lunes, 19 de febrero de 2024

El legado de Lladró

Estimad@s amig@s

Sinopsis

La empresa Lladró acumula admiradores en todo el mundo de la misma forma que estos auténticos devotos coleccionan figuras de porcelana. Con ellas establecen un vinculo que trasciende lo material para llegar a un plano emocional.

José Lladró narra su periplo vital y nos cuenta de primera mano como tres hermanos que vivían en la pobreza aunaron su esfuerzo y su talento para levantar un emporio de arte que se convirtió en insignia de las empresas españolas en el exterior cuando nadie pensaba en exportar.

El autor repasa en su relato los principales acontecimientos de esa historia de superación y extrae consejos fundamentales sobre el éxito y el fracaso que nos orientarán.

 

«Que buen vasallo

si tuviera buen señor»[i]

 

Prólogo[ii]

(…) tenían (…) el talante, el espíritu y la peculiar sabiduría del empresario auténtico, un ser humano especialísimo, que cuando cree en una idea, la “ve”, la siente, la incorpora a su ser y convive con ella, noche y día (…) en las historias de los grandes empresarios existen circunstancias y factores que las hacen distintas y singulares pero hay siempre unos rasgos comunes que pueden simplificarse así: la determinación absoluta e irreversible de llevar  a cabo un proyecto; el esfuerzo titánico que se traduce en una enorme cifra de horas robadas (…) al sueño, al descanso, al ocio; el ascetismo de su vida, la resistencia al lujo y la apariencia e incluso al protagonismo (…)

(…) la clave de la historia de Lladró está sin duda en esas “ganas inmensas”, en ese género de ganas irresistibles que tienen que tener los empresarios auténticos, en esa pasión, no ciega sino lúcida, por hacer cosas que son en teoría ―y algunas veces en la práctica― imposibles, en esa decisión de superar cualquier dificultad, cualquier obstáculo asumiendo que todo lo que merece la pena ofrece resistencia (…)

 

«Cuando una empresa se mide, progresa;

cuando una empresa no se mide, mengua»[iii]

 

A modo de introducción[iv]

(…) separar el grano de la paja (…) perdonar lo que de soberbia pueda haber en estas páginas, para atender lo que de verdad creo que importa, la voluntad de transmitir mis ideas y convicciones (…) prestar un modesto servicio a todos cuantos estén interesados en comprender la vida empresarial y mejorar en su camino profesional (…)

(…) los empresarios que entienden su profesión como un servicio a la sociedad, al que dedican prácticamente toda la vida (…) actúan conscientes de su papel determinante en el desarrollo de las sociedades (…) emprendedores que saben sacar provecho de su inteligencia y su bondad, personas que no se dejan dominar por la soberbia ni seducir por los vapores del éxito (…) no abandonan nunca el deseo de aprender y mejorar que viven pendientes de cuanto ocurre en su entorno y de lo que importa a sus semejantes.

 

«Yo conozco a mis ovejas

y mis ovejas me conocen a mi»[v]

 

Con El legado de Lladró quiero arrancar una serie de tres post analizando los tres libros escritos por José Lladró, uno de los tres hermanos fundadores de la compañía.

 

Ideas que extraigo de esta primera lectura:

• Tres autodidactas aprendiendo a emprender.

• Humanismo, liderazgo, respeto, desarrollo de las personas, generación de riqueza en el territorio, organizar el patrimonio, en management los mejores, sean familiares o externos.

 

«El riesgo sin conocimiento es peligroso

 pero el conocimiento sin riesgo es inútil»[vi]

 

El transito desde una idea más o menos sencilla a una realidad empresarial compleja es (…) un proceso complejo, preñado de matices, factores y componentes de enorme complejidad. El éxito, como el fracaso nunca deriva de un solo elemento (…) especialmente cuando no me estoy refiriendo a algo puntual o efímero, sino a lo que se construye con ánimo de perdurar.

