tal manera rectitud y severidad necesaria con la benignidad y mansedumbre… magnanimidad y fortaleza de ánimo… grande entendimiento y juicio… prudencia y discreción…, vigilante y cuidadoso” (…)

 

(…) desde cualquier rincón del planeta donde un jesuita pisaba por vez primera encontramos una carta, una instrucción, una patente, una recomendación… orientación, animo, corrección y aliento, reproche o mandato (…)

 

«A los eruditos, pocas cosas;

a los ignorantes, muchas»

 

(…) fue un hombre de palabra y de palabras (…) su principal misión consistió en gran medida en generar, favorecer, facilitar y mantener la comunicación (…)

 

(…) escribiendo organizaba, ordenaba, sugería, alentaba, animaba, corregía, exhortaba. Contribuyo enormemente a generar en la Compañía una cultura manuscrita e impresa, de letrados, de pobres pero instruidos (…)

 

(…) “Reglas que deben observar acerca del escribir los de la Compañía que están esparcidos fuera de Roma” (…) organizar la correspondencia: “quanto a las que reciben”, “de las cartas que se envían”, “del modo que se ha de guardar en escribir”, y “de la diligencia en escribir y enviar”: constancia, orden, prudencia, discreción, responsabilidad configuran desde el comienzo el sistema impulsado por Polanco.

 

(…) “[el Secretario] es persona que le sea [al General] memoria y manos para todo lo que sea de escribir y tratar”[viii].

(…) adaptar el mensaje a la diversidad de registros que los diferentes destinatarios ofrecían (…) movido siempre por la prudencia como virtud propia que la pluma exige (…)

 

«Medite previamente lo que ha de decir,

el orden y el modo»

 

(…) el confesor tenía que ser padre, juez y médico y, para desarrollar con competencia y con provecho para “las ánimas” estas tres facetas, el Jesuita necesitaba estar bien formado[ix].

 

«”Si algo hay de bueno en el libro,

 antes pensaré que será de otro y no mío”

y “si hubiese faltas sabrán a quién dar la culpa”»

 

(…) en los textos se refleja el estilo y pensamiento de Polanco. Claro, directo, conciso, sin concesiones a la retórica (…)

 

(…) una labor perseverante, abnegada, fiel, sistemática y precisa tanto en lo que se refiere al seguimiento de las gestión de tantos asuntos como llegaban a la Secretaria de Roma (…)

 

«Humildad verdadera para saber estar

sin pretender destacar»

 

(…) fue hombre de reconocida prudencia, acostumbrado a “disimular cosas graves, que cada día es menester oír con paciencia de los que hablan lo que se les antoja”; siempre más pronto a asumir la culpa que a proyectarla (…) al secretario se le recomendaba soledad y quietud en una cámara apartada […] a la profesión de secretario conviene usar gravedad, honestidad y modestia en toda acción (…)

 

(…) se sirvió de la correspondencia para aconsejar y orientar no pocos casos de conciencia (…)

A Roma llegaba un sinfín de preguntas y casos en ocasiones nada fáciles que Polanco se ocupaba de estudiar, consultar y responder (…)

 

(…) le toco desde los comienzos fraguarse en la humildad. “el Secretario era hijo de la obediencia y amigo de la servidumbre: ‘obedezca pues el Secretario, que esta es su parte, como la de su señor es el mandar’” (…)

 

«Silenciosa pero infatigable,

 “parecía que sostenía bajos sus espaldas toda la Compañía»

 

Polanco

El humanismo de los jesuitas (Burgos 1517 ─ Roma 1576)

José García de Castro Valdés, S.J.

Mensajero — Sal Terrae

 

Link de interés

• Nada más que la verdad

• Mis años con Juan Pablo II

• El Secretario del Consejo de Administración

• Los primeros jesuitas

● Sabino Fernández Campo; La sobra del Rey

● Ignacio de Loyola; Un líder para hoy

● El liderazgo de los jesuitas; Autoconciencia, ingenio, amor, heroísmo

● El liderazgo al estilo de los jesuitas; Las mejores prácticas de una compañía de 450 años que cambió el mundo

● El peregrino; Autobiografía de San Ignacio de Loyola

● Jesuitas, liderar talento libre

● El liderazgo ignaciano; Una senda de transformación y sostenibilidad

● Diccionario de Liderazgo Ignaciano

● Constituciones de la Compañía de Jesús; Introducción y notas para su lectura

● Íñigo de Loyola, líder y maestro

 

«Nunca buscaré ni pretenderé cargo alguno de gobierno

 o dignidad fuera de la Compañía (…)»

 

ABRAZOTES


[i] Vicario General: Es la figura jurídica propuesta por las Constituciones para ejercer el cargo de P. General cuando éste no pueda hacerlo por incapacidad, cuando fallezca o renuncie, o para que le sustituya o ayude en circunstancias extraordinarias (…)

[iii] Epp VI, 167 y 206: Polanco y Diego Mirón (Roma, 17 de enero de 1554).

