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viernes, 11 de agosto de 2023

Fundamentos de estrategia ¿Por qué no aprendemos de la historia?

Estimad@s amig@s

Sinopsis

Fue Bismarck quien apuntó agudamente que «los bobos dicen que aprenden de la experiencia. Yo prefiero aprender de la experiencia de los demás». Y de todas las fuentes a las que tenemos acceso, la historia es la más rica y variada, porque no existe excusa para que cualquier persona cultivada no tenga en consideración al menos tres mil años de antigüedad.

Por primera vez en español, presentamos ¿Por qué no aprendemos de la historia? una síntesis de la particular concepción y filosofía de la libertad por parte de Sir Basil Liddell Hart (1895-1970), el mayor estratega del siglo XX.

Las ideas del «capitán que enseñó a generales» sobre la aproximación indirecta han inspirado a generaciones de militares, tanto en los estados mayores como en el campo de batalla.

En esta obra se presenta el destilado de su pensamiento con el título de Fundamentos de estrategia, tanto para sus seguidores del ámbito castrense como para todos aquellos —empresarios, economistas, diplomáticos, estadistas o historiadores— que han encontrado en sus libros inspiración para su desarrollo personal y profesional. Las dos obras reunidas en este volumen constituyen la aproximación más rápida y esclarecedora al pensamiento de Liddell Hart para todos los públicos.

 

«Solamente

 lo práctico es útil»[i]

 

Prólogo[ii]

(…) la lucha por la supervivencia y el crecimiento de las empresas tiene muchos parecidos con los medios y fines perseguidos por los generales en el campo de batalla.

“No debemos perder nunca de vista el objetivo”, “hemos de seguir la aproximación menos esperada”, “no podemos comprometer todos nuestros recursos en una sola acción” son máximas que cualquier presidente de una compañía comercial firmaría sin dudarlo (…) son principios que pondría en práctica para conseguir una mayor cuota de mercado, abrirse camino en uno nuevo o sorprender con nuevos productos, procesos o avances logísticos (…)

(…) el autor nunca olvida que al “enemigo”, o al adversario en el mercado, siempre debe dejársele una salida digna (…) no conviene obcecarse con conseguir resultados aplastantes, que siempre será mejor una paz negociada, una situación de equilibrio y coexistencia, que cualquier situación de victoria total… o monopolística (…)

 

«Mirad que os envío como ovejas en medio de los lobos.

Sed, pues, prudentes como serpientes y sencillos como palomas»[iii]

 

¿Somos buenos estrategas?

¿Tenemos /debemos serlo?

― ¿Por qué?

― ¿Para qué?

¿Qué aporta la estrategia a la compañía?

― ¿Qué aportas cómo Chief Strategy Officer[iv] de la compañía?

 

Fundamentos de estrategia pone sobre la mesa la pregunta ¿Por qué no aprendemos de la historia? Todas las compañía tienen historias de aciertos y errores, detrás hubo decisiones que a toro pasado las seguimos viendo acertadas o todo lo contrario, pero lo importante de todo lo anterior es ¿alguien en la compañía se paro a documentar los aciertos y errores?

 

Para no caer en el mismo hoyo, tenemos que querer aprender como organización, pero para ellos la persona de vértice debe alinear a las personas para ser una compañía que aprende de su historia.

 

«Si quieres la paz,

 entiende la guerra»[v]

 

Fundamentos de estrategia

(…) “el arte de emplear las batallas como medio para conquistar el objeto de la guerra (…) estrategia es el plan de guerra, que cartografía el curso propuesto para las diferentes campañas que componen el conflicto y regula qué batallas se librarán en cada campaña”[vi].

 

Para triunfar, la estrategia depende (…) de que los cálculos y la coordinación entre fines y medios sean sensatos (…)

 

(…) el movimiento genera sorpresa y la sorpresa ímpetu, o sea, movimiento (…)

 

(…) como nos sucede a las personas, los ejércitos tienen graves problemas para defender su espalda de los golpes, salvo si de dan la vuelta para poder utilizar los brazos en una nueva dirección (…)

 

(…) sobre la estrategia: “Desorientar, engañar y sorprender” (…) desorientar y engañar constituyen la “distracción” en sí, mientras que la sorpresa es la chispa que hace estallar la desarticulación (…) “se distrae” la mente de los mandos oponentes y esa distracción, a su vez, provoca la de sus fuerzas (…) sufrirán las secuelas de perder la libertad para reflexionar; perder, tambien, la libertad de concebir.

