Estimad@s
amig@s
Sinopsis
Richard Susskind
es una de las voces más influyentes dentro del panorama jurídico internacional
actual. Se dedica a explicar de una manera clara y rigurosa cómo y por qué está
cambiando la profesión jurídica. No escribe teoría abstracta, sino que traduce
la tecnología, la innovación y la evolución social en impactos concretos sobre
abogados, jueces, notarios y despachos. Leer a Susskind es adelantarse
al futuro inmediato del Derecho.
Te
ayudará a entender qué prácticas desaparecerán, cuáles se transformarán y dónde
está el verdadero valor del jurista en un entorno digital cada vez más dominado
por la IA y cada vez más exigente. Sus libros no alarman ni idealizan,
proporcionan herramientas para adaptarse y seguir siendo relevante. Cualquier
profesional del Derecho que lea Descifrando
la IA podrá comprobar que incomoda lo justo y
aporta mucho...
La
obra ofrece:
¿Cuánto
más avanzados pueden llegar a ser los sistemas de IA? ¿Estamos cerca de crear
algún tipo de «superinteligencia»? ¿Nos acercamos a algún tipo de
«singularidad»?
La
IA es una nueva tecnología que está transformando sociedades, profesiones y
quizá, lo más importante, la manera en la que tomamos decisiones...
Suskind
examina dilemas morales, como la toma de decisiones automatizada, la privacidad
y el sesgo algorítmico, y propone formas de gestionar estos riesgos.
«La
autoridad moral se conquista por la coherencia
entre
el hacer y el ser»[i]
Introducción
(…)
la IA dará forma de manera decisiva al futuro de los seres humanos y de la
sociedad.
(…) ¿Representa
la IA la apoteosis o la antítesis de la humanidad y la civilización? ¿Proporcionará
la inteligencia artificial las respuestas a los desafíos más graves de la
humanidad, desde el cambio climático hasta la salud global? ¿O señala el
descenso del hombre biológico?
(…) en
los próximos años surgirán preguntas relacionadas con la IA que hoy no somos
capaces de concebir: preguntas que aún no hemos imaginado relativas a problemas
que aún no han surgido de sistemas que aún no han sido inventados. Hoy no
podemos ver más allá del haz de los faros que proyecta nuestro entendimiento
inicial de las tecnologías actuales y emergentes.
«No hay mayor tirano que
un enano con un látigo en la mano»[ii]
¿En la era de la IA quién es el enano?
Ø ¿Y el látigo?
Richard Susskind nos incita a Descifrar la IA
en cuatro planos: filosofía, tecnología, derecho y planificación
estratégica. Los cuatro pilares que un directivo debe conocer —no ser
experto—.
Tenemos muchas preguntas y pocas certezas
aún sobre la IA, y lo que añade más sal al tema, mucha incertidumbre,
desconocimiento y falta de una visión clara sobre lo que podemos o no hacer con
estas tecnologías.
La IA es la tecnología que mayor
impacto esté provocando en el trabajo. Se habla del relevo de la persona por la
máquina, tendremos que verlo e incluso rendirnos para vernos superados. La decisión
es nuestra, no dejemos de remar e impidamos que la IA tome el control. La tecnología
debe ser un facilitador, nunca un protagonista.
¿El derecho está caminando al
lado del despliegue de la IA o va por detrás en su reglamentación? Me gustaría pensar que va por
delante, pero la realidad es tozuda, los legisladores van lentos, o no saben dónde
poner el foco. Lo anterior provoca que nos estemos moviendo en espacios alegales
con lo que aumentan los niveles de indecisión empresarial.
Planificar estratégicamente es una
de las tareas del directivo, ¿Qué validez tienen a día de hoy los planes estratégicos?
¿Qué impacto tiene la IA en nuestro sector? ¿Quién disrumpirá el mercado en los
próximos seis meses? ¿A qué nuevos competidores nos enfrentamos? ¿Cuáles son
sus fortalezas?
Podemos seguir lanzando preguntas
sin fin, pero centrémonos en los importante. Estamos desenredando una madeja de
hilo que no sabemos dónde termina, ni qué nos encontraremos al final. Es prioritario que seamos capaces de ver
cómo poner en valor la IA, protegiendo a las personas, los empleos, la generación
de riqueza y nuestro saber hacer.
Vivimos un momento difícil, con una
gran complejidad, en la que tenemos que tomar decisiones con poca información.
Si fuese fácil puede que fuésemos
prescindibles, descifrar con juicio es nuestra misión —no la deleguemos en la IA—.
