lunes, 7 de octubre de 2013

Egipto, escuela de directivos

Estimad@s amig@s

Prólogo
El Egipto faraónico es una civilización tan atrayente como habitualmente desconocida, por ejemplo, saber que entre la construcción de las pirámides de Keops, Kefrén y Micerinos, por un lado y la reina Cleopatra, por otro, transcurrieron más años que entre Jesucristo y nosotros. Y es que durante más de 3.000 años se desarrolló a las orillas del Nilo una cultura que en buena medida fue heredada por Grecia y luego lo seria por Roma.

Nuestra dependencia cultural del Egipto faraónico es muy superior a la que demasiados pudieran pensar. También en aspectos como los relativos a la formación de la prole, a la gestión de la hacienda pública o a los enfrentamientos entre Iglesia y Estado…
Luis Poblador

“Teoría sin práctica, utopía;
Practica si teoría, rutina.”
Lema de las escuelas de comercio españolas

Leer un libro de pensamiento no es fácil, pero sí muy necesario. Un directivo que se precie de ello debe leer de todos los géneros y la historia ligada con en management puede ser uno de ellos.

Egipto, escuela de directivos no es una lectura fácil, que la hagamos de un tirón. Necesitamos tiempo para ir interiorizado tres mil años de historia y como sus dirigentes unos mejor que otros tomaron decisiones.

De la historia se pueden aprender muchas cosas, si somos capaces de extrapolarlas al día de hoy, y visualizar como pueden afectar a nuestra organización, sector de actividad, mercado, etc.

“No consumas nunca agua en casa de un mercader: querrá cobrártela a fin de mes.”
Enseñanzas de Anekhsheshionki

Todo un programa de gobierno, en el que se incluyan programas de desarrollo junto a los militares, los fiscales o los financieros. Y es que un gobernante ha de saber algo de algo y un poco de todo lo demás para poder desarrollar estrategias que lleven a sus subordinados a mejorar sus condiciones de vida, procurando, eso sí, no dañar a terceros. Este último punto es lo que marca la diferencia entre un líder y un manipulador.

La ética, sendero que marca el camino hacia la felicidad, ha cambiado muy poco con el paso del tiempo.

Las organizaciones han de aprender a valorar al individuo de forma concreta, porque cuando las personas vienen a saber que lo único que le importa a una institución es la institución misma… el fracaso está servido.

Una enfermiza endogamia es tan dañina como una indiscriminada apertura sin criterio. Es preciso que cada persona y cada colectivo encuentren el necesario equilibrio entre las propias raíces  y la permeabilidad a lo que viene de fuera. Aprender de otros no significa mimetizar. Respetar y amar lo propio nunca debería suponer repudiar lo ajeno.

“El cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo conduce; el pensamiento son las riendas, y los sentimientos los caballos.”
Platón

Egipto, escuela de directivos es un recorrido por los miles de años de historia de la civilización egipcia. Un libro que trata de descubrir las múltiples enseñanzas que se pueden obtener al analizar detenidamente los entresijos de este pueblo, como ya hiciera el autor con el Imperio de Roma en uno de sus anteriores libros: Roma, escuela de directivos.

La nueva obra de Javier Fernández Aguado se postula como un paso más en el análisis de los cimientos de nuestra civilización. Egipto, escuela de directivos, permite obtener consecuencias prácticas de los numerosos avatares a los que se enfrentó el pueblo egipcio y que a día de hoy son aplicables a situaciones a las que se someten empresarios, directivos y en general, cualquier persona.

Bastantes pensadores griegos y romanos encontraron ya sus fuentes de inspiración en Menfi s, en Tebas, en  Alejandría... El mismísimo Platón estudió durante un tiempo en Egipto y se empapó de su cultura.

políticas fiscales agresivas, la preocupación por el cambio climático, la fuga de cerebros, directivos que se aprovechan de sus subordinados de forma inapropiada... demostrando así que, pese al paso del tiempo, nuestras culturas no están tan alejadas.

“Dos excesos deben evitarse en la educación de la juventud; demasiada severidad,
y demasiada dulzura.”
Platón



“La pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos.”
Platón


Recibid un cordial saludo
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