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viernes, 21 de agosto de 2026

El caballero de la mesa redonda: Historia de un cocinero

Estimad@s amig@s

Sinopsis

La mesa redonda: un restaurante, una época, un legado.

Decir que La mesa redonda fue un restaurante excelente y singular quizá no baste para entender lo que supuso para Jerez. Cuesta trasladar al papel la cocina acogedora y el servicio impecable que, envueltos en un ambiente delicioso, esperaban a todo el que cruzaba su hermoso portón. Personas muy distintas éramos recibidas del mismo modo: con una comida y un trato que nos hacían sentir que aquella casa era también la nuestra.

He aquí un pedacito de historia de la ciudad y un homenaje a José Antonio Romero-Valdespino, dueño y cocinero de La mesa redonda, escrito por su mujer y socia, Margarita López de Carrizosa. Quince años después de que aquel lugar tan querido cerrase sus puertas, Margarita, testigo discreto pero tan responsable del éxito del restaurante como su protagonista, nos las abre de nuevo en este libro. Quién mejor que ella para devolvernos la sensación de regresar a casa.

 

«Mi pasión es la transmisión del saber.

Es decir:

formar a colaboradores profesionales,

a quienes doy la posición de jefe de cocina o de director»[i]

 

Algo más que un homenaje[ii]

Desde el hotel Los cisnes a La mesa redonda, pasando por La cabaña, e incursiones en eventos internacionales, vemos en estás paginas a José Antonio buscando y alcanzando la excelencia. Anclado en la mejor cocina tradicional de Jerez, es uno de los primeros en dar espacial relevancia a los vinos de su tierra, que corren por sus venas familiares y las de su mujer. Introduce conceptos, entonces innovadores, como los platos de caza o de atún. Y es capaz de trasladar, casi literalmente, Jerez a Londres para deleitar con su cocina a los británicos, en un alarde de improvisación (…)

Alrededor de José Antonio aparece en el relato elementos esenciales para el éxito de la empresa. Desde unos jóvenes hijos, apechugando con las tareas de intendencia, a la incomparable Elena, modelo de camarera, en todos los sentidos.

(…) Margarita. Si uno tenía la sensación de entrar en su casa al acceder a La mesa redonda, se debía en gran parte, a la discreción, profesionalidad y exquisitez de trato que dispensaba la anfitriona y jefa de sala. Nada hubiera sido posible sin José Antonio, pero nada hubiera sido igual sin ella.

En los últimos años, José (…) tomo el relevo de su padre y mantuvo el espíritu y la calidad. Luego vino Val de Pepe, donde combinan la modernidad con algún plato (…)

 

«La creatividad es fácil,

lo difícil es tener la idea»[iii]

 

El caballero de la mesa redonda de Margarita López de Carrizosa, socia del cocinero, esposa, madre de José el continuador del legado a través de Val de Pepe. ¿Qué vamos a encontrar en sus páginas? La historia de un señor que encontró el sentido a su vida, cumplió su sueño, se cultivó, formo a su sucesor, hizo escuela…

 

El Hotel Los cisnes, Restaurante el bosque, El fogón, La cabaña, La mesa redonda, fueron los negocios principales que gestiono José Antonio y su familia.


Innovación, formación, lectura, biblioteca, conocer-viajar-probar-experimentar- recetario, la cocina de Jerez, el vino, la familia, los clientes, el servicio. Si buceamos a lo largo de los capítulos vamos a encontrar muchas lecciones para emprendedores y empresarios familiares que buscan que sus negocios trasciendan cuando ellos ya no estén.

 

Margarita sugiere los vinos para acompañar las recetas que José Antonio ha preparado[iv] (…) tándem perfecto de un matrimonio —socios—, cada uno tenia claro donde aportaba valor para el cliente y negocio.

 

«Dilema del cocinero:

El poeta triste escribe poemas y te hace llorar.

El pintor triste pinta cuadros y te logra emocionar.

El músico triste compone canciones y te hace cantar.

