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viernes, 10 de octubre de 2025

Las siete carpetas de Angelique: Un relato sobre la ética en la empresa

Estimad@s amig@s

Sinopsis

Angelique es una directiva madura, ya retirada. Clara ocupa su lugar, y encontrará entre la documentación de su predecesora una ayuda inestimable para comprender el valor de la ética y del juego limpio en la organización, y sus interesantes consecuencias: implicación, innovación y rendimiento.

De un modo narrativo, la autora invita a considerar los efectos positivos y tantas veces inmediatos que se derivan de una actuación respetuosa con la justicia y la dignidad de la persona.

 

«La marca es negocio»[i]

 

Apertura del ciclo e introducción

(…) hay dos tipos de reuniones: las que se hacen simplemente para que el jefe se entere de lo que sucede y las que se hacen para compartir, debatir y reflexionar con cierta profundidad (…)

 

(…) la madurez nos ayuda a distinguir lo importante de lo efímero y lo sustancial de lo secundario.

Lo que leemos, lo que escuchamos, lo que asimilamos, lo que descartamos, lo que olvidamos, lo que consigue llamarnos la atención y lo que vivimos, teñido por nuestro personal bagaje intelectual, emocional y moral, acaba configurando nuestro particular estilo de dirección. El camino del aprendizaje es básicamente personal y único (…) el libro de conclusiones que cada uno escribiría estaría lleno de matices diferentes, aunque los elementos comunes del liderazgo son siempre la integridad y la confianza.

 

(…) el mundo avanza gracias a quienes se atreven a defender con pasión sus visiones particulares y trabajan para llevarlas a cabo mientras permanecen abiertos a mejorarlas en colaboración con otros.

Liderar con éxito es llegar al descubrimiento más valioso (…) las claves para liderar están en el interior de nosotros mismos (…) si me motiva que haya ética, debo actuar con ética. Si me motiva la confianza que depositan en mí, debo dar confianza. Si desprecio el engaño, no debo usar el engaño. Si me desmotiva el menosprecio, no debo olvidarme de las personas. Esa es la genuina y pura empatía.

 

«Las circunstancias no forman los hombres,

los muestran»[ii]

 

Angelique es el personaje que utiliza María Lladró a través de 7 capítulos /documentos que nos invitan a reflexionar sobre el líder ético, y su influencia en los stackeholders.

Ø  ¿Cuánto valor podemos consolidar vs destruir si ignoramos la ética en la compañía, la vida diaria o?


El líder hace hacer, construye, atrae, en base a su ejemplaridad que ejerce como brújula para el equipo, en el momento que pierda el rumbo ¿Qué impacto provoca en el equipo?


Con los tiempos que corren tan huérfanos de líderes éticos, es imprescindible poder seguir contando con ese tipo de personas vértice que no se amedrentan, a pesar del entorno quieren seguir siendo faro. Arropémoslos, no dejemos que el desaliento haga   mella en ellos, ayudemoslos a crecer haciendo crecer.


 «Si no lo creo

no lo veo»[iii]

 

El líder como guía y referencia

El líder es guía

Ø  ¿Qué pasará el día que el líder deje de ser la brújula?

 

(…) ser guía tiene que ver con definir los objetivos y la estrategia (…) con los planes de la empresa. Tiene que ver con imaginar, incluso con intuir y soñar, porque la innovación siempre discurre por caminos inexplorados (…)

(…) el líder activa la inteligencia colectiva para encontrar el mejor rumbo, escuchando, analizando y convenciendo. El líder es (…) guía de guías (…)

 

El líder es referencia

(…) referencia ¿De qué? De valores (…) actúa como una brújula (…)

La referencia no nos ata ni nos resta libertad (…)

 

(…) hablamos de valores éticos de la organización para referirnos a la noción de justicia, equidad y lealtad en el ámbito de la empresa, a las reglas del juego limpio (…) si el directivo no tutela los valores éticos en el día a día, no será capaz de crear un entorno saludable para trabajar (…)

(…) el líder es quien se ocupa de que la empresa haga realidad aquello en lo que dice cree. Vigila para que no se desvié de su propio propósito y sea fiel a sí misma.

