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viernes, 20 de marzo de 2026

Un mundo falaz: El nuevo orden global en la era de los algoritmos y la manipulación

Estimad@s amig@s

Sinopsis

Un ensayo revelador sobre cómo la tecnología, la desinformación y la geopolítica moldean nuestra percepción de la realidad... sin que nos demos cuenta.

¿Y si todo lo que creemos saber fuera una ilusión? Entre la libertad de expresión y el control de datos se juega el gran pulso de nuestra época.

Un mundo falaz nos invita a descubrir los mecanismos invisibles que condicionan nuestra visión del presente. Experto en defensa y ciberinteligencia, así como referente en análisis geopolítico, Ángel Gómez de Ágreda, ofrece un análisis para comprender dónde y cómo se libran las grandes batallas del siglo XXI: desde la manipulación cognitiva hasta la pugna por la hegemonía digital, militar y económica. Un repaso a la evolución de la gobernanza global, el ascenso de Asia y el declive de las democracias clásicas.

Con colaboraciones de expertos de talla internacional y estudio de casos reales, esta obra se convierte en una brújula imprescindible para comprender un mundo cada vez más complejo. Porque ya no se trata solo de quién tiene el poder, sino de quién define la verdad.

 

«No importa lo que pienses

si no haces lo que sientes»[i]

 

Introducción

En Alfa, me ocupo de la verdad. Eso me lleva a hablar también de la realidad, de la mentira (…) y de cómo la tecnología digital condiciona nuestra manera de ver el mundo. La libertad y la soberanía, personal y colectiva, dependen en gran medida de que la verdad se corresponda con la realidad y del esfuerzo de cada persona para alcanzar dicha correspondencia.

Beta (…) tecnología digital (…) IA (…) robótica y las grandes empresas detrás de ella (…) la IA requiere que su evolución esté en manos de humanos con profundos principios éticos y conocimientos técnicos para guiarla con instrucciones claras y supervisar sus resultados a cada paso.

El lado más oscuro de esa tecnología (…) Gamma (…) los riesgos y las amenazas que trae consigo el uso nocivo de ella (…)

Delta (…) lo que de verdad importa, las personas (…) la sociedad y en los individuos (…)

Épsilon (…) miramos al futuro desde un presente incierto (…) necesidad que tenemos de líderes que estén a la altura para desbrozar luego una senda que todavía no existe y terminar con la convicción de que seremos capaces de transformarla en una autopista.

(…) solo mediante el diálogo se incorporan y se contrastan ideas. Muchas personas van dejando gotas de sabiduría en nuestras vidas. Nuestra tarea es acumularlas para regar nuevos conocimientos y compartir los frutos.

(…) humildad. La realidad es tan compleja e inabarcable que la sustituiremos por verdades (…)

La realidad es un puzle de infinitas piezas (…) la interacción y el diálogo incorporan nuevas piezas y nos obligan a recolocar las que teníamos. Entonces el dibujo cambia y obtenemos una verdad distinta. En todo momento, la realidad es un puzle completo; lo que llamamos “nuestra verdad” no pasa de ser una aproximación imaginativa.

Un solo punto de vista nunca nos dará un perspectiva completa (…) no son los datos, sino lo que hacemos con ellos (…) que el Congreso tenga la mayor biblioteca no garantiza que los congresistas sepan leer.

 

«Es fácil vivir con los ojos cerrados,

 malinterpretando todo lo que ves»[ii]

 

¿Vivimos con los ojos cerrados?

o   ¿Por qué?

Ø  ¿Es preferible cerrarlos para no ver?

o   ¿Qué no queremos ver?

o   ¿Qué precio estamos dispuestos a pagar por nuestra ceguera artificial?


¡En construcción!, así está el mundo y así debe seguir, para ello debemos ser capaces de obviar lo falaz, dar de lado todo aquello que anula al ser humano, discernir, ser críticos, objetivos, huir de todo aquello que nos deshumaniza, manipula, anula, etc.


