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lunes, 6 de mayo de 2019

Creados para la grandeza


Estimad@s amig@s

Sinopsis
Creados para la Grandeza ahonda en la enseñanza sobre la virtud de la magnanimidad. Una virtud capaz de establecer el tono de toda tu vida, transformarla, darle un nuevo significado y conducir al crecimiento de tu personalidad. La magnanimidad es la voluntad de emprender grandes tareas; es la fuente de la grandeza humana. Junto con la humildad, es una virtud específica para los verdaderos líderes, guiados por el deseo de alcanzar la grandeza, resaltando la grandeza de los demás. Completo con pasos prácticos y puntos para el examen personal, este libro no solo te inspirará, sino que te situará firmemente en el camino hacia una vida más magnánima, más plena.

«Pese a mis limitaciones y mi soledad,
 o precisamente por ello,
 era necesario llegar a lo más alto
 y no volver a bajar nunca»
General De Gaulle

Introducción
(…) mi visión del liderazgo (…)
(i)                El autentico liderazgo debe basarse en una verdadera antropología, que englobe a su vez la aretología o ciencia de las virtudes (…)
(ii)              La magnanimidad y la humildad, que son principalmente virtudes del corazón, constituyen la esencia del liderazgo (…)
(iii)             Las virtudes de la prudencia [sabiduría practica], la fortaleza, la templanza y la justicia, que son principalmente virtudes de la mente y de la voluntad, constituyen la base del liderazgo (…)
(iv)             Los líderes no nacen, se hacen (…) el liderazgo es una cuestión de carácter (…) y no de temperamento (…)
(v)              El líder no lidera gracias a las «potestas» o al poder que le es inherente a su cargo o sus funciones, sino gracias a la «auctoritas», que procede del carácter (…) aquel que no tiene autoridad [auctoritas] tiende a abusar de su poder [potestas] (…)
(vi)             (…) la virtud de la prudencia, que es la guía de todas las demás.
(vii)            Al practicar las virtudes, los líderes maduran en sus juicios, sus emociones y su comportamiento (…) los líderes no son escépticos ni cínicos, son gente realista (…) la persona realista no se rinde ante la debilidad (…)
(viii)          Los líderes rechazan cualquier acercamiento utilitarista a la virtud (…)
(ix)             Los líderes practican una ética de la virtud, y no éticas basadas en reglas (…)

(…) «magnanimidad» y «humildad» son dos palabras llenas de significado y con un extraordinario poder emocional y existencial; son palabras que van directas al corazón, porque personifican un ideal de vida, el ideal de la grandeza y del servicio.

(…) la magnanimidad es la voluntad de llevar una vida intensa y plena, y la humildad el deseo de amar y sacrificarse por los demás (…)

«El liderazgo es un ideal de vida que reconoce,
asimila y da a conocer
 la verdad sobre el hombre»
Alexandre Havard

Cuanta falta nos hace la humildad y que poco uso hacemos de esta gran virtud.

Ser humilde nos ayuda a hacer equipo, desarrollar personas ―compañías, y como no a crecer nosotros. No somos tan buenos, grandes o sabios como nos creemos, ser capaces de reconocer nuestras debilidades, conocer nuestras fortalezas para afianzarnos en ellas.

La falta de humildad, nos aleja de la realidad, nos muestra un escenario que no es real, una empresa sin compromiso donde cada uno va a lo suyo, nadie tiene interés en el desarrollo del equipo.

El liderazgo conlleva ser magnánimo, humilde, estar atento a las personas, no somos nadie sin el apoyo del resto de las personas. No seamos egoístas, ególatras, etc., huyamos de todo lo que nos aleje de la realidad.

«No seríamos nada sin una voluntad total de servicio» es la frase del gran Adolfo Suarez que siempre me acompaña, os lanzo una pregunta ¿sin voluntad de servicio, qué somos? Prefiero no saberlo. Vaya a ser que no me guste lo que veo.

