lunes, 28 de marzo de 2016

Ante todo no hagas daño

Estimad@s amig@s

Sinopsis
A punto de poner fin a una dilatada carrera plena de éxitos y reconocimiento, Henry Marsh —uno de los neurocirujanos más eminentes de Gran Bretaña— ha querido exponer a los ojos del mundo la esencia de una de las especialidades médicas más difíciles, delicadas y fascinantes que existen. El resultado es este volumen que ha cautivado y conmovido tanto a los críticos más exigentes como a todo tipo de lectores, y que poco tiempo después de su publicación se encaramó a las listas de más vendidos del Sunday Times y el New York Times. Escogido «Mejor Libro del Año» por el Financial Times y The Economist, obtuvo los premios PEN Ackerley y South Bank Sky Arts y fue finalista del Costa Book Award, el Guardian First Book Award y el Samuel Johnson de no ficción. A los mandos de un microscopio ultrapotente y un catéter de alta precisión, el doctor Marsh se abre camino por los intersticios del cerebro. Con frecuencia, de su pericia y de su pulso dependen que un paciente recupere la visión o acabe en una silla de ruedas. Hay días en los que salva vidas, pero también hay jornadas nefastas en las que un pequeño error o una cadena de infortunios lo hacen sentirse el ser más desdichado sobre la faz de la Tierra. Mucho más cercano a una confesión personal que a una autobiografía complaciente con el autor, este libro —cuyo título se inspira en el juramento hipocrático— supone un auténtico alarde de valentía y de honestidad intelectual, un relato vibrante y luminoso que logra remover nuestros sentimientos más profundos y ensanchar nuestro umbral de sabiduría y compasión.

“Ante no hagas daño…”
Hipócrates de Cos

Un neurocirujano, como un directivo dirige en equipo de trabajo, unos en un quirófano y otros en una empresa. Hay muchas similitudes y podemos aprender mucho del trabajo de estos y como son capaces en momentos de máximo estrés, de conservar la calma, superar la adversidad y sacar-eliminar el problema que traía paciente-cliente.

No hacer daño es una de las consignas que tienen los médicos, que los directivos también deberíamos de tenerla presente en nuestras decisiones, por pequeñas-baladíes que puedan parecernos.

Nos pagan para tomar decisiones, hasta ahí estamos todos de acuerdo. Pero como las tomamos, como las vendemos al equipo, como las trasmitimos a los clientes… es ahí donde debemos de extremar las precauciones y hacerlo de manera empática, teniendo en cuenta a los receptores del mensaje, ¿cómo lo van a encajar?, ¿cómo lo van a asumir?, ¿cómo lo van a interiorizar?

“Un cirujano debe tener nervios de acero, el corazón de un león y las manos de una mujer.”

… Empezar puntual, con todo donde debe estar, los paños quirúrgicos colocados de la manera exacta y el instrumental pulcramente dispuesto, es un método fundamental para calmar el pánico escénico quirúrgico.

No me gusta nada hablar con los pacientes la mañana de la operación. Prefiero no acordarme de que son humanos y tienen miedo, y no quiero que puedan llegar a sospechar que yo también me siento intranquilo.

… a menudo llevamos a cabo la intervención porque resulta más fácil que ser honestos y significa que podemos ahorrarnos una conversación incomoda y dolorosa.

… estoy más dispuesto a aceptar que dejar morir a alguien puede ser una opción mejor que operarlo cuando solo hay una posibilidad muy pequeña de que esa persona pueda volver a valerse por sí misma.

La vida sin esperanza es tremendamente difícil, pero con cuanta facilidad consigue la esperanza, en definitiva, volvernos necios a todos.

Los cirujanos siempre deben decir la verdad, pero rara vez, o nunca, negarle toda esperanza al paciente.

… cuesta muchísimo decirle a tu paciente que no hay nada más que hacer, que no queda esperanza, que ha llegado la hora de enfrentarse a la muerte con dignidad…

… cada día tomo montañas de decisiones que, si resultan equivocadas, pueden tener consecuencias terribles. Mis pacientes necesitan desesperadamente creer en mí, y yo también necesito creer en mí mismo.

“… A menudo me veo obligado a hacer llorar a gente que se sienta frente a mí...”
Henry Marsh



“Para llegar al corazón, ¿Qué importa el camino?”
Henry Marsh

Recibid un cordial saludo
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