domingo, 20 de diciembre de 2020

Charles de Gaulle El estadista rebelde

Estimad@s amig@s

Sinopsis

 Charles de Gaulle (1890-1970), "el más ilustre de los franceses" como a veces se le llama, fue un hombre cuya talla y valía se agrandan con el paso del tiempo y los estudios que se le dedican. Militar por vocación y, a la vez, pensador sistemático y riguroso, fue un hombre de acción que nutrió sus decisiones en el atento examen de las circunstancias, las personas y sus raíces históricas. Eso le permitió ser protagonista de hechos difíciles de compaginar, como criticar la mala dirección de la guerra sin perder su fe en el ejército, colaborar con el héroe más valorado de su tiempo y disentir de él, pensar la política de defensa en contra de la corriente dominante y, lo más pasmoso: declararse el auténtico representante de Francia frente a su Gobierno cuando este decidió rendirse a los ejércitos de Hitler en 1940. Ese acto de rebeldía, que tuvo éxito contra todo pronóstico, marcó toda su vida, pero no fue una excepción. De Gaulle fue un gran inconformista, un permanente crítico en busca de nuevas soluciones. Su decepción por la marcha de la política tras la Segunda Guerra Mundial le llevó a formular propuestas alternativas cuando Francia volvió a estar al borde de la guerra civil en 1958 a causa de Argelia. Él volvió a ser la solución que evitó una nueva derrota, esta vez de la convivencia, y se convirtió en el modelador y primer presidente de la Vª República hoy vigente.

 Nunca le faltaron opositores y críticos. Hombre de profundos convencimientos, elaborados paciente y apasionadamente, de Gaulle luchó continuamente por convencer a los demás de aquello que a él le había convencido. Su vida fue una lección de rebeldía, de amor a su país y sus gentes, un ejemplo de qué significa hacer Política con mayúsculas, lejos de la mediocridad, como un soñador realista.

 

«Nuestros padecimientos son nuestras lecciones.

Cuando sufrimos,

 aprendemos»

 

Ejemplos de liderazgo buscamos continuamente, desgraciadamente nos tenemos que retrotraer y tirar de personajes que ya no están con nosotros y que a pesar del paso de los años siguen estando de actualidad sus enseñanzas.

 

Estadista rebelde, persona con fuertes valores, con una gran capacidad de reflexión, estratega, intelectual, incansable al desaliento, capacidad de sacrificio, visionario, dotado de independencia de criterio, defendía sus ideas sin miedo a las represalias de sus superiores, hombre de una soberana rectitud, estudioso de la historia lo que le permitía hacer diagnósticos muy acertados.

 

Sin entrar en política, modestamente creo que Pablo Pérez López ha sido capaz de plasmar en Charles de Galle el estadista rebelde una obra donde glosa sobre liderazgo, valores, personas, desarrollo competencial, sentido de estado, y ante todo la humanidad que muestra con su hija Anne.

 

«Nada grande se logrará sin grandes hombres,

 y los hombres son grandes

 solo si están decididos a serlo»

 

Un proyecto y sus dificultades (1890-1940)

(…) la vida en la Academia militar le mereció un juicio más bien negativo, no le gustaron los instructores, que le parecían poco capaces, ni los métodos (…) su disgusto no afecto a su vocación castrense. Lo que le había contrariado, pensó, era un buen motivo para ponerse a trabajar con objeto de cambiarlo.

 

(…) nunca permitió que el prestigio de nadie se interpusiera a su capacidad de pensar los problemas y buscar soluciones con independencia de juicio (…) demostró una gran capacidad de análisis de los acontecimientos —de contacto estrecho con la realidad (…) afición por el estudio de la historia y su conocimiento del presente.

 

(…) no solo estudia y juzga la superficie de las cosas, su apariencia, el “qué pasa”, sino sus causas, el “por qué pasa” (…)

 

(…) la infantería era el arma clave, las ametralladoras y la artillería, los ingenios protagonistas (…)

 

(…) tácticas, aparatos bélicos, tendencias políticas, estrategias… todo atraía su interés para conocerlo en profundidad y desentrañar sus posibilidades (…)

 

«No hay peor estado para un oficial francés

 que el de ser prisionero»

 

Cuando Francia se hundió (1940-1944)

¿Pero se ha dicho la última palabra? ¿Debe desaparecer la esperanza? ¿Es definitiva, la derrota? ¡No!

