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viernes, 4 de agosto de 2023

Rommel, El zorro del desierto

Estimad@s amig@s

Sinopsis

A principios de 1941, el famoso octavo ejército británico estaba camino de la victoria en el norte de África. Apenas unos meses después, el mismo ejército estaba al borde de la derrota total y los alemanes ganaban una victoria tras otra, amenazando con invadir Egipto y Oriente Medio.

Esta es la biografía del hombre que planeó este gran giro de los acontecimientos, el mariscal de campo Erwin Rommel, comandante del Afrika Korps alemán. El hombre que quemó la orden de Hitler para ejecutar a los invasores británicos y que dio a los prisioneros aliados la misma comida y tratamiento médico que a sus tropas. El mismo general que personalmente llevó a cabo un reconocimiento bajo el fuego enemigo yendo en un coche abierto, mientras el resto de comandantes se escondían en las torretas blindadas de sus tanques.

El autor de este libro, el general de brigada Desmond Young, luchó contra Rommel en el norte de África, fue capturado por él y, después de su liberación al final de la guerra, visitó a la familia de Rommel y habló con muchos de sus compañeros. Por lo tanto, es capaz de hablarnos de todas las intrigas que se fraguaron en el alto mando alemán durante la guerra, es capaz de dar una descripción detallada de las batallas decisivas como Tobruk y El Alamein, y es capaz de contar anécdotas personales sobre Rommel y separar los hechos de las leyendas que han surgido en torno a este extraordinario general.

 

«(…) fue un hombre que

 “se lanzaba en el huracán y dirigía en la tempestad”»[i]

 

Prefacio[ii]

(…) no es posible que un jefe enemigo consiga semejante reputación si no es una personalidad fuera de lo corriente, y desde luego, Rommel era un ser excepcional. Alemania ha producido muchos generales que eran a la vez competentes y de rudo carácter; Rommel destacaba entre ellos porque supo sobreponerse a la característica rigidez del espíritu militar germánico y porque poseía (…) grandes dotes para la improvisación.

(…) entrenamiento verdaderamente sistemático (…) se mostró siempre como el mejor hombre en el campo de batalla (…) su obstinación, de su mente pródiga en recursos, de su agilidad moral (…)

(…) en su vida privada, un hombre sencillo y amante del hogar (…) quizás ese detalle influyera grandemente en su extraordinario éxito como conductor de hombres en la batalla.

(…) si ha existido alguna vez un general cuya única preocupación era derrotar y destruir al enemigo, ese hombre se llamaba Rommel. Ni mostraba contemplaciones, ni las esperaba para él (…)

 

«Servid de ejemplo a vuestros hombres,

tanto en el terreno militar como en la vida privada.

 No ahorréis sacrificios y haced comprender a las tropas

 que sois infatigables y no os amilanáis ante las privaciones.

 Mostrad siempre un tacto y una educación extraordinarios,

 y enseñad lo mismo a vuestros hombres.

 Evitad la excesiva dureza o una voz demasiado imperiosa,

 signos ambos de que se tiene alguna cosa que ocultar»[iii]

 

¿Qué puede aprender un directivo de Rommel?

― ¿Qué aportaría un perfil como Rommel a un comité de dirección?

― ¿Y al Consejo de Administración?

¿Lo querrías tener como un consejero ejecutivo, dominical o independiente?

• ¿Por qué?

 

― ¿Qué enseñanzas se pueden extraer del libro Rommel, el zorro del desierto?

¿Es un libro para directivos?

¿Qué libros debe leer un directivo?

¿Por qué?

 

Cuando tus supuestos enemigos escriben un libro sobre ti deberíamos pregúntanos ¿Hemos hecho algo bien?

¿Qué hizo bien Rommel?

― ¿Es extrapolable al mundo del management?

 

¿Fue Rommel un líder?

― Cuales eran sus fortalezas?

― ¿Y sus debilidades[iv]?

