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viernes, 7 de agosto de 2026

El sueño de Louis Vuitton

Estimad@s amig@s

Sinopsis

Una historia trepidante, basada en hechos reales: la vida del hombre detrás de la leyenda. Con apenas 14 años, Louis Vuitton dejará atrás su humilde aldea en las montañas francesas del Jura para conquistar la deslumbrante París de fin de siglo. Allí iniciará su carrera como aprendiz de fabricante de baúles y pronto, gracias a su talento extraordinario, se codeará con los personajes más fascinantes de la época, incluyendo la corte imperial. Gracias a un invento que revolucionará el mundo del viaje, la maleta moderna, fundará su propio negocio y tras superar traiciones y obstáculos, dará origen a una marca destinada a convertirse en el imperio de la moda mundial que lleva su nombre. Un libro imprescindible para: amantes de la historia de la moda y el diseño, lectores interesados en biografías inspiradoras y amantes de la novela histórica y romántica. Esta apasionante biografía novelada por Eva-Maria Bast revela la increíble historia del joven Louis Vuitton, el visionario cuya genialidad lo llevó al Olimpo de los grandes diseñadores.

 

«Los años de aprendizaje

no son años de maestría»[i]

Ø  ¿Qué supusieron para ti los primeros años de desempeño profesional?

Ø  ¿Y los segundos?

 

Verano y navidad son fechas en las que intento salirme de mi patrón de lectura y meter alguna biografía novelada, ensayo o libro de historia para desconectar y limpiar la cabeza. Lo malo es que al final la cabra tira al monte y acabas encontrando similitudes con la empresa en libros que en teoría no lo son.

 

El sueño de Luis Vuitton es una biografía novelada que arranca en su pueblo natal y acaba después de la guerra franco-prusiana. Estamos ante un artista hecho a si mismo que tiene muy presente a sus padres y a su mentor hasta el final de sus días. Las promesas que les hace a los hermanos, después los integra a todos en la Empresa Familiar.

 

Años después cede el liderazgo a su hijo que se expande internacionalmente. Estamos ante un libro ameno, ligero de leer, pero con mensajes. Disfruta de El sueño de Louis Vuitton de Eva Maria Bast y busca tus sueños, diseña una estrategia para que se cumplan y sobre todo no te rindas.   

 

«La perseverancia

 es el mayor tesoro y el combustible que alimenta el éxito»[ii]

 

(…) de vez en cuando pernoctaba en casas de huéspedes y ofrecía sus servicios al propietario durante un tiempo a cambio de comida, alojamiento, y un pequeño salario. Gracias a su padre, tenía una enorme habilidad para trabajar la madera (…) se quedaba hasta que tenía dinero suficiente para seguir viajando y por eso tardo dos años por fin en cruzar los límites de la ciudad de París (…)

 

(…) esos baúles aún no están diseñados para esta nueva forma de viajar. Pero las tapas abovedadas son indispensables para los viajes en carruaje porque (…)

(…) de lo contrario, el agua de lluvia no se podía escurrir (…)

 

(…) Seguía pensando en cómo cargar los carritos de equipaje de forma más sensata (…) en lo poco prácticas que resultaban las numerosas cajas para sombreros que su padre siempre había hecho para su madre, que había sido sombrerera (…)

(…) las arcas debían ser cuadradas y planas, como los bloques de la construcción (…)

Ø  Visión del producto

 

(…) quiero convertirme en fabricante de equipajes”.

Ø  Sueño

Ø  Aspiración

 

(…) superando a su maestro (…) estaba orgulloso de él, ¿Y acaso los verdaderos maestros no son aquellos que encuentran su mayor felicidad en ver a sus alumnos superarlos? (…)

Ø  ¿Cuál es tú mayor recompensa como mentor?[iii]

o   ¿Qué esperan de ti tus mentorizados?

Ø  ¿Te llena que tus discípulos salten superen tu sombra?

 

(…) su única responsabilidad era asegurarse de que sus clientes pudieran transportar su ropa y pertenencias de manera segura (…) como empacador, también le correspondía cargar y asegurar los baúles en los carruajes, lo que le había permitido ver en más de una ocasión lo complicado que resultaba para las damas intentar acomodarse en el interior de una carroza (…)

 

(…) quería ampliar la red ferroviaria, ¿No era hora de pensar en una alternativa a los baúles con tapas curvadas?

