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viernes, 4 de septiembre de 2026

El arte de tomar el mando: Liderazgo, transición y control en las organizaciones

Estimad@s amig@s

Sinopsis

El arte de tomar el mando aborda uno de los procesos más decisivos y, al mismo tiempo, más olvidados de la vida de las organizaciones: la transición directiva. Aunque las empresas dedican enormes esfuerzos a definir su estrategia, desarrollar el talento o diseñar estructuras organizativas, pocas prestan suficiente atención al momento en que una persona debe asumir realmente el liderazgo de una organización, un área o un equipo.

A partir de las aportaciones de diversos investigadores, y de la amplia experiencia del autor como consultor, directivo y profesor, el libro analiza cómo los nuevos responsables pueden acelerar su aprendizaje, construir legitimidad, formar equipos, gestionar las dinámicas políticas y alinear la organización con la estrategia. Más allá de ofrecer recomendaciones prácticas, propone una idea central: la capacidad para gestionar con éxito las transiciones directivas constituye una ventaja competitiva para las organizaciones modernas.

Dirigido a directivos, empresarios, consejeros y profesionales que asumen nuevas responsabilidades, El arte de tomar el mando combina reflexión estratégica, experiencia práctica y herramientas de aplicación inmediata para ayudar a comprender uno de los momentos de mayor riesgo —y también de mayor oportunidad— en la vida de cualquier organización.

 

«No hay nada más difícil de emprender,

más peligroso de conducir

 ni más incierto en su éxito que ponerse al frente

de la introducción de un nuevo orden de cosas»[i]

 

Prólogo

Las organizaciones modernas se enfrentan a una paradoja cada vez más evidente. Nunca antes habían dispuesto de tanta información, tantas herramientas de gestión y tantos recursos técnicos para analizar su entorno y diseñar sus decisiones (…) muchas de las cuestiones verdaderamente decisivas para su futuro siguen teniendo una naturaleza profundamente humana. Cómo se ejerce el liderazgo, cómo se construye una cultura organizativa, cómo se transmite el mando, cómo se desarrolla el talento, cómo se generan compromisos duraderos o cómo se mantiene el sentido colectivo en entornos de cambio permanente son preguntas que difícilmente pueden resolverse únicamente mediante técnicas o modelos analíticos.

 

(…) muchos de los grandes desafíos de las organizaciones no se encuentran únicamente en el diseño de estrategias, sino en la capacidad real para llevarlas a la práctica a través de personas concretas, equipos concretos, y culturas organizativas concretas (…) ninguna estrategia puede ejecutarse sin liderazgo (…) ningún liderazgo resulta verdaderamente útil si no es capaz de orientar inteligentemente a la organización hacia el futuro.

(…) las organizaciones viven hoy sometidas hoy a niveles crecientes de complejidad, incertidumbre y transformación (…) revisar continuamente formas de dirigir y coordinar el trabajo colectivo (…)

 

(…) naturaleza de la estrategia: cómo piensan las organizaciones, cómo toman decisiones y cómo se adaptan a contextos cambiantes (…) dimensiones más humanas y organizativas: el liderazgo, la sucesión, el propósito compartido, la delegación, el desarrollo de equipos o la construcción de culturas capaces de sostener el crecimiento y la transformación.

(…) las organizaciones no dependen únicamente de disponer de buenos planes o buenos recursos (…) capacidad de movilizar inteligencia colectiva, generar aprendizaje y coordinar personas alrededor de objetivos compartidos.

(…) espacio híbrido (…) estrategia y el comportamiento humano (…) la organización y la persona (…) el análisis y la experiencia (…) reflexión conceptual y los problemas concretos de dirección.

(…) dirigir organizaciones (…) un ejercicio práctico de interpretación, juicio y responsabilidad (…)

 

«Primera ley fundamental del liderazgo:

 No se puede cambiar los comportamientos

sin influir sobre las mentalidades»[ii]

 

Prefacio

(…) ¿Cuál es la mejor manera de gestionar la sucesión de un directivo para maximizar sus probabilidades de éxito?