 

«Un buen general no solo sabe encontrar el camino a la victoria,

sabe además cuando esta es imposible»[v]

 

Conviene, ciertamente, que los hombres de Estado sean quienes digan la ultima palabra, por encima de los militares, porque solo ellos poseen una visión general de la situación (…)

 

(…) Rommel (…) se había identificado a tal punto con el Afrika Korps, había causado en sus adversarios una impresión tan fuerte, y los corresponsales de guerra ingleses y norteamericanos, así como los periódicos más pro-británicos cairotas, lo habían elevado tanto al pináculo, que el general alemán se había convertido rápidamente en la figura más conocida y hasta más popular de Oriente Medio (…)

 

En las filas del adversario (…) pertenecía a esta reducida falange de hombres excepcionales (…) pudo vérsele como un perfecto animal de combate, frio, astuto, implacable, sin dar jamás muestras de fatiga, rápido en las decisiones, increíblemente valiente (…)

 

El soldado profesional alemán ha asumido siempre la guerra con esa grave seriedad que los ingleses reservan exclusivamente al deporte y los norteamericanos a la vez al deporte y los negocios (…)

 

(…) era exigente, aunque jamás pidiera a nadie lo imposible, ni algo que él mismo no pudiera hacer (…) se inclinaba siempre a hacer recaer sobre sus errores personales de táctica la responsabilidad de las perdidas sufridas (…)

 

(…) ¿Se interesaba Rommel por algo en particular? (…) no creía que Rommel hubiese tenido en la vida más preocupación que la de la guerra. Cuando no se hallaba poniendo en práctica su genio táctico aplicado a uno u otro problema bélico, se dedicaba a forjar y combinar planes con vista a poner en dificultad al enemigo (…)

 

(…) era un hombre duro, duro con todos y de modo especial con los oficiales (…) cuando estaba uno cerca de Rommel, no tenía que echar mano de ninguna preocupación (…) exigía que todas las ordenes fueran cumplidas con prontitud y al pie de la letra (…)

 

(…) sembrar la confusión en las líneas de retaguardia del enemigo desmoraliza más a éste que las pérdidas que puedan infringirse, por fuerte que sean (…)

 

(…) sus hombres sabían que tenían un jefe que podía cometer algún error, pero que no vacilaría jamás en “empujar hacia adelante”.

 

(…) Rommel utilizaba y dirigía sus fuerzas, numéricamente escasas, con maña y habilidad nada corrientes (…) es innegable que vale más la experiencia de una semana de combates en el frente que seis meses de maniobras.

(…) Rommel conocía mejor que sus oponentes el asunto en que se metía. Lo mismo le ocurría a sus equipos de tanquistas (…) “con la superioridad de sus armas, no podían sino derrotarnos…” (…)

 

(…) admitamos que Rommel es más maestro de la táctica “por todo lo alto”, que un estratega (…)

 

La cualidad más extraordinaria de Rommel era indudablemente su capacidad de reacción. Apenas derribado estaba ya levantándose con la misma rapidez (…)

 

(…) como de costumbre (…) Rommel debió la mayor parte de sus éxitos iniciales a la velocidad y la maña (…)

 

Como Napoleón, Rommel podía dormir unos minutos sentado en su camión y con la cabeza apoyada en una mesa, para despertar completamente descansado (…)

 

(…) insistía en que se le sirviera la misma comida que a la tropa (…)

 

(…) se adentraba (…) por el desierto, que había aprendido a conocer bien, sin perderse jamás. Y ningún puesto estaba demasiado lejos para que Rommel desistiera de visitarlo (…)

Sus visitas a las primeras líneas no eran meras inspecciones de rutina. Con su mirada siempre atenta a las características del terreno y su gran maestría y dominio de las tácticas de infantería, no dejaba que pasara por alto ni un detalle (…)

 

(…) la atención que prestaba a los pequeños detalles, su fecundidad en ideas tácticas, su arte del movimiento a través del desierto impresionaba a los soldados y a los oficiales jóvenes. Veían en él a uno de los suyos, a un “tipo de primera línea”.