Ángel Gómez de Agreda a través de Un mundo falaz nos invita a reflexionar y posicionarnos en un mundo cada día más manipulado y manipulable, donde la persona pierde protagonismo y se lo cedemos a los algoritmos…

Ø  ¿Hasta dónde estamos dispuestos a estirar el chicle?

Ø  ¿Cuánto terreno estamos dispuestos a ceder?

Ø  ¿Cuánta libertad de pensamiento queremos perder?

Ø  ¿Hasta dónde nos vamos a dejar manipular?

 

«La ignorancia genera confianza

más frecuentemente que el conocimiento»[iii]

 

Creer es más cómodo que dudar, pero solo en la duda y en la incertidumbre comienza el pensamiento. El vacío, como saben los artistas y los sabios orientales, no es ausencia, sino espacio fértil, un lugar donde algo nuevo puede surgir (…)  Pensar exige lo contrario: salir de la burbuja, caminar sin destino, aceptar que la verdad se mueve con nosotros (…) encuentran su sentido en la senda misma por la que avanzan.

 

Nuestra identidad misma viene marcada por nuestras creencias, conocimientos y opiniones. El mayor ejercicio de humildad —y de humanidad— que podemos llevar a cabo es hacer de nuestra identidad algo dinámico y adaptado a nuestro momento vital. Debemos saber quiénes somos hoy, pero ignorar quiénes seremos mañana y no sentirnos atados al que fuimos ayer.

(…)  La incertidumbre no debería causarnos ansiedad, sino que tendría que ser nuestro estado basal. Más que nada porque solo podemos movernos en lo fluido, nunca en lo sólido.

 

Nuestro conocimiento del mundo es limitado porque somos incapaces de establecer las suficientes conexiones como para descubrir todos los matices (…)

 

(…) la IA (…) actúa como un lubricante del pensamiento y reduce el esfuerzo mental y las dudas que acompañan a cualquier proceso cognitivo (…)

 

Después de delegar el pensamiento en las máquinas, el siguiente paso ha sido delegar también la búsqueda del conocimiento. Lo que antes exigía contrastar, comparar y discernir ahora se resuelve con una sola consulta. La IA no solo piensa por nosotros: empieza también a decidir qué merece ser pensado.

Ø  ¿Dónde vas a poner el límite de la delegación en la IA?

Ø  ¿Y la toma de decisiones?

 

Creemos haber delegado el juicio y la información en una máquina imparcial, cuándo en realidad solo hemos cambiado de prejuicio (…)

Ø  ¿Qué nos motiva a delegar?

o   ¿Qué peso le damos al juicio?

 

Las redes no reflejan el mundo, lo producen

(…) en el mundo digital, la falacia ha dejado de ser un accidente del pensamiento para transformarse en una arquitectura invisible (…)

 

Guardamos silencio —un silencio cómplice (…) por comodidad y por evitar que se nos identifique con un bando y se nos excluya de otro. Queremos nadar y guardar la ropa, y acabamos secos y con la ropa empapada (…) callamos sin querer ver que, si no generamos una empatía equivalente a la entropía espontanea, el mundo será cada vez peor. Ya no solo callamos, sino que pensamos con la lógica del sistema que nos silencia. Y cuando hablamos, lo hacemos en el idioma de las maquinas. En este proceso, hemos empezado a pensar como ellas.

Ø  ¿En qué momento hemos dejado de pensar como personas y empezamos a pensar como maquinas?[iv]

o   ¿A qué riesgos nos estamos exponiendo?[v]

§  ¿Por qué lo estamos haciendo?

 

(…) estamos preparados para hacer frente a estos métodos de manipulación. Su efectividad irá creciendo según mejore la tecnología y se recopilen más y más datos. su disponibilidad acabará haciéndolos ubicuos. Su utilidad resultará, probablemente, demasiado atractiva para los mismos Gobiernos como para renunciar a utilizarlos para moldear a sus propias poblaciones.

Ø  ¿Dónde fijar el límite a la manipulación a la que podemos quedar expuestos?