«El
hombre estaba muriendo,
estrangulado
por las vestiduras que había tejido»[iii]
Descifrando
la IA
(…)
la IA empoderará a la humanidad. No se trata de hacer que los trabajadores de
cuello blanco actuales sean más productivos y eficientes.
Si damos por valido que la IA está aportando nuevas técnicas y tecnologías habilitadoras no podemos dejar de tener presente que lo anterior conlleva riesgos, amenazas y vulnerabilidades.
Ø ¿Las estamos teniendo presente?
o ¿Las tenemos mapeadas?
o ¿Estamos diseñando planes de
contingencia?
o ¿Se está dando formación al
equipo para poder abordar la incertidumbre en la que estamos trabajando?
Ningún
ámbito de la vida humana parece quedar al margen. ¿Dónde terminará todo
esto? ¿Cuánto más avanzados pueden llegar a ser los sistemas de IA? ¿Estamos
cerca de crear algún tipo de “superinteligencia”[iv]?
¿Nos acercamos a algún tipo de “singularidad”[v]?
¿Qué significan realmente estos términos? (…)
La
IA ha capturado la imaginación del mercado y ha cautivado a la comunidad
inversora. Se están inyectando niveles extraordinarios de capital. Las grandes
empresas tecnológicas y de IA están destinando sumas desorbitadas a
investigación, los gobiernos están desembolsando cantidades masivas, la mayoría
de las grandes empresas asignan fondos significativos a proyectos piloto y
desarrollo, y la vibrante y talentosa comunidad de start-ups de IA se
beneficia de grandes inyecciones de capital riesgo (…)
En
el futuro las vidas humanas se verán transformadas por tecnologías que aún no
han sido inventadas ni siquiera imaginando (…)
(…) no
existe una línea de meta aparente. No hay un estado final. Es un error imaginar
que habrá una versión definitiva de la IA (…) ¿Hasta qué punto podrían
llegar a ser capaces nuestras maquinas? ¿Podrían incluso, en cierto
sentido, tomar el control?
Pensar
de manera diferente
Pensamiento orientado al proceso y pensamiento orientado al resultado
Ø ¿Cuál escogemos?
o ¿Por qué?
(…) son
marcos mentales muy distintos, arraigados en cultura muy diferentes. Ignorar o
confundir ambos puede conducir a todo tipo de confusiones, malentendidos y
errores (…)
(…) a largo plazo, la principal competencia para las firmas profesionales serán los clientes potenciados por IA (…)
Ø ¿Cómo competir cuando nuestro cliente es nuestro primer competidor?
o ¿Dónde residirá nuestra ventaja competitiva?
§ ¿Cómo nos estamos entrenando para
no perder tracción?
(…) prestad atención, profesionales: la competencia que os destruirá no se parece a vosotros.
Ø ¿Qué competidores están irrumpiendo en nuestro sector?
o ¿Cómo estamos abordando la nueva
situación?
(…) ¿Pueden las máquinas manejar la incertidumbre?
Ø ¿Cómo lo hacen?
Ø ¿Qué podemos aprender del cómo, cuándo y el por qué?
(…) ¿Cómo
podría un sistema discernir el estado emocional de los seres humanos (…) cómo
podría ponerse en su lugar y compartir su dolor y su alegría?
(…) ¿Pueden
los sistemas de IA reconocer [o cuasi-reconocer] estados emocionales?
(…) “¿Puede un usuario humano distinguir entre la empatía mostrada por un
cuidador artificial y la mostrada por un profesional humano”?
Afrontar
los riesgos
¿Cómo salvamos (…) protegemos a la humanidad de la IA? (…) la IA como un arma de doble filo (…) “aprovechar” (…)
Ø ¿Cómo podemos apalancarnos en las fortalezas de la IA para crecer?
Ø ¿De qué riesgos nos debemos proteger?
o ¿Cómo hacerlo?
Contemplar
el futuro
¿Máquinas
conscientes?
Con
la aparición de la IA, la cuestión de la conciencia adquiere un cariz mucho más
práctico (…) si debemos —y cómo— atribuir responsabilidad jurídica o incluso
moral a las máquinas por su impacto puede depender en gran medida, a largo
plazo, de si consideramos que tiene estados mentales como la intención y la volición
(…)
(…) ¿En
qué medida los sistemas de IA comparten o podrán compartir las características
de la conciencia (…) ¿Pueden las máquinas ser centros de experiencia,
pueden tener algún tipo de voluntad y conciencia moral, pueden ser
conscientes de ser conscientes, e incluso podrían tener algún sentido de
lo que significa ser ellas mismas? ¿Podría haber fantasmas en las máquinas de
IA?