 

(…) destacaba sobremanera en el combate propiamente dicho. Era por naturaleza un jefe, un conductor de hombres (…) su mente era extraordinariamente ágil y poseía un golpe de vista excepcionalmente rápido para captar la realidad de cualquier situación militar (…)

 

(…) utilizaba constantemente sus columnas militares para levantar nubes de polvo que dieran a suponer la presencia de divisiones blindadas (…) jamás se lanzaba (…) precipitadamente al campo de batalla, para dar ordenes improvisadas a individuos aislados o pequeñas unidades (…) eran siempre órdenes breves y claras (…) nunca tenía dudas acerca de lo que quería, ni dejaba que surgieran en la mente de sus subordinados.

 

(…) como Napoleón o Wellington, Rommel asumía riesgos graves (…) ¿Acaso podía hacer otra cosa, dado que queria dirigir el combate personalmente? Eran los riesgos del oficio. Y él los aceptaba serenamente (…)

 

(…) desde el primer momento, con su influencia personal, su ejemplo, su entereza de carácter, asumiendo riesgos aún mayores que los de sus tropas, transformo estás en una fuerza combatiente dura, incisiva, tenaz (…) Rommel era el Afrika Korps, lo mismo para sus propios hombres que para sus enemigos. El daba a sus soldados confianza en sí mismos, espíritu temerario, arrogancia incluso en lo más duro del combate. El fue quien les enseñó a utilizar al máximo hasta las últimas energías que pudieran quedarles y no darse nunca por vencidos (…) sentirse miembros (…)

(…) no admitía pregunta alguna acerca de sus órdenes y no soportaba que nadie le dijera que algo era imposible (…)

(…) poseía un sexto sentido cuando se sumergía en el combate (…)

 

(…) el tacto no era precisamente el punto fuerte de Rommel (…)

 

(…) en el desierto, el orden de prioridad que Rommel había adoptado era: 1.º el combustible y el aceite pesado; 2.º el agua; 3.º los alimentos; 4.º los prisioneros (…)

 

(…) parecía dotado de un instinto particular para descubrir los lugares donde algo fallaba (…)

 

(…) nadie como él sabia elevar la moral de las tropas más fatigadas y apáticas (…) “Estaba muy bien dotado para el manejo de hombres u sabía como hablarles” (…) hablaba siempre libremente con hombres de todas las categorías. Les explicaba con claridad y paciencia sus ideas y lo que de ellos esperaba exactamente (…)

 

(…) Rommel, los mismo que Montgomery, comprendía que en cierto modo la propaganda explotando su propia personalidad significaba un arma a su favor (…)

 

(…) es un jefe enérgico, lleno de determinación; todo ha cambiado desde que ha tomado él el mando. Es el mejor en operaciones por sorpresa; su fuerte es la ruptura; pero resulta demasiado impulsivo cuando se trata de una batalla ordenada (…)

 

«Un hombre debe ser juzgado en función

de los enemigos que tiene»[vi]

 

Los “papeles” de Rommel

(…) poseía, a la vez que grandes cualidades de jefe militar, una capacidad de expresión directa, clara, llena de energía (…)

 

(…) la velocidad de las operaciones y la rapidez en las decisiones del mando, son factores decisivos. Las tropas deben actuar a toda velocidad y completamente coordinadas (…) el adversario más rápido es el que gana la batalla (…)

(…) los deberes de un jefe no se limitan al trabajo de Estado mayor. El jefe debe interesarse por todos los detalles del mando y prodigar su presencia personal en primera línea (…)

 

El jefe debe estar constantemente en contacto con sus tropas. Debe sentir y pesar como ellas (…)

 

«Cada soldado debe saber,

 antes de entrar en acción,

 como la pequeña batalla que él peleará

 encaja en el panorama completo

 y cómo el éxito de su esfuerzo

 influirá el resultado de la batalla como un todo»[vii]

 

Rommel

El zorro del desierto

Desmond Young

Círculo de lectores


Link de interés

El arte de mandar bien: Querer, poder, saber

• Ser ejemplo: Pequeños grandes líderes

• La inteligencia como herramienta anticipativa Prospectiva: Del campo de batalla a la empresa

• Inteligencia competitiva: ¿Espías?¿Oráculos?¿Estrategas?