Al cocinero triste...

le está prohibido cocinar»[v]

 

Fue en 1963 cuando José Antonio tuvo su primer contacto con el mundo de la hostelería, que no de la gastronomía, que fue su verdadera vocación hasta el fin de su vida (…)

 

Con La parrilla (…) José Antonio empezó a implicarse mucho más en la gastronomía. El modelo de menú largo y abigarrado, típico de los comedores de hoteles de la época, dejo paso a una carta más variada, que ya se ajustaba al menú diario de comedor de hotel (…)

 

(…) reuniones con manteníamos los cuatro socios para comentar el desarrollo del negocio, aportar nuevas ideas, cambiar platos de la carta (…)

 

El toque de José Antonio: llevar al cliente platos de una cocina clásica, casera, conocida más en los ámbitos familiares que en los profesionales, pero con un guiño a los gustos del momento. La cocina y la gastronomía (…) estaban experimentando una gran transformación (…)

 

(…) también fue un pionero en Jerez en concepto de cartas de temporada. Empezamos por la caza (…)

 

Otra innovación fue la carta de atún (…)

 

Al llegar la Cuaresma, se inauguraba la carta de bacalao (…)

 

A finales del mes de octubre del 2010 cerramos La mesa redonda con gran tristeza (…) creo que fue una decisión correcta y acertada.

 

(…) nos embarcamos en nuestra aventura con gran ilusión. Todo lo hicimos personalmente el montaje de la cocina (…) la decoración del comedor (…) Busque las telas y encargué las vestiduras las mesas y los manteles (…) crear (…) dibujar y fotocopiar las primeras cartas (…) una labor en equipo que llevamos a cabo con imaginación y entusiasmo.

 

«El postre tiene que ser espectacular,

 porque llega cuando el gourmet ya no tiene hambre»[vi]

 

Epílogo

Fueron muchos años, veinticuatro, casi veinticinco, los que estuvo abierta La mesa redonda. Desde la perspectiva de quince años desde su clausura me cuesta recordar momentos vividos. Tengo la sensación agridulce al mirar hacia atrás. Hubo buenos y malos ratos. Hubo éxitos y no diría fracasos, pero sí planes e ideas que no cuajarón.

Creo que el balance en general fue bueno. José Antonio triunfó en un proyecto en el que nadie o casi nadie creyó “a priori”. Incluso  a mí me daba un poco de miedo, por eso su triunfo fue tan importante para mí (…) la satisfacción de haberle apoyado y secundado en todo momento y haber estado ahí al pie del cañón (…)

(…) ya sola (…) tomar la decisión de cerrar el restaurante que había sido su creación y su éxito (…)

 

«Cuando los clientes conocen las técnicas precisas para hacer alta cocina

valoran y disfrutan mucho más los platos que les servimos»[vii]

 

El caballero de la mesa redonda

Historia de un cocinero

Margarita López de Carrizosa

Nido de ratones


Link de interés

El vino de Jerez en la cocina universal

 

«Hemos convertido nuestra pasión

en nuestra profesión»[viii]

 

ABRAZOTES


[i] Alain Ducasse

[ii] Vicente de Juan

[iii] Ferran Adrià

[iv] Pp., 105

[v] Gastón Acurio

[vi] Grimod de La Reynière

[vii] Pedro Subijana

[viii] Joan Roca  

lunes, 20 de abril de 2015

Manual Thinking La herramienta para gestionar el trabajo creativo en equipo

Estimad@s amig@s

Sinopsis
Método creativo que utiliza Ferran Adrià en sus emprendimientos quien escribe el prólogo del libro. Vendrá acompañado de un toolkit para que el lector pueda practicar fácilmente. Mucho se habla de creatividad e innovación, pero lo cierto es que no existen muchas herramientas que nos permitan crear en equipo y hacerlo de forma tal que luego se pueda gestionar esa creatividad. Manual thinking es una herramienta, un procedimiento diseñado para primero desarrollar todo el potencial de un equipo a través de pensar juntos con las manos. Esta es una herramienta que además permite gestionar con relativa sencillez la creatividad expresada en los talleres. El libro viene acompañado de un mapa y unas etiquetas que son las que permiten que el pensamiento manual se materialice con mayor facilidad.

“Cuando todo el mundo está loco,
ser cuerdo es una locura.”
Paul Samuelson

Prólogo
No exagero si digo que una de las personas más importantes en el proceso creativo de elBulli no es cocinero: es diseñador industrial. El papel de Luki Huber en elBulli a partir de 2001 es fundamental: con él empieza la primera relación interdisciplinar seria que entablamos con creativos de otros ámbitos; es más, esta colaboración nos hizo ver lo mucho que aprendíamos abriéndonos a otras disciplinas.
… Pocas personas conozco que me entiendan tan deprisa sin apenas pronunciar yo una palabra.

En este aspecto, tiene mucho que ver su marcada personalidad creativa, sus cualidades, su pragmatismo, su rapidez para establecer asociaciones, su agilidad de pensamiento… más que un diseñador de productos, es un diseñador de conceptos.