 

El líder es un comunicador

Quizás el mayor tiempo del líder se vaya en comunicación (…) es un comunicador incansable (…) comunica cuando habla, cuando pregunta y cuando escucha. Cuando pregunta está diciendo (…) cuando escucha está diciendo (…) comunica cuando actúa: predica con el ejemplo. La falta de ejemplo es el naipe extraído que hace que toda torre de naipes se desplome, es la carta de la desesperanza.

 

El líder es un dinamizador

(…) repartís vuestra atención y vuestra dedicación por todas las áreas de vuestra responsabilidad sin que prestéis toda la atención a unas y casi nada a otras. Debéis orquestar el conjunto sin dejaros llevar por lo que más os gusta, dejando desatendido el resto.

 

El tóxico conflicto de interés

(…) es enormemente traicionero, le gusta disfrazarse con una capa invisible, quiere rondar por aquí y por allá sin ser visto ni percibido (…) le estela que deja es perfectamente visible: la desesperanza.

 

¿Qué es el conflicto de interés?

 

(…) es un farsante: engaña, finge y miente. El político caído en desgracia miente a través de la demagogia, atacando como defensa. El directivo caído en conflicto hace valer la jerarquía para que nadie lo cuestione (…)

 

Desactivar el propio conflicto de interés supone un proceso de crecimiento personal. Se trata de una toma de conciencia sobre la necesidad de promover la lealtad hacia la organización y hacia el resto del equipo (…)

 

La heroica valentía

Atreverse a ser creativo e innovar

(…) el pragmatismo tiene un lado bueno, pero también tiene un lado negativo, paralizante y cobarde (…) innovar requiere ser valiente, porque nunca se tiene todo claro.

 

¿Cómo detectar el auténtico innovador? (…) el compromiso con la innovación solo se hace visible cuando se pone a prueba (…)

 

Atreverse a defender lo impopular

Hace falta mucho coraje para defender lo correcto siendo impopular. Muchos directamente ni lo intentan. Los gobernantes son los máximos exponentes de esta cobardía: se llama electoralismo, o populismo (…)

 

Atreverse a trabajar con perfiles diferentes  

Diversidad de perfiles o, por el contrario, todos cortados por el mismo patrón. La diversidad se presenta como un elemento enriquecedor del trabajo en equipo. Cierto: aunque a veces puede suponer un gran reto.

 

Las personas diferentes a nosotros pueden llegar a descolocarnos con sus puntos de vista (…) hace falta valentía para tenerlos en el equipo (…)

 

Rodéate de buena gente

¿Qué entendemos por buena gente?

Gente sincera

Gente con buenas actitudes

Gente válida

 

Recobrar el valor de la palabra

El valor de la palabra se asienta en el respeto hacia las otras personas (…) en el respeto hacía nosotros mismos. Respetar lo hablado es respetar el derecho de la otra persona a creer en lo que le dijimos (…) es respetarnos a nosotros mismos, como personas dignas de confianza (…)

 

Cuántos jefes han abusado de la confianza de sus empleados, ofreciendo palabras que no pensaba cumplir. Cuantas idas y venidas de los empleados, llenas de expectativa y de esperanza, hasta que se dan cuenta de que ese jefe no tiene palabra (…)

 

La generosidad del directivo

El directivo generoso es aquel que traslada a sus colaboradores la información relevante que recibe. Es el que siente la necesidad de compartir con sus subordinados la situación de la empresa, del mercado o del entorno, en vez de guardársela para sí (…) no solo da la información estricta que se necesita para hacer un trabajo, sino que ofrece más, explica el contexto, con sus preocupaciones, dudas y oportunidades (…)

 

La distribución del poder en cascada es un elemento intangible, no se ve, pero se vive y se siente cuando estamos en la organización (…)

 

(…) hay que ser generoso con el poder. ¿Y si no se puede delegar porque no tenéis buena gente alrededor? (…) no hay nada más importante que crear un equipo en el que delegar, porque sin equipo no se puede ir muy lejos.

 

La confianza es un enorme regalo para quien la recibe (…)

 

El que recibe confianza también se obliga a darla

 

El líder no deja de ser imprescindible

¿Y qué hace el líder, si delega tanto?

