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lunes, 2 de noviembre de 2026

Érase una vez la Empresa Familiar: Del enredo a la evolución un viaje al corazón de la familia y la empresa para ordenar, transformar y crecer

Estimad@s amig@s

Sinopsis

Las Empresas Familiares sostienen gran parte de la economía mundial y representan la mayoría del tejido empresarial en España. Su relevancia va más allá de lo económico; generan impacto en su entorno y proyectan valor a lo largo de generaciones. Su complejidad radica en los vínculos entre familia, empresa, personas y futuro.

Érase una vez la Empresa Familiar te invita a viajar al corazón de la familia y la empresa, a explorar los enredos emocionales y sistémicos que frenan su evolución y a descubrir claves prácticas para transformarlos en nuevas posibilidades.

A través de fábulas y aprendizajes de la consultoría sistémica, la autora desenreda las dinámicas que entorpecen el crecimiento de las Empresas Familiares, abordando retos como la comunicación, el trabajo en equipo, el propósito compartido, las lealtades, el dinero y el legado, la sucesión, el poder o el liderazgo. Con relatos originales nacidos de experiencias reales y otros que reescriben cuentos clásicos, cada historia abre la puerta a nuevas formas de comprender y transformar las relaciones humanas.

Un libro esencial para fundadores, sucesores y herederos que quieran comprender la dinámica de sus empresas y mejorar procesos, relaciones y resultados; así como para consultores, coaches y formadores que acompañan a este tipo de organizaciones; y también para quienes buscan inspiración para su liderazgo y desarrollo en la familia y la empresa.

Deja de sobrevivir en la empresa familiar y empieza a vivirla conscientemente.

 

«El hombre solitario

es una bestia

o un dios»[i]


Prólogo[ii]

Una ventana abierta a la persona, a la Empresa Familiar y a la transformación

Sus observaciones y análisis entran como un bisturí suave y preciso: abren sin herir, transforman sin imponer (...) mirar lo que habitualmente pasamos por alto: las dinámicas invisibles y los patrones que sostienen la vida de las personas y de las empresas, así como los enredos que las bloquean.

 

(…) Detrás de los números y del trabajo palpitan las emociones, las lealtades y los sueños de quienes la crearon y de sus sucesores. No es sólo “un negocio que pasa de padres a hijos”, sino la conjunción de tres ámbitos que laten con fuerza: la familia [los vínculos que nos sostienen), la empresa (la estructura que organizamos) y el propósito (la mirada que nos trasciende].

 

(…) observar lo que nunca suele verse: los lazos invisibles que sostienen las decisiones económicas, los afectos que se entrelazan con la gestión, las lealtades ocultas que condicionan la sucesión.

 

¿Qué me estoy contando sobre esta Empresa Familiar?

¿Qué —y dónde— necesito mirar para comprenderla de verdad?

¿Qué fuerza sostiene, o debilita, a esta organización?

 

«Un cuento puede abrirte los ojos;
la mirada sistémica puede cambiar tu vida»
[iii]

 

Introducción

(…) cualquier reto es una oportunidad para desarrollarte tú mismo. No siempre puedes cambiar a los demás ni controlar lo que sucede (…) puedes aprender, madurar y ampliar tu mirada ante cada desafío (…)

 

«Lo que está cerca del suelo nunca cae»[iv]

Ø  ¿Cuán cerca del suelo está nuestra Empresa Familiar?

Ø  ¿Cómo de solidos son nuestros cimientos?[v]

Ø  ¿Qué obra estamos proyectando?[vi]

 

 

Inmaculada González Armero utiliza la fábula en cada uno de los capítulos de Érase una vez la Empresa Familiar para introducir un hilo de trabajo para que la familia los aborde desde los diferentes círculos.


El formato introduce otra forma de trabajar el tema, sin que este pierda fuerza. Poco a poco a través de la narrativa se va introduciendo en la reflexión mollar del capítulo.

 

Libro interesante para seguir consolidando el ecosistema de Empresas Familiares. Trabaja las preguntas, contéstalas con los diferentes sombreros, reflexiona, haz escenarios, dialoga con la familia y consensua una estrategia que os sea de ayuda para consolidar el legado.

 

«Cuando el líder necesita ser querido por todos,

deja de estar al servicio de todos»[vii]

 

En las Empresas Familiares, la manera de escucharnos (…) La mayoría de las veces nace de los hábitos adquiridos en la mesa la cocina, en los pasillos de casa, en las sobremesas de domingo. Desde pequeños aprendemos a escuchar —o a no escuchar— en la familia, y ese modo de escuchar nos acompaña después en otros ámbitos, también en la empresa.

