viernes, 20 de marzo de 2026

Un mundo falaz: El nuevo orden global en la era de los algoritmos y la manipulación

Estimad@s amig@s

Sinopsis

Un ensayo revelador sobre cómo la tecnología, la desinformación y la geopolítica moldean nuestra percepción de la realidad... sin que nos demos cuenta.

¿Y si todo lo que creemos saber fuera una ilusión? Entre la libertad de expresión y el control de datos se juega el gran pulso de nuestra época.

Un mundo falaz nos invita a descubrir los mecanismos invisibles que condicionan nuestra visión del presente. Experto en defensa y ciberinteligencia, así como referente en análisis geopolítico, Ángel Gómez de Ágreda, ofrece un análisis para comprender dónde y cómo se libran las grandes batallas del siglo XXI: desde la manipulación cognitiva hasta la pugna por la hegemonía digital, militar y económica. Un repaso a la evolución de la gobernanza global, el ascenso de Asia y el declive de las democracias clásicas.

Con colaboraciones de expertos de talla internacional y estudio de casos reales, esta obra se convierte en una brújula imprescindible para comprender un mundo cada vez más complejo. Porque ya no se trata solo de quién tiene el poder, sino de quién define la verdad.

 

«No importa lo que pienses

si no haces lo que sientes»[i]

 

Introducción

En Alfa, me ocupo de la verdad. Eso me lleva a hablar también de la realidad, de la mentira (…) y de cómo la tecnología digital condiciona nuestra manera de ver el mundo. La libertad y la soberanía, personal y colectiva, dependen en gran medida de que la verdad se corresponda con la realidad y del esfuerzo de cada persona para alcanzar dicha correspondencia.

Beta (…) tecnología digital (…) IA (…) robótica y las grandes empresas detrás de ella (…) la IA requiere que su evolución esté en manos de humanos con profundos principios éticos y conocimientos técnicos para guiarla con instrucciones claras y supervisar sus resultados a cada paso.

El lado más oscuro de esa tecnología (…) Gamma (…) los riesgos y las amenazas que trae consigo el uso nocivo de ella (…)

Delta (…) lo que de verdad importa, las personas (…) la sociedad y en los individuos (…)

Épsilon (…) miramos al futuro desde un presente incierto (…) necesidad que tenemos de líderes que estén a la altura para desbrozar luego una senda que todavía no existe y terminar con la convicción de que seremos capaces de transformarla en una autopista.

(…) solo mediante el diálogo se incorporan y se contrastan ideas. Muchas personas van dejando gotas de sabiduría en nuestras vidas. Nuestra tarea es acumularlas para regar nuevos conocimientos y compartir los frutos.

(…) humildad. La realidad es tan compleja e inabarcable que la sustituiremos por verdades (…)

La realidad es un puzle de infinitas piezas (…) la interacción y el diálogo incorporan nuevas piezas y nos obligan a recolocar las que teníamos. Entonces el dibujo cambia y obtenemos una verdad distinta. En todo momento, la realidad es un puzle completo; lo que llamamos “nuestra verdad” no pasa de ser una aproximación imaginativa.

Un solo punto de vista nunca nos dará un perspectiva completa (…) no son los datos, sino lo que hacemos con ellos (…) que el Congreso tenga la mayor biblioteca no garantiza que los congresistas sepan leer.

 

«Es fácil vivir con los ojos cerrados,

 malinterpretando todo lo que ves»[ii]

 

¿Vivimos con los ojos cerrados?

o   ¿Por qué?

Ø  ¿Es preferible cerrarlos para no ver?

o   ¿Qué no queremos ver?

o   ¿Qué precio estamos dispuestos a pagar por nuestra ceguera artificial?


¡En construcción!, así está el mundo y así debe seguir, para ello debemos ser capaces de obviar lo falaz, dar de lado todo aquello que anula al ser humano, discernir, ser críticos, objetivos, huir de todo aquello que nos deshumaniza, manipula, anula, etc.


Ángel Gómez de Agreda a través de Un mundo falaz nos invita a reflexionar y posicionarnos en un mundo cada día más manipulado y manipulable, donde la persona pierde protagonismo y se lo cedemos a los algoritmos…

Ø  ¿Hasta dónde estamos dispuestos a estirar el chicle?

Ø  ¿Cuánto terreno estamos dispuestos a ceder?

Ø  ¿Cuánta libertad de pensamiento queremos perder?

Ø  ¿Hasta dónde nos vamos a dejar manipular?