Ø  Delegar no es abdicar

 

(…) el líder debe ser guía y referencia (…) son tareas indelegables, forman parte de su esencia. Como guía, marca el camino, crea y reúne al equipo; como referencia, vela por los valores y por las reglas del juego (…)

(…) el líder como jefe, debe ser un “desbloqueador” de temas dentro de la organización (…)

 

(…) ser “transformador” de la realidad (…)

 

La ineludible exigencia

Hay que trabajar bien (…) que se valore la sinceridad, que se acepten los errores, que se respete la libertad de opinar y que se otorgue confianza debe revertir en un mejor desempeño (…)

 

(…) las resistencias al cambio surgen para haceros dudar de si estáis exigiendo demasiado. ¿Qué preguntas poderosas debemos hacer al equipo para que revise su modo de operar? ¿Qué necesita y no pide? ¿Qué sabe y no expresa?

La exigencia no siempre es bien recibida, por sus connotaciones negativas (…)

 

«Con la virtud por guía,

con la fortuna por compañera»[iv]

 

Las siete carpetas de Angelique

Un relato sobre la ética en la empresa

María Lladró

Rialp


Link de interés

Filosofía para directivos: Filosofía para mejorar el liderazgo y la gestión empresarial

Por qué tomarse la empresa con filosofía

• Entrevista a Aristóteles: Filosofía para líderes y emprendedores

• Ética a Nicómaco

• Elogio a la duda: Todo lo que podría ser de otra manera

• Ser ejemplo: Pequeños grandes líderes

Liderazgo ético: Cómo influir con el ejemplo

• Liderazgo ético: La sabiduría de decidir bien

El poder de la diferencia: La diversidad como valor estratégico de la empresa

El poder de la diversidad generacional: Cómo conseguir que la admiración entre generaciones haga la empresa más humana y competitiva

 

«Obra de tal manera que puedas querer

 que la norma de tu conducta

sea erigida en norma de conducta universal»[v]

 

ABRAZOTES


[i]

[iii]

[iv] Cicerón

domingo, 23 de enero de 2022

La enfermedad del olvido: El mal del Alzheimer y la persona

Estimad@s amig@s

Sinopsis

El Alzhéimer es La enfermedad del olvido. El paciente no nos reconoce ni sabe quién es. Pero está ahí; sonríe, es una persona. Este libro nos introduce a lo que es, en términos personales, esta enfermedad, y lo que representa en cuanto a la dignidad de un ser sin recuerdos y dependiente de los cuidados y la memoria de los demás. Nos ofrece una atenta reflexión sobre la identidad personal, el significado de ser persona, el papel de la memoria y del olvido en la personalidad, y sobre el modo de afrontar moralmente la situación creada por esta tan extendida y hoy incurable enfermedad neurodegenerativa. Frente al enfermo de Alzhéimer, la ética tiene que plantearse cuestiones que no pueden quedarse en meros interrogantes teóricos. Las enfermedades que afectan a la identidad personal, tan extrañas y, sin embargo, tan próximas, nos atraen tanto como nos repelen porque lógicamente están diciendo algo de nosotros. No es casual, pues, que a un filósofo como Norbert Bilbeny le haya atraído estudiar la experiencia humana y las derivaciones morales del alzhéimer, tanto las del paciente como las de quienes le acompañan.

«Una persona con la memoria

y la mirada vacías

no es una persona vacía»

Norbert Bilbeny

 

Cada vez más estamos viendo la apuesta que están haciendo las empresas tecnológicas para atraer perfiles de humanidades[i], sobre todo para frenar la brecha humanística que está provocando la transformación digital.

 

Norbert Bilbeny nos ofrece una obra donde podemos reflexionar sobre ética —bioética, filosofía, cuidado de la persona y el debate nuclear del libro ¿Es persona una persona que ha perdido la memoria?, ¿Qué derechos le asisten?, ¿Cómo cuidarla de la forma más humana?

 

¿Qué podemos aprender de La enfermedad del olvido? Que es como la teoría de los «Rinocerontes grises», término creado por Michelle Wucker y que hace referencia a aquellos eventos que vemos venir, pero que no hacemos nada por solucionarlos. La ciencia aun no es capaz de curar esta enfermedad, pero no por ello debemos dejar de prevenir, cuidarnos, cambiar nuestros hábitos.

 

«Señores,

estoy viejo y débil.