«Hay grandes hombres que hacen a todos los demás sentirse pequeños. Pero la verdadera grandeza consiste en hacer que todos se sientan grandes»
Charles Dickens

(…) la persona magnánima es aquella que pone todo el corazón en conquistar el mundo y en alcanzar la excelencia personal (…)

(…) los lideres siempre emprenden acciones, pero nunca hacen las cosas solo por hacerlas (…)

Aquel que es magnánimo y humilde estima «magnánimamente» tanto sus talentos como sus habilidades y se considera digno de cosas grandes, con las que además se compromete (…)

La vanidad es la búsqueda de la falsa grandeza (…) la grandeza está en otra parte: en la virtud y en el logro de la excelencia humana (…)

Según Platón, las principales virtudes humanas son la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza (…)

(…) la humildad reafirma la dignidad y la grandeza de los demás. El liderazgo implica tirar más que empujar, enseñar más que ordenar e inspirar más que reprender (…) los «seguidores» de un líder son la gente a la que sirve.

(…) es precisamente sirviendo a los demás cuando uno se convierte en alguien grande.

«La grandeza personal
 para cualquier líder
 se mide por su eficacia
 en poder en escena
la grandeza de aquellos
 a quienes sirve»
Jhon Wooden

Para servir a los demás, antes tienes que saber cómo escucharles (…) «no juzgues por las apariencias. Recuerda que uno debe romper la piedra para encontrar el diamante que hay escondido dentro»[i] (…)

(…) el orgullo y el egoísmo, al igual que la pusilanimidad, son (…) fuentes de tristeza, resentimiento y pesimismo.

(…) vivir de acuerdo con nuestra conciencia es duro, pero es fundamental para vivir de manera virtuosa y para liderar.   

«¡El liderazgo es
PODER!»

¿En que soy bueno? ¿Cuál es mi fuerte? No siempre esta claro. «La mayoría de la gente cree saber en que es buena, pero normalmente se equivoca (…) solo hay una manera de descubrirlo: con un análisis de las críticas»[ii] (…)

Una vez identificado nuestro talento necesitaremos desarrollarlo. Aunque es importante superar nuestras debilidades, es mucho más importante desarrollar nuestros puntos fuertes.

(…) todo el mundo tiene una misión particular que descubre cuando es consciente de su talento (…)

(…) si uno no es líder en todo momento, no es líder en absoluto.

Practicar la humildad es reconocer «ese algo que lucha contra la razón y se resiste a ella»[iii] (…)

Practicar la humildad es reconocer por fin los errores. No deberíamos tenerles miedo (…) «He cometido un considerable número de errores y está empresa ha sido lo suficientemente amable como para ayudarme a darme cuenta. Pero sin ello nunca habría podido crecer»[iv].

(…) una persona humilde no tiene miedo de sus talentos, sino de no hacer uso de ellos. El pusilánime (…) se resiste a hacerlos fructificar: hace un agujero y los entierra (…)

Cuando un líder pone en práctica la humildad, enseña e inspira a la gente a la que lidera (…) practicar la humildad es servir a otros y permitir que otros te sirvan (…)

«La humildad
es el hábito del servicio»
Alexandre Havard

Conclusión
Nadie nace magnánimo ni humilde; nadie nace un líder. El liderazgo es el resultado de la elección libre y un esfuerzo esmerado: «El mundo está lleno de hombres cuya joven promesa de excelencia ha pasado a ser una mediocridad de mediana edad» (…)

«Hay multitud de hombres que empezaron siendo pedestres empollones para después transformarse en estrellas indiscutibles con cuarenta y pico años. Intentar valorar el potencial de un hombre a largo plazo entraña un riesgo más alto que el de intentar atracar el casino de Montecarlo: y cuanto más «científico» sea el sistema, mayor es el riesgo»
Peter F Drucker