 

«La ignorancia genera confianza

más frecuentemente que el conocimiento»[iii]

 

Creer es más cómodo que dudar, pero solo en la duda y en la incertidumbre comienza el pensamiento. El vacío, como saben los artistas y los sabios orientales, no es ausencia, sino espacio fértil, un lugar donde algo nuevo puede surgir (…)  Pensar exige lo contrario: salir de la burbuja, caminar sin destino, aceptar que la verdad se mueve con nosotros (…) encuentran su sentido en la senda misma por la que avanzan.

 

Nuestra identidad misma viene marcada por nuestras creencias, conocimientos y opiniones. El mayor ejercicio de humildad —y de humanidad— que podemos llevar a cabo es hacer de nuestra identidad algo dinámico y adaptado a nuestro momento vital. Debemos saber quiénes somos hoy, pero ignorar quiénes seremos mañana y no sentirnos atados al que fuimos ayer.

(…)  La incertidumbre no debería causarnos ansiedad, sino que tendría que ser nuestro estado basal. Más que nada porque solo podemos movernos en lo fluido, nunca en lo sólido.

 

Nuestro conocimiento del mundo es limitado porque somos incapaces de establecer las suficientes conexiones como para descubrir todos los matices (…)

 

(…) la IA (…) actúa como un lubricante del pensamiento y reduce el esfuerzo mental y las dudas que acompañan a cualquier proceso cognitivo (…)

 

Después de delegar el pensamiento en las máquinas, el siguiente paso ha sido delegar también la búsqueda del conocimiento. Lo que antes exigía contrastar, comparar y discernir ahora se resuelve con una sola consulta. La IA no solo piensa por nosotros: empieza también a decidir qué merece ser pensado.

Ø  ¿Dónde vas a poner el límite de la delegación en la IA?

Ø  ¿Y la toma de decisiones?

 

Creemos haber delegado el juicio y la información en una máquina imparcial, cuándo en realidad solo hemos cambiado de prejuicio (…)

Ø  ¿Qué nos motiva a delegar?

o   ¿Qué peso le damos al juicio?

 

Las redes no reflejan el mundo, lo producen

(…) en el mundo digital, la falacia ha dejado de ser un accidente del pensamiento para transformarse en una arquitectura invisible (…)

 

Guardamos silencio —un silencio cómplice (…) por comodidad y por evitar que se nos identifique con un bando y se nos excluya de otro. Queremos nadar y guardar la ropa, y acabamos secos y con la ropa empapada (…) callamos sin querer ver que, si no generamos una empatía equivalente a la entropía espontanea, el mundo será cada vez peor. Ya no solo callamos, sino que pensamos con la lógica del sistema que nos silencia. Y cuando hablamos, lo hacemos en el idioma de las maquinas. En este proceso, hemos empezado a pensar como ellas.

Ø  ¿En qué momento hemos dejado de pensar como personas y empezamos a pensar como maquinas?[iv]

o   ¿A qué riesgos nos estamos exponiendo?[v]

§  ¿Por qué lo estamos haciendo?

 

(…) estamos preparados para hacer frente a estos métodos de manipulación. Su efectividad irá creciendo según mejore la tecnología y se recopilen más y más datos. su disponibilidad acabará haciéndolos ubicuos. Su utilidad resultará, probablemente, demasiado atractiva para los mismos Gobiernos como para renunciar a utilizarlos para moldear a sus propias poblaciones.

Ø  ¿Dónde fijar el límite a la manipulación a la que podemos quedar expuestos?

 

La pérdida de soberanía cognitiva, esa independencia de juicio que nos permite pensar por nosotros mismos, ha abierto la puerta a una colonización más profunda: la del individuo y el Estado. Las industrias de influencias, nacidas del cruce de tecnología y poder, ya no se limitan a moldear la opinión pública, sino que comienzan a intervenir en la conciencia y en la voluntad. Lo que empezó como una guerra por el relato se está transformando en una disputa por el control de la mente, y la libertad de decidir (…) la cuestión es saber quién controla la información y quién conserva el derecho a ser libre en un mundo que confunde seguridad con obediencia (…)

 

“La tecnología es un sirviente útil, pero un jefe peligroso”[vi]

Ø  ¿Qué es para nosotros la tecnología?

Ø  ¿Qué seremos nosotros para ella en unos años?

 

La realidad resulta mucho más prosaica. La IA confiere poder al que la controla. No tiene sentido culpabilizar a máquinas sin voluntad propia de nuestros propios errores (…) de la codicia de sus sueños (…) 


Ø  ¿Qué nos ocupa en torno a la IA?

Ø  ¿Qué nos preocupa?

