jueves, 22 de noviembre de 2018

Hazte la cama y otros pequeños hábitos que cambiarán tu vida y el mundo


Estimad@s amig@s

Sinopsis
Tomar la iniciativa, aceptar que la vida no es justa, respetar a todo el mundo, nunca darse por vencido… El comandante William H. McRaven nos descubre en este libro las profundas lecciones de vida que aprendió durante su entrenamiento en los SEAL, una de las unidades militares más altamente cualificadas del planeta, y su larga vida militar, aprendizajes que le han ayudado a superar terribles desafíos.
Contado con gran humildad y optimismo, este libro intemporal ofrece una sabiduría esencial, consejos prácticos y palabras de aliento que inspirarán a los lectores a ganar determinación, compasión, honor y coraje para lograr más y llegar más lejos, incluso en los momentos más oscuros de la vida.
Lo que comienza aquí cambia el mundo, porque las metas más importantes están hechas de pequeños pasos.

«Por cada fracaso y cada error,
hubo cientos de éxitos»

¿Qué encontré en hazte la cama? autoayuda, metas, optimismo, superación, valores, equipo, coaching, humildad, trabajo, duro, determinación, compasión, esfuerzo, honor, coraje, amor propio, disciplina, perseverancia, valentía, talento, etc.  

¿Os parece poco? Al final estamos hablando de pequeños hábitos, rutinas, que forjan el carácter de la persona, que sacan lo mejor que llevamos dentro, que nos hace descubrir quienes somos realmente, lo lejos que podemos de llegar.

No soy quizás el prototipo de lector de libros de autoayuda, pero de vez en cuando es bueno leer alguno, eso sí previa selección, no vale todo lo que se publica. Extrae aprendizajes, reflexiona sobre dónde nos quiere llevar el autor, como extrapolarlo a nuestro día a día.

«Quien arriesga gana»[i]

Si quieres cambiar el mundo…,
hazte la cama.
Hacerse la cama de la manera correcta no era un motivo de elogio, sino algo que se esperaba de mí. Constituía la primera tarea del día y llevarla a cabo correctamente era importante. Era una demostración de disciplina. Denotaba atención a los detalles y, al final del día, sería un recordatorio de que había hecho algo bien, una tarea de la que podía enorgullecerme, sin importar lo pequeña que fuera.

Si quieres cambiar el mundo…,
encuentra a alguien que te ayude a remar.
Durante mi tiempo en los equipos SEAL sufrí numerosos reveses y en todas las ocasiones alguien se ofreció para ayudarme: alguien tuvo fe en mis capacidades, alguien que vio en mi un potencial que otros no habían vislumbrado, alguien que arriesgó su propia reputación para ayudarme a progresar (…)

(…) se necesita de un equipo de buenos elementos para llegar al destino que se tiene en la vida, no puedes remar tú solo (…) jamás olvides que tu éxito depende de los demás.

Si quieres cambiar el mundo…,
mide a las personas según el tamaño de su corazón.
—¡Demuéstrame que estoy equivocado!
(…) la determinación y la tenacidad siempre son más esenciales que el talento (…)

Si quieres cambiar el mundo…,
olvida que fuiste una galleta azucarada y sigue con tu vida.
Es fácil responsabilizar a alguna fuerza externa por lo que te toca en la vida y dejar de esforzarte porque crees que el destino está en tu contra (…) los hombres y mujeres extraordinarios, se definen por la manera en que lidian con las injusticias de la vida (…)

(…) no te quejes. No culpes a tu mala suerte. Levanta la cabeza, mira hacia el futuro y ¡sigue adelante!

Si quieres cambiar el mundo…,
No temas al circo.
En la vida encontrarás a una variedad de circos. Tendrás que pagar por tus fracasos. Pero si perseveras, si permites que esos fracasos te sirvan de lección y te fortalezcan, estarás en mejores condiciones para enfrentarte a los momentos más difíciles de tu vida.

(…) utilice mi fracaso anterior como motivación para trabajar más y mejor que cualquier otro elemento del pelotón. No siempre logré ser el mejor, pero jamás dejé de esforzarme al máximo.

Si quieres cambiar el mundo…,
deslízate de cabeza por el obstáculo.
La vida es una contienda y el fracaso siempre es una posibilidad, pero aquellos que viven con temor con temor al fracaso, a las dificultades o a la vergüenza, jamás alcanzarán su máximo potencial (…)

Si quieres cambiar el mundo…,
no temas a los tiburones.
(…) los abusones se hacen fuertes a expensas de quienes son timoratos y cobardes, como tiburones que detectan el miedo en el agua. Nadarán en círculos para ver si la presa desfallece (…) si no encuentras el valor de mantenerte firme, te atacarán (…)

Si quieres cambiar el mundo…,
Sé la mejor versión de ti mismo en los momentos más oscuros.
(…) sobreponerse a sus temores, a sus dudas y a su fatiga. Sin importar la oscuridad con la que se topen, deben completar la misión. Esto es lo que les distingue de todos los demás.

Si quieres cambiar el mundo…,
Empieza a cantar cuando el lodo te llegue al cuello.
(…) el poder de una sola persona para unir al grupo, el poder de una sola persona para inspirar a aquellos que lo rodeaban, para darles esperanzas. Si esa persona podía cantar incluso con el lodo hasta el cuello, nosotros podíamos hacerlo. Si esa persona podía tolerar el frio helado, nosotros también. Si esa persona podía aguantar, los demás podíamos lograrlo.

Si quieres cambiar el mundo…,
Nunca, pero nunca, toques la campana.
Si se rinden, se arrepentirán de ello el resto de sus vidas.
Rendirse jamás facilita nada.
(…) si llenas tus días de autocompasión, de tristeza por la manera en la que la suerte te ha tratado, y responsabilizas de tus circunstancias a otra persona u otra cosa, tu vida va a ser larga y muy difícil (…)

«¡Lo que aquí empieza
cambia el mundo!»[ii]

Son seis meses de hostigamiento constante por parte de guerreros profesionales que quieren identificar a los débiles de mente y cuerpo para impedir que formen parte de los SEAL de la Marina. Pero el entrenamiento también busca encontrar a aquellos que pueden liderar equipos en un ambiente de estrés constante, caos, fracaso y sufrimiento (…)


Link de interés

«Si no tienes valor,
otros pueden definir tu destino
y estás a merced de las tentaciones de la vida»

Recibid un cordial saludo


[i] Lema del SAS
[ii] Lema oficial de la Universidad de Texas
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