(…) lo que funciona en lo familiar no garantiza que funcione en lo profesional (…)

(…) dominar la escucha[viii] es una de las competencias más decisivas (…) Si las personas que deciden no saben escucharse, todo se derrumba (…)

 

(…) niveles de escucha (…)

● Descarga: escuchamos sólo lo que confirma nuestras creencias previas.

● Escucha factual: prestamos atención a los hechos y a los datos, no a los juicios.

● Escucha empática: conectamos con los sentimientos y necesidades del otro.

● Escucha generativa: nos abrimos a lo que el futuro común pide de nosotros.

 

(…) Escuchar con empatía significa crear un espacio libre de juicios, donde las emociones tengan valor por sí mismas (…)

 

(…) la escucha empática consiste en abrir el corazón en un espacio de confianza y seguridad, donde las emociones pueden expresarse sin miedo y las necesidades que permanecían ocultas pueden ser reconocidas e incluidas.

 

Los datos ordenan la conversación;

las emociones la humanizan;

la escucha generativa le da un futuro

 

(…) es necesario incluso cambiar el escenario físico para hacerlo posible. Los lugares donde solemos reunirnos están cargados de historia y patrones. Salir del despacho, del comedor o de la sala de juntas ayuda a liberar el diálogo de esas inercias (…)

El cambio de entorno no garantiza el éxito por sí solo, pero (…) lo facilita cuando se acompaña de un proceso estructurado y de entrenamiento en la escucha (…)

 

La calidad de nuestra escucha define

 la altura de lo que podemos construir juntos

 

(…) Si no sabemos de qué hablamos, no importa cuánta empatía tengamos, no resolveremos nada.

 

(…) La fortaleza del equipo está en la complementariedad, no en la uniformidad.

 

La lealtad no es callar lo que veo,

sino atreverme a decirlo con respeto

 

(…) Cuando la conversación se convierte en una competencia por tener razón, el foco deja de estar en resolver el problema y pasa a estar en quién gana.

El poder puede expresarse con la voz más fuerte, con la experiencia (…) o incluso con el silencio (…) El resultado (…) nadie escucha para comprender, sino para contraargumentar y ganar.

 

(…) muchos conflictos se resuelven con una nueva manera de mirar lo que ocurre. Podemos mirar con lentes individuales, donde el problema se reduce a una persona —¿Quién es el culpable? —, o con lentes sistémicas, que nos invitan a preguntarnos: ¿Qué es lo que no está funcionando en la relación o en el sistema?

 

(…)  “Todos los que pertenecen deben tener un lugar y cada lugar debe ser respetado”.

 

● En la familia, pertenecen todos los parientes por ser quienes son.

● En la propiedad, pertenecen los dueños que poseen acciones o derechos heredados.

● En la gestión, pertenecen quienes trabajan en la empresa por su trabajo y contribución.

 

En la Empresa Familiar, el trabajo en equipo no surge por sí solo. Compartir un apellido o una herencia no garantiza trabajar en equipo con éxito. Es necesario sostener un proyecto común (…)

● Propósito compartido[ix]

● Confianza[x]

● Comunicación[xi]

 

Los miedos después del conflicto

(…) suelen activarse cuando alguna necesidad básica se siente amenazada:

● Cuando falta seguridad, surge el miedo a que “no haya suficiente”.

● Cuando se tambalea la pertenencia, aparece el miedo a “no ser querido o aceptado”.

● Cuando escasea el reconocimiento, aflora el miedo a “no valer lo suficiente”.

 

La contrapartida al miedo es la confianza. Confiar en que habrá lo necesario, en que tengo un lugar y en que mi voz cuenta. La confianza no elimina la incertidumbre, pero permite transitarla sin paralizarnos.

 

Cada hermano tiene competencias, sensibilidades y perspectivas distintas; descubrirlas y ponerlas al servicio del proyecto común es el paso de la rivalidad a la colaboración.

 

(…) el orden familiar no tiene por qué ser el orden de la empresa (…) distinguir los tres sistemas (…) defendiendo las reglas y los lugares de cada uno:

● En la familia, el orden viene dado por la historia y el nacimiento.

● En la propiedad, depende de los acuerdos y participación.