• El arte de la guerra

• Estrategia: Una historia

 

«cerebros ágiles y

 manos diligentes»[viii]

 

ABRAZOTES  


[i]

[iii] Rommel

[iv] Puntos de mejora

[v] Rommel

[vi]

[vii] Montgomery

[viii]

jueves, 26 de septiembre de 2019

Vivir dos veces; Transformación personal y organizacional basada en el modelo de los jesuitas


Estimad@s amig@s

Sinopsis
Vivir dos veces ofrece las claves para afrontar la transformación personal y organizacional en el siglo XXI tomando como punto de partida la espiritualidad y el liderazgo ignacianos.
Ignacio de Loyola, roto y hundido tras sufrir unas terribles heridas en combate, afrontó una honda transformación espiritual y constituyó una empresa religiosa como la Compañía de Jesús cuyo modelo de gestión ha permitido a los jesuitas alcanzar una proyección formidable durante cinco siglos. Y su pujanza continúa.
La vida es un proceso de cambio y de aprendizaje permanente y a lo largo de la misma todos nos enfrentamos a momentos claves en los que cuestionamos aquello que hemos hecho hasta entonces y en los que nuestras convicciones y certezas pueden tambalearse.
En el caso de Álex Aranzábal, el final de su brillante etapa al frente de la Sociedad Deportiva Éibar le condujo a una profunda reflexión sobre la necesaria transformación de las personas y las organizaciones y sobre cómo llevar a cabo con éxito ese proceso.
A partir de la propia experiencia del autor, inspirándose en la biografía, la espiritualidad y el liderazgo de Ignacio de Loyola, y ahondando en las ideas capitales ignacianas que ha conocido y puesto en práctica a lo largo de sus estudios y desempeño profesional entre los jesuitas, vivir dos veces ofrece las coordenadas imprescindibles para navegar con un rumbo en cualquier proceso transformacional.
Un viaje para el que deberemos contar con un atisbo de conciencia, de autoconocimiento, de lucidez y también con algo de coraje, a fin de convertir cualquier crisis en una buena oportunidad planteándonos desde el punto de vista personal y profesional cuál es nuestra misión y cuál es el mejor modo de proceder para alcanzar los objetivos fijados.

«Si puedes soñar sin que los sueños te dominen;
Si puedes pensar y no hacer de tus pensamientos tu único objetivo;
Si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso,
y tratar a esos dos impostores de la misma manera;
Si puedes soportar la verdad que has dicho,
tergiversada por villanos para engañar a los necios.
O ver cómo se destruye todo aquello por lo has dado la vida,
y remangarte para construirlo con herramientas desgastadas.

Si…»
Rudyard Kipling

Preámbulo
«Cuándo el diablo viene a visitarte en la mitad de la vida»

No te dejes vencer por el mal,
sino sigue venciendo el mal con el bien
San Pablo

Apelo a su voluntad: a la libertad del hombre para elegir entre aceptar o rechazar una oportunidad que la vida le plantea.
Viktor Frankl

No el mucho saber harta y satisface al ánima,
más el sentir y gustar de las cosas internamente.
Ignacio de Loyola

De una derrota profunda comienza a brotar una reflexión radical. Durante el tiempo de postración, ayudado por las lecturas, se interroga sobre lo que hasta ahora habían sido hasta entonces su vida y sus ambiciones, el sentido o el sinsentido de ello, y, en ese proceso, alcanza una suerte de iluminación (…)

(…) quienes hemos vivido estas experiencias de desgaste sabemos que, aunque resistamos y seamos duros, la ansiedad nos irá consumiendo sin darnos cuenta (…)

(…) ocasión para preguntarse: «¿Qué sentido tiene mi existencia?», «¿Qué quiero hacer a partir de ahora?»

Autoexaminarse y autoconocerse con sinceridad ─sin hacer trampas, quitándose las mascaras o caretas― es un ejercicio sumamente valioso (…)

(…) batallas por superar una crisis y alcanzar una regeneración, una transformación. En ese pasaje que cada uno ha recorrer está la clave.