(…) las organizaciones dedican enormes cantidades de tiempo y recursos a diseñar estrategias, mejorar procesos, desarrollar productos o captar talento (…) prestan poca atención al momento en el que una persona debe hacerse realmente cargo de la organización, un departamento o un equipo (…)

 

(…) Directivos técnicamente brillantes que fracasan al no comprender la cultura de la organización a la que llegan. Personas con gran capacidad de análisis que toman decisiones demasiado rápidas o demasiado lentas. Equipos que interpretan cada gesto inicial del nuevo responsable como una señal cargada de significado. Organizaciones que nombran excelentes candidatos, pero que no preparan adecuadamente el terreno para facilitar su integración (…)

(…) el proceso de “tomar el mando” no ocurre de manera instantánea el día de un nombramiento, sino que constituye una transición compleja, gradual y llena de riesgos (…)

Ø  ¿Cómo fue tu toma del mando?

o   ¿Qué cambiarias?

§  ¿Qué acelerarías?

§  ¿A qué dedicarías más tiempo?

 

(…) No basta con identificar talento. Tampoco con diseñar correctamente un organigrama (…) las personas que asumen nuevas responsabilidades sean capaces de hacerse realmente con el control de la situación en el menor tiempo posible (…) con el menor coste organizativo.

 

«La moderación en el temperamento es siempre una virtud;

en los principios,

es siempre un vicio»[iii]

 

Proemio

Las organizaciones hablan constantemente de estrategia, innovación, transformación digital, crecimiento o cultura corporativa. Se dedican enormes recursos a diseñar estructuras, definir procesos o identificar talento (…) se presta mucho menos atención al proceso concreto mediante el cual una persona pasa de haber sido nombrada formalmente para un cargo a ejercer efectivamente el liderazgo de una organización compleja (…)

(…) Tomar el mando es un proceso mucho más lento, incierto y complejo de lo que normalmente se reconoce.

(…) las transiciones directivas no son simples ejercicios administrativos. Alteran equilibrios de poder, generan incertidumbre, activan expectativas y temores, modifican relaciones personales y obligan a reinterpretar el futuro de la organización (…) Algunas personas esperan el cambio con ilusión. Otras lo viven con cautela. Algunas desean ayudar. Otras preferirían que nada cambiase.

Ø  ¿A qué velocidad estamos acometiendo los cambios?

o   ¿Qué pasa si actuamos demasiado pronto?

o   ¿Y si los demoramos en demasía?

Ø  ¿Cómo es la cultura empresarial de la compañía a la que nos hemos incorporado?

o   ¿La entendemos?

o   ¿La compartimos?

o   ¿La tenemos interiorizada?

Ø  ¿Tenemos capacidad de construir legitimidad?

o   ¿Podremos impulsar los cambios que necesita la compañía sin ella?

 

(…) la gestión de las transiciones sigue siendo una de las capacidades menos desarrolladas en muchas instituciones (…)

Ø  ¿Por qué no le damos la importancia que tiene?

o   ¿Qué costes tiene una transición ordenada?

o   ¿Qué impacto tiene una desordenada?

§  ¿Lo podemos asumir?

·       ¿Están nuestros clientes internos y externos dispuestos a soportarla?

 

(…) Las transiciones mal gestionadas destruyen valor silenciosamente, ralentizan decisiones, erosionan equipos, generan conflictos internos, provocan fugas de talento y deterioran la capacidad de ejecución de la organización mucho antes de que los problemas se hagan visibles.

(…) Depende también de la capacidad de acelerar las transiciones directivas (…) conseguir que las personas que asumen nuevas responsabilidades puedan comprender rápidamente la situación, construir relaciones de confianza, desarrollar legitimidad, tomar buenas decisiones y hacerse realmente con el control de la organización en el menor tiempo posible y con el menor coste humano y organizativo.

 

«La autoridad puede transferirse en un solo día.

 El control[iv] real,

no (…)»[v]

Ø  ¿Qué estamos transfiriendo?

Ø  ¿Qué estamos recibiendo?

o   ¿Queremos ejercer la autoridad, tener el control o…?


El proceso de transición directiva es difícil, ¿Cómo podemos actuar para hacerlo más rápido, menos costoso y con una mayor probabilidad de éxito?

 

Necesitamos método, prioridades y disciplina, ¿Tenemos?, ¿Cómo nos alineamos con la triada para conseguir el objetivo?