Hay que tratarme como a un niño»

Inmanuel Kant

 

La enfermedad del Alzheimer viene en silencio. Y permanece en él (…)

 

¿Qué pensamos cuándo nos dicen que alguien conocido «tiene Alzheimer» (…) desconcierto y el temor de que ese mal también pueda sucedernos a nosotros (…)

 

Es preciso pensar el Alzheimer (…) deberíamos todos reflexionar sobre lo que representa y supone (…) esta grave y hoy incurable enfermedad. Pensar en el paciente, en la familia que debe resistir a su lado, en el entorno que ha de apoyarlo y contribuir (…) a prevenir la enfermedad.

 

(…) reflexión (…) perspectiva de la filosofía (…) ética (…) en el Alzheimer quedan comprometidos el ser de la persona y unos valores que nos importan a todos, como la libertad individual, la dignidad personal el derecho tanto a ser tratados con respeto como a ser recordados de acuerdo con la verdad de lo que fuimos y de quien fuimos (…)

 

Frente al enfermo de Alzheimer la ética tiene que plantearse cuestiones que no pueden quedarse en meros interrogantes teóricos (…) ¿Qué clase de persona es la persona sin memoria?, ¿Es realmente una persona?, ¿Dónde radicaría su identidad personal y su dignidad?, ¿Cómo ayudarla, sin faltar a dichos valores y a la vez sin abusar de nuestra posición de cuidadores?, ¿Puede el enfermo ser visto como una victima inocente a la que compadecer?, ¿Podemos extraer algún sentido de su situación?, ¿Cómo (…) buscar un sentido al sinsentido que es cualquier enfermedad? (…)

 

(…) la perdida de la memoria es este vacío al que nos vamos acostumbrando, hasta olvidar que hemos olvidado y no saber que ya no sabemos (…)

 

¿Qué tipo (…) de identidad, es la de este ser humano que no reconoce a nadie ni sabe decir su propio nombre? (…)

 

¿Cuándo se empieza a ser persona?, ¿Cuándo se perdería esta condición? (…)

 

(…) un sujeto con demencia no puede ser, en propiedad, «libre», ni dispone ya de razón ni de capacidad para obrar moralmente. No es un agente moral, pero mantiene su estatuto moral. El enfermo sigue siendo una persona hasta el final (…)

 

Sin la capacidad de recordar no existiría la experiencia (…) «La experiencia se genera en los hombres a partir de la memoria»[ii] (…)

 

La memoria «hace» a la persona. La persona «es» (…) incluso, su memoria (…) aunque no se acuerden de muchas cosas, o apenas de ninguna, ni siquiera de su nombre, no por ello dejan de ser personas.

 

Por fuera el enfermo podrá parecer un edificio en ruinas, pero por dentro hemos de ver en él (…) un santuario que nos pide concederle paz y calidez en sus días.

 

(…) es fundamental que al paciente de Alzheimer se le respete hasta el último momento la capacidad de decidir por sí mismo (…)

 

(…) perdida no proviene de una renuncia, sino de una causa involuntaria. El paciente que ha perdido su identidad está «ausente» pero no se ha ausentado.

 

(…) el Alzheimer es un drama en el que se cruzan (…) dos inocencias, el enfermo y la familia (…)

 

(…) ejercer el cuidado es hacerlo ante todo con cuidado (…) con el respeto debido (…)

 

(…) se precisa del cuidador (…) determinadas cualidades, como el interés por el enfermo, el respeto a su persona y autonomía (…) conocimientos de la enfermedad, responsabilidad en su trabajo de cuidar (…) mucha paciencia (…)

 

(…) el tipo de cuidado que exige el paciente puede ser tan agotador que se requiera una muy buena capacidad de resistencia por parte del acompañante habitual (…)

 

(…) habría que preguntarse qué hubiese querido hacer esta persona si conservara su voluntad (…)

 

De la enfermedad también se aprende (…)

 

(…) una enfermedad no enseña nada por si misma, pero sí la manera en que es percibida y la tratamos (…)   

 

«La vejez

es un náufrago»

Charles de Gaulle

 

La enfermedad del olvido

Norbert Bilbeny

Galaxia Gutenberg

 

Link de interés

Norbert Bilbeny: “El enfermo de Alzheimer merece más respeto y amor”

Bioética en residencias

El cerebro del rey

El consentimiento informado

Comités de bioética

Cuidados Alzheimer

 

«Una persona con la memoria

y la mirada vacías

no es una persona vacía»

Norbert Bilbeny

 

Recibid un cordial saludo