 

La pérdida de soberanía cognitiva, esa independencia de juicio que nos permite pensar por nosotros mismos, ha abierto la puerta a una colonización más profunda: la del individuo y el Estado. Las industrias de influencias, nacidas del cruce de tecnología y poder, ya no se limitan a moldear la opinión pública, sino que comienzan a intervenir en la conciencia y en la voluntad. Lo que empezó como una guerra por el relato se está transformando en una disputa por el control de la mente, y la libertad de decidir (…) la cuestión es saber quién controla la información y quién conserva el derecho a ser libre en un mundo que confunde seguridad con obediencia (…)

 

“La tecnología es un sirviente útil, pero un jefe peligroso”[vi]

Ø  ¿Qué es para nosotros la tecnología?

Ø  ¿Qué seremos nosotros para ella en unos años?

 

La realidad resulta mucho más prosaica. La IA confiere poder al que la controla. No tiene sentido culpabilizar a máquinas sin voluntad propia de nuestros propios errores (…) de la codicia de sus sueños (…) 


Ø  ¿Qué nos ocupa en torno a la IA?

Ø  ¿Qué nos preocupa?

(…) debe preocuparnos no es la autonomía para actuar por parte de los algoritmos, sino la pérdida de autonomía del usuario (…)

 

Los curas cedieron los confesionarios a los psicólogos y, ahora, los chatbots se postulan como terapeutas 24/7 (…)

Ø  Sin animo de ser repetitivo en las preguntas ¿Dónde ponemos el límite? Algunas veces me han preguntado ¿Tu trabajo como mentor lo puede hacer una IA? Mi respuesta suele ser contúndete ¡No!, no estoy dispuesto a ponérselo fácil, no pienso rendirme, y quiero pensar que la humanística que hay detrás de un proceso de mentoring difícilmente podrá llegar a replicarla una máquina.

 

El mundo [yalla, yalla (…)] nos deshumaniza; es más, nos hace perder nuestro sentido de la identidad. Necesitamos más momentos KitKat, porque, sin identidad, es destino tras las redes es el vacío.

Ø  ¿Cómo estamos frenando nuestra pérdida de identidad?

 

“Las civilizaciones mueren por suicidio, no por asesinato”[vii]

Ø  ¿Nos estamos suicidando?

o   ¿Somos conscientes o lo hacemos de manera inconsciente?

Parafraseando a Viktor Frankl (…) incluso en el sufrimiento extremo, el ser humano mantiene la última libertad: decidir su actitud y encontrar un propósito.

Ø  ¿Cuál es tú propósito?

 

(…) la IA deja de ser una herramienta. En China será el sustrato, el plan maestro sobre el que se construya la sociedad.

 

China lo ha entendido muy bien y se postula como guía, que como líder; como referencia, no como sostén. Es la vieja formula china de posicionarse en el centro sin implicarse en las órbitas y dejar que la gravedad haga el resto (…)

 

Para mirar de verdad al futuro, primero hay que entender las inercias y las reglas que gobiernan el presente (…)

Ø  ¿Estamos entendiendo el presente?

o   ¿Qué futuro estamos proyectando?


«El futuro no es un lugar al que estemos yendo,

sino uno que estamos construyendo»[viii]


Reflexiones finales

(…) el valor económico de las personas dependerá (…) de su capacidad para generar datos (…) siempre y cuando no sea más eficiente la producción sintética de estos (…)

Ø  ¿Queremos quedar relegados a ser simples productores de datos?

o   ¿Cuál es tu próximo movimiento para revertir la situación?

 

(…) solo la flexibilidad y la capacidad de adaptación permitirán ir encontrando el rumbo. Desaprender será tan importante como aprender. Y dejar atrás el equipaje inservible [y acertar en la decisión de qué lo es] se convertirá en una habilidad vital.

Ø  ¿Qué tengo que desaprender hoy?

o   ¿Cómo lo hago?

Ø  ¿Qué tendré que aprender mañana?

o   ¿Cómo lo haré?