Ø  Se abre un nuevo mercado, ¿Estamos preparados para aportar soluciones a los clientes?

 

(…) Louis no era de los que se conformaban o descansaban en sus laureles. Seguía siendo fundamental para él trabajar constantemente en su propio crecimiento.

Ø  ¿Cuánto tiempo dedicamos a crecer?

o   ¿Y a hacer crecer a nuestro equipo?

 

(…) “Las únicas cosas que nunca le perdonaría son las que usted nunca haría”.

Ø  ¿Qué le perdonaríamos a nuestros mentees?

o   ¿Qué no les dejaríamos pasar?

 

“Es lo correcto dar este paso y abrir su propia tienda (…) es un reto suficiente. Tendrá que pagar el alquiler, remunerar a tus trabajadores, comprar maquinas y atraer clientes (…)

Ø  Hacer un plan de negocios

 

(…) confirmo su mentor (…) si se excede, perderá todas sus fuerzas (…) ya no tendrá tiempo para desarrollar cosas, trastear en el taller y probar siempre cosas nuevas (…) eso es importante para usted (…) es lo que lo hace especial.

Ø  ¿Estamos midiendo nuestras fuerzas?

Ø  ¿Qué nos hace especiales?

Ø  ¿Qué valora nuestro cliente de nosotros?

 

(…) ¿Qué haría yo sin mi fiel consejero?

Ø  ¿Qué nos aporta nuestro consiglieri, advisor, mentor, directivo de confianza?

 

(…) “No podemos competir en precios, pero sí en calidad. Esa es la razón de nuestro éxito”.

Ø  ¿Cómo competimos?

Ø  ¿Cómo deberíamos competir?

 

(…) la convivencia en el taller era fundamental (…) la calidad del trabajo se resentía (…)

Ø  ¿Cómo es la convivencia del equipo en la oficina?

o   ¿Qué podemos mejorar?

§  ¿Cómo lo hacemos?

 

(…) desde el primer día, enseño a sus aprendices que la limpieza y la precisión eran lo más importante. En un taller caótico, donde siempre hay que buscar la herramienta adecuada, se pierde demasiado tiempo, no se cansaba de explicar (…) es importante cuidar los útiles y tratar los materiales con sumo cuidado (…)

Ø  ¿Qué enseñamos a las personas que están en proceso de formación en nuestra compañía?

o   ¿Cómo es el proceso de onboarding que hacemos?

o   ¿Cómo es la entrevista de salida el día que se marchan?

o   ¿Qué aprendizajes objetemos de los diferentes procesos?

 

(…) Qué importante era reconocer y promover el talento de tus empleados, aunque a veces te llevaras una amarga decepción.

Ø  ¿Reconocemos el trabajo de nuestro equipo?

o   ¿Cómo?

§  De esa palmadita en la espalda que reciben ¿Qué es lo que más valoran?

 

«La personalidad

comienza donde las comparaciones terminan»[iv]

 

Lo que paso después:

Hechos notables y huellas de realidad

(…) diseño en 1875 el primer baúl-armario que podía colocarse en posición vertical, toda una novedad en la época.

El hijo (…) se incorporó a la empresa como aprendiz (…) y pasó por todos los departamentos. Cinco años más tarde, su padre le confió la dirección del negocio (…) más tarde diseñaría el legendario patrón monogram (…) realizo el sueño de su padre de abrir una sucursal en Inglaterra (…)

Ø  ¿Cómo se deben incorporar los hijos y /o sobrinos a la Empresa Familiar?

o   ¿Cuándo?

o   ¿Qué formación /experiencia deberían conseguir fuera?