 

(…) todo plan debe tomar en consideración las capacidades y el poder del adversario para frustrarlo (…)

 

Positivos

1.   Debemos ajustar los fines a los medios,

2.   No debemos perder nunca de vista el objetivo, al tiempo que adaptamos el plan a las circunstancias,

3.   Hemos de seguir la línea (o ruta) menos esperada,

4.   Explotemos la línea de menor resistencia, siempre y cuando pueda conducirnos a cualquier objetivo que contribuya a alcanzar el objetivo final,

5.   Tenemos que seguir una línea de operaciones que nos ofrezca varios objetivos,

6.   Asegurémonos de que tanto el plan como las disposiciones sean flexibles, adaptables a las circunstancias,

 

Negativos

1.   No debemos comprometer todos nuestros recursos en un golpe mientras el oponente permanece en guardia, ya que estará bien plantado para esquivar o rechazar el ataque,

2.   Cuando un ataque ha fracasado, no debemos reanudarlo siguiendo la misma línea (o la misma forma),

 

(…) el propósito militar no es más que el medio para lograr un fin político. Por tanto, el objetivo militar debería regirse por el político, sujeto a una condición básica: que la política no exija algo que militarmente (es decir, en la práctica) sea imposible.

 

(…) la diferencia fundamental entre estrategia y gran estrategia. Mientras que la primera únicamente se ocupa de pensar cómo obtener la victoria militar, la gran estrategia debe mirar a largo plazo, ya que su contenido es triunfar en la paz (…)

 

El proverbio “Hombre prevenido vale por dos” se aplica aún con más fuerza a los conflictos guerrilleros o a las guerras de baja intensidad que a las guerras convencionales conocidas hasta ahora. La base de esa preparación consiste en comprender la teoría y estar familiarizados con las experiencias históricas de esta modalidad bélica, junto con el conocimiento profundo de la situación particular donde el conflicto podría surgir o está en curso.

La guerra de guerrillas siempre debe ser dinámica y mantener su ímpetu (…) 

 

«En la guerra no hay más que un medio y ese es la batalla»

«El hijo primogénito de la guerra es el empeño por destruir las fuerzas del enemigo, la solución cruenta de la crisis»

«Tan solo las batallas a gran escala producen grandes resultados»

«Que no nos hablen de generales que conquistan sin derramar sangre»

 

¿Por qué no aprendemos de la historia?

El soldado debe tener fe en su poder para derrotar al enemigo, por lo que cuestionar la posibilidad de victoria en un ataque es un riesgo directo que debilita dicha fe (…)

 

(…) la guerra solo es rentable si la victoria se obtiene con rapidez. Tan solo el agresor puede esperar alcanzar una victoria rápida. Si se frustra su objetivo, la guerra devendrá en larga y mutuamente ruinosa, a menos que se concluya de común acuerdo.

 

«Un ejército marcha sobre su estómago»[vii]

 

Fundamentos de la estrategia

¿Por qué no aprendemos de la estrategia?

Sir Basil Liddell Hart

ARZALIA ediciones

 

Link de interés

• Rommel, el zorro del desierto

• Como implementar la estrategia

• El manual del estratega: Los cinco estilos de hacer estrategia

• Estrategia: una historia

• Jugar para ganar: Cómo funciona realmente la estrategia de empresa

• Gestionar estratégicamente: Claves para tomar decisiones en la era de la incertidumbre


«El objeto de un combate no siempre consiste en la destrucción de las fuerzas del enemigo…, a menudo también se puede lograr este objetivo sin que se produzca ningún combate en absoluto»[viii]

 

ABRAZOTES


[i] Napoleón

[ii] Pedro Nueno

[iii]

[iv] CSO

[v] Sir Basil Liddell Hart

[vi] De la guerra

[vii] Napoleón

[viii] Clausewitz

viernes, 18 de noviembre de 2022

El nuevo arte de la guerra: Teoría, orígenes y futuro de los conflictos bélicos

Estimad@s amig@s

Sinopsis

La guerra es intrínseca a la condición humana. Siempre emprendida como método de conquista, disuasión o preponderancia hegemónica, sus relatos y experiencias han traspasado cualquier frontera temporal.