 

(…) somos dueños de nuestro destino solo en tanto seamos nosotros los que lo construyamos- en un mundo en el que las máquinas cumplen cada vez más funciones es más relevante que nunca la labor de los humanos. Es tiempo de personas y de líderes con la visión para discernir el camino en un mundo falaz.

Ø  No dejemos, abdiquemos el futuro en manos de las maquinas, seamos constructores de largo plazo, con pensamiento crítico y sabiendo el papel que juegan las personas.

 

«Todo algoritmo habla con una conciencia.

La pregunta es la de quién»[ix]

 

Un mundo falaz

El nuevo orden global en la era de los algoritmos y la manipulación

Ángel Gómez de Ágreda

Ariel

 

Link de interés

Mundo Orwell: Manual de supervivencia para un mundo hiperconectado

El coronel Ángel Gómez de Ágreda: «China no alcanzará a EEUU en lo militar a corto plazo»

Inteligencia Artificial y defensa: El impacto en los ejércitos

• La guerra de los robots: Cómo la tecnología está cambiando los conflictos armados

• En qué piensan los robots Bienvenidos a la era de la inteligencia artificial: todo lo que cambiará y todo lo que permanecerá

• Ética para maquinas

• La guerra de los chips: La gran lucha por el dominio mundial

• El método Nvidia: Jensen Huang y la creación de un gigante tecnológico

• La inteligencia como herramienta anticipativa Prospectiva: Del campo de batalla a la empresa

Inteligencia Artificial e innovación: Cómo transformar tu negocio y superar a la competencia con la inteligencia artificial generativa

• La IA y la organización pulpo: Construyendo la empresa superinteligente

• La IA en los negocios: Liderando, compitiendo y prosperando en la era de la inteligencia artificial

La ola que viene: Tecnología, poder y el gran dilema del siglo XXI

Filosofía para directivos: Filosofía para mejorar el liderazgo y la gestión empresarial

• Entrevista a Aristóteles: Filosofía para líderes y emprendedores

Por qué tomarse la empresa con filosofía

 

«Aquello que para la oruga es el fin del mundo,

para el resto del mundo se llama mariposa»[x]

 

ABRAZOTES


[i] De vuelta. De su canción No vaya a ser

[ii] Strawberry Fields Forever,

Lennon-McCartey

[iii] Charles Darwin,

El origen del hombre

[iv] Pp., 68 “Nadie quiere ser un sujeto critico e independiente”, José Antonio Marina

Ø  ¿Qué somos entonces?

o   ¿En que nos estamos convirtiendo?

[v] Pp., “A quien los dioses quieren destruir, primero lo enloquecen”, Eurípides

Ø  ¿Llegará el momento en que las máquinas quieran prescindir de nosotros?

o   ¿Qué haremos entonces?

o   ¿Qué debemos hacer ahora?

[vi] Pp., 104 Christian Lous Lange

[vii] Pp., 309 Arnold Toynbee

[viii] Jhon Schaar

[ix]

[x] Lao Tse

viernes, 30 de enero de 2026

Nosotros, digitales: Manual para sobrevivir a la hiperconectividad

Estimad@s amig@s

Sinopsis

Hemos entregado a las pantallas el control de nuestro tiempo y de nuestra mente. Debemos recuperarlo.

¿Sientes que vives sobrepasado? ¿Que no puedes ni sabesdesconectar? ¿Que el móvil se ha convertido en una fuente constante de ansiedad? ¿Que la lluvia incesante de notificaciones y alertas te dispersa y te arrebata la atención?

Es la consecuencia de la era digital: la era de los milagros tecnológicos, de la hiperconectividad y de la omnipresencia.

Un tiempo en el que el vértigo tecnológico arrasa con nuestros mecanismos más esenciales de reflexión y nos impone una cultura de la inmediatez que reconfigura nuestro cerebro. Nos transforma en seres más superficiales, distraídos y vulnerables.

Javier Lorente, ingeniero en Telecomunicaciones y especialista en el impacto de la tecnología en las personas, actor de esta transformación, nos convoca en esta obra a replantear nuestra relación con lo digital. Nos guía para entender y aprovechar las infinitas virtudes y superpoderes de la digitalización sin sucumbir a sus sombras para alcanzar una convivencia sana y consciente con la tecnología.