«La pérdida no es otra cosa que transformación.
En eso se regocija la naturaleza universal».
Marco Aurelio

No tenemos siete vidas como los gatos, pero podemos vivir dos veces si tenemos el coraje de transformarnos, de sacar partido de la gestión del cambio, de convertir las debilidades en oportunidades, de trabajar sobre nuestras fortalezas.

Álex Aranzábal, va diseccionando de manera didáctica el espíritu jesuítico y varios de los libros que han marcado el devenir de la compañía de Jesús; Ejercicios espirituales, las constituciones, autobiografía, etc.

Soy un firme defensor de los valores jesuíticos y creo que el modelo que defiende el autor es muy válido, siempre y cuando tengas muy trabajada la filosofía ignaciana.

Es un libro recomendable, para leer despacio, interiorizando, argumentando ―discerniendo las respuestas que das a las preguntas que te vas encontrando a lo largo de sus páginas. Transformarse es posible, hay que tener claro que queremos hacerlo, hacía dónde queremos ir, cómo lo haremos, en cuánto tiempo, quienes serán nuestros compañeros de viaje, y quizás lo más importante por qué queremos hacer ese cambio ¿cuál es el objetivo que perseguimos?

«Para cambiar se precisa convencimiento personal 
y atrevimiento ante el salto vital y social que significa»
Ejercicios [5]

La misión
«¿Para qué existimos?»

Solamente deseando y eligiendo lo que más nos conduce para el fin que somos criados.
Ignacio de Loyola

Hemos olvidado que la vida es una búsqueda de sentido.
Rob Riemen

La pregunta más importante en la vida de toda persona tal vez sea la de «¿Qué sentido tiene mi existencia?» (…)

(…) «¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, sin con ello pierde su alma?»

(…) el primer paso en el camino es pensar sobre nuestras vidas y formularnos estas y otras preguntas semejantes (…) «¿Estoy haciendo lo que realmente quiero?»; «De mis ocupaciones, ¿cuáles me satisfacen y desearía desarrollar?», «A qué estoy esperando para adoptar las decisiones que se corresponden con lo que pienso?».

La indiferencia y la libertad
«Perder para ganar»

Hay que tener coraje para vivir, generosidad para
convivir y prudencia para sobrevivir. Esas son las tres
virtudes fundamentales.
Fernando Savater

Nadie puede hacer que otro se conozca a si mismo, de modo que los lideres tienen que hacerse a si mismos. Solo yo puedo reunir la voluntad, el valor y la honradez para examinarme a mi mismo (…) la función del director es «señalar, como con el dedo la veta de la mina para que cada uno la excave por sí mismo»[i].

La visión y la transformación de la realidad
«El liderazgo heroico»

Que sea asimismo discreto y apto para el gobierno y tenga uso en las cosas ágiles y experiencia en las espirituales.
Ignacio de Loyola

Crear es llegar hasta donde nunca se llega:
Desde donde cada vez se parte otro.
Hugo Mujica

«Elige siempre el camino que parezca mejor, sin importar lo duro que pueda ser. La costumbre pronto lo hará fácil y confortable.[ii]» (…)

Hay que saber romper o renovar ─cuando corresponda o haga falta─ los esquemas u objetivos trazados (…)

Recuperar la virtud
«El liderazgo ético»

La virtud consigue mucho más sin entrañar incentivos de recompensa
ni de castigo; siendo presentada en toda su pureza.
Immanuel Kant

Los lideres exigen acciones, resultados, comportamiento.
El modelo exige un ser, una forma de alma.
Pero al ser le sigue el querer y el obrar.
Max Scheler

Intenta conseguir el dominio sobre ti mismo, pues bajo esta condición te capacitas para poner en práctica los deberes para contigo mismo[iii].

(…) «el resistente no anhela el dominio, ni la colonización, ni el poder. Quiere, ante todo, no perderse a sí mismo, pero, de una manera muy especial, servir a los demás»[iv].

