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viernes, 12 de abril de 2024

La segunda carrera: Todo lo que un directivo debe hacer tras finalizar su etapa ejecutiva

Estimad@s amig@s

Sinopsis

Guía para planificar el día después y disfrutar de una fructífera prolongación de la vida profesional. Consejero, senior advisor, business angel y otras posibilidades muy satisfactorias para aportar valor, sabiduría, prestigio y experiencia.

La vida ejecutiva es finita, por lo que algún día terminará. Es justo en ese momento cuando el directivo se enfrenta a la disyuntiva de «no hacer nada» o seguir con «algún tipo de actividad profesional». En ese momento, podrá aproximarse al mercado de la «segunda carrera» donde encontrará figuras como la de ser consejero, interim manager, miembro de un consejo asesor, senior manager de un fondo o convertirse en docente, entre otras.

En este innovador libro, el autor nos ofrece una guía completa para planificar y disfrutar de una prolongación fructífera de nuestra vida profesional en la que descubrirá la forma de aportar valor, sabiduría, prestigio y experiencia en esta nueva fase de tu trayectoria.

Con un enfoque dinámico y cercano, nos ofrece una brújula inspiradora que señala el abanico de oportunidades en el emprendimiento, la consultoría, la educación o la filantropía. Para ello, nos guía desde el «día de después» analizando las características, ventajas e inconvenientes de cada una de las opciones, así como las actividades más adecuadas en cada caso y en función de las características personales.

Con talento y experiencia acumulada en el mundo empresarial, Alfonso Jiménez nos guía con precisión y cercanía, convirtiendo cada página en una fuente de motivación y descubrimiento. Prepárate para una travesía transformadora donde el pasado es solo el prólogo y cada día es una oportunidad para reinventarse. ¡Bienvenidos a un viaje hacia nuevas y emocionantes oportunidades!

 

«Todos somos trocitos de lo vivido»[i]

 

Prólogo[ii]

El gran reto para el directivo es cómo seguir haciéndolo cuando llega el final de su etapa activa (…) la carrera de un directivo suele estar definida por años de dedicación, liderazgo y toma de decisiones ¿Qué sucede cuando llega el momento de despedirse de la cúspide ejecutiva? (…)

(…) en el ámbito directivo, la experiencia acumulada durante décadas se revela como un activo incalculable, capaz de transformarse en una fuente inagotable de aprendizaje y mentoría. La riqueza de conocimientos y habilidades adquiridos a lo largo de una carrera exitosa no se desvanece de la noche a la mañana. El tiempo, ese maestro implacable, deja tras de sí una estela de experiencias que se convierten en la esencia misma de la sabiduría (…) la experiencia acumulada brinda a los directivos una perspectiva única, permitiéndoles anticipar las consecuencias de sus decisiones y proporcionar un marco reflexivo para las generaciones venideras (…)

(…) en la actualidad, se habla mucho de propósito y demasiado poco de legado (…) en un mundo cada vez más interconectado, la diversidad de pensamiento resulta de la colaboración intergeneracional se convierte en un factor clave para la competitividad.

(…) emprendimiento, consultoría, educación o la filantropía (…) cualquier directivo encontrará la faceta en la que su personalidad mejor pueda encajar en esa segunda etapa de vida profesional, una etapa que puede estar repleta de descubrimientos y contribuciones significativas.

 

«La trama nunca termina,

solo se reinventa…»[iii]

 

Alfonso Jiménez nos propone en La segunda carrera profesional reflexionar, trabajar una hoja de ruta a corto ―medio plazo ¿Qué hacemos si la compañía para la que trabajamos mañana pone encima de la mesa un plan de prejubilaciones?  

 

A mí no me va a pasar, soy imprescindible en la compañía, ¿estás seguro? Abdicar el día después no debería ser una opción que se nos pase por la cabeza. Debemos dedicar tiempo a planificar, diagnosticar, ir diseñando escenarios, hacernos preguntas:

Ø  ¿A qué me quiero dedicar una vez finalizada mi etapa ejecutiva?

Ø  ¿Encajan mis conocimientos en las necesidades que tienen los emprendedores?

    o   ¿Puedo ser un mentor que capture valor para los mentees?

Ø  ¿Encaja en tus planes ser senior advisor de compañía?

    o   ¿Qué les puedes aportar?

Ø  Has dejado de ser un ejecutivo pero tienes un gran expertis en un campo concreto (pongamos por caso sostenibilidad) ¿te planteas dar el paso a formar parte como consultor?


Podríamos pasar horas formulando hipótesis, lo importante es empezar a planificar ―sin prisa, pero sin pausa―, debemos ir trabajando los cambios que se avecinan, las nuevas necesidades que tendremos, cómo las cubriremos y sobre todo dar respuesta al dónde podemos ser más útiles con nuestra agenda, conocimientos, habilidades, competencias…

 

«Todo directivo por mucho éxito o poder que tenga,

 algún día dejará de serlo…»[iv]

 

¿Qué es eso de la segunda carrera del directivo?

La carrera profesional es un proceso evolutivo que tiene sus etapas. Primero hay una etapa en la que un joven se forma para desempeñar un trabajo que aporta valor a través de una actividad en el mercado. La primera etapa profesional es de “formación”. En dicha etapa, que dura muchos años, su labor consiste en adquirir conocimientos genéricos algunos, especializados otros.

