Mostrando entradas con la etiqueta prestamos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta prestamos. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de octubre de 2022

El banquero real: Bartolomé Spínola y Felipe IV

Estimad@s amig@s

Sinopsis

Un recorrido por la historia de Occidente a través de sus mitos más destacados.

De sangre noble, Bartolomé Spínola tuvo una larga y agitada vida. Su desembarco como hombre de negocios y posterior embajador de la República de Génova le abrió las puertas de la Corte en Madrid, lugar que ya no abandonaría hasta su muerte. Caballero de la Orden de Santiago y comendador de la Oliva, a los títulos y prebendas simbólicas sumó poder verdadero, primero de manera privada como prestamista de nobles y obispos y luego como factor general del rey Felipe IV.

La biografía de Álvarez Nogal, máximo experto en España de historia económica abre una vía nueva para conocer las crisis cíclicas del imperio español y la necesidad perenne de nuevos préstamos.

 

«Si tu negocio fracasa,

nadie recordara tu nombre.

Si tu negocio tiene éxito,

todos lo sabrán»[i]

 

Introducción

Cuando se observa el Museo del Prado el bullicio y, a la vez, la solemnidad representada por la rendición de Breda de Velázquez, es lógico preguntarse por las circunstancias que condujeron a aquel encuentro (…) el genio militar de Ambrosio Spínola hizo posible la victoria, pero ¿Cuánto costo aquella gesta de la que el rey tanto quería presumir? ¿Quién pagó a los soldados y a sus comandantes? ¿Cómo llegaron al campo de batalla, a más de mil seiscientos kilómetros de Madrid, el oro y la plata imprescindibles para lograr aquel triunfo? ¿Quién pagó a Velázquez la obra? (…)

 

(…) ¿Cómo funcionaba un banco en el Madrid de la primera mitad del siglo XVII? (…) a todos los banqueros, pero especialmente a los genoveses, dada su hegemonía e importancia, se les considera unos delincuentes, un grupo de ricos y arrogantes extranjeros que humillaban una y otra vez al rey de España y expoliaban las riquezas del reino a base de cobrar grandes intereses (…)

 

(…) la importancia de entender cuál era el negocio de los banqueros del rey, a que se dedicaban, cómo gestionaban sus empresas, cuáles eran sus estrategias, sus dificultades, sus logros, pero tambien sus riesgos y fracasos (…)

(…) los banqueros (…) hicieron alarde de su ambición y, en muchas ocasiones, tambien de su falta de escrúpulos, pero al mismo tiempo demostraron una extraordinaria inteligencia, audacia y capacidad de innovación (…)

 

Antes de trabajar para el rey, los banqueros debían demostrar su valía tratando como ahorradores, inversores, pequeños comerciantes, eclesiásticos e incluso ministros y oficiales reales (…)

 

(…) las dos partes en que está dividido el libro. La primera, de 1610 a 1626, estudia su etapa como banquero. Sus años de juventud, sus primeras decisiones, sus errores y su aprendizaje en un ambiente de gran incertidumbre. El destino no estaba escrito y sus metas eran ambiciosas. Esta etapa termino bruscamente en 1626, precisamente cuando mejor le iba. Cerró repentinamente su negocio y liquidó sus cuentas. La segunda parte del libro se centra en su actividad como factor[ii] general del rey entre 1627 y1644 . Después de diecisiete años de actividad privada, de haberse labrado un nombre e incluso de amasar una pequeña fortuna, decidió pasar al servicio del rey y cambiar su vida. Nunca dejo de ser un “hombre de negocios”[iii], pero desde entonces puso todas sus energías al servicio del rey a cambio de un salario (…) no era posible defender los intereses del rey y los suyos propios al mismo tiempo sin arriesgarse a terminar en la cárcel acusado de malversación.