 

¿A qué velocidad aprendemos?

Ø  ¿Qué necesitamos comprender de manera urgente?

o   ¿Observamos?

o   ¿Escuchamos?

§  ¿A quién?

·       ¿Por qué?

o   ¿Preguntamos?

Ø  ¿Cómo es nuestro proceso de desaprendizaje?

o   ¿Cuándo llegamos a una nueva organización /puesto que necesitamos olvidar?

 

El arte de tomar el mando de Diego Torres nos debe de conducir a hacernos muchas preguntas sobre liderazgo, transición, control, poder, habilidades, competencias, cambio permanente, impacto del entorno…

Ø  Si hiciésemos un ejercicio de simulación de cambiar a la persona de vértice, ¿Cuánto tiempo tardaríamos en recuperar la normalidad?


La respuesta debería provocarnos mucha incomodidad, urgencia y la necesidad de crear un grupo de trabajo que ponga encima de la mesa un plan de mitigación de riesgos.

Ø  No estamos preparados

Ø  No estamos evaluando los riesgos

Ø  No queremos dedicar tiempo y recursos a modular la transición.

 

«Los cambios de liderazgo son cada vez más frecuentes,

 la capacidad para acelerar las transiciones directivas

 se está convirtiendo en una autentica competencia organizativa (…)»[vi]

Ø  ¿Qué competencias organizativas tenemos?

o   ¿Cuáles deberíamos de obtener?

§  ¿Cuándo?

§  ¿Con qué objetivo?

 

Consideraciones finales

Tomar el mando de una organización constituye uno de los procesos más complejos y delicados de la vida organizativa. No es un acontecimiento puntual, sino una transición progresiva en la que intervienen simultáneamente aprendizaje, poder, legitimidad, cultura, relaciones humanas y capacidad estratégica. El nuevo directivo no recibe automáticamente el control real el día de su nombramiento. Debe construirlo gradualmente a través de las decisiones, relaciones interpretación del contexto y capacidad de adaptación.

(…) costes ocultos. Cuando están mal gestionadas, las organizaciones pierden velocidad, foco y cohesión. Aparecen conflictos internos, deterioro cultural, fuga de talento y perdida de capacidad de ejecución (…)

 

(…) las organizaciones más maduras preparan mejor los relevos, clarifican expectativas, facilitan el aprendizaje, desarrollan talento interno y ayudan a construir legitimidad de manera más rápida y menos traumática.

Ø  ¿De qué organizaciones podemos aprender?

o   ¿Qué campos queremos mejorar?

§  ¿Por qué?

 

(…) Las organizaciones ya no pueden aspirar a largos periodos de estabilidad absoluta. Necesitan adaptarse continuamente, reorganizar capacidades y desarrollar nuevos liderazgos con rapidez creciente (…)

Las organizaciones que aprenden a transferir el mando con rapidez y coherencia conservan mejor el conocimiento, reducen el coste de adaptación y mantienen una mayor capacidad de ejecución incluso en contextos inciertos (…) aquellas que gestionan mal las transiciones tienden a destruir valor precisamente en los momentos donde más necesitan claridad, cohesión y velocidad de aprendizaje.

 

(…) las organizaciones más resilientes (…) son aquellas que aprenden a atravesar las transiciones sin perder velocidad, claridad ni cohesión.

Ø  ¿Cómo abordamos las transiciones en nuestra compañía?

o   ¿Qué puntos de mejora tenemos identificados?

§  ¿Qué plan de acciones tenemos /estamos diseñando?

 

«Solo cuando se comprende verdaderamente la organización

es posible empezar a dirigirla con criterio»[vii]

Ø  ¿Comprendemos la organización o estamos perdidos entre los cambios, la incertidumbre, un mal diagnostico y la falta de un mandato claro?

 

Epílogo

(…) ninguna estructura, ningún modelo de negocio y ningún liderazgo son permanentes. Toda organización vive inevitablemente atravesada por el cambio (…)

 

(…) tomar el mando nunca consiste únicamente en ocupar una posición jerárquica. Significa aceptar la responsabilidad de decidir cuando la información es incompleta, actuar cuando todavía existen dudas y sostener el juicio incluso bajo presión (…)

 

(…) prudencia para interpretar situaciones ambiguas. Humildad para aprender rápidamente. Fortaleza para afrontar conflictos inevitables. Paciencia para construir legitimidad (…) suficiente equilibrio personal para no quedar absorbido por la presión constante que acompaña el liderazgo.