 

«Eres como una mariposa,

 en todo momento debes estar receptivo;

en cada momento debes estar atento

y notar las pequeñas cosas para ser creativo»[v]

 

El sueño de Louis Vuitton

Eva-Maria Bast

Ediciones inconexas


Link de interés

Una historia legendaria

La fórmula del lujo: Creación de marcas, productos y servicios

Los Buddenbrook

La Saga de los Forsyte

En compañía de los Forsyte

La casa de los artesanos, Hermès: La Maison

Los Ford

Almacenes Arias: Una saga familiar marcada por el fuego y la ambición 

El mentor: Guía de mentoring para la gestión y el liderazgo empresarial

Lecciones de liderazgo: Las 10 estrategias de Shackleton en su gran expedición antártica

Smart Mentoring: Una metodología para el desarrollo estratégico del talento

Desarrollo de Competencias: Mentoring y Coaching

Mentoring aplicado: 8 historias de éxito

Mentoría en una Empresa Familiar centenaria: El caso Ferreira Costa

 

«El viaje no es solo ir de un lugar a otro;

 el viaje es la vida misma»[vi]

 

ABRAZOTES


[i]

[ii] Ernest Shackleton

[iii] Pp., 126 (…) los verdaderos padres quieren que sus hijos crezcan y el objetivo de los verdaderos maestros es que sus alumnos les superen.

[iv] Karl Lagerfeld

[v] Hubert de Givenchy

[vi] Charles Barkley

viernes, 11 de julio de 2025

Entrevista a Simón Bolívar: Héroe y traidor

Estimad@s amig@s

Sinopsis

El pensador español Javier Fernández Aguado, referente contemporáneo en la ciencia del gobierno de personas y organizaciones (management), acomete con brillantez el desafío de entrevistar al poliédrico Simón Bolívar. Héroe, para algunos; traidor, para otros. Sus decisiones y contradicciones se abatieron sobre millones de individuos.

Bolívar aprovechó el turbio entorno provocado por la invasión napoleónica de España y la decadencia de la monarquía, incapaz de gobernar América. Emprendió una aventura de independentismo y unificación territorial de los virreinatos cuyas piezas fue encajando sobre la marcha afectado por su narcisismo, reiteradamente explicitado en sus escritos.

Se aupó en el título de Libertador, fruto de su pericia militar y de la propaganda por él desplegada, y lo explotó en sus arengas, correspondencia y proclamas. Todo culminó en un colosal fiasco al despertar de un sueño republicano que nunca pasó de ser una quimera.

Entender su entramado político, social y psicológico no es fácil. Fernández Aguado, con rigurosa solvencia intelectual y maestría comunicativa, desbroza el camino a través de preguntas al general en un laberinto para comprender cómo argumentaba y actuaba. A la vez, revela la novelesca biografía de Bolívar. Se despliega el fastuoso lienzo de uno de los periodos más fascinantes y complejos de la historia. Las consecuencias llegan hasta nuestros días.

¡Qué el lector saque sus propias consecuencias!

 

«La autoridad moral se conquista

 por la coherencia entre el hacer y el ser»[i]

 

Presentación[ii]

(…) pasarán más de mil años y la figura de Simón Bolívar (…) seguirá inmersa en debates. Algunos se empecinarán en destacar al héroe; otros, al individuo sin escrúpulos que arrasó áreas del continente americano en lo ético, lo social y lo financiero.

Bolívar acumula en sí facetas más que dispares, enfrentadas. Se esforzó con brío, fruto de un resentimiento contra España por no haber respondido a sus ansias de grandeza nobiliaria en el país de sus ancestros. Justificó con otros motivos sus presuntas ganas de libertar a unos pueblos a los que ―lo repitió con frecuencia― despreciaba.

Pese a su proclamado republicanismo, Bolívar, diseño los fundamentos de una aristocracia caudillista propietaria de naciones frágiles, en las que la corrupción y sus consecuencias se transformaron en una enfermedad crónica que aún hoy asola el continente. Embebido de su atribuida talla historia (…) desatendido a cualquier discrepante (…) anhelo una asociación más que interesada con la iglesia, ambicionando recuperar el orden del Antiguo régimen. No logro su propósito de ingeniería social ni el empreño del nacionalismo global hispanoamericano.

El conflicto racial nunca se diluyo. Las elites hispanoamericanas maltrataron implacablemente a los indígenas. La Corona española había brindado, con limitaciones, una protección legal, articulada por la iglesia. A pesar de todo, todavía hoy España sigue siendo instrumentalizada como chico expiatorio para endulzar los crímenes de los mandatarios americanos que contemplaron, y contemplan, a los indígenas como seres de segunda categoría.