Nosotros, digitales es un manual de supervivencia en la era de los algoritmos, las pantallas y la inteligencia artificial. Una guía poderosa para recuperar la soberanía mental y emocional, y para aprender a dominar la tecnología en lugar de vivir sometidos a ella.

En sus páginas aguardan estrategias de resistencia e higiene digital: reflexiones y recursos para sanar la mente, restaurar la atención, pensar con claridad, crear sin distracciones y liberarte del hechizo del scroll infinito.

Una obra urgente y esperanzadora para quienes aún creen que la tecnología puede —y debe— ser humana.

Este libro es el manual de instrucciones que necesita tu cerebro para sobrevivir a la era digital.

 

«No es lo que sabes lo que te mete en problemas.

Es lo que sabes con certeza…

y resulta que no es así»[i]

 

Introducción

(…) la sociedad tiene cada vez menos capacidad de interpretar qué suponen ciertos avances (…) se limita a usarlos si se produce una utilidad y conveniencia a largo plazo. El rol de usuario de la digitalización es tan confortable que no incentivo alguno en plantearse el impacto en medio y largo plazo (…) sin preocupación alguna por el posible empacho, usamos las tecnologías digitales de forma maximalista (…)

 

(…) la tecnología está polarizando todos y cada uno de los aspectos de nuestra civilización (…) ejes de polarización (…) la ideología (…) los mercados (…) los estilos de vida (…) del empleo (…) de nuestras capacidades humanas (…)

(…) tenemos ante nuestros ojos un futuro incomprensible e incierto, y esa incertidumbre es un caldo de cultivo idóneo para que nuestra amígdala, la parte de nuestro cerebro que busca nuestra supervivencia, se convierta en un amplificador de calamidades y dispare nuestra ansiedad.

(…) conociendo y comprendiendo reducimos incertidumbre y ansiedad. Entender las cosas en el primer paso hacia la conciencia de cómo nos afectan, y la conciencia el primer paso hacia la acción.

 

«Has oído hablar del software como servicio;

 ahora tienes al ser humano como servicio»[ii]


¿Humanos como servicio?

Ø  ¿Somos conscientes del impacto que la IA está provocando en las personas, el trabajo, los modelos de negocio?

Ø  ¿Qué rol queremos asumir, callar y asentir o trabajar para cambiar las cosas?

Ø  ¿Qué rol podemos asumir?

o   ¿Por qué?


No podemos desconectarnos de lo digital y volvernos negacionistas tecnológicos, tampoco podemos delegar nuestra autonomía en la IA. Tenemos que hacer una gestión eficiente de la tecnología, conectarnos cuando haya que hacerlo y después desconectarnos.

Ø  ¿Es viable vivir conectado 24 /7 /365? Si no lo es ¿Por qué no te separas del smartphone?

 

Javier Lorente nos propone en Nosotros, digitales racionalizar el uso de la tecnología, ser proactivos pero no hiperconectados —gestionar—, ser consciente de los riesgos a los que nos exponemos por acción u omisión, muchas veces preferimos no saber para evadirnos de las responsabilidades. Estamos a tiempo de cambiar, hazlo o sufre en el camino.

 

«Se necesita disciplina para que las redes sociales

no te roben todo su tiempo»[iii]

 

Es difícil tener visión de los cambios que se producen cuando uno los está viviendo desde dentro. Y es muy fácil apuntarse al carro de haberlos visto venir cuando a posteriori y con retrospectiva se sacan una serie de aprendizajes (…)

 

¿Acepto la incertidumbre inherente a lo digital como un obstáculo, o como un espacio para la creatividad y la adaptación?

¿Hasta qué punto me siento sobrepasado por la velocidad de los cambios tecnológicos, y qué estrategias puedo usar para no quedarse paralizado?

¿Cómo puedo equilibrar la conciencia de los riesgos digitales con la oportunidad de aprovechar sus ventajas para mejorar mi vida o mi trabajo?