 

«El dinero no tiene patria;

los financieros carecen de patriotismo y de decencia;

su único objetivo es ganar dinero»[iv]

 

Buen gobierno, credibilidad, ética, transparencia, cercanía, comunicación, dejarse ver (…) una de sus grandes aficiones: el teatro (…) las representaciones se habían convertido en algo más que un mero pasatiempo. En torno a ellas giraba gran parte de la vida política y representativa de la corte (…) —en la actualidad lo hemos sustituido por eventos, reuniones donde se potencia el networking, actuación diligente, lealtad para trabajar por un objetivo común que era dar servicio a la corona —hoy diríamos a los grupos de interés[v], ejemplaridad, liderazgo, gestión… ¿Qué diferencia a Bartolomé Spínola de la persona de vértice de una empresa actual?

 

Carlos Álvarez Nogal hace una descripción tan precisa del personaje y su contexto que es difícil no hacer comparaciones entre la gestión de la banca real del siglo XVII y lo que hoy en día es el gobierno de las compañías.

 

Defiendo la necesidad de buscar modelos de personas referentes, de las que poder aprender. Sin duda de la lectura de El banquero real extraeremos enseñanzas del modelo de gestión de Bartolomé Spínola.

« Las oportunidades pequeñas son el

principio de las grandes empresas »[vi]

 

(…) debían pedir permiso para abandonar la Corte, aunque fuese temporalmente, y no siempre le era concedido. Su crédito exigía estar disponible en todo momento y sus clientes, incluido el propio monarca, querían tener bien localizados a sus banqueros, verlos a diario si era posible y saber que su dinero e inversiones seguían a salvo.

 

(…) la ejemplaridad se convirtió en uno de los objetivos de la renovada monarquía, recuperándose una vieja orden de 1592, según la cual todos los miembros de los Consejos debían presentar una relación jurada de su hacienda antes de tomar posesión del cargo (…) evitar el enriquecimiento ilícito y las prácticas corruptas de quienes trabajaban en la administración real (…)

 

(…) los gestores daban el nombre a la compañía, porque en aquella época no había mejor carta de presentación, ni mejor marca, que el nombre de la persona que se haría cargo del negocio.

 

La responsabilidad de los gestores de una compañía de negocios era ilimitada. Todos los socios respondían con su patrimonio en el caso de producirse perdidas (…)

 

(…) sin un marco regulador adecuado, fue habitual que muchas compañías quebrasen cuando surgían rumores de insolvencia (…)

 

(…) lo difícil era conseguir crédito a un precio razonable, de forma regular y con la seguridad de que dispondría de él en diferentes ciudades y monedas. Acudir directamente al mercado implicaba para la Corona tener que negociar con muchos agentes a la vez y delegar la transferencia del dinero en sus oficiales reales (…) si se acudía al mercado, solo podía saber su coste al final del proceso, una vez realizados los pagos y las transferencias (…) la firma de un contrato con el banquero le permitía disponer de esa información por adelantado y planificar sus gastos (…)

 

(…) un comerciante podía llegar a escribir hasta veinte cartas diarias y, dada la necesidad de mantener una correspondencia fluida, el trabajo debía ser constante y sin interrupciones (…)

 

Dirigir una compañía financiera en el Madrid del siglo XVII exigía estar presente continuamente en la ciudad (…) todo desplazamiento era siempre un problema. Los correspondientes[vii] y clientes de los banqueros querían tenerlos siempre localizados. Verlos en persona, comprobar que gozaban de buena salud, que trabajaban y despachaban a diario, atentos a cualquier novedad (…)

La existencia de una estructura fuertemente centralizada, basada en la relación directa del gestor con sus empleados y clientes, explica por qué las empresas de los banqueros tuvieron tantos problemas a la hora de sobrevivir a sus dueños (…)

 

(…) no se trata únicamente de capital humano o de “saber hacer”[viii], sino también, y no menos importante, “saber con quién hacer”[ix] (…) Bartolomé recopilaba continuamente datos relacionados con sus negocios[x], pero también necesitaba saber quiénes eran realmente sus clientes, empleados y colaboradores, y cómo se comportaban.