[v] Oficio de mucha confianza, cerca de los reyes y sus consejos, en todos los tribunales y entre los señores particulares.

[vi] Asistentes “porque asisten al General y le sirven de consejo y de ayuda en todos los negocios graves que se ofrecen (…)”

[vii] “El que amonesta y advierte, avisando lo que se debe hacer y previniendo lo que se debe evitar (…)”. “Es el encargado de avisar al General de lo que parece debería procurar o enmendar en su gobierno y persona (…)“.

[viii] Co 800

[ix] Sabiduría, humildad y prudencia.

jueves, 26 de septiembre de 2019

Vivir dos veces; Transformación personal y organizacional basada en el modelo de los jesuitas


Estimad@s amig@s

Sinopsis
Vivir dos veces ofrece las claves para afrontar la transformación personal y organizacional en el siglo XXI tomando como punto de partida la espiritualidad y el liderazgo ignacianos.
Ignacio de Loyola, roto y hundido tras sufrir unas terribles heridas en combate, afrontó una honda transformación espiritual y constituyó una empresa religiosa como la Compañía de Jesús cuyo modelo de gestión ha permitido a los jesuitas alcanzar una proyección formidable durante cinco siglos. Y su pujanza continúa.
La vida es un proceso de cambio y de aprendizaje permanente y a lo largo de la misma todos nos enfrentamos a momentos claves en los que cuestionamos aquello que hemos hecho hasta entonces y en los que nuestras convicciones y certezas pueden tambalearse.
En el caso de Álex Aranzábal, el final de su brillante etapa al frente de la Sociedad Deportiva Éibar le condujo a una profunda reflexión sobre la necesaria transformación de las personas y las organizaciones y sobre cómo llevar a cabo con éxito ese proceso.
A partir de la propia experiencia del autor, inspirándose en la biografía, la espiritualidad y el liderazgo de Ignacio de Loyola, y ahondando en las ideas capitales ignacianas que ha conocido y puesto en práctica a lo largo de sus estudios y desempeño profesional entre los jesuitas, vivir dos veces ofrece las coordenadas imprescindibles para navegar con un rumbo en cualquier proceso transformacional.
Un viaje para el que deberemos contar con un atisbo de conciencia, de autoconocimiento, de lucidez y también con algo de coraje, a fin de convertir cualquier crisis en una buena oportunidad planteándonos desde el punto de vista personal y profesional cuál es nuestra misión y cuál es el mejor modo de proceder para alcanzar los objetivos fijados.

«Si puedes soñar sin que los sueños te dominen;
Si puedes pensar y no hacer de tus pensamientos tu único objetivo;
Si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso,
y tratar a esos dos impostores de la misma manera;
Si puedes soportar la verdad que has dicho,
tergiversada por villanos para engañar a los necios.
O ver cómo se destruye todo aquello por lo has dado la vida,
y remangarte para construirlo con herramientas desgastadas.

Si…»
Rudyard Kipling

Preámbulo
«Cuándo el diablo viene a visitarte en la mitad de la vida»

No te dejes vencer por el mal,
sino sigue venciendo el mal con el bien
San Pablo

Apelo a su voluntad: a la libertad del hombre para elegir entre aceptar o rechazar una oportunidad que la vida le plantea.
Viktor Frankl

No el mucho saber harta y satisface al ánima,
más el sentir y gustar de las cosas internamente.
Ignacio de Loyola

De una derrota profunda comienza a brotar una reflexión radical. Durante el tiempo de postración, ayudado por las lecturas, se interroga sobre lo que hasta ahora habían sido hasta entonces su vida y sus ambiciones, el sentido o el sinsentido de ello, y, en ese proceso, alcanza una suerte de iluminación (…)

(…) quienes hemos vivido estas experiencias de desgaste sabemos que, aunque resistamos y seamos duros, la ansiedad nos irá consumiendo sin darnos cuenta (…)

(…) ocasión para preguntarse: «¿Qué sentido tiene mi existencia?», «¿Qué quiero hacer a partir de ahora?»