Link de interés

«La esperanza
 no conoce obstáculos»
Alexandre Havard

Recibid un cordial saludo


[i] Edouard Michelin
[ii] Peter F Drucker
[iv] François Michelin

jueves, 28 de octubre de 2010

PERFIL DEL LIDER hacia un liderazgo virtuoso


Estimados amig@s:

“No vueles como un ave de corral,
cuando puedes subir como las águilas.”
Jose Maria Escrivá
, Camino, nº 7

Sinopsis:
Hacer de las virtudes la base de la excelencia personal y la actividad profesional resulta más necesario que nunca para hacer frente a la crisis actual, sobre todo social y de valores.
Este libro es fruto de la incansable actividad del autor que ha impartido en numerosos países su seminario sobre Liderazgo y Excelencia a directivos del sector privado y público, a formadores, a altos funcionarios y a estudiantes de MBA. A partir de las vidas y del ejemplo de algunos de los políticos, intelectuales y líderes religiosos más importantes de los tiempos modernos, amén de la experiencia personal del autor, este libro demuestra que liderazgo y virtud no solo son compatibles, sino que son realmente sinónimos.
Novedoso en cuanto su conceptualización, clásico por sus referencias, Perfil del líder ofrece un método concreto y práctico para lograr un auténtico crecimiento interior, pensado especialmente para todos aquellos inmersos en las preocupaciones profesionales pero que quieren imbuir sus vidas de un propósito trascendente. De este modo, este libro pretende convertirse en una auténtica guía para la búsqueda de la excelencia personal.

“La madurez es el corazón del liderazgo personal: solo una persona madura es capaz de dirigirse a sí misma hacia el destino libremente escogido, concebido como una misión personal.”
P. Cardona
y P. García Lombardía

Prólogo:
…, bajo la apariencia de optimismo universal, la época moderna esconde un profundo pesimismo acerca de la naturaleza humana. La consecuencia es una honda separación entre lo público y lo privado. En lo privado, precisamente por la debilidad humana y por su presunta libertad absoluta, vale todo, con tal de no perjudicar a otros. En lo público, dado que no podemos apoyarnos en la virtud de los lideres –sean políticos, empresarios, etc.-, puesto que no es posible o muy rara la virtud, todo ha de colocarse en las leyes y reglamentos y en la implacable imposición de su cumplimiento. El miedo al castigo se pretende que remedie la debilidad moral.
Las leyes y la coacción no solo no sustituyen a la ética, sino que usadas sin ética son inhumanas. No hay más salida de la crisis que el ejercicio de la virtud.
Rafael Alvira

“Es a través del carácter como se ejercita el liderazgo.”
Peter F. Drucker

Introducción:
El liderazgo no es solo lo que nosotros podamos imaginar de manera superficial. Al oír esta palabra, nos imaginamos a jefes de estado o de gobierno, moviendo a las naciones a actuar, a jefes de empresa lanzando al mercado productos que cambiaran nuestras vidas, a generales al mando de sus ejércitos en el campo de batalla. Se piensa que consiste en una amalgama de ambición, carisma, habilidad, competencia, dinero y en un don para estar en el lugar oportuno y en el momento oportuno.
Indudablemente, estos son talentos y cualidades que deben aprovecharse al máximo, pero ninguno de ellos constituye la esencia del liderazgo.
La esencia del liderazgo es el carácter.
Platón definió cuatro virtudes humanas principales:
1.- Prudencia: para tomar buenas decisiones
2.- Justicia: dar a cada uno lo suyo y entrar en el corazón de los demás
3.- Fortaleza: mantener el rumbo y resistir a cualquier tipo de presiones
4.- Templanza o dominio: sujetar las pasiones al espíritu y dirigirlas hacia la realización de nuestra misión.
Hay que mencionar dos virtudes más:
- Magnanimidad: responder a la propia vocación, realizar la propia misión, fijar objetivo personales elevados para uno mismo y todos los demás.
- Humildad: superar el propio ego y servir a los demás de manera habitual.
Las virtudes no son un sustituto de las competencias profesionales; son más bien una parte sustancial de esta…
Los líderes no recurren jamás a la manipulación. Raramente recurren a las potestas, el poder propio de su cargo; dirigen principalmente mediante autoritas, la autoridad que se desprende de su carácter. Quienes carecen de autoridad y sucumben a la tentación de ejercer un poder excesivo no son líderes: son usurpadores. Es un círculo vicioso: el que carece de autoridad tiende a abusar de su poder, lo que provoca una erosión mayor de su autoridad. Él mismo bloquea definitivamente el camino hacia el autentico liderazgo.
La virtud no es algo que cultiva ante todo para tener eficacia en lo que hace. Cultiva la virtud en primer lugar para ser mejor personas. Areté, la palabra griega para virtud significa excelencia en el ser antes que excelencia en el obrar. De hecho, la excelencia en el obrar no es más que una consecuencia de la excelencia en el ser.
Alexandre Dianine-Havard