 

«Nos ahogamos en informaciones,

mientras pasamos hambre de sabiduría»[iv]

 

(…) la omnipresencia digital conlleva compartir información con cualquiera esté donde esté (…)

 

La inmediatez se combina con la inmensidad de información accesible (…) la propia abundancia de información es en muchos casos del problema (…)

 

La hiperconectividad es esta conexión constante de todo con todo. Es posiblemente la causa raíz de la mayoría de los males de los que se culpa al smartphone, en especial de las adicciones (…)

 

«La tecnología no sustituye los trabajos,

los modificaciones»[v]

 

El miedo no es solo laboral o económico, es también ontológico. En un mundo donde las maquinas no sólo hacen, sino que deciden, ¿Qué queda para el ser humano? ¿Dónde ponemos nuestra dignidad, nuestro propósito, nuestro orgullo? ¿Podemos imaginar una civilización donde no trabajemos, no por desempleo, sino porque ya no haga falta? (…)

 

«Si crees que la tecnología puede resolver tus problemas de seguridad,

 entonces no entiendes los problemas

 y no entiendes la tecnología»[vi]

 

(…) debemos imaginar un propósito que no se limite a reproducir en lo digital las energías de lo predigital (…) ¿Cómo puede cada uno de nosotros aprovechar estos superpoderes en sus propios proyectos, ideas o decisiones?

 

¿Estoy usando estos superpoderes digitales de manera consciente o simplemente me dejo arrastrar por ellos? ¿Les saco el máximo partido o me limito a usarlos sin pensar en sus posibilidades y consecuencias?

¿Qué reglas nuevas necesitamos construir para que lo digital no reproduzca los errores del pasado? ¿Qué puedo hacer yo para que se pueda plantear de verdad una reflexión como la que tuvieron en Estonia, partiendo de cero para buscar el mejor escenario?

¿En qué ámbitos de mi vida personal o profesional podría aprovechar mejor estas capacidades?

¿Soy capaz de ver tanto los beneficios como los riesgos sin caer en el entusiasmo ciego ni en el rechazo absoluto?

 

¿Estoy interpretando la disrupción digital como algo lejano o como un factor que ya condiciona mi vida y mi trabajo?

¿Qué señales de cambio tecnológico estoy ignorando hoy porque me resulta más cómodo pensar que “todavía funciona lo de siempre”?

¿Estoy dispuesto a experimentar, aprender nuevas competencias, replantear modelos de negocio?

¿Estoy preparado para leer de forma crítica los mensajes y las narrativas que circulan en entornos digitales, o me dejo arrastrar por ellos?

¿Cómo puedo reforzar mi capacidad personal y profesional para que la próxima disrupción no me pille desarmado?

 

«Un hombre con un reloj sabe la hora que es;

un hombre con dos relojes nunca está seguro»[vii]

 

¿Por qué acepto tan fácilmente servicios gratuitos sin preguntarme qué obtienen a cambio?

¿Intento distinguir cuándo un diseño digital busca ayudarme y cuándo busca manipularme?

¿Soy consciente de la manera en que mis sesgos y simplificaciones hacen más fácil que me persuadan?

¿Qué parte de la polarización digital nace de las plataformas y que parte nace de mis propias elecciones?

¿Qué puedo hacer para disfrutar de las bondades del “Capitalismo de la Vigilancia” sin sufrir sus consecuencias negativas?

 

«Oír, oiréis, pero no entenderéis.

Mirar, miraréis, pero no veréis»[viii]

 

¿Qué prácticas digitales de mi día a día podrían estar siendo excesivas, aunque me parezca útiles y normales?

¿Estoy dedicando tiempo a proteger mi atención y mi salud mental frente al acceso ilimitado a estímulos digitales?

¿Qué señales debería reconocer en mí mismo o en mi entorno como síntomas de un empacho digital?

¿Qué papel debería tener la regulación y qué papel la responsabilidad personal en limitar los excesos digitales?

 

«La fábrica del futuro solo tendrá dos empleados;

un hombre y un perro.