 

La puesta en marcha de cualquier actividad mercantil o financiera en el Madrid de los Austria exigía inteligencia, experiencia en el mundo del dinero y un gran don de gentes (…)

(…) un hombre de negocios debía mostrarse especialmente escrupuloso a la hora de cumplir sus compromisos, tanto aquellos en los que plasmaba su firma como en los meramente verbales (…) debía verse reflejada su honestidad (…) poder labrarse un buen nombre, crear una marca, dejar huella (…)

 

(…) diversificar no era una estrategia más, sino la única forma de mantenerse a flote en un mar turbulento (…) entre las operaciones de un banquero del rey, encontramos también la exportación e importación de manufacturas, la especulación con materias primas, la concesión de préstamos, la aceptación de depósitos, el cambio de monedas, la administración patrimonial, la intermediación en el pago de impuestos, la inversión inmobiliaria (…)

 

(…) no bastaba con tener ministros de capa y espada o una legión de letrados poblando la Corte. Se necesitaban expertos que supieran sacar partido a los enormes ingresos con los que aún contaba la Corona.

 

(…) quería una gestión más eficaz del dinero y no dudó en incorporar métodos propios de la gestión mercantil privada, como la contabilidad por partida doble, renegando del opaco sistema de cargo y data (…)

 

Asignarle un salario al factor general era sencillo; lo difícil era encontrar con que pagarle (…)

 

Formar parte del gobierno de la monarquía, estar rodeado de personas tan ávidas de poder como de halagos ponía continuamente a prueba el temple de quienes ocupaban puestos de responsabilidad. La opinión ajena era siempre frágil, efímera, y en muchos casos, falsos (…) la reputación era como el cristal de una copa (…)  

La sociedad de la época se asentaba sobre la honra y la fama personal tanto como sobre la ofensa y la injusticia ajena. Gozar de prestigio exigía contar con aliados, pero cualquier apoyo tenia un precio (…)

 

(…) la rigidez del protocolo era esencial para preservar el buen gobierno y la convivencia política dentro de una Corte en la que confluían todo tipo de personas con egos enormes e intereses contrapuestos (…)

 

(…) “los millones” era el nombre que recibía uno de los ingresos más importantes de la monarquía en aquella época (…)[xi]

 

Cuando Felipe IV llegó al trono, en 1621, los intereses anuales de la deuda de la monarquía, acumulada después de varios reinados, consumían casi íntegramente todos sus ingresos ordinarios (…) deuda que la monarquía nunca había amortizado ni repudiado. La única opción que le quedaba a Felipe IV para afrontar sus gastos era recurrir a ingresos extraordinarios, aunque esto implicase enajenar su patrimonio.

(…) su abuelo y su propio padre se habían enfrentado a algo similar en el pasado, pero ellos habían tenido aún cierto margen de maniobra. Felipe II había logrado incrementar sus ingresos ordinarios triplicando el valor de las alcabalas[xii] y Felipe III había “crecido” los juros y acuñado grandes sumas de vellón (…)

 

«Los hombres poderosos

tienen manos que alcanzan lejos»[xiii]

 

Conclusiones

Desde joven siempre había aspirado a triunfar (…) su ambición le llevó a ser un empresario capaz de arriesgarlo todo en un momento dado, pero también un hábil político capaz de involucrarse en tareas de gobierno y tomar decisiones. Si en las finanzas se exigía que un banquero fuese perspicaz y supiese tratar con multitud de personas, esas mismas cualidades eran imprescindibles para sobrevivir en la Corte como ministro del rey.

 

(…) ¿Qué valor añadido tenía para el rey? (…) los servicios que ofreció (…) aporto sus conocimientos en el mundo del dinero y las finanzas (…) poner la experiencia que había acumulado tras años de exitosa actividad en el ámbito privado al servicio de la monarquía. Elaboró informes de todo tipo, propuso soluciones y resolvió los principales problemas que fueron surgiendo a diario, mostrando especialmente crítico con las decisiones adoptadas en política monetaria (…) nunca dejo de reclamar libertad a la hora de realizar transacciones (…)

(…) la segunda gran aportación (…) poner toda su organización empresarial de carácter privado al servicio del rey (…)