 

(…) Bolívar se beneficio de los errores de los peninsulares. Las ultimas imposiciones borbónicas fueron sus mejores aliados. Carlos IV y Fernando VII lo hicieron irremediablemente mal en América en los últimos compases del siglo XVII y principios del XIX. Bolívar catalizo un derrumbe anunciado, erigiendo una imagen de sí mismo de la que se serviría hasta el día que rindió cuentas ante el creador.

Resultan risibles las reivindicaciones de Bolívar desde ámbitos tan insospechados como las dictaduras locales contemporáneas, que plagian la pardocracia que tanto abominaba Bolívar. Es igualmente bufa la pretensión de sectores reaccionarios, como la deriva fascistoide del peronismo, de erigir a Bolívar en la encarnación del caudillo que trató de poner orden en el continente. Sus propios yerros inducen a esas estrambóticas reclamaciones.

(…) no prejuzga a Bolívar sino que cómo pensaba y actuaba.

 

«Todo ser humano es un novelista

de sí mismo»[iii]

 

Prólogo[iv]

(…) “Personaje del milenio” fue sin duda el más importante estratega, militar y político venezolano de todos los tiempos.

 

(…) entabla una conversación franca con un Simón Bolívar humano, de carne y hueso, abrumado de deseos, emociones y frustraciones. Hace una radiografía de un estadista con sus luces y sus sombras. No parte de prejuicios, sino que induce a que el propio Bolívar nos presente el por qué de sus decisiones (…)

 

La grandeza de personajes como Bolívar no surge de una visión sesgada, sino de entender tanto su magnanimidad como sus desaciertos. Esta obra indudablemente generará polémica entre seguidores y detractores del Libertador, pero definitivamente deleitará a los buscadores de la verdad, esa verdad que nos hace libres. Rehuir el conocimiento es propio de caracteres débiles y acomodaticios. Profundizar en los hechos exige valentía y nos hace más sabios.

 

«El hombre sensato se adapta al mundo

 y el insensato se empeña en intentar que el mundo se adapte a él»[v]

 

Introducción

Los muertos tienen la virtud de no quejarse de lo que de ellos se narra, sea mentira o verdad. La realidad, alérgica al cliché, es más compleja que una foto fija. Hasta el punto de no quedar claro, ni en las sangrientas dictaduras más delirantes o en el neoliberalismo reaccionario, si el Bolívar al que se reivindica es el cosmopolita revolucionario de la Carta de Jamaica o el estadista cauto y conservador que pretendió gobernar Colombia durante los últimos años de su vida.

Bolívar es poliédrico, acopia facetas dictadas por una apresurada combinación entre la oportunidad y el convencimiento. La propia de quien afrontó el siglo XIX con herramientas del XVIII y que apenas mutó, incapaz de comprender que el mundo que estaba ayudando a alumbrar nada tenía que ver con el que había dejado atrás. Menos aún con el que columbró en su fantasía. Se esforzó con denuedo, fruto de un enervante resentimiento contra España por no haber atendido está sus delirantes anhelos de grandeza nobiliaria en el país de sus ancestros y con conjeturales anhelos de libertar unos pueblos a los que en el fondo y la forma despreciaba. Él lo repitió con frecuencia.

 

(…) al repartir sus triunfos entre afines de dudosa condición, diseñó las bases para una nueva aristocracia apalancada en caudillismos. Una ávida oligarquía dueña de unas naciones frágiles, en las que la corrupción y sus consecuencias (…) se convertirán en una enfermedad crónica que aún hoy asola (…)

La imposibilidad de controlar unos territorios vastísimos, en una época donde las infraestructuras eran insuficientes y las comunicaciones lentas, obligó a Bolívar a delegar su poder, que siempre fue menor de lo que él conjeturaba. Apoyándose en una élite criolla, hija y heredera de las virtudes y los vicios de España (…) fue incapaz, en un proceso democratizador con escaso alcance, de algo más que de sustituir una clase dominante por otra (…) cuando España se retiró, determinados estratos de la sociedad, en especial el indígena, perdieron lo poco que tenían, fuera por la ineficacia de las reformas para propiciar su participación en la vida civil o por el dominio, no exento de violencia, de una élite criolla que pergeñó con saña el que sus privilegios aumentasen a costa de los menos pudientes; menesterosos que (…) habían sido en buena medida atendidos por el escudo social protector implementado por la Iglesia católica con el apoyo de los virreyes peninsulares.