 

(…) el gaullismo fue (…) primariamente un movimiento bélico, un esfuerzo por crear una fuerza armada francesa capaz de actuar en guerra (…)

 

(…) no es el momento de hablar de emoción. Lo que el país espera de nosotros detrás del frente es que continuéis el combate… Nuestro grito, ahora como siempre, es el grito del combate (…) Combatiremos al lado de los Aliados, con los Aliados, como un aliado… 

 

(…) fue un hombre que gobernó tanto con las palabras como con los gestos y los hechos (…)

 

«La victoria militar y la derrota

son cuestiones morales»

 

La política y los políticos (1944-1958)

(…) le gustaba hacer política (…) política con mayúsculas, gran política (…)

 

(…) el 20 de enero de 1946, de Gaulle dio la sorpresa: presento su dimisión. No estaba dispuesto a gobernar condicionado por ningún partido. La decisión sorprendió incluso a los ministros. Uno de ellos le recrimino que dejara el poder por ese motivo (…) “el juego parlamentario es como es, y usted debe atenderse a esas reglas, negociar, transigir, pactar, conforme al juego de los partidos (…)

 

He cometido al menos un error político en mi vida: mi marcha en enero de 1946… Creía que los franceses reclamarían muy pronto mi vuelta… Por no haberlo hecho, Francia ha perdido años…

 

«En política es necesario traicionar

 al país o al electorado.

Prefiero traicionar al electorado»

 

El país cambia de piel (1958-1970)

(…) “¡Os he comprendido!”. Unos segundos de silencio se apoderaron de la multitud, desconcertada inicialmente (…) eran las palabras justas para exaltar y emborrachar, para crear una gran unión entre la multitud y él, que le permitiría conducirlos hacia donde él deseaba (…)

 

(…) su discurso fue (…) una pieza maestra de oratoria política de masas (…) calculada ambigüedad y su llamada a la unión, a la reconciliación, al perdón y a la construcción de un futuro marcado por la fraternidad dentro del espíritu de la República (…)

 

(…) El distanciamiento del poder había transformado su carácter. Todo lo que era antes en él defensa agresiva había dejado paso a una abierta sociabilidad. Tenía menos prisa por decidir, estaba más abierto a los consejos, buscaba con mayor afán la opinión ajena para encontrar luces, era más tolerante ante las objeciones, al mismo tiempo que se advertía como un gran engrandecimiento de la talla humana.

 

(…) no concebía la política francesa sin grandeza, y grandeza significa proyección política hacia el exterior (…)

 

(…) buscó rodearse de hombres competentes, capaces de pensar y de contrastar sus ideas con él (…)

 

(…) por mucho que conozcamos el pasado y el presente, del futuro solo nos cabe esperar… lo inesperado (…)

 

(…) había ejecutado una maniobra de distracción que llevó a fijar en él de nuevo la mirada y a colocar ante una grave alternativa al país: o el caos o él, “la maniobra antisubversiva por excelencia, colocando sutilmente [al país] ante el vacío de su desaparición” (…)

 

(…) ha sido definido como un hombre que redactaba la historia la víspera, y al día siguiente actuaba de forma que se convirtiera en realidad (…)

 

«Toda idea,

pequeña o grande,

debe concentrase en hechos»

 

Charles de Gaulle

El estadista rebelde

Pablo Pérez López

Ciudadela

 

Link de interés

El enemigo, dividido

El filo de la espada

Memorias de guerra

Charles de Gaulle, el estadista rebelde

Por qué Charles De Gaulle sigue siendo ejemplo de liderazgo

 

«Siempre elige la forma más difícil,

 en ella no encontrarás oponentes»

Charles de Gaulle

 

Recibid un cordial saludo

 

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