Ø  ¿Cómo andamos de competencias, habilidades…?

o   ¿Cuáles deberíamos trabajar, mejorar, perfeccionar?

§  ¿Solos o con ayuda de un mentor y /o coach?

 

Las organizaciones más resilientes (…) Serán aquellas capaces de renovar continuamente su liderazgo sin destruir su cohesión interna (…) sepan acelerar el aprendizaje de las personas que asumen nuevas responsabilidades (…) entiendan que las transiciones no son anomalías organizativas, sino parte natural de la vida institucional.

(…) toda organización vive siempre entre dos fuerzas opuestas y complementarias: la necesidad de continuidad y la necesidad de cambio.

Demasiada continuidad conduce a la rigidez. Demasiado cambio destruye estabilidad y sentido colectivo (…)

(…) el verdadero arte de tomar el mando (…) conseguir que una organización avance hacia el futuro sin perder completamente aquello que la hizo posible.

 

«El liderazgo no se trata de ser el mejor,

 sino de hacer que otros sean mejores»[viii]

 

El arte de tomar el mando

Liderazgo, transición y control en las organizaciones

Diego Torres


Link de interés

● Ventaja competitiva

● Los primeros 90 días

● Vida eterna para la Empresa Familia: Estrategias para perdurar y trascender

 

«Para la mayoría de la gente,

dudar de una cosa es simplemente creer ciegamente en otra»[ix]

Ø  ¿Dudamos?

o   ¿De nuestros pensamientos?

o   ¿De las afirmaciones de los miembros de nuestro equipo?

 

ABRAZOTES


[i] Nicolás Maquiavelo

[iii] Thomas Paine

[iv] Pp., 28 (…) El verdadero control no viene automáticamente con el cargo. Debe construirse gradualmente.

Ø  ¿Cómo lo estamos haciendo?

o   ¿Por qué?

Ø  ¿Cómo esperan los accionistas o el Consejo de Administración que lo hagamos?

Ø  ¿Qué deberíamos estar haciendo?

o   ¿Por qué?

[v] Diego Torres

[vi] Ídem

[vii] Ídem

[viii] Robin Sharma

[ix] Georg Ch. Lichtenberg

miércoles, 22 de julio de 2026

La profesionalización de la Empresa Familiar: Conceptualización y elementos clave

Estimad@s amig@s

Introducción

La profesionalización de una Empresa Familiar es, junto con la sucesión, uno de los mayores retos que tanto la compañía como la propiedad pueden abordar. En ambos casos estos procesos implican cambios de gran calado que afectan profundamente al funcionamiento de la organización.

 

(…) concepto de profesionalización (…) implantación y utilización habitual de prácticas y procedimientos que, coordinados entre sí, establecen un modelo de comportamiento y toma de decisiones con criterios orientados a la mejora de la competitividad, la sostenibilidad, el funcionamiento adecuado y los resultados de la compañía.  

 

«Una buena familia arregla una mala empresa

y una mala familia destroza cualquier empresa»[i]

Ø  ¿Tenemos una buena familia?

Ø  ¿Tenemos una buena empresa?

o   ¡Cuídalas!

 

Hoy toca detenernos en un nuevo cuaderno de la Catedra de Empresa Familiar de la Universitat de Valencia que pone el foco en La profesionalización de la Empresa Familiar escrito por José María Badía y Alejandro Escribá-Esteve.


Profesionalizar hay veces que nos da urticaria, vértigo, miedo a perder el poder, etc., parece que le tememos más a hacer cambios en la Empresa Familiar que a ponerla en riesgo.


Parémonos, hagamos un diagnóstico de necesidades a medio y largo plazo que necesita la compañía, preparemos un cronograma, discutámoslo con nuestros socios, busquemos en la familia si tenemos los perfiles que necesitamos, después dentro  de la compañía y si no los encontramos salgamos al mercado a fichar.