De todas las disciplinas que la han estudiado, la literatura —desde Sun Tzu a Clausewitz, de Vegecio a Maquiavelo— ha sido la que ha legado las más excepcionales obras que reflexionan sobre los conflictos, sus dimensiones y las consecuencias que aún hoy podemos percibir.

El General Rafael Dávila, con gran profundidad y calado intelectual, acerca al lector este nuevo arte de la guerra moderna que no solo se centra en el propio hecho bélico, sino que además se adentra en sus enseñanzas y en todas las dimensiones que convergen en su desarrollo y práctica.

 

«Para ganar hay que tener

voluntad de vencer»

 

El General Dávila nos invita a través El nuevo arte de la guerra a reflexionar no sólo sobre la teoría, orígenes o futuro de la guerra, sino sobre filosofía, humanística, valores, principios, credo, la dirección de personas, liderazgo, mando, logística.

 

No tenemos que enfocar el libro que nos ocupa solo como un tratado de guerra, más bien lo podríamos hacer como una forma de crecer a través de la búsqueda de nuevas oportunidades de mejora.

• ¿Cómo puedo mejorar como general de mi ejercito -> CEO de mi compañía?

• ¿Qué aprendizajes puedo extraer de la logística militar para planificar al black friday?

• ¿Cómo elegir el campo de batalla -> qué estrategia utilizar para superar a mis competidores?

• ¿Cómo arengar a las tropas -> como motivar a mi equipo humano?

 

Está todo inventado, solo tenemos que innovar.

 

«Nunca olvidéis que la guerra

 es el territorio de la incertidumbre»[i]

 

Lo militar nace como consecuencia de las luchas tribales y de la necesidad de tener de manera permanente a miembros del grupo dedicados a una actividad única y principal, la que trata de los asuntos del ataque y de la defensa (…)

 

(…) escogían a los caballeros mirando que tuviesen tres cualidades: «Que fuesen sufridos, para sobrellevar las miserias, fatigas y trabajos que las guerras les deparasen; diestros en luchas, para que supiesen mejor y más presto matar y vencer a sus enemigos y no se cansasen fácilmente, y que fuesen duros, para no tener piedad de robar los de los enemigos ni de herir o matar, y también que no desmayasen por golpe que recibiesen o dieren».

(…) Las principales virtudes van a ser destacadas con fervor y claridad y son hasta hoy el mejor resumen de lo que lo militar exige del caballero, del soldado: cordura, fortaleza, mesura y justicia.

 

El sentimiento de unidad crea lazos eternos que perduran a través de los tiempos y forja unidades muy sólidas cuyos miembros se sacrifican individualmente en beneficio del grupo (…)

El nombre, el lema, el himno, el guion, la hermandad, el servicio, la fraternidad… Si códigos prodigiosos capaces de hermanar en su síntesis a todos los hombres y hacerles luchar juntos hasta la muerte por un común ideal (...)

 

(…) son el honor y la honra los sentimientos que han acompañado a las unidades moviéndolas hasta límites insospechados.

 

El estratega y el táctico. Uno busca más allá y pide colaboración y trabajo en común, respeto, orden y cosecha para todos. El otro sigue buscando la infiltración, la insidiosa penetración, sembrar doctrina en vez de trigo (…)

 

La guerra pide prudencia para ganarla (…) un general predecible es un general derrotado.