… actualmente estamos decodificando el proceso creativo, un trabajo complejo que requiere de mucha organización y de herramientas potentes de visualización. Y en este sentido, la posibilidad de contar con manual thinking o, entre nosotros, los «mapas de Luki», es fundamental. Es una herramienta ideal para ordenar, para situar, para entender nosotros mismos lo que estamos haciendo, y es también un apoyo para desarrollar técnicas creativas

“Para que un equipo pueda ser creativo ha de ser ordenado.”
Ferran Adrià

Introducción
Cuando empecé a colaborar con el equipo de elBulli me sorprendí muchísimo por la intensidad y el sistematismo con el que se trabajaba la creatividad. Vi en este equipo un árbol mental con sus ramificaciones muy bien ordenadas, donde cada componente del equipo podía seguir avanzando en cada uno de los astiles sin que eso desordenase la labor de sus compañeros. El potencial de crecimiento de un árbol es exponencial cuando se crece en equipo

En un restaurante conviven múltiples técnicas de cocción, conceptos gastronómicos variados, productos con diferentes niveles de caducidad, influencias de diferentes culturas, variados perfiles de clientes, personal multicultural, un gran parque de aparatos y utensilios, numerosos objetos de menaje y cientos de fechas de entrega durante cada servicio. Organizar lo anteriormente descrito en espacio y en tiempos requiere una gran capacidad de organización. Si el restaurador aplica el mismo rigor de organización a las tareas creativas, el resultado puede ser muy poderoso.

Una cocina equivale en una escala menor a un polígono industrial. Mientras que en un polígono conviven diferentes tecnologías con una oferta de materiales y componentes, en una cocina se encuentran las diferentes técnicas aplicables al producto con un amplio surtido de materia prima comestible. Las bases para empezar a trabajar son en ambos lugares las mismas: la cultura general y el estado de la técnica. Luego vienen las ganas de encontrar nuevas vías, de innovar. ¿Qué sale si hago la misma receta con un nuevo aparato; si varío los porcentajes de los ingredientes de un plato, invierto, amplío, reduzco, mezclo, etc.?…

Aparte de diseñar productos, estoy aprendiendo, adaptando y creando métodos de trabajo que pretenden aumentar la efectividad del trabajo en equipo. En un equipo se multiplica tanto la efectividad como la ineficiencia de acuerdo con el número de asistentes y según la calidad con la que se gestiona el grupo de trabajo. Si doce personas trabajan durante una hora juntas generan en conjunto doce horas laborales. Igualmente, se multiplican los minutos mal aprovechados. Cinco minutos de retraso representan un desperdicio global de una hora laboral del mismo equipo

En un restaurante, el tiempo que pasa entre la idea de un nuevo concepto y su fase de test es muy corto. Se concibe el concepto, se prueba a realizarlo y se cata. El cocinero se da rápidamente cuenta de si la idea ha sido buena o mala.
Luki Huber

“A la creatividad hay que tratarla como ella nos trata a nosotros: con indiferencia.”
Ferran Adrià

La herramienta manual thinking se ha concebido… para resolver problemáticas de personas que comunican poco, o egos que sobresalen sobre otros miembros del equipo… para resolver esa problemática se da preferencia a las notas y los dibujos sobre las palabras habladas…

¿Qué es manual thinking? Consiste en mapas plegables de gran formato y etiquetas removibles en varias formas, tamaños y colores. Las etiquetas invitan a los usuarios a anotar y dibujar sus ideas y opiniones de forma sintetizada. La superficie del mapa forma un soporte amplio donde se puede ordenar las etiquetas rellenadas para construir conjuntamente   un documento que representa un resumen visual del pensamiento del colectivo de los usuarios. El mapa resultante tiene un lenguaje uniforme, comprensible y vistoso; todo en un formato que funciona como una pizarra plegable, fácil de archivar y compartir.

Actitud
En vez de hablar todos los imputs se escriben o dibujan en etiquetas. Esto permite a todos los participantes poder trabajar y aportar a la vez sus ideas y pensamientos personales.
En vez de discutir, se visualizan los imputs de todos los asistentes. Todas las ideas están valoradas y pueden dar pie a encontrar más ideas y criterios…
En vez de procesos desordenados y notas sueltas, todo el esfuerzo del grupo está enfocado hacia la creación de un documento común

El uso particular de manual thinking puede ser el de disponer en orden nuestros proyectos personales. Visualizar cuántos frentes tenemos abiertos  sirve para observar cuáles de ellos siguen vigentes y cuales seguimos realizando posiblemente por pura inercia.

“El fracaso prueba la debilidad del deseo y no su tenacidad.”
Andre Maurois



Link de interes

“¡Que de sombras finge el miedo!”
Félix Lope de Vega


Recibid un cordial saludo