(…) se confió a caciques que, al adueñarse de ciertas regiones, incrementaron su poder y riqueza mediante la violencia. Se repartieron perversamente el botín (…) El caudillismo impulsó un desaforado reparto de recursos entre las élites a cambio de protección. Esas malandanzas culminaron con el apuñalamiento del proyecto republicano y el anhelo de unificar América. Se generó, al cabo, una fragmentación social mayor de la que había existido durante el imperio.

¿Fue Bolívar el inventor del caudillismo americano? (…)

 

Delegó impropiamente en otros la gestión, porque no seleccionó con acierto a sus acompañantes. Además, su ejemplo no era precisamente el mejor.

 

Le faltaron templanza, justicia, prudencia y, en el declinar de su existencia, fortaleza. Gobernó a impulsos y de forma incoherente. Sus subalternos difícilmente podían optimizar el mejorable –¡penoso e incongruente!– paradigma en el que se inspiraban.

Desatinadamente convencido de su talla histórica (…) despreció tanto el legalismo constitucional (…) como el caudillismo clientelar (…) al ejercer el gobierno durante sus últimos años buscó armonizar sin brillantes resultados la espada y la ley, sujetándose a un despotismo que, erigido sobre el prestigio de una legitimidad ganada en el campo de batalla, resultó insuficiente para muñir un continente al que arrasó en lo financiero y lo ético (…)  

(…) el despotismo, que solo él y nadie más podía encarnar, fue una de sus innúmeras contradicciones.

 

Careció de visión estratégica y de integridad personal y corporativa. Ni siquiera logró culminar su propósito de in­geniería social, como tampoco un empeño de nacionalismo hispanoamericano (…)

El conflicto racial que le preocupó, y que en buena me­dida alentó y cristalizó, nunca se diluyó (…) todavía hoy España sigue funcionando como chivo expiatorio, desde la política a la educación, para edulcorar los crímenes de los mandatarios americanos, que contemplaron, y contemplan, a los indígenas como seres de segunda categoría.

El compromiso de Bolívar con la abolición de la escla­vitud se plasmó en decretos con los que ensayó que otras ra­zas descalabradas participaran activamente de la vida civil y asumieran responsabilidades. La menguada colaboración de unos criollos que solo velaban por sus intereses egoístas nunca alcanzó plenamente el hipotético ideal bolivariano; una muestra más de la abismal disociación entre el ideal y la realidad que bien pudiera ser un resumen, tosco pero preci­so, de su trayectoria existencial.

Bolívar se benefició de los errores de España, ignorante de que América estaba mutando. Las imposiciones borbó­nicas, en su mayoría dictadas por la pésima situación eco­nómica de España y la complejidad política que se dio entre los dos siglos, fueron sus mejores aliados. Se limitó a apro­vecharlas, como quien recoge una fruta que se desprende de una rama (…)

 

Con sus proclamas, en una extraordinaria actividad propagandística que sigue asombrando por su vigor —era buen lector y mejor escritor, instauró una imagen de sí mis­mo de la que se serviría hasta el último día.

 

(…) Bolívar comprendió que una asociación con Gran Bretaña era esencial para asentar a unas naciones incipientes (…)

Gran Bretaña se aprovechó, incluyendo enormes prés­tamos financieros que dejaron a aquellas naciones empobre­cidas por décadas y el envío de voluntarios ingleses (…) la opción de Bolívar, insisto, endeudaría América por generaciones, condenando a la penuria a millo­nes de ciudadanos de los países presuntamente liberados. La congoja de la antigua América española fue tan rauda como pronunciada y duradera. Aún hoy paga las consecuencias.