 

La guerra es un ejercicio responsable donde la soledad del que manda es tan acusada que llegada la derrota o la victoria se sienten de la misma manera, porque solo tú has consumado ruina o salvación (…)

 

“Si alguien cree que en el arte de la guerra hay algo más importante que conocer las preferencias y el carácter del general enemigo, es un ignorante y está cegado por la soberbia”[ii] (…) conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo y entre los dos elige la victoria; que puede que no esté en tus manos (…)

 

El compañerismo no es dar ánimo al de al lado, sino permanecer a su lado, saber asumir su tristeza y compartirla. Si es necesario se muere con él, y por él, todo antes de dejarlo morir abandonado.

 

Un general no debe estar muy ocupado. Su única ocupación es pensar y decidir por él, no por los demás, y hacerlo para los demás. Hablar con su gente y palpar el estado de ánimo de sus soldados, antes y después del combate, en la victoria y en la derrota.

 

(…) las razones por las que un general puede llevar sus huestes al desastre: “el orgullo, el sentido del honor demasiado susceptible, la falta de previsión y la excesiva compasión son serios inconvenientes para ejercer el mando”[iii].

 

Decidir “qué, a dónde, por dónde, cómo y cuándo” es tan elemental como complejo y solo cuando se ha logrado respuesta a tan sencillos interrogantes, cuando se domina el arte de decidir, puedes contestar (…)

 

(…) hay que ser maestro, atrayente, ejemplo de virtudes y humildad (…)

 

(…) nadie sabe lo que es mandar si antes no ha pasado por la escuela más formativa de las almas de los buenos soldados: la obediencia.

(…) mandar es algo más complejo que liderar porque requiere conocimientos, estudio, capacidad de análisis y de decisión (…) viejas virtudes del honor, austeridad, sacrificio, abnegación, camaradería, valor, las que arrastran y convierten en líder al que manda. Para mandar hay que estar preparado y para liderar, además de saber mandar, debes vivir en la virtud (…)

 

Mandar queda resumido en pocas palabras y una compleja actividad. Tus órdenes han de ser claras, que se entiendan, que se cumplan, que cada uno sepa lo que se pide, y si es posible, por qué se le pide (…)

 

(…) para dirigir, organizar, investigar, enseñar, mandar u obedecer hay que estar preparado y eso se logra solo con aprendizaje y disciplina.

 

“A un general que no cuidó de asegurar los víveres se destruye sin pelear […]. Es gran máxima la de un general que quiere más destruir al enemigo por hambre que a fuerza de armas”.

 

(…) no disponer de la cultura del futuro que simplemente se basa en tener, disponer, llevar más lejos, y en la sencillez y la rapidez de fabricación.

Mientras unos hacen la guerra otros venden los productos con los que se hace (…)

Mientras unos hacen la guerra otros se adentran por los espacios que la misma guerra crea para atender a sus necesidades.

 

(…) el general debe dominar lo que tiene y saber lo que puede, y hasta dónde puede (…)

 

Uno destruye, otro destruye.

―Mi debilidad me obliga por ahora a vivir el engaño; penetrare en las defensas de mi oponente infectándolo todo.

 

Si pierdes la guerra de la información, aunque tus tanques ganen y ocupen grandes extensiones y núcleos de población, de nada te servirá porque la estrategia pierde.

 

(…) visión de futuro mirando el pasado, pero esta nueva religión no tiene profetas, sino aves de mal agüero que esperan ante el escenario a que se eche el telón.

No queda tiempo: “Tres son los tiempos, presente de las cosas pasadas, presente de las presentes, y presente de las futuras”[iv].

 

Desde Sun Tzu, después por Flavio Vegecio y más tarde Maquiavelo se han ido repitiendo conceptos que quedan en El arte de la guerra del primero, Máximas generales de la guerra en el segundo y Reglas generales en el tercero.

Es muy llamativo ver cómo siendo personajes de tiempos muy distintos, de culturas que nada tenían que ver, muy distanciados, escriben lo mismo, transmiten las mismas ideas y parecen haberse leído, al menos han entendido juntos este acontecer que nos ha ocupado: la guerra.

 

«Si el emperador me quiere que me pague,

 pues solo el honor de estar con él no me alcanza»[v]

 

Máximas generales de la guerra[vi]

Flavio Vegecio

• La buena elección del terreno suele ser más útil que la fuerza. Nacen pocos hombres fuertes, pero la disciplina forma muchos.