(…) su tercera gran aportación fue su propia reputación puesta al servicio de la monarquía (…) pedía prestado para el rey de España poniendo su nombre en la operación. Renunciaba a cualquier beneficio o comisión, pero respondía personalmente cuando llegaba el momento de devolver el dinero (…) solo la confirmación de que Bartolomé iba a encargarse de una factoría[xiv] era suficiente, para que ese año muchos se animaran a firmar asientos[xv], sabiendo que, si fallaba algún pago, allí estaría el genovés para suplir el agujero con los fondos de su factoría (…)

 

(…) no se trataba tanto de una cuestión de dinero como de contar con la persona adecuada, por su capacidad de gestión, sus conocimientos, su capacidad para obtener y gestionar información compleja y, sobre todo, por el prestigio del que gozaba en los mercados y entre sus colegas. El éxito (…) no residió en el diseño del puesto, sino en el empeño que puso este genovés por cumplir con su deber, aun a costa de arriesgar tantas veces su patrimonio (…)

 

«El dinero sin medida

forma los nervios de la guerra»[xvi]

 

El banquero real

Bartolomé Spínola y Felipe IV

Carlos Alvarez Nogal

Turner


Link de interés

El quehacer del director: Reflexiones sobre la dirección estratégica de organizaciones

Decisión y acción Recuperando la sensatez: Drucker, Valls y Buffet

Lo que importa: Lecciones para la búsqueda de la excelencia

Los señores de las finanzas: Los cuatro hombres que arruinaron el mundo

 

«Dejadme emitir y controlar el dinero de una nación

 y no me importara quien dicte las leyes»[xvii]

 

ABRAZOTES


[ii] Factor: Agente comercial. Normalmente tenia plenos poderes para tomar decisiones en la gestión de un negocio, encargado por uno o varios socios capitalistas que no querían o podían involucrarse en su gestión diaria.

[iii]Hombre de negocios”, esas tres palabras reconocían la capacidad de una persona para conceder crédito, aceptar depósitos, realizar transferencias, y cambiar monedas (…) era una forma de llamar a los grandes banqueros (…)

[iv] Napoleón Bonaparte

[v] Stackeholders

[vi] Demóstenes

[vii] Correspondientes: Dicho de un miembro de una corporación: No numerario, que por lo general reside fuera de la sede de esta y colabora con ella por correspondencia, con deberes y derechos variables según los reglamentos de cada corporación

[viii] Know how

[ix] Know who

[x] Situación de la oferta y la demanda, precios mercados…

[xi] Millones: contribución en dinero del Reino reunido en Cortes al rey. Se concedían por una serie de años, que podían renovarse. Tambien se le llamaba “servicio”. Para la población se trataba de un impuesto que se recaudaba gravando los productos de alimentación de mayor consumo: carne, vino, vinagre, aceite y jabón. Su recaudación se llevaba a cabo por medio de sisas y la gestionaban las ciudades de Castilla.

Sisas: Era la forma de cobrar millones. Aunque había diversos métodos para reunir la suma establecida, era frecuente que el vendedor redujese un porcentaje de la cantidad de un bien adquirido por el comprador, sin modificar el precio.

[xii] Alcabala: Impuesto que grababa un 10% todas las transacciones en la época. Era una especie de IVA de aquella época. Sin embargo, aunque en teoría era un impuesto indirecto, en muchos lugares se había convertido en una contribución directa.

[xii] William Shakespeare

[xiv] Factoría: Contrato para prestar dinero al rey a corto plazo. Era similar al asiento, pero con costes variables en función de la situación del mercado en cada momento. La corona asumía íntegramente los gastos de la provisión del dinero.

[xv] Asiento: Es el termino habitual para hablar de un contrato porque en él se asentaban o establecían una serie de condiciones entre las dos partes. Para los banqueros este término significaba también una forma de prestar dinero a corto plazo, con todos los gastos, beneficios y condiciones cerrados desde el momento de la firma.