 

(…) Ha de ser el lector quien saque sus conclusiones (…) aquí presento a un indivi­duo veleidoso, rijoso, caprichoso e impaciente, pero también al militar eficaz y contundente, el amante tierno, apasionado, disoluto y patrañero, al igual que al gobernante preocupado y oportunista.

(…) altísima estima que sentía de sí mismo, del tamaño del con­tinente. Supo trasladar su pasión desmedida y tornadiza en sus arengas a las tropas a su correspondencia y sus procla­mas.

 

Sus fortalezas son debilidades y viceversa. El anhelo de gloria y la abrumadora confianza en sí mismo fueron su perdición.

 

«Lo que mí señor piensa,

solo mi señor lo sabe»[vi]

 

¿Se puede ser a la vez héroe y traidor? Buena pregunta, lo malo, tendrás que leer Entrevista a Simón Bolívar y posicionarte, ¡Ojo el autor no lo hace! Me parece correcto ―arrojo luz sobre la persona, el personaje y el entorno y que cada uno libremente elija en qué lado de la mesa quiere estar.

 

El formato que en los últimos libros está poniendo en valor Javier Fernández Aguado me parece interesante, es otra manera de contar la historia, más amena, neutra, muestra los hechos pero no entra a juzgarlos, le da voz al personaje y el solo se va quitando capas que nos permiten ver la coherencia con la que actuaron.

 

De todos los libros se pueden sacar hilos de los que tirar, solo hace falta querer ―saber, tener la curiosidad de ir escarbando, buscando resquicios en los que lanzar preguntas a el autor o sus protagonistas. La persona de vértice debe cultivar la mente, leer a autores de muy diversos géneros, buscar puntos de mejora, oportunidades de aprendizaje, palancas… no dejemos de estar siempre en modo aprendizaje.

 

«Siempre he sido leal,

sabedor de mis virtudes y mis defectos»[vii]

 

(…) leía a Dante y Cervantes, entre otros clásicos que siempre me han acompañado, conformando una especie de guardia privada de la que me enorgullezco.

 

(…) mis críticos han dicho que yo he repetido e incrementado ese modelo bonapartista[viii], que soy un alabancioso, un fachoso. ¡Es inaceptable! Algunos han pagado cara su insolencia con respecto a mi persona.

 

(…) siempre tenía un libro en la mano. He conservado ese hábito a lo largo de mi tormentosa trayectoria, llevaba no pocos conmigo en mis campañas militares, como las obras de Cesar, siempre tan provechosas (…)

 

No hay lección que de una forma u otra no sea beneficiosa, aunque solo sea para saber que no hay que volver sobre ciertos temas.

 

(…) tenía claro que mis pasiones, mis circunstancias, mi carácter, me habían puesto en el camino de la libertad, al tiempo que mi ambición, mi constancia o la fogosidad de mi imaginación me iban a impulsar a mantenerme en él.

 

(…) casi nadie compartía mis inquietudes, que se antojaban radicales, propias de un agitado (…)

 

Más allá de las buenas intenciones, nuestras instituciones habían demostrado una fragilidad inmensa, tanto en su bondad mal valorada como en sus formas organizativas. Estábamos en guerra contra un imperio y necesitábamos un poder centralizado, implacable, inmisericorde, que no perdiera el tiempo en cuestiones de menor entidad que acaso atañen a la paz.

 

(…) es verdad que yo ordené publicar innumerables veces mentiras para engañar a los realistas. Pero a mí me afectaban mucho los infundios.

 

Resulta imprescindible rodearse de hombres leales, sin dobleces, que hablen a las claras. Obviamente uno debe dar ejemplo (…)

Ø  ¿Somos ejemplo para nuestro equipo humano?

 

(…) se me nombró Libertador de Venezuela y Capitán General de los Ejércitos, títulos que para mí eran más gloriosos y satisfactorios que el cetro de todos los imperios de la Tierra (…)

 

La experiencia me ha enseñado que de los hombres se ha de exigir mucho para que hagan muy poco. Quizá esa máxima no es segur; pero si no creo en la experiencia ¿a quién he de creer?

 

(…) como nos han enseñado los clásicos, desde Homero a Suetonio, carácter es destino.