● En la gestión, el orden se rige por la jerarquía y por el respeto al orden de llegada.

 

Conversaciones difíciles (…)

Resolver conflictos requiere conversaciones difíciles. Conversaciones en las que cada uno se atreve a expresar lo que siente, necesita y piensa, sin disfrazarlo ni atacar. Conversaciones donde, en vez de suponer, se pregunta y se contrasta (…) no se evita el conflicto ni se reacciona impulsivamente, sino que se construye un espacio para ver al otro y al conjunto.

 

● Elige tus batallas (…) “¿Qué es realmente importante para el futuro del proyecto común?”

● Asegúrate de que el melón está maduro (…) Hay momentos en que no son apropiados para abordar un tema sensible (…)

 

La lealtad es uno de los valores más poderosos en las Empresas Familiares. Es lo que hace que los miembros se apoyen en momentos de crisis, que los hijos se sientan llamados a continuar el legado de los padres y que muchos descendientes asuman sacrificios en nombre del apellido. Sin la lealtad, difícilmente las Empresas Familiares habrían sobrevivido a guerras, crisis económicas o cambios generacionales.

 

“La lealtad puede ser nuestra mayor fortaleza y también

nuestra mayor debilidad”

 

(…) arma de doble filo. Como fortaleza une, sostiene y refuerza la pertenencia al grupo. Como debilidad puede generar cargas invisibles, dilemas difíciles y caminos impuestos que bloquean el desarrollo individual y su bienestar.

 

● Lealtad a la familia: protege los vínculos afectivos y mantiene la unidad familiar.

● Lealtad a la empresa: sostiene el proyecto económico y laboral que da sustento a la familia empresaria, a las familia empresaria, a las familias de empleados y a la comunidad.

● Lealtad a uno mismo

 

(…) cómo evoluciona la madurez de una Empresa Familiar:

1.   Todo es lo mismo: confusión entre familia, propiedad y gestión.

2.   Separando sistemas: diferenciación de roles, funciones y reglas.

3.   Desarrollando personas: integración de los tres sistemas junto con la persona.

 

(…) diferenciar conscientemente las tres lógicas:

● En la familia, rige la lógica del afecto y la necesidad.

● En la propiedad, rige la lógica del derecho, según las participaciones accionariales.

● En la gestión, rige la lógica del mérito, según el puesto, la responsabilidad y el valor de mercado.

Cuando [afecto, derecho y mérito] se confunden, surgen desequilibrios. Lo que en un ámbito puede ser vivido como justo, en otro puede experimentarse como una injusticia.

 

(…) dudas sobre ¿Quién participa y en qué?, ¿Con qué compensación?, ¿Con qué apoyo en la formación? (…) diferenciar (…)

● Selección

- En la familia, se procura dar oportunidades a todos

- En la propiedad, se participa según la titularidad o herencia

- En la gestión, se elige por competencias y experiencia al no apto

● Compensación[xii]

- En la familia, según las necesidades de cada miembro

- En la propiedad, según la participación accionarial

- En la gestión, según el puesto o función y su valor de mercado

● Formación

- En la familia, para el desarrollo de la persona y abrir oportunidades

- En la propiedad, para custodiar y transmitir el legado

- En la gestión, para mejorar el trabajo, la técnica y el liderazgo

 

El proceso de sucesión es uno de los desafíos más importantes en la vida de una Empresa Familiar. No se trata únicamente de una transferencia de cargos o acciones, sino de un cambio profundo de roles, identidades y vínculos.

 

Cuando ambas generaciones no reconocen sus respectivos nuevos roles y lugares, aparecen tensiones (…) El padre que aún da ordenes (…) y el hijo que no puede ejercer su liderazgo con libertad.

El éxito de la sucesión depende menos de las decisiones formales y más de la calidad del vínculo entre generaciones, de su capacidad para mirarse de otro modo, reconocerse y asumir cada uno el nuevo lugar que le corresponde.

 

Cuando llega el momento de ceder el liderazgo o redefinir el propio lugar, la perdida del rol se vive como una amenaza de desaparición simbólica. El miedo es a perder el control y a perder la identidad.

 

Salir de esta polarización requiere dar un paso de madurez. Pasar de “estás conmigo o contra mí” al “estamos juntos mirando el mismo propósito” (…) aprender a disentir sin romper el vínculo, escuchar sin sentirse amenazado y sostener la diferencia como una fuente de riqueza. Cuando las conversaciones dejan de centrarse es quién tiene razón y se orientan a lo que el sistema necesita, la organización recupera su capacidad de aprender, crear y evolucionar.