¿Profesionalizar es solo fichar talento? ¡No!, pero prueba a no tenerlo, es una pieza más del puzle que solidifica la Empresa Familiar, nos permitirá avanzar más rápido, de manera más sólida y trabajando con la vista puesta a largo plazo.

 

«Las Empresas Familiares son más complejas

que las no familiares»[ii]

Ø  ¿Cómo gestiona nuestra familia la complejidad[iii]?

 

¿Por qué las Empresas Familiares son diferentes a las empresas no familiares?

El vínculo emocional de los accionistas con la compañía conlleva asociado un mayor compromiso hacia la empresa. El ámbito familiar tiende a realizar esfuerzos adicionales, que probablemente no tendrían lugar sin la existencia de estos vínculos[iv] (…)

 

(…) En las Empresas Familiares los cambios en la situación de los accionistas [v](…) influyen en las cuestiones relacionadas con la estrategia, el gobierno de la compañía (…)

 

Los objetivos en las Empresas Familiares

(…) son más diversos que en las empresas no familiares, donde hay menor cabida para objetivos adicionales a los orientados al negocio (…) se persiguen también objetivos no económicos, que podemos de nominar como emocionales o socioemocionales (…) tienen relación con la mejora del bienestar del entorno familiar a través de los vínculos de este entorno con la organización. La riqueza socioemocional es el acumulado de los beneficios emocionales generados.

 

(…) los objetivos emocionales, no suelen formar parte del plan estratégico de la compañía, ni existe una comunicación formal relacionada con estos (…) ocasiona que en el seno de la organización no se comprendan ni compartan determinadas decisiones, que pueden ser financieramente inexplicables y poco profesionales, pero que se vuelven lógicas a la luz del deseo de la familia de preservar su riqueza socioemocional.

Las Empresas Familiares están motivadas y comprometidas con la preservación de su riqueza emocional hasta el punto de que la protección de esta riqueza se prioriza frente a los aspectos económicos de la compañía, si en algún momento esta riqueza se ve amenazada, los propietarios optarán por acciones que protejan esta riqueza socioemocional, aunque suponga sacrificar objetivos empresariales.

 

En las Empresas Familiares suele haber una fuerte identificación del nombre familiar con la compañía, por lo que uno de los aspectos que se tendrán en consideración en la toma de decisiones empresariales es el impacto de cada una de ellas en la reputación familiar (…)

 

Para poder adoptar las decisiones que permitan proteger y aumentar la riqueza socioemocional, la familia requiere ejercer el control y la influencia sobre la toma de decisiones empresariales, este poder permite también descartar aquellas decisiones que pueden suponer una amenaza para la riqueza socioemocional independientemente de sus consideraciones estratégicas.

 

La profesionalización en las Empresas Familiares

La definición de profesionalización[vi] está rodeada de ambigüedad y no resulta sencillo explicar el concepto en el ámbito de la Empresa Familiar (…)

 

Una organización profesionalizada tomará decisiones de manera más analítica o comprehensiva, en contraposición a los modelos personalistas cuya forma de actuar está basada fundamentalmente en criterios particulares y en la intuición de uno o pocos individuos. En el proceso de profesionalización, las empresas deben definir sus estructuras y sus procesos formales, así como establecer objetivos y reglas claras de funcionamiento.

Ø  Al igual que cuando hablamos de la sucesión con la profesionalización nos pasa lo mismo, lo vemos como un —proceso—, lleno de etapas que tendremos que ir diseñando, adaptando, ajustando a las necesidades de nuestra compañía y el mandato de la propiedad.

 

La profesionalización representa, a largo plazo, la mejor garantía de continuidad y crecimiento para la organización.

Ø  Si damos por buenas las afirmaciones de garantía de continuidad y crecimiento ¿Por qué nos cuesta tanto trabajo dar el paso?

o   ¿Qué nos frena?

o   ¿Qué nos impide hacer cambios en los órganos de gobierno, en la dirección y en la propiedad si fuese necesario?

§  Cambiar —no significa destruir—, es hacer cosas que nos permitan consolidar el negocio, la empresa, familia, generar riqueza en el territorio. Si lo que nos da miedo es el término “profesionalizar”, pongamos un nombre que la familia lo vea más amigable, pero no nos cerremos a mejorar —alcanzar la excelencia.  