Autoexaminarse y autoconocerse con sinceridad ─sin hacer trampas, quitándose las mascaras o caretas― es un ejercicio sumamente valioso (…)

(…) batallas por superar una crisis y alcanzar una regeneración, una transformación. En ese pasaje que cada uno ha recorrer está la clave.

«La pérdida no es otra cosa que transformación.
En eso se regocija la naturaleza universal».
Marco Aurelio

No tenemos siete vidas como los gatos, pero podemos vivir dos veces si tenemos el coraje de transformarnos, de sacar partido de la gestión del cambio, de convertir las debilidades en oportunidades, de trabajar sobre nuestras fortalezas.

Álex Aranzábal, va diseccionando de manera didáctica el espíritu jesuítico y varios de los libros que han marcado el devenir de la compañía de Jesús; Ejercicios espirituales, las constituciones, autobiografía, etc.

Soy un firme defensor de los valores jesuíticos y creo que el modelo que defiende el autor es muy válido, siempre y cuando tengas muy trabajada la filosofía ignaciana.

Es un libro recomendable, para leer despacio, interiorizando, argumentando ―discerniendo las respuestas que das a las preguntas que te vas encontrando a lo largo de sus páginas. Transformarse es posible, hay que tener claro que queremos hacerlo, hacía dónde queremos ir, cómo lo haremos, en cuánto tiempo, quienes serán nuestros compañeros de viaje, y quizás lo más importante por qué queremos hacer ese cambio ¿cuál es el objetivo que perseguimos?

«Para cambiar se precisa convencimiento personal 
y atrevimiento ante el salto vital y social que significa»
Ejercicios [5]

La misión
«¿Para qué existimos?»

Solamente deseando y eligiendo lo que más nos conduce para el fin que somos criados.
Ignacio de Loyola

Hemos olvidado que la vida es una búsqueda de sentido.
Rob Riemen

La pregunta más importante en la vida de toda persona tal vez sea la de «¿Qué sentido tiene mi existencia?» (…)

(…) «¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, sin con ello pierde su alma?»

(…) el primer paso en el camino es pensar sobre nuestras vidas y formularnos estas y otras preguntas semejantes (…) «¿Estoy haciendo lo que realmente quiero?»; «De mis ocupaciones, ¿cuáles me satisfacen y desearía desarrollar?», «A qué estoy esperando para adoptar las decisiones que se corresponden con lo que pienso?».

La indiferencia y la libertad
«Perder para ganar»

Hay que tener coraje para vivir, generosidad para
convivir y prudencia para sobrevivir. Esas son las tres
virtudes fundamentales.
Fernando Savater

Nadie puede hacer que otro se conozca a si mismo, de modo que los lideres tienen que hacerse a si mismos. Solo yo puedo reunir la voluntad, el valor y la honradez para examinarme a mi mismo (…) la función del director es «señalar, como con el dedo la veta de la mina para que cada uno la excave por sí mismo»[i].

La visión y la transformación de la realidad
«El liderazgo heroico»

Que sea asimismo discreto y apto para el gobierno y tenga uso en las cosas ágiles y experiencia en las espirituales.
Ignacio de Loyola

Crear es llegar hasta donde nunca se llega:
Desde donde cada vez se parte otro.
Hugo Mujica

«Elige siempre el camino que parezca mejor, sin importar lo duro que pueda ser. La costumbre pronto lo hará fácil y confortable.[ii]» (…)

Hay que saber romper o renovar ─cuando corresponda o haga falta─ los esquemas u objetivos trazados (…)

Recuperar la virtud
«El liderazgo ético»

La virtud consigue mucho más sin entrañar incentivos de recompensa
ni de castigo; siendo presentada en toda su pureza.
Immanuel Kant

Los lideres exigen acciones, resultados, comportamiento.
El modelo exige un ser, una forma de alma.
Pero al ser le sigue el querer y el obrar.
Max Scheler

Intenta conseguir el dominio sobre ti mismo, pues bajo esta condición te capacitas para poner en práctica los deberes para contigo mismo[iii].

(…) «el resistente no anhela el dominio, ni la colonización, ni el poder. Quiere, ante todo, no perderse a sí mismo, pero, de una manera muy especial, servir a los demás»[iv].