 

(…) criterio de la autofinanciación: reinvertíamos la practica totalidad de lo que ganábamos y sólo para construir nuestra primera fabrica nos vimos obligados a acudir al endeudamiento bancario (…)

(…) nunca hemos tenido problemas de financiación. La mayor parte de nuestros recursos han provenido de la capacidad de generación de fondos de Lladró, sin endeudamiento bancario relevante ni otras fuentes de financiación (…) 

(…) la originaria empresa familiar se hizo más compleja, pero en ningún momento (…) los hermanos dejamos de controlar y supervisar todos y cada uno de los pasos y procesos del negocio (…)

(…) renovación. En ella se ha iniciado y culminado el progresivo desenganche de los tres hermanos fundadores de las tareas cotidianas de gestión. Donde durante más de cuarenta años nos sentamos nosotros hoy se sientan nuestros hijos, que han encomendado la dirección ejecutiva de la empresa a un equipo de expertos profesionales, ajenos a la familia (…) 

 

Al principio de nuestra actividad renunciamos a patentar nuestros procesos y, mal que bien, han sido copiados por otros fabricantes sin ningún éxito (…) no basta con imitar unos procesos técnicos. El componente humano no se puede imitar (…)

 

(…) adoptamos las decisiones de forma colegiada, primero, y seguíamos la marcha del negocio elegido, después, casi siempre con uno de los hermanos ocupando plaza en el Consejo de Administración (…) mantener independiente la gestión, sin que se mezclara o interfiriera con la actividad de Lladró.

(…)  organizar por áreas el grupo (…) cada uno de los hermanos configuró su propia cartera de participaciones, a modo de complemento de la propiedad del grupo compartida entre los tres (…)

 

(…) nada ha habido, hay ni habrá para Lladró más importante que las personas que contribuyen con su trabajo, su esfuerzo y su dedicación a construir, día a día, la realidad (…)

 

Hay que preocuparse más de la continuidad. No basta con ganar dinero puntualmente. Es necesario reinvertir y optimizar la empresa para que perdure. Hay que dotarla de objetivos viables, realistas y provechosos, y poner los medios necesarios para alcanzarlos (…)

 

(…) sucesión (…) mis hermanos y yo, con todos los matices que se quiera, recibimos una misma educación, compartimos las mismas circunstancias, las mismas aspiraciones, los mismos valores (…) nos permitió avanzar al unísono, a pesar de las muchas diferencias que con el tiempo fueron aflorando. Siempre supimos preservar lo esencial, nuestro proyecto común, que era nuestro empeño vital. Fue lo que nos permitió llegar hasta donde hemos llegado.

Nuestros hijos (…) poseen una personalidad más dispar: son primos, no hermanos; las influencias recibidas, su formación, su carácter, presentan diferencias notables. No es bueno ni malo, significa diversidad, multiplicidad de puntos de vista, posibilidad de aportar gran variedad de conocimientos y habilidades (…)

 

El único modo de realizar la transición con ciertas garantías es que los fundadores hayan establecido conjuntamente unos estatutos que dejen bien sentadas las bases del negocio (…) abordar el problema con una profesionalidad que en ocasiones falta en las empresas familiares (…)

(…) controlar las fases de la transición entre generaciones es la principal tarea de los fundadores cuando la empresa está en marcha (…)

 

El mundo laboral debe estar capitaneado por líderes, que no son los que más saben ni los que más tienen, sino personas que, a las cualidades y actitudes básicas exigibles a cualquier trabajador de una empresa, han de añadir las que definen su liderazgo: saber motivar, alentar a los que les falta espíritu y mostrar en todo momento una lealtad a prueba de bomba. Aquel que, además, esté al frente del centro neurálgico, el jefe, debe ser un pensador capaz de aportar ideas, saber aplicarlas, dar confianza y poner recursos cuando hagan falta.

(…) no hay que caer en la tentación de formar los equipos dirigentes en función del simple reparto de poder (…) la mejor manera de preservar sus intereses es ceder la dirección a las personas que tienen las cualidades (…)

 

«De cada cual según sus capacidades,

a cada cual según sus necesidades»[vii]

 

El legado de Lladró

José Lladró

LID editorial


Link de interés

Lladró

Pasajero de la vida

Luces y sombras

• DGI-239 Grupo Lladró: Los conflictos en la Empresa Familiar

 

«Procura ser un hombre de valores,

el éxito llega solo»[viii]

 

ABRAZOTES


[i]

[ii] Antonio Garrigues Walker

[iii] Ídem

[iv] José Lladró

[v] Buen Pastor

[vi] José Lladró

[vii]

[viii] Albert Einstein 

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