lunes, 11 de julio de 2016

Libro de estilo Garrigues

Estimad@s amig@s

Sinopsis
El Libro de estilo Garrigues es un manual de fácil consulta que pretende dar respuesta a todas las cuestiones que, con más frecuencia, surgen en la preparación de escritos jurídicos: aspectos de índole técnico-gramatical, recomendaciones sobre el contenido interno de los mensajes y cuestiones relativas al formato externo de los textos y a la utilización de las nuevas tecnologías para su elaboración.
El libro incluye numerosos ejemplos y contenidos de gran utilidad práctica: relación de abreviaturas, siglas y símbolos más utilizados, de tratamientos, de códigos de países con su moneda y gentilicio, y de locuciones latinas, así como diversos modelos de documentos y una completa lista de referencias bibliográficas y de direcciones de Internet.
En la obra se dedica un análisis especial a los principales tipos de documentos que se generan en el ámbito jurídico: cartas, informes, dictámenes, contratos, propuestas de prestación de servicios profesionales, escritos dirigidos a la Administración y correos electrónicos.
El libro resulta de gran interés y utilidad para cualquier abogado y, también, para todo profesional que, en el ejercicio de su actividad, se enfrente con la tarea de redactar textos o documentos como los que en el libro se tratan.

“Los juristas vivimos de las palabras dichas o escritas. Somos vendedores de palabras. A diferencia de otras profesiones, resolvemos el problema con las palabras de la ley o con palabras que nos sirven para interpretar la ley… Al escribir o al hablar no buscamos la belleza literaria. No aspiramos a ser oradores ni escritores brillantes. Nos contentamos con ser hablantes y escribientes que piensan, escriben y halan con sencillez, como juristas…”
Joaquín Garrigues Diaz-Cañabate

Presentación
La asociación entre el abogado y la palabra se remonta a la antigüedad clásica y, más concretamente, al siglo V a. C. en Grecia, cuando, según creencia aceptada por los historiadores, se estableció la costumbre de que los litigantes compareciesen acompañados de un famoso orador que asumiese su defensa ante los tribunales. Más tarde, en Roma surge la figura del orator a quien correspondía en el foro discutir el derecho de su cliente. Este orator recibía también la denominación de advocatus, participio de advocare con la designación de convocar o llamar en defensa de alguien.
Orator, bocero, letrado… Pero el trasfondo de esta evolución siempre ha estado la palabra, hablada o escrita, como una característica esencial de su cometido… constituye la medula del discurso del abogado…
Precisión y claridad son requisitos que aseguran la propiedad y el rigor en el uso del lenguaje
Ángel Bizcarrondo
José Ramón Martínez

“La claridad es la cortesía del filósofo”.
Ortega y Gasset

“Todo lo que puede ser pensado, puede ser pensado claramente; todo lo que puede ser expresado en palabras, puede ser expresado claramente”.
Wittgenstein

Introducción  
“Si la cara es el espejo del alma, habrá que añadir que el lenguaje lo es de la mente”.
El menosprecio de la lengua
Fernando Vilches Vivancos

La acción de “escribir” consiste en representar determinados pensamientos o ideas mediante el uso de signos lingüísticos que se plasman en papel o en otro tipo de soporte.
… para escribir correctamente se requiere… una adecuada capacidad de generar y estructurar el propio pensamiento… conocer suficientemente las normas que rigen el uso del lenguaje.
Si además se posee una cierta sensibilidad y algo de “arte”, el escrito podrá resultar no solo correcto en lo técnico… armónico, agradable y estético.
Los componentes intelectual y estético de la escritura tienen mucho que ver con las cualidades innatas de la persona… pueden resultar difíciles de mejorar, al menos a corto plazo… sobre el uso del lenguaje resultan exigibles a toda persona mínimamente formada, máxime si nos referimos a profesionales… el lenguaje constituye un instrumento cotidiano y primordial de trabajo.

“(…) en la lengua, como en todo, hay valores preferibles, es menester elegir y no vale escudarse en la pasiva postura de que todo da lo mismo”.
Defensa del lenguaje
Pedro Salinas

Tenemos una lengua rica en palabras y que muchas veces la maltratamos haciendo mal uso de ella, e introduciendo extranjerismos, no sabemos muy bien porque, si para dárnoslas de cultos o todo lo contrario, de poco conocedores de la lengua de Cervantes.