 

Descentralización de la toma de decisiones y delegación de funciones

Una de las características negativas habituales en las empresas no profesionalizadas es la centralización de la toma de decisiones en uno o pocos individuos, y la desconfianza en la delegación de funciones, imponiéndose las preferencias personales y generando perfiles imprescindibles.

Ø  ¿Somos prescindibles?

o   ¿Por qué?

Ø  ¿Hemos provocado con nuestra manera de liderar el hacernos imprescindibles?

o   ¿Hasta cuándo?

 

Las empresas profesionales requieren que la toma de decisiones sea más analítica y comprehensiva, y menos intuitiva, los procesos tienen que ser conocidos y evitar las dependencias que al final se convierten en debilidades para la organización.

 

La delegación implica realizar primeramente un análisis de qué tareas pueden ser delegadas y a qué miembros de la empresa se le confiarán, además de realizar tareas de supervisión y de control por parte del delegante.

Ø  Delegar no es abdicar

 

La incorporación de profesionales

(…)

La premisa en una empresa profesionalizada es que la compañía debe intentar contar con los mejores profesionales en cada uno de los puestos (…)[vii]

Ø  ¿Qué estrategia tenemos para atraer, motivar, retener al mejor talento disponible en el mercado?

 

En las Empresas Familiares, las decisiones de incorporar directivos no familiares están influidas por dos aspectos: los costes de agencia (…), y las preocupaciones por la preservación de los beneficios socioemocionales.

Ø  ¿Qué costes tiene no tener a los mejores trabajando con nosotros?

o   ¿Nos hemos parado a hacer los cálculos?

 

(…) El objetivo de profesionalizar la compañía familiar es el de mejorar la gestión (…) competitividad, reducir los aspectos negativos relacionados con la influencia externa y potenciar los positivos.

 

«El abuelo empezó el carro,

 los hijos acabarán el carro y

 es posible que los nietos acaben con el carro»[viii]

Ø  ¿Cómo nos puede ayudar la profesionalización de la Empresa Familiar a que nuestros nietos mantengan o amplien el carro, y no destruyan todo aquello por lo que trabajaron duramente sus ancestros?

 

Conclusiones

Profesionalizar la Empresa Familiar es un camino largo, y una apuesta valiente que supondrá renunciar a una parte de la libertad de la que disponen los propietarios, pero es un proceso que puede aportar numerosas ventajas a la compañía de cara a garantizar competitividad y su continuidad futura.

 

«Con la humildad se llega mucho más lejos

 que con la arrogancia»[ix]

 

La profesionalización de la Empresa Familiar

Conceptualización y elementos clave

José María Badía

Alejandro Escribá-Esteve

Catedra de Empresa Familiar de la Universitat de Valencia


Link de interés

— 14 pasos para profesionalizar la Empresa Familiar

● Recursos para la Empresa Familiar: Libros, casos, notas técnicas, artículos, papers, blog, podcast, formación...

 

«Las oportunidades son como los amaneceres:
Si uno espera demasiado,
Se los pierde»
[x]

 

ABRAZOTES


[ii]

[iii] Pp., 5 (…) Podemos definir la complejidad de cualquier negocio utilizando características como el sector en el que opera, las circunstancias económicas del entorno, la tecnología utilizada, el tamaño de la empresa, la situación económica de la sociedad, etc., en las Empresas Familiares adicionalmente a estos factores pueden influir otros que derivan de la influencia familiar, y su complejidad dependerá del número de accionistas entre los que se reparte la propiedad de la compañía, del tipo y grado de parentesco existente entre ellos, y de su mayor o menor involucración en la actividad de la empresa.

[iv] (…) dedicación, aportación de capital sin retorno, trabajos para la sociedad sin remuneración, etc.

[v] Pp., 5 (…) cambio de generación, cambio de circunstancias personales (…)

[vi] Pp., 9 (…) profesionalización es identificar un conjunto de prácticas profesionales que impliquen (…) “ejercer la profesión con capacidad y aplicación relevantes” a nivel organizativo.

[vii] Pp., (…) 13 independientemente de que su origen sea familiar o no.

[viii] Dicho español

[ix] Isidoro Álvarez

[x] William George Ward