 

Mientras el antiguo líder no suelte el timón,

el nuevo no puede tomar rumbo.

 

(…) Dinámicas de poder, afecto y miedo a decepcionar pueden confundir liderazgo con control, cariño con complacencia o confianza con ceguera.

(…) el liderazgo autentico no nace del cargo, sino del coraje de mirarse de frente (…)

 

(…) confundir liderar con agradar (…) evitamos decir lo que pensamos o postergamos decisiones difíciles. Es entonces cuando surge el buenismo.

(…) actitud que, bajo la apariencia de ser bueno, busca agradar a todos y esquivar el malestar, incluso a costa de lo que el sistema realmente necesita (…) el buenismo protege al líder del malestar, pero desprotege al conjunto de lo que realmente se necesita.

 

(…) el líder buenista puede parecer generoso o inspirador (…) en profundidad esconde una carencia no resuelta: la necesidad de ser querido y aceptado. Esa necesidad personal es tan grande que se impone a las necesidades colectivas de las personas y de la organización

 

Cuando el líder necesita ser querido por todos,

deja de estar al servicio de todos

 

(…) el autoconocimiento y el autoliderazgo son fundamentales: aprender a conocerse, reconocer las propias carencias y gestionarlas antes de pretender guiar a otros (…) “¿Desde dónde estoy liderando? ¿Desde mi ego o desde un propósito colectivo?

(…) ¿Quieres proteger tu imagen o proteger a tu organización, aunque no todos te aplaudan? ¿Quieres hacer lo que toca por el bien común o necesitas ser admirador?

 

(…) Cada sistema tiene su lógica, sus reglas y sus necesidades:

● La familia necesita vínculos afectivos y pertenencia

● La propiedad requiere visión, control y responsabilidad

● La empresa exige gestión, resultados y profesionalidad.

 

En la Empresa Familiar, el poder que no se ordena

termina desordenándolo todo.

 

En la empresa (…) la confianza se construye sobre las capacidades, el desempeño y la responsabilidad (…)

(…) enredos más habituales (…)

● Confundir a la persona con su rol profesional (…)

● El directivo que necesita ser tratado como hijo (…)

● El padre o madre que confía ciegamente en los hijos (…)

● El gestor externo que se vuelve de la familia (…)

● La confianza anclada en el pasado (…)

 

(…) cuando el liderazgo se decide por afinidad personal o comodidad en lugar de por idoneidad y competencia. El error no está sólo en elegir a la persona equivocada, sino en hacerlo por las razones equivocadas (…)

 

«El verdadero liderazgo

está al servicio del bien común»[xiii]

 

Érase una vez la Empresa Familiar

Del enredo a la evolución un viaje al corazón de la familia y la empresa para ordenar, transformar y crecer

Inmaculada González Armero

Gestión 2000


Link de interés

• Recursos para la Empresa Familiar: Libros, casos, notas técnicas, artículos, papers, blog, podcast, formación...

● El dolor no es mío: Identifica y resuelve los traumas familiares heredados

● Comunicación no violenta: Un lenguaje de vida

 

«Los obstáculos

 son el camino»[xiv]

 

ABRAZOTES


[i] Aristóteles

[iii] Pp., 19

[iv]

[v] Pp., 27 — Antes de levantar alturas, debéis revisar vuestros pilares.

Ø  ¿Cuáles son los pilares que sustentan nuestra Empresa Familiar?

[vi] ¿Cómo impacta el construir juntos en el sentido de pertenencia?

[vii] Pp., 205

[viii] Pp., 32 (…) nada se sostiene si no sabemos escucharnos (…)

[ix] Pp., 93 El propósito es el “para qué” del esfuerzo compartido, aquello que da sentido, incluso en contextos difíciles.

 

El propósito común empieza cuando dejamos de confundir

 “estar juntos” con “crear algo juntos” para nuestros

clientes, la sociedad y nuestro entorno.

[x] Pp., 96 (…) El veneno no destruye de inmediato, pero deja dentro la duda, el miedo o la rabia que, en silencio, van debilitando los lazos (…)

(…) en las familias, las heridas pasadas minan la confianza: comparaciones, favoritismos o decisiones percibidas como injustas que nunca se hablaron (…)

 

Construir esa confianza adulta implica conversaciones difíciles, cumplir acuerdos, reconocer errores y pedir disculpas (…)

[xi] Pp., 97 (…) errores:

● La huida: callar y acumular resentimiento.