Concebir
el futuro de los seres humanos únicamente en términos de IA es perder de vista
el panorama más amplio, en el que todo tipo de tecnologías existentes,
emergentes y aún no inventadas convergen, interactúan y amplifican mutuamente
el impacto.
«Los únicos que serán realmente felices
son aquellos que hayan buscado y descubierto cómo servir»[vi]
Conclusión
¿Cómo podemos servir en la era de la Inteligencia Artificial?
Si
queremos pensar de manera responsable sobre el impacto de la IA en la
humanidad, debemos mirar mucho más allá de las tecnologías actuales (…)
necesitamos comprender el contexto de la IA —su historia, su trayectoria y los
factores que impulsan su avance—. Y deberíamos centrarnos tanto en los
resultados de estos sistemas extraordinarios como en su funcionamiento (…)
El
alcance de la IA se extenderá mucho más allá de la automatización de la
actividad humana actual. Transformará la forma en que vivimos y trabajamos, y
conducirá a cambios radicales en las instituciones y estructuras de larga data
que sustentan nuestra sociedad actual. Todavía nos encontramos en una fase
temprana de evaluación de las ramificaciones de está transformación.
Riesgos
profundos van de la mano de los grandes beneficios potenciales de la IA (…)
encauzar la inteligencia artificial (…) pensar filosóficamente. Necesitamos
analizar las consecuencias de coexistir con sistemas de IA que puedan parecer
disfrutar de conciencia. Deberíamos reflexionar en profundidad sobre la IA que
pueda comunicarse directamente con los cerebros humanos y sobre sistemas que
puedan crear mundos virtuales extraordinarios (…)
(…)
pensar con claridad sobre la IA (…)
(…)
evaluar el impacto y las implicaciones de tales sistemas. Desde el punto de
vista tecnológico, ¿Conduciría esto de manera ineludible a sistemas
masivamente capaces que sean superinteligentes? ¿Qué restricciones éticas
querríamos imponer a estos sistemas? ¿Qué significarían esto para nuestros
empleos? ¿Cómo compartiríamos la riqueza que crearían? ¿Cómo lo regularíamos? Incluso
si la AGI[vii]
no llega a materializarse, este tipo de pensamiento nos
ayudará en la gestión de una IA más modesta.
«La manera de mostrar respeto a un sabio es aceptar sus enseñanzas,
pero la manera de respetar al filósofo es argumentar»[viii]
Cómo usarla sin
perder el juicio
Link
de interés
• La
IA y la organización pulpo: Construyendo la empresa superinteligente
• Guía
estratégica para la transformación digital: Reinventa tu negocio para la era
digital
• La
IA en los negocios: Liderando, compitiendo y prosperando en la era de la
inteligencia artificial
• Qué haremos cuando las máquinas lo hagan todo: Artificial
Intelligence, Bots & Big Data
• El auge de los robots: La tecnología y la amenaza de un
futuro sin empleo
• Inteligencia Artificial y defensa: El impacto en los
ejércitos
• Filosofía
para directivos: Filosofía para mejorar el liderazgo y la gestión empresarial
• Liderazgo ético: La sabiduría de decidir bien
• Entrevista a Aristóteles: Filosofía para líderes y
emprendedores
• Elogio a la duda: Todo lo que podría ser de otra manera
• Aprende a pensar como un gurú: Las 10 fuerzas del
pensamiento crítico
• Por
qué tomarse la empresa con filosofía
• El
hombre en busca de sentido
«Lo que no puede pensarse
no puede hacerse»[ix]
ABRAZOTES
[i] Alfred Sonnenfeld
[ii] Fátima Álvarez
[iii] E. M. Foster
[iv] Pp., 65 (…)
superinteligencia (…) “cualquier intelecto que supere con creces el rendimiento
cognitivo de los humanos en prácticamente todos los ámbitos de interés” (…)
[v] Pp., 66 (…) “nos
fusionaremos con la IA y nos aumentaremos con millones de veces la potencia
computacional que nos otorgó nuestra biología. Esto ampliará nuestra
inteligencia y conciencia de forma tan profunda que resulta difícil de
comprender” (…)
[vi] Albert Schweitzer
[vii] Inteligencia
Artificial General
[viii] Mary Geach
[ix] Rais Busom