 

Maquiavelo

• aconséjate de muchos respecto a lo que debes hacer, y de pocos en lo que quieras hacer.

• Los hombres, las armas, el dinero y el pan son el nervio de la guerra; pero de estos cuatro elementos, los más necesarios son los dos primeros, porque los hombres y las armas encuentran el dinero y el pan; pero el pan y el dinero no encuentran armas y soldados.

 

Sun Tzu

• Nada es más difícil que el arte de la maniobra. La dificultad en este terreno consiste en convertir un camino tortuoso en la vía más directa y en cambiar la mala suerte en ventaja.

• El valor junta a la reflexión, la oportunidad al lado del planeamiento (…)

• Cuando el mundo está en paz, un hombre de bien mantiene sus espada al alcance de la mano

 

«Regla número uno en la página uno del libro de la guerra:

'No marchar sobre Moscú'»[vii]

 

El nuevo arte de la guerra

Teoría, orígenes y futuro de los conflictos bélicos

Rafael Dávila Álvarez

Esfera libros

 

Link de interés

• La guerra del Peloponeso

• Estratagemas

• Historia del arte de la guerra

• La inteligencia como herramienta anticipativa Prospectiva: Del campo de batalla a la empresa

• Inteligencia competitiva: ¿Espías?, ¿Oráculos?, ¿Estrategas?

• El arte de mandar bien: Querer, poder, saber

 

«Amo la vida,

con saber que es muerte»[viii]

 

ABRAZOTES


[i] Carl von Clausewitz

[ii] Polibio, Historias 3, 81, 1

[iii] Sun Tzu

[iv] San Agustín

[v] Mozart

[vi] Las máximas generales de la guerra y las de Flavio Vegecio pertenecen al libro Instituciones militares. Las de Maquiavelo a su libro El arte de la guerra.

[vii] General Montgomery

[viii] Francisco de Quevedo

miércoles, 1 de agosto de 2018

Cuando las ostras necesitan orejas; Teoría y práctica de la comunicación corporativa


Estimad@s amig@s

Sinopsis
Vivimos en un mundo sumergido en la comunicación, sea mediante la palabra, el sonido o la imagen, aunque curiosamente la intercomunicación personal resulta en no pocas ocasiones difícil y ardua. Las instituciones, públicas y privadas, son en muchos casos lo que es su comunicación. Por ello el conocimiento de la comunicación corporativa se ha convertido en una absoluta necesidad para todas las instituciones, cara a sus públicos externos como para los internos, configurándose la estrategia de comunicación como una parte esencial de la propia estrategia corporativa.
De ahí la necesidad de dominar las técnicas esenciales de la comunicación corporativa, partiendo del conocimiento teórico en donde se fundamenta su desarrollo. Este es un libro que responde a las dos vertientes, teórica y práctica, y permitirá al lector conocer el porqué, el para qué y el como del desarrollo de dicha comunicación, en cualquier clase de instituciones, tanto para su puesta en marcha en el ámbito externo, potenciando su proyección pública, como en el interno, favoreciendo la relación con sus trabajadores.

«La estrategia es guía
y es acción»

Prólogo
(…) a las empresas e instituciones les cuesta prestar atención a lo que dicen sus públicos: empleados, accionistas, clientes, distribuidores, suministradores, competidores… sin empatía con los interlocutores,, el dialogo se transforma en un monólogo que a nadie interesa.

(…) cualquier organización debe partir de unos principios que le confieren solidez y coherencia. ¿Para qué estoy en el mercado? ¿Cuáles son mis valores irrenunciables? ¿Qué tipo de relación deseo establecer con mis empleados? ¿Qué significa para mí respetar al público? ¿Qué impacto deseo tener en la sociedad? La respuesta a esas preguntas sirve para actuar con un norte claro y evitar comportamientos erráticos.

(…) «La comunicación es estrategia y, por tanto, estrategica» (…) la comunicación no puede entenderse como una función aislada, ajena al núcleo de las decisiones empresariales más relevantes.