La gestión de la crisis
«En tiempo de desolación,
nunca hacer mudanza»

En el mundo tendréis grandes tribulaciones, pero tened confianza:
yo he vencido al mundo.
San Juan

En las adversidades no te rindas: conserva la esperanza.
Marco Porcio Catón

En tiempo de desolación, nunca hacer mudanza, más estar firme y constante en los propósitos y determinación en que estaba el día antecedente a la tal desolación, o en la determinación en que estaba en la antecedente consolación. Porque así como en la consolación nos guía y aconseja más el buen espíritu, así en la desolación el malo, con cuyos consejos no podemos tomar camino para acertar.[v]

Personas y liderazgo
«Que sea persona cuyo ejemplo en todas las virtudes ayude a los demás»

Dotado de gran entendimiento y juicio, para que ni en las cosas
especulativas ni en las prácticas que ocurriesen le falte este talento.
Ignacio de Loyola

El hombre está abierto a la plenitud del mundo,
y a la vez obligado por su verdad
Romano Guardini

(…) la autoexigencia es una característica y, de hecho, una condición para desplegar la verdadera línea de liderazgo.

Gobernarse y gobernar
«Magnanimidad y fortaleza de ánimo»

Entre otras cualidades, el crédito y autoridad para con
los súbditos; y tener y mostrar amor y cuidado con ellos
Ignacio de Loyola

Depende solo de ti, que dejando de lado los mitos
y los miedos, emprendas esta marcha que te conduzca a esa
meta de liderazgo servidor y a ser plenamente tú mismo.
Dionisio Aranzadi

Uno ha de descubrir quién es uno; con el autodesarrollo adquiere uno la confianza. La autoconfianza nace del conocimiento y de la fe en los propios líderes. El camino del futuro como el del liderazgo no es una autovía. No hay caminos (…) el camino se hace al andar (…) y «el punto de partida es la exploración del territorio interior».[vi]

¿Quién es capaz de ser líder en estos contextos? El que sirve, el humilde, el discreto, el agradecido, el que sabe atender y tratar a todos con humanidad.

La confianza que generes internamente, es tu equipo, con tus colaboradores, con tus clientes, es tu mejor patrimonio: el espejo que en buena medida te devuelve lo que eres y lo que transmites mediante tu actitud, comportamiento, acciones, silencios, disposición, los rasgos que componen tu perfil.

Nuestro decálogo
1.- Buscar el sentido y definir la misión.
2.- Visión y capacidad ejecutiva.
3.- Valores y excelencia.
4.- Generar un relato propio.
5.- Ser heterodoxo y trasgresor (cuando proceda)
6.- Aprovecha las oportunidades de las crisis.
7.- Indiferente y resistente.
8.- Cuidarse y cuidar a tu equipo.
9.- Dar libertad y confianza.
10.- Evaluación y mejora continua.

El examen y la toma de decisiones
«La vida es elección»

El determinar estará en su mano finalmente.
Ignacio de Loyola

La deliberación se abre, también, a un dominio intermedio entre la posibilidad que somos y la realidad que buscamos.
Emilio Lledó

(…) «Mientras no se haya puesto el punto final de la frase o de la vida, el sentido es susceptible de una constante reorganización».[vii]

El examen del día
1.- Un alto cada día.
2.- Ser consciente y agradecer.
3.- «El espíritu» en nuestra vida.
4.- ver la «película del día».
5.- Identificar las emociones y los sentimientos.
6.- Seleccionar lo significativo (para nuestra persona).
7.- Una senda de mejora permanente.
8.- Proyectamos hacia el futuro.

(…) «Nuestra ambición debe ser gobernarnos a nosotros mismos, el verdadero reino de cada uno de nosotros».[viii]

«Nuestra vida es la senda futura y recorrida.
El rigor ha tejido la madeja.
No te arredres»
Jorge Luis Borges


Link de interés
• El pescador satisfecho

«La riqueza es como el agua de mar:
cuanto más se beba,
más sed se tendrá.
Lo mismo vale para la fama»
Arthur Schopenhauer

Recibid un cordial saludo


[i] Chris Lowney
[ii] Pitágoras
[iii] Immanuel Kant
[iv] Josep Maria Esquirol, La resistencia intima. Ensayo de una filosofía de la proximidad
[v] San Ignacio de Loyola
[vi] Dionisia Aranzadi, El arte de ser líder empresarial hoy
[vii] Boris Cyrulnik
[viii] Oscar Wilde