(…) debe preocuparnos no es la autonomía para actuar por parte de los algoritmos, sino la pérdida de autonomía del usuario (…)

 

Los curas cedieron los confesionarios a los psicólogos y, ahora, los chatbots se postulan como terapeutas 24/7 (…)

Ø  Sin animo de ser repetitivo en las preguntas ¿Dónde ponemos el límite? Algunas veces me han preguntado ¿Tu trabajo como mentor lo puede hacer una IA? Mi respuesta suele ser contúndete ¡No!, no estoy dispuesto a ponérselo fácil, no pienso rendirme, y quiero pensar que la humanística que hay detrás de un proceso de mentoring difícilmente podrá llegar a replicarla una máquina.

 

El mundo [yalla, yalla (…)] nos deshumaniza; es más, nos hace perder nuestro sentido de la identidad. Necesitamos más momentos KitKat, porque, sin identidad, es destino tras las redes es el vacío.

Ø  ¿Cómo estamos frenando nuestra pérdida de identidad?

 

“Las civilizaciones mueren por suicidio, no por asesinato”[vii]

Ø  ¿Nos estamos suicidando?

o   ¿Somos conscientes o lo hacemos de manera inconsciente?

Parafraseando a Viktor Frankl (…) incluso en el sufrimiento extremo, el ser humano mantiene la última libertad: decidir su actitud y encontrar un propósito.

Ø  ¿Cuál es tú propósito?

 

(…) la IA deja de ser una herramienta. En China será el sustrato, el plan maestro sobre el que se construya la sociedad.

 

China lo ha entendido muy bien y se postula como guía, que como líder; como referencia, no como sostén. Es la vieja formula china de posicionarse en el centro sin implicarse en las órbitas y dejar que la gravedad haga el resto (…)

 

Para mirar de verdad al futuro, primero hay que entender las inercias y las reglas que gobiernan el presente (…)

Ø  ¿Estamos entendiendo el presente?

o   ¿Qué futuro estamos proyectando?


«El futuro no es un lugar al que estemos yendo,

sino uno que estamos construyendo»[viii]


Reflexiones finales

(…) el valor económico de las personas dependerá (…) de su capacidad para generar datos (…) siempre y cuando no sea más eficiente la producción sintética de estos (…)

Ø  ¿Queremos quedar relegados a ser simples productores de datos?

o   ¿Cuál es tu próximo movimiento para revertir la situación?

 

(…) solo la flexibilidad y la capacidad de adaptación permitirán ir encontrando el rumbo. Desaprender será tan importante como aprender. Y dejar atrás el equipaje inservible [y acertar en la decisión de qué lo es] se convertirá en una habilidad vital.

Ø  ¿Qué tengo que desaprender hoy?

o   ¿Cómo lo hago?

Ø  ¿Qué tendré que aprender mañana?

o   ¿Cómo lo haré?

 

(…) somos dueños de nuestro destino solo en tanto seamos nosotros los que lo construyamos- en un mundo en el que las máquinas cumplen cada vez más funciones es más relevante que nunca la labor de los humanos. Es tiempo de personas y de líderes con la visión para discernir el camino en un mundo falaz.

Ø  No dejemos, abdiquemos el futuro en manos de las maquinas, seamos constructores de largo plazo, con pensamiento crítico y sabiendo el papel que juegan las personas.

 

«Todo algoritmo habla con una conciencia.

La pregunta es la de quién»[ix]

 

Un mundo falaz

El nuevo orden global en la era de los algoritmos y la manipulación

Ángel Gómez de Ágreda

Ariel

 

Link de interés

Mundo Orwell: Manual de supervivencia para un mundo hiperconectado

El coronel Ángel Gómez de Ágreda: «China no alcanzará a EEUU en lo militar a corto plazo»

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• Ética para maquinas

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«Aquello que para la oruga es el fin del mundo,

para el resto del mundo se llama mariposa»[x]

 

ABRAZOTES


[i] De vuelta. De su canción No vaya a ser

[ii] Strawberry Fields Forever,

Lennon-McCartey

[iii] Charles Darwin,

El origen del hombre

[iv] Pp., 68 “Nadie quiere ser un sujeto critico e independiente”, José Antonio Marina

Ø  ¿Qué somos entonces?

o   ¿En que nos estamos convirtiendo?

[v] Pp., “A quien los dioses quieren destruir, primero lo enloquecen”, Eurípides

Ø  ¿Llegará el momento en que las máquinas quieran prescindir de nosotros?

o   ¿Qué haremos entonces?

o   ¿Qué debemos hacer ahora?

[vi] Pp., 104 Christian Lous Lange

[vii] Pp., 309 Arnold Toynbee

[viii] Jhon Schaar

[ix]

[x] Lao Tse

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