(…) la dirección general se ve obligada a ir cada vez más de la mano de la comunicación (…)

(…) los directores de comunicación deben figurar en el vértice del organigrama (…) deben contar con una formación amplia, que les permita tomar decisiones directivas con visión de conjunto.

«El estratega necesita la comunicación
y se basa en ella»

Introducción
(…) el factor comunicativo es decisivo en el devenir de las corporaciones sean del tipo que sean (…)

(…) tan importante como declarar lo que quiere ser una corporación, es escuchar lo que los demás opinan de ella (…)

«Si no hay competencias de comunicación personal
no hay liderazgo»

La comunicación corporativa es muy delicada y demasiadas veces la obviamos. No ponemos el valor las puertas que abre/ cierra, infravaloramos la figura del DIRCOM, su posicionamiento en el organigrama de la organización, sus aportaciones, etc.

La comunicación interna y externa es clave indistintamente del tamaño de la compañía y debe estar profesionalizada su gestión. 

El core del negocio tendemos siempre a blindarlo, sigo sin encontrar explicación del ¿por qué la comunicación no ocupa el lugar que debe en la compañía? Quiero creer que es por falta de comprensión del papel que ésta ocupa. Para vender, motivar, crecer, vincular, fidelizar, atraer, darnos a conocer… ¡hay que comunicar!, te invito a repensar la comunicación global que hace tu compañía, el papel que ocupan las personas, cuan valorada/ añorada es ¿qué propones para mejorarla?


«Nada yerra tanto
como el éxito»

(…) la casi segura presencia de marketing en el Comité de Dirección exige la del DIRCOM en los Órganos de Gobierno de la empresa. algo que es muy común a nivel corporativo y suele ser lo contrario a nivel funcional.

El DIRCOM es un especialista en comunicación y un generalista en todos los demás aspectos de la empresa (…)

(…) el DIRCOM debe ser miembro del Consejo de Dirección o, en su caso, staff de la Alta Dirección, del presidente ejecutivo o del CEO (…)

La comunicación corporativa en las empresas se enfocar hacia una política global, que tenga en cuenta:
—   la identidad corporativa (cultura y misión),
—   la comunicación externa,
—   la comunicación interna,
—   la comunicación en situaciones de crisis,
—   la responsabilidad social corporativa,
—   la marca.

COMUNICACIÓN = CANAL
INFORMACIÓN = NOVEDAD/ CONTENIDO

(…) el silencio en el campo de la comunicación es grave (…)

Una vez detectado el rumor el combate exige celeridad. El desmentido debe ser certero y rotundo; aportando datos y argumentos contundentes.

(…) las crisis, en numerosos casos, no se presentan de improviso, sino que son consecuencia de un proceso, más o menos lento, y de características negativas (…)
a)   Negación
b)   Incertidumbre y angustia
c)   Toma de conciencia
d)   Decisión
e)   Puesta en marcha de los planes de acción
f)    Reflexión y aprendizaje

(…) «El hombre sabio, incluso cuando calla, dice más que cuando habla»[i] (…) el manejo de los silencios es parte de la estrategia de la comunicación (…)

(…) «Cuando el burro es callado, por prudente es reputado»[ii] (…) «el silencio es sinónimo de culpabilidad»[iii]

«La gestión de crisis exige la capacidad de manejar el presente en las crisis y controlar el futuro»

Tres reglas necesarias en la comunicación de crisis son:
a)   evaluar diariamente cada acción una vez realizada;
b)   sacar experiencias para el futuro;
c)   no descartar la publicidad pagada como medio de acción (…)

(…) el DIRCOM debe tener unas capacidades innatas (…)
—   Síntesis
—   Negociación
—   Liderazgo
—   Comunicación
—   Relación
—   Iniciativa
—   Adaptación

(…) el DIRCOM debe depender del máximo responsable de la corporación (…) debe pertenecer al Consejo de Dirección de la corporación, con voz y sin voto (…)

«Un político piensa en las próximas elecciones;
un estadista,
en la próxima generación»
James F. Clarke


Link de interés

«Comunicar
es escuchar»

Recibid un caluroso saludo


[i] Thomas Fuller
[ii] Miguel de Unamuno
[iii] Paniagua