La lectura de libros de estilo nos ayuda, por lo menos a mí, a mejorar tanto a la hora de escribir, como a la hora de expresar, argumentar, mis teorías. En esta vida hay que ser humildes no pasa nada por reconocer que no escribimos bien, o que dicta mucho nuestra manera de exponer. Estamos aquí para aprender, y para poder mejorar es necesario reconocer que no somos tan buenos como nos creemos.

Os recomiendo la lectura del libro de estilo de Garrigues, no es solo para abogados como a priori puede parecer. Todos nos comunicamos, y transmitimos mensajes muchas veces mal entendidos y no por culpa del receptor, sino todo lo contrario, por la falta de saber comunicar del emisor.

“Cualquier necio puede escribir en lenguaje erudito. La verdadera prueba es el lenguaje corriente”
Clive Staples Lewis

(…) las normas ortográficas son válidas para cualquier soporte y no deben conculcarse por dejadez, comodidad, prisa o, sencillamente, porque esté de moda (…)

(…) conviene ser comedido con el uso de las notas a pie de página, pues su abuso hace que se pierda el hilo argumental como consecuencia de las sucesivas interrupciones que supone la lectura.

Al redactar una frase debe preferirse, siempre que se pueda, el orden lógico: sujeto, verbo y predicado o, lo que es lo mismo: sujeto, verbo, complemento directo, complemento indirecto y complemento circunstancial.
(…) trataremos de evitar la excesiva subordinación sintáctica y el exceso de incisos (paréntesis, rayas…) que distraen y cansan al lector (…)

(…) redacción pulcra y los párrafos, de forma natural, no serán demasiado largos, con una media de cuatro a ocho líneas, que es la extensión recomendable para que los documentos no resulten farragosos.

Las primeras frases de todo escrito suelen resultar especialmente difíciles. (…) la inspiración y la concentración aumentan a medida que se avanza en el trabajo. (…) lo más recomendable es forzarse en empezar, y dejar para un momento posterior la revisión de aquello que no hayamos considerado sufrientemente acertado.

“Debemos releer nuestros escritos, no ya como autores, sino como lectores imaginarios”.
Cómo escribir bien en español
Graciela Reyes

Ni las prisas, ni la excesiva seguridad en nuestras propias capacidades son excusa para prescindir de la necesidad de una cuidadosa relectura final el texto antes de enviarlo.

(…) resulta útil que la revisión final sea efectuada por persona distinta del autor, pues normalmente hará un analisis más objetivo, y menos viciado por las propias concepciones, que el que pueda hacer aquel.

“La lengua culta está ante dos antitéticos peligrosos: la pobreza y la incorreción, en un extremo, y la afectación y la pedantería, en el otro”.
El habla culta
Martha Hildbrandt

“La brevedad convincente, el impacto y la exactitud solo son posibles si la lengua posee una palabra para cada concepto”.
Sobre escritura y estilo
Arthur Schopenhauer

Se peca de impropiedad, y de pobreza léxica, siempre que se utilizan vocablos cuyo significado no se corresponde con lo que queremos expresar, cuando se repiten las mismas palabras o expresiones varias veces y cuando abusamos del empleo de verbos, sustantivos o adjetivos excesivamente polisémicos o genéricos (…) para evitarlo se aconseja invertir tiempo en el uso de diccionarios…

“Lo contrario del estilo retorico, grandilocuente, con profusión de palabras innecesarias, con repeticiones inútiles y con palabras vacías de contenido  es la concisión: el uso exclusivo de las palabras necesarias”.
Nuevo manual del español correcto
Leonardo Gómez Torrego

La concisión no se logra a base de mutilar, sin más frases o vocablos, sino aprendiendo a destilar la esencia de las ideas. (…) requiere dedicar tiempo y esfuerzo al escrito.

“Llaneza muchacho, no te encumbres, que toda afectación es mala”.
El Quijote
Miguel de Cervantes

La sencillez exige redactar los textos con naturalidad, sin artificios ni palabras rebuscadas o extraordinarias, sin pretensiones retoricas o eruditas y sin construcciones enrevesadas. (…) la sencillez no está reñida con el rigor ni con la calidad técnica de los escritos (…)

“El escritor tiene que saber trabajar con las ideas tanto como con las palabras”.
Libro de estilo
José Ignacio García Gutierrez y otros



Link de interes
El trabajo intelectual

“Hay que saber pensar, saber qué se va a decir y decirlo con cierto orden. Y ante la mínima duda, hay que ir al diccionario”.
José Martínez de Sousa

Recibid un cordial saludo
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