 

(…) no volveríamos a cometer el error de marginar a los pardos, que tan caro nos había costado antaño. Tampoco, claro está, podríamos entregarles el poder.

 

(…) la naturaleza de los hombres impone ciertas servidumbres.

 

Una población depravada, si alcanza la libertad, pronto vuelve a perderla (…)

 

(…) debíamos ser veloces como el jaguar y resistentes como la mula (…)

 

El pueblo muchas veces no se entera y es ineludible hacerle ver la realidad. En ocasiones con violencia.

 

No parecía muy democrático el apostar por un presidente vitalicio con derecho a nombrar a su sucesor

¡Cómo! Todo lo contario. Aquella era la inspiración más sublime en el orden republicano.

El presidente era el sol que, firme en su centro, daba vida al universo entero.

Su misión sería la de acabar con las divisiones partidistas, siempre tendentes o bien a la anarquía o bien a la tiranía (…)

 

Ese ha sido otro de nuestros grandes enemigos: la inmensidad de este continente, que hace imposible gobernarlo eficazmente, por lo que al final se depende de la naturaleza de los hombres, semejante a la de los jaguares hambrientos.

 

(…) legalmente todos éramos iguales. Aquello era intolerable (…)

 

«El miedo

es un arma formidable»[ix]

 

Epílogo[x]

(…) parecía que Bolívar encarnara la suma de todas las perfecciones, sin margen alguno para el defecto (…) con los años y tras distintas lecturas, fui evidenciando otras facetas: una figura de carne y hueso, con luces y sombras, grandes virtudes y notables limitaciones (…)

 

(…) no prejuzga al Libertador, sino que nos invita a explorar los silogismos que guiaron a Bolívar en su toma de decisiones, algunos de ellos tan controvertidos como la Guerra a Muerte, que hoy bien podría calificarse como un genocidio implacable (…)

 

(…) las incontables horas dedicadas a desentrañar el pensamiento de Simón Bolívar. Su aportación es enormemente valiosa. También por lo que tiene de objetividad frente a aquellos que en vez de sumar se proponen enfrentar, que, en lugar de sumar y multiplicar, insisten en aquella detestable costumbre de restar y dividir (…) esa actitud maniquea responde a la ignorancia. Solo desde la profundidad del pensamiento y de la generosidad de corazón puede descubrirse la grandeza (…)

 

«Es más difícil sacar un pueblo de la servidumbre,

que subyugar uno libre»[xi]

 

Entrevista a Simón Bolívar

Héroe y traidor

Javier Fernández Aguado

Kolima Books


Link de interés

Management pontificio: Enseñanzas del gobierno papal para organizaciones contemporáneas

• El pensamiento de un español universal, Javier Fernández Aguado

• El idioma del Liderazgo: 1.000 consejos para ser un verdadero líder y triunfar en los negocios

• El management del III Reich

• Roma, escuela de directivos

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• El encuentro de cuatro imperios: El management de españoles, aztecas, incas y mayas

• ¡Camaradas! De Lenin a hoy

• Ética a Nicómaco

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• Liderar en un mundo imperfecto

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• El alma de las organizaciones

La ética de la empresa en la encrucijada  

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Estrategia: Una historia

• El arte de mandar bien: Querer, poder, saber

• El manual del estratega: Los cinco estilos de hacer estrategia

 

«En política,

los gestos son la antesala de los hechos»[xii]

 

ABRAZOTES


[iii] Alfred Sonnenfeld

[iv] Nelson Padua Villegas

[vi] José Palacios

[vii] ¿Nos conocemos?

Ø  ¿Identificamos nuestras fortalezas?

Ø  ¿Y los campos de mejora?

Ø  "Si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no debes temer el resultado de cien batallas. Si te conoces a ti mismo, pero no al enemigo, por cada victoria obtenida también sufrirás una derrota. Si no sabes nada ni del enemigo ni de ti mismo, sucumbirás en todas las batallas", Sun Tzu

[viii] Pp., 98 Me acusaban a mí y a otros de bonapartismo. No entendían que era necesario comportarse así para dirigirlos hacia su libertad. Se empeñaban en no querer ser libres. Los libertaríamos incluso con violencia.

[ix]

[xi] Simón Bolívar

[xii]