“El que entre vosotros quiera ser grande,
sea vuestro servidor.”
Mateo 20, 26


Perfil del líder, es un libro que profundiza en las virtudes de la persona para llegar a ser un líder ejemplar. En sus páginas Alexandre Dianine-Havard nos explica la grandeza del servicio, el sentido común, la humildad, la voluntad firme, la sabiduría práctica, la unidad de las virtudes, el perfil moral del líder, la influencia cristiana y concluye con un programa para ayudarnos a ser lideres virtuosos.

Solzhenitsyn escribió una vez “¡Si las cosas fueran tan simples! ¡Si fuera posible identificar a las personas malas qué cometen insidiosamente actos malvados, separarlas de los demás y aniquilarlas! Sin embargo, la línea de separación entre el bien y el mal atraviesa el corazón de cada ser humano. ¿Y quién se presenta voluntario para destruir su propio corazón?”
Con su infalible ojo estratégico, Solzhenitsyn penetro en la esencia de nuestro asunto: el corazón humano.
Los que están dispuestos a convertir su corazón son líderes. Los que no quieren hacerlo son caballos perdedores.
Los líderes nunca están satisfechos consigo mismos. Siempre están “en camino”, durante toda su vida se esfuerzan en progresar.
El liderazgo no excluye a nadie. No es una vocación para unos pocos privilegiados, sino para muchísimas personas. El liderazgo no implica forzosamente la fama, pero sí, siempre, la virtud. Siempre está a nuestro alcance.
La virtud contribuye poderosamente al éxito en nuestra vida profesional y privada, pero no lo garantiza. En no pocas ocasiones, la virtud conduce al ostracismo (Solzhenitsyn, Escrivá, Lejeune) o a la muerte (Stolypin, Tomas Moro, Juana de Arco).
Cualquiera que sea la virtud, si la practicamos, hará de nosotros un punto de referencia para los que nos conocen, y siguen el camino que hemos trazado. Cuanta verdad encierran estas palabras de Escrivá: “Nos despreciéis las cosas pequeñas, porque en el continuo ejercicio de negar y negarte en esas cosas –que nunca son futilidades, ni naderías- fortalecerás, virilizaras, con la gracia de Dios, tu voluntad, para ser muy señor de ti mismo, en primer lugar. Y, después, guía, jefe ¡caudillo!..., que obligues, que empujes, que arrastres. Con tu ejemplo y con tu palabra y con tu ciencia y con tu imperio”.
En esta fructífera combinación de humildad, dominio de sí y magnanimidad se encuentra la clave del liderazgo.

“Yo no enseño a dirigir personas en el trabajo (…).
Sobre todo enseño a dominarse a uno mismo.”
Peter F. Drucker



PERFIL DEL LIDER
Hacia un liderazgo virtuoso
Alexandre Dianine-Havard
Ediciones Palabra

Octubre, 28

"Tu mayor enemigo eres tu mismo.”
Jose Maria Escrivá, Camino, nº 225

Recibid un cordial saludo