A esa etapa le sigue (…) los primeros pasos de acceso al mercado laboral, “los primeros empleos” (…)

(…) una siguiente etapa de “desarrollo” en la que el profesional adquiere nuevos conocimientos, pero también diversas “experiencias” (…)

En función de la capacidad de desarrollo, algunos profesionales podrán pasar a la siguiente etapa, por la que un profesional se convierte en un directivo (…) en esta etapa tendrán que trabajar duro, ser un ejemplo como persona y profesional, colaborar o establecer la estrategia, tener capacidad de implantación, pero, sobre todo, tendrá que dedicar gran parte de su agenda a la gestión de las personas y los equipos. Y tendrá que seguir creciendo en la estructura directiva de su empresa o de otras (…)

(…) todo directivo tiene que saber que, por mucho éxito o poder que tenga, algún día dejará de serlo, bien por razones personales o, más frecuentemente, porque alguien considerará que otro profesional lo puede hacer mejor.

 

Y en ese momento inicia un proceso, más o menos largo, de adaptarse a la nueva situación. La de ser un profesional que ha sido directivo, pero que ya no lo es.

 

El primer paso de esa segunda carrera debe ser hacer un autodiagnóstico riguroso del valor que puede aportar como profesional con base en cuatro elementos; los conocimientos, las experiencias, la marca personal y las relaciones, además de un análisis patrimonial (…)

 

Un alto ejecutivo en su segunda carrera tiene activos muy interesantes que puede aportar para un órgano de gobierno cuyas principales responsabilidades son la definición de la estrategia, la supervisión del negocio y aprobación de las cuentas, la identificación del los riesgoso la definición del la cultura y la política de sostenibilidad de la sociedad, ya que puede poner a disposición de dicho órgano los conocimientos y experiencias que ha acumulado durante años en su primera carrera. Adicionalmente, también pone al servicio (…) su reputación personal y su agenda de contactos.

(…) no todos los ejecutivos pueden ser buenos consejeros, ya que al tratarse de una función distinta requiere competencias también propias (…)

 

(…) formación en gobierno corporativo (…) tiene que formarse como profesional de Consejos y no presuponer que como directivo ya se sabe de buen gobierno (…)

 

(…) no existen tantas oportunidades para formar parte de Consejos de Administración. Hay mucha más oferta de profesionales que demanda (…)

(…) si bien el ser consejero es posiblemente la opción de “segunda carrera” más natural para un directivo, hay que ser conscientes de que el mercado es estrecho y los riesgos que se asumen son elevados (…)

 

Cuando un directivo (…) se plantea diversas alternativas de aportación de valor a un proyecto empresarial, una de las más interesantes es la de formar parte de un consejo asesor.

 

Es importante formalizar el marco de la colaboración con los profesionales, antes de iniciar su participación en el consejo asesor, y definir temas como: la política de no competencia, la no existencia de conflicto de interés, la confidencialidad, el modelo retributivo o la política de comunicación.

No todos los consejos asesores son iguales (…)

Ø  Consultivo

Ø  Técnico

Ø  Reputacional

Ø  Facilitador

 

(…) hay tipos de empresas para las que resultan especialmente útiles:

Ø  Startup

Ø  Empresas familiares

Ø  Empresas internacionales que aterrizan en un mercado

Ø  Grandes empresas

 

Un senior advisor es un profesional, normalmente en su segunda carrera, que posee conocimientos, experiencias, marca personal o contactos y relaciones de valor, que quiere seguir activo y, por tanto, ofrece sus activos al servicio de otros proyectos (…) a tiempo parcial y sin exclusividad (…)

 

El senior advisor puede tener también ciertas similitudes con el rol del consultor (…) el senior advisor trabaja solo, sin equipo (…) habitualmente no genera documentación detallada sobre los tema, sus ideas son más orales o con documentos, informes o presentaciones generales (…) es una figura que está a caballo entre la de un consejero asesor y la de un consultor, aunque tiene características propias que lo hacen diferente.

 

Entre las alternativas (…) es muy interesante siempre que se encuentre en condiciones de aportar valor en la cadena de operaciones de los fondos, desde la facilidad para identificar operaciones hasta participar en el proceso de due diligence, valoración, negociación e incluso en el proceso de supervisión de la propia operación.

 

Es complicado reclutar a un buen directivo que está en carrera para hacer un proyecto sin tener claro el siguiente paso y por ello nació la formula del interim manager.

 

(…) ser interim manager es una opción muy razonable para ser considerada (…) aunque el profesional deberá asumir el riesgo de los periodos de inactividad en los que además no es aconsejable asumir otras responsabilidades que posiblemente serian incompatibles con su nuevo contrato (…)

 

Cuando llega el día D y el profesional que ha ejercido la función directiva durante años se despide de ella, tiene diversas alternativas que tendrá que valorar en función de tres variables: el riesgo que quiere asumir, la dedicación que quiere tener a la actividad profesional en el nuevo periodo y su situación financiera, tanto en términos patrimoniales como de necesidades de renta para dicha etapa.

 

Una de las claves del modelo es establecer el nivel de inversión, pero también el nivel de dedicación. Puede llegar a ser tan envolvente y motivador que el profesional que el profesional que ha elegido está vía se vuelque en ella y viva los proyectos como si fuera