La gestión de la crisis
«En tiempo de desolación,
nunca hacer mudanza»

En el mundo tendréis grandes tribulaciones, pero tened confianza:
yo he vencido al mundo.
San Juan

En las adversidades no te rindas: conserva la esperanza.
Marco Porcio Catón

En tiempo de desolación, nunca hacer mudanza, más estar firme y constante en los propósitos y determinación en que estaba el día antecedente a la tal desolación, o en la determinación en que estaba en la antecedente consolación. Porque así como en la consolación nos guía y aconseja más el buen espíritu, así en la desolación el malo, con cuyos consejos no podemos tomar camino para acertar.[v]

Personas y liderazgo
«Que sea persona cuyo ejemplo en todas las virtudes ayude a los demás»

Dotado de gran entendimiento y juicio, para que ni en las cosas
especulativas ni en las prácticas que ocurriesen le falte este talento.
Ignacio de Loyola

El hombre está abierto a la plenitud del mundo,
y a la vez obligado por su verdad
Romano Guardini

(…) la autoexigencia es una característica y, de hecho, una condición para desplegar la verdadera línea de liderazgo.

Gobernarse y gobernar
«Magnanimidad y fortaleza de ánimo»

Entre otras cualidades, el crédito y autoridad para con
los súbditos; y tener y mostrar amor y cuidado con ellos
Ignacio de Loyola

Depende solo de ti, que dejando de lado los mitos
y los miedos, emprendas esta marcha que te conduzca a esa
meta de liderazgo servidor y a ser plenamente tú mismo.
Dionisio Aranzadi

Uno ha de descubrir quién es uno; con el autodesarrollo adquiere uno la confianza. La autoconfianza nace del conocimiento y de la fe en los propios líderes. El camino del futuro como el del liderazgo no es una autovía. No hay caminos (…) el camino se hace al andar (…) y «el punto de partida es la exploración del territorio interior».[vi]

¿Quién es capaz de ser líder en estos contextos? El que sirve, el humilde, el discreto, el agradecido, el que sabe atender y tratar a todos con humanidad.

La confianza que generes internamente, es tu equipo, con tus colaboradores, con tus clientes, es tu mejor patrimonio: el espejo que en buena medida te devuelve lo que eres y lo que transmites mediante tu actitud, comportamiento, acciones, silencios, disposición, los rasgos que componen tu perfil.

Nuestro decálogo
1.- Buscar el sentido y definir la misión.
2.- Visión y capacidad ejecutiva.
3.- Valores y excelencia.
4.- Generar un relato propio.
5.- Ser heterodoxo y trasgresor (cuando proceda)
6.- Aprovecha las oportunidades de las crisis.
7.- Indiferente y resistente.
8.- Cuidarse y cuidar a tu equipo.
9.- Dar libertad y confianza.
10.- Evaluación y mejora continua.

El examen y la toma de decisiones
«La vida es elección»

El determinar estará en su mano finalmente.
Ignacio de Loyola

La deliberación se abre, también, a un dominio intermedio entre la posibilidad que somos y la realidad que buscamos.
Emilio Lledó

(…) «Mientras no se haya puesto el punto final de la frase o de la vida, el sentido es susceptible de una constante reorganización».[vii]

El examen del día
1.- Un alto cada día.
2.- Ser consciente y agradecer.
3.- «El espíritu» en nuestra vida.
4.- ver la «película del día».
5.- Identificar las emociones y los sentimientos.
6.- Seleccionar lo significativo (para nuestra persona).
7.- Una senda de mejora permanente.
8.- Proyectamos hacia el futuro.

(…) «Nuestra ambición debe ser gobernarnos a nosotros mismos, el verdadero reino de cada uno de nosotros».[viii]

«Nuestra vida es la senda futura y recorrida.
El rigor ha tejido la madeja.
No te arredres»
Jorge Luis Borges


Link de interés
El pescador satisfecho

«La riqueza es como el agua de mar:
cuanto más se beba,
más sed se tendrá.
Lo mismo vale para la fama»
Arthur Schopenhauer

Recibid un cordial saludo


[i] Chris Lowney
[ii] Pitágoras
[iii] Immanuel Kant
[iv] Josep Maria Esquirol, La resistencia intima. Ensayo de una filosofía de la proximidad
[v] San Ignacio de Loyola
[vi] Dionisia Aranzadi, El arte de ser líder empresarial hoy
[vii] Boris Cyrulnik
[viii] Oscar Wilde