[xvi] Cicerón

[xvii] Mayer Amschel Rothschild

jueves, 23 de mayo de 2019

Private Equity; Introducción a la financiación privada de las empresas (capital riesgo, capital expansión, LBO y turnaround)


Estimad@s amig@s

Sinopsis
Todo lo que necesita saber sobre la financiación privada de las empresas
Ante la restricción del crédito bancario a raíz de la crisis, el sector del private equity, la financiación privada de las empresas, se ha disparado en Europa, Latinoamérica, Estados Unidos y países emergentes. Este libro pone de relieve los factores necesarios para el surgimiento de un sector de capital privado viable, su desarrollo y también los factores geográficos específicos. Ofrece una perspectiva amplia y objetiva de dos profesionales que han trabajado en todos los niveles del sector, como la selección y gestión de empresas de la cartera, el fundraising, la gestión de fondos y la negociación con inversores institucionales.
Combinando el rigor con un enfoque sintético y práctico, los autores van más allá de los discursos prefijados por los lobbies del sector, los profesionales o los medios académicos desconectados de la realidad práctica. Desde una perspectiva equilibrada de los desafíos actuales del private equity, el libro también trata cuestiones como la valoración de las empresas privadas (incluso sin ingresos), los métodos y las auditorías utilizados para adquirir este tipo de empresas, las due diligences y las negociaciones.

«La duración ideal de títulos es siempre»
Warren Buffet

Maneras de financiar una empresa, de hacer liquida la participación total o parcial de un socio que quiere dejar la compañía, hay muchas es cierto, pero realmente ¿cuántas conocemos? No tantas.

Para mí hasta hace poco, conseguir liquidez a través del mercado secundario era un campo inexplorado o por que no decirlo, partes del private equity me eran totalmente desconocidas.

Los consultores tenemos el deber [si queremos aportar valor real al cliente] de estar continuamente reciclándonos, actualizando conocimientos; hoy es finanzas, mañana será marketing, y pasado… no perdamos nunca la sed de aprender, explorar, innovar…

«Cuantos más éxitos hay,
más errores hay»

(…) un gestor de private equity tiene que centrarse en la creación de valor y desarrollar una habilidad concreta que se aplique a cierto tipo de innovación (…)

(…) los fondos de private equity normalmente se crean por diez años, y tienen que invertir y desinvertir dentro de este periodo de tiempo (…)

(…) la rentabilidad de un fondo se evalúa normalmente bajo dos criterios: (1) el múltiplo de la inversión [valor total/inversión, o total value to paid-in, TVPI] y especialmente el múltiplo realizado de la inversión [calculado sobre el paid-in distribuido, o DPI]; y (2) la tasa interna de rentabilidad [TIR] (…)

(…) dar prioridad a la TIR anima a los exits rápidos, incluso a expensas de una mejor rentabilidad de la inversión (…)

(…) los inversores tienen que gestionar sus inversiones con tanta incertidumbre que los datos por sí mismos están sujetos a interpretación.

(…) el private equity tal vez sea el único instrumento financiero capaz de seguir a una empresa en cada etapa de su existencia (…)

«Cuando no hay ingresos,
 no hay métodos científicos,
 y ahí es donde empieza la valoración a ojo»
Paul Kedrosky

El gobierno corporativo y los incentivos a los directivos son las mayores palancas para la creación de valor (…)

(…) no todas las empresas pueden ser target de los fondos de LBO, ya que necesitan cash flow estables y recurrentes (…)

«Es importante
no ser importante»
George Marshall


Link de interés
«El Venture capital sigue a la innovación,
no la crea»

Recibid un cordial saludo

jueves, 19 de octubre de 2017

¿Emprendes o inviertes? Cómo vender sueños y cómo comprarlos

Estimad@s amig@s

Sinopsis
¿Emprendes o inviertes? Esa es la cuestión.
Empezar como emprendedor o inversor no es algo evidente. El mundo de las startups tiene sus particularidades y, para entrar con paso firme, es necesario empezar con la guía de un experto.