● El ataque: estallar en reproches y herir la relación.

● Las suposiciones: inventar explicaciones en lugar de preguntar.

● Confundir el conflicto con un fracaso: cuando en realidad es una oportunidad de evolucionar.

 

El conflicto no es el problema;

el verdadero problema es cómo lo gestionamos.

[xii] Pp., 157 (…) Una Empresa Familiar sólida no confunde afecto con salario ni herencia con mérito (…)

 

Pp., 159 (…) el precio de la armonía (…) cuando el tema de la retribución se vuelve tenso, surge una tentación fácil (…) pagar para mantener la armonía (…)

Ø  ¿Qué pasará con la armonía el día que no podamos comprarla?

[xiii] Pp., 206

[xiv] Ryan Holiday

lunes, 28 de septiembre de 2026

Nadie te escucha... y es tu culpa

Estimad@s amig@s

Sinopsis

Ricardo Esteve deja su profesión para volver a casa con el objetivo de salvar la Empresa Familiar, tras la enfermedad de su padre y la catástrofe de la DANA de Valencia en octubre de 2024.

Muy pronto, descubre que el barro no solo cubre los zapatos, sino también sus palabras. Su miedo a hablar en público pone en jaque la supervivencia de la Empresa Familiar.

Con la ayuda de Mastín, un asesor sin pelos en la lengua, y de Carlota, una vieja conocida, aprenderá que el liderazgo no se impone: se comunica. Y si la gente no te escucha, no es porque sean maleducados, es porque no les llegas.

Un relato crudo y divertido sobre el poder de la palabra en los negocios y en la vida.

 

«Si no comunicas bien,

no lideras.

Y si no lideras…»[i]

 

¿Puedes liderar una Empresa —Familiar o no—, con una mala y/o nula estrategia de comunicación?

Ø  Liderar que no mandar —ejercer el poder

 

Eres la persona de vértice de la compañía familiar, ¿Cuántas veces comunicas al cabo del día?

Ø  ¿A quién?

Ø  ¿Qué mensajes esperan escuchar?

Ø  ¿Cuáles escuchan?

o   ¿Hay diferencias de expectativas?

Ø  ¿Cómo comunicamos?

o   ¿Nos hemos parado a preguntárnoslo?

o   ¿Nos hemos grabado?

§  ¿Qué aprendizajes sacamos después del visionado?


Nadie te escucha… Te has preguntado ¿Por qué no calan tus mensajes?

Ø  ¿Qué podemos mejorar? Creo que ahí reside el objetivo del libro de Carles Herrero chequear cómo comunicamos para a partir de ese diagnostico y con la ayuda de un profesional diseñemos un plan de mejora.

o   ¿Qué podríamos mejorar en la Empresa Familiar gracias a una “buena” comunicación?

o   ¿Qué asuntos podríamos desenquistar si comunicásemos mejor?

o   ¿Qué talento podríamos atraer gracias a unos mensajes poderosos?

o   ¿Cómo podríamos aumentar el engagement de la marca-familia gracias a trabajar la coherencia entre nuestros valores y nuestro ejemplo?

 

«El liderazgo exige un profundo

 autoconocimiento personal»[ii]

 

(…) El problema era que el propio Ricardo no sabía si era el hombre adecuado para liderar el arduo proceso de reconstrucción (…) siempre había sentido pánico a hablar en público hasta el punto de que muchas veces se había planteado que no había triunfado más en el ciclismo precisamente por la fobia a los micrófonos y el protagonismo (…)

 

Metodología

“A”: Actitud. La seguridad y confianza son fundamentales para transmitir un mensaje con liderazgo.

 

(…) al hablar en público (…) tu actitud y mentalidad juegan un papel clave para que venzas tus fantasmas internos y logres seguridad y confianza (…)

 

(…) enfrentarse al miedo al fracaso, al rechazo o al ridículo es incómodo (…)

Ø  ¿Cómo enfrentamos nuestros miedos?

 

(…) Sin atención, no tendremos el interés de la audiencia. Sin interés, nunca tendremos su deseo. Sin el deseo, nunca harán esa acción que queremos que hagan.

Ø  ¿Captamos el interés de nuestro público?

Ø  ¿Mantenemos la atención durante nuestra alocución?

o   Si perdemos su atención ¿Cómo podrán calar nuestros mensajes?