El hombre estará allí para alimentar el perro.

Y el perro,

 para evitar que el hombre toque las máquinas»[ix]

 

¿Qué normas de hoy considero obsoletas frente a los desafíos que plantea la IA y qué nuevas reglas serían necesarias?

¿Cuántas de las soluciones que percibo como automatizadas esconden todavía trabajo humano invisible?

¿Estoy proyectando sobre la inteligencia artificial expectativas o temores que en realidad hablan más de mis sesgos que de la tecnología en sí?

¿Qué significa para mi convivir como un mestizo digital? ¿Qué quiero conservar de lo humano y qué estoy dispuesto a delegar en las maquinas?

¿Estoy abierto a reconsiderar mi esquema de valores laboral y social para buscar uno que se adapte mejor al mestizaje digital?

 

«Cuando ya no podemos cambiar una situación dada,

la vida nos desafía a cambiarnos a nosotros mismos»[x]

 

Tácticas de higiene digital

-     Protege tu atención, te la intentan robar

-     Lucha por tu objetividad, especialmente en el mundo digital

-     Activa los tres modos de tu cerebro: Crear, entrenar y producir

-     Recupera el aburrimiento y no huyas del silencio

-     Practica el monotasking

-     Vuelve a lo analógico, sobre todo en escritura y lectura

-     Recupera el control sobre tu tiempo de ocio

-     Dedica tiempo a entender la tecnología y su impacto

-     Domina la IA generativa para los tres modos de tu cerebro

-     Toma los mandos de tu relación con los superpoderes digitales

 

¿Creo realmente que necesito tácticas concretas para protegerme en lo digital, o confió en que yo controlo y no está pasando nada malo?

¿Qué señales me indicarían que la tecnología está empezando a controlar mis hábitos más de lo que yo la controlo a ella?

¿Uso la tecnología como una herramienta a mi servicio o como un refugio que me roba tiempo y energía sin darme cuenta?

¿Qué ejemplos de mi vida muestran que un pequeño gesto consciente ha marcado una gran diferencia en mi relación con lo digital?

¿Estoy dispuesto a invertir esfuerzo diario para ganar libertad digital, igual que lo hago con otros hábitos de salud o trabajo?

 

«Es difícil hacer predicciones,

especialmente sobre el futuro»[xi]

 

Conclusiones

Avanzando hacia el futuro incierto

(…) “quiero ser feliz en un mundo que no entiendo”[xii] (…) quiero ser feliz en un mundo incompresible que intento entender.

Ø  ¿Entendemos la diferencias de la afirmación de Nassim Taleb y la de Javier Lorente?

o   ¿Con que frase nos quedamos?

§  ¿Por qué?

Ø  ¿Qué queremos? ¿Ser felices, comprender el mundo, controlar la tecnología y no a la inversa?

o   ¿Por dónde empezamos?

 

«Los sistemas están diseñados para

convertirnos en adictos»[xiii]

 

Nosotros, digitales

Manual para sobrevivir a la hiperconectividad

Cómo construir una relación inteligente con la tecnología

Javier Lorente Martínez

Erasmus

 

Link de interés

Transformación digital para directivos: Una visión humanista y eficaz hacia la metamorfosis de los nuevos modelos de negocio

• Guía estratégica para la transformación digital: Reinventa tu negocio para la era digital

• Trabajar en la era digital Tecnología y competencias para la transformación digital

● Digitalízate o desaparece: Claves para transformarse y competir en la nueva era

● Digitalízate: Cómo digitalizar tu empresa

 

«El multitasking es lo opuesto

a la presencia atenta»[xiv]

 

ABRAZOTES

[i] Mark Twain

[ii] Jeff Bezos

[iii] Alexis Ohanian

[iv] Edward O. Wilson

[v] James Bessen

[vi] Bruce Schneier

[vii] Lee Segall

[viii] Isaías

[ix] Warren Bennis

[x] Viktor E. Frankl

[xi] Niels Bohr

[xii] Nassim Taleb

[xiii] Tristan Harris

[xiv] Beth Lown