Christian Fernández es uno de los inversores pioneros en este campo. Se ha entrevistado con cientos de emprendedores y ha analizado otros tantos planes de negocios. Conoce perfectamente las ilusiones, puntos débiles y fortalezas de estos valientes. Asimismo, ha coincidido con un buen número de inversoresbusiness angels y de fondos de capital riesgo—, por lo que sabe con qué retos se enfrentan los noveles, y en qué van a invertir los más experimentados.
Tanto si eres emprendedor como inversor, debes saber que las tasas de fracaso de las startups son altas. Christian te prepara para que llegues a Ítaca y consigas la mayor recompensa que hayas soñado.

«Nada tarda más en llegar que lo que nunca empieza»
Alain Joule

Prólogo
(…) la inversión de VC no ha parado de crecer en los últimos años a nivel mundial principalmente por tres razones 1 las barreras para lanzar y desarrollar empresas innovadoras son cada vez menores; 2 dichas empresas necesitan capital para desarrollarse, y una vez agotada la capacidad de los inversores iniciales (familiares, amigos y business angels) la única alternativa externa que les  queda es el VC; y 3 las alternativas de desinversión para el VC son cada vez más obvias, ya que las grandes empresas tecnológicas tienden cada vez más a innovar mediante adquisición de empresas tecnológicas más pequeñas, frente a la tradicional I+D interna.

España además goza de ventajas añadidas: 1 disponibilidad de talento técnico y científico con hambre de gol y costes inferiores a los países del entorno; 2 disponibilidad de financiación pública, tanto para los fondos como para las compañías en las que invierten, y 3 coste y calidad de vida que atrae a muchos emprendedores internacionales.

(…) todavía estamos muy lejos de los países de nuestro entorno (Reino Unido, Alemania o Francia), por no hablar de los que juegan en la champions league como son Israel o Estados Unidos. Vamos por el buen camino, pero hay muchas cosas que mejorar hasta que consigamos que lanzar, financiar y desarrollar empresas innovadoras en España sea tan sencillo y habitual o más que en esos países, y que a los emprendedores de éxito se les considere héroes (…)

«El final despues de años de sufrimiento y trabajo duro puede ser una victoria o un fracaso (…)»

Introducción
(…) creo que el capital mínimo para este tipo de sociedades debería estar sobre los 20 millones de euros, porque con un capital bajo es muy difícil compensar los costes de gestión, las pérdidas en las inversiones fallidas y no permite seguir apostando a fondo en las buenas inversiones que necesitan más rondas y más capital.

(…) inversiones en fases muy iniciales requieren de larguísimos periodos de maduración hasta tener algo «vendible» (…)

(…) ventas se realizan por cantidades importantes. Era lo que estaba esperando el mercado, conseguir desinversiones importantes que validaran el modelo y que hicieran ricos a muchos emprendedores e inversores. Ese flujo de dinero retroalimenta el sistema. Se empiezan a ver emprendedores en serie, que con el dinero obtenido por la venta de su empresa crean otras nuevas o bien fundan fondos de inversión.

(…) es importante analizar los objetivos personales de cada uno de los actores y cómo deberían coincidir y alinearse ante la posible venta de la empresa, las nuevas rondas de financiación o un cierre del negocio.

(…) conduciré al lector a través del proceso de creación de una startup: la idea inicial, la financiación, la puesta en marcha, la llegada al mercado, quiénes intervienen en todo este largo, difícil y apasionante camino y cómo podemos optimizar tiempo y dinero (…)

(…) la tasa de fracasos es enorme, también es verdad que los éxitos existen y están a la vuelta de la esquina.

«Mucha gente cree que lo opuesto al éxito es el fracaso.
Lo opuesto al éxito es el aprendizaje»
Guy Kawasaki

Uno de los muchos puntos en los que coincido con Christian Fernández, es en la necesidad de que los propios emprendedores aporten dinero en las rondas iniciales para dar credibilidad y confianza al resto de inversores. Evolucionar del modelo de las tres Fs (Friends, Family, Foolsa uno donde demos  entrada a una cuatro F que seria la aportación en capital de los Fundadores (Founders). 

Otro punto de convergencia es la necesidad de preparar una red line (dinero necesario para cerrar) si las cosas van mal. Tuvimos un caso de una startup que deicidio cerrar y les llamo mucho la atención cuando les planteamos la dotación económica necesaria para liquidar la actividad.

La búsqueda de financiación, el encaje entre el equipo emprendedor y los inversores, la importancia del pacto de socios, la importancia de actuar de manera honesta buscando los puntos que nos unen más que los que nos separan, todos buscamos el éxito.

Vender sueños es una ardua tarea, necesita de un buen producto, un gran equipo emprendedor, capacidad de sacrificio, generosidad. Comprar sueños necesita de cabeza fría, conocer el sector-negocio donde actúa la startup, caja para poder escalar en las siguientes rondas de inversión, contactos, visión de negocio, sangre fría, capacidad de negociación…

«El éxito es la capacidad de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo»
Sir Winston Churchill

(…) a veces las exigencias del emprendedor pueden acabar con un buen proyecto, la flexibilidad en la negociación es muy importante.

Tipos de emprendedores:

1. Los que quieren que les pagues sus hobbies
2. Los inventores
3. Los científicos
4. Los emprendedores del Next Big Thing
5. Los emprendedores prepotentes
6. Los emprendedores que solo quieren tener un sueldo
7. Los emprendedores mediáticos
8. El emprendedor «incalificable»
9. El emprendedor Gollum

Una idea por sí sola no tiene ningún valor o tiene un valor muy pequeño. Lo realmente importante es la ejecución, la puesta en marcha de la idea y lograr que se materialice, que tenga clientes que compren, que crezca y que madure (…)

La idea debería cumplir varios requisitos: simplicidad, concreción, credibilidad (…)

«Dadme generales con suerte»
Napoleón

Las nueve reglas de oro para business angels serían:

1. Invierte en aquello que conoces
2. Las personas preferimos equivocarnos juntas que acertar solas.
3. Invierte el ahorro que no necesites
4. Diversifica tus inversiones
5. Invierte en proyectos escalables
6. Invierte en buenos equipos
7. Invierte como si fueras a comprar todo el negocio
8. Sé paciente
9. Siempre existe el factor suerte

«Trata bien a los frikis porque algún día trabajaras para ellos»
Bill Gates

El pacto de socios regulara los siguientes temas:

a.   Clausulas sobre el gobierno de la sociedad
b.   Procedimiento para regular la entrada de nuevos socios
c.   Procedimiento para regular la salida de socios
d.   Dedicación, exclusividad y no competencia de los emprendedores
e.   Representación y garantías

«Esto no es el final,
ni tan siquiera es el principio del final.
Es más bien el final del principio»
Winston Churchill

(…) la montaña rusa que representa una startups: las dificultades de encontrar financiación inicial, el lanzamiento y el éxito de los productos y facturación, el colapso debido a factores externos (…)

Los factores de éxito han sido y serán siempre la capacidad del equipo directivo, la fe, la insaciable voluntad de victoria y un trabajo enorme (…)

(…) debemos estar preparados emocionalmente para cerrar empresas. Una de las peores cosas que podemos hacer es seguir «añadiendo dinero bueno a dinero malo».

(…) ir haciendo pequeñas rondas entre inversores pequeños hace que al final todo se quede pequeño, no crezca y muera.

(…) hay que medir la caja necesaria para atravesar el maravilloso proceso de presentación/ seducción, negociación, due diligence, contratos, crisis final y cierre de la operación.

«Solo un necio tiende a confundir valor con precio »
Antonio Machado

(…) un exceso de dinero produce un efecto halo muy perjudicial, se gasta más de lo necesario, se sobredimensionan las plantillas y las oficinas, y cuando quieres rectificar el coste es muy elevado.

(…) internacionalizar una startups es caro y complejo, y no necesariamente los modelos que funcionan aquí se pueden replicar de la misma forma a todo el mundo.

«No inviertas en ninguna empresa que no puedas llegar en autobús»



Link de interés

«Si no sabemos a dónde vamos nunca encontraremos el camino»
Lewis Carroll

Recibid un cordial saludo