 

(…) A través de la escucha podemos crear un impacto increíble en quienes nos rodean (…)

Ø  ¿Qué conseguimos a través de la escucha?[iii]

o   ¿La valoran?


(…) resaltar tus fortalezas (…) mejorar tus puntos débiles (…)

Ø  ¿Cuáles son?

Ø  ¿Qué plan tienes diseñado para trabajar tus puntos de mejora?

 

● ¿Cómo es mi ritmo al hablar?

● ¿Reduje la velocidad cuando dije algo importante?

● ¿Aceleré en las partes importantes?

● ¿Qué tal mi volumen? ¿Transmitió seguridad?

● ¿Cómo es mi tono?

● ¿Transmito emoción con mi voz?

● ¿Hice pausas con control? ¿Tienen sentido? ¿Las hago al final de las frases? ¿Para generar expectación? ¿Para dar importancia a lo que acabo de decir?

● ¿Mi voz es monótona o cambia a medida que cuento algo y quiero provocar emociones en mi audiencia?

 

● ¿Me muevo con propósito?

● ¿Estoy balanceándome de un lado a otro sin razón aparente?

● ¿Me muevo sin motivo?

● ¿Qué hago con manos?

● ¿Cómo es mi postura? ¿Transmitía seguridad?

● ¿Hablo desde la esfera de poder? ¿Estoy bien enraizado al suelo?

● ¿Miro a cámara conscientemente o desvió la mirada donde nunca había nadie?

● ¿Hacía gestos sin sentido?

 

(…) Actitud (…) conlleva mentalidad (…) ser consciente de lo que haces bien[iv] y puedes mejorar para seguir creciendo, visualizar y escuchar para entender, conocer y conectar con las personas, lo que te llevará irremediablemente a vender mejor tus productos, servicios o idea.

“T”: Técnica. Una buena estructura de fondo adereza con un nuevo envoltorio potente para que el mensaje sea claro, persuasivo y memorable

 

(…)

Tu volumen[v] (…) transmitirás confianza, autoridad, vitalidad y credibilidad.

Ø  ¿A qué volumen hablas?

o   ¿Es el adecuado?

§  ¿Lo sabes modular?

 

(…) Una de las cualidades más importantes que debe tener un líder es influencia. Y para ser influyente, antes debe ser memorable (…)

 

¿Gestionamos el silencio durante nuestras alocuciones?

Ø  ¿Qué objetivo perseguimos con los silencios?[vi]

o   ¿Cuánto deben durar?

 

(…) El éxito no se gana, pero sí se pierde con la primera frase (…)

Ø  ¿Cómo arrancamos nuestras intervenciones?

Ø  ¿Cómo lo hacen otros?

o   ¿Detectamos puntos de mejora?

 

“P”: Práctica. La repetición y ajuste que convertirán tu comunicación en una habilidad natural y efectiva.

 

«Ser inspirador para otros

es un arte complejo»[vii]

 

Nadie te escucha... y es tu culpa

Carles Herrero

Tintaviva ediciones


Link de interés

● Recursos para la Empresa Familiar: Libros, casos, notas técnicas, artículos, papers, blog, podcast, formación...

— El diálogo socrático: Un gran instrumento para la familia empresaria

— Silencios a evitar en la sucesión de la Empresa Familiar

• La soledad del directivo

● Infografías el poder del Storytelling visual

● Comunicar para transformar

● Comunicación interna en la empresa: Claves y Desafíos

● Comunicación: Casos prácticos

 

«La venganza es como una serpiente:

solo muerde si no la controlas»[viii]

 

ABRAZOTES


[i] Carles Herrero

[iii] Pp., 52 (…) Una buena escucha debe ser hecha sin opinar, sin emitir juicios de valor, sin interrumpir (…)

[iv] Trabajar el autoconocimiento

Ø  “Solo quienes conocen sus debilidades pueden luchar contra ellas e incluso llegar a superarlas”, El liderazgo de los jesuitas: Autoconciencia, ingenio, amor, heroísmo

[v] Pp., 99 (…) ¿La clave del volumen perfecto? ¿Variarlo!

[vi] Pp., 126 (…) permitir que tu interlocutor tenga el tiempo necesario para la digestión mental de las palabras (…)

[vii] El Liderazgo Ignaciano: Una senda de transformación y sostenibilidad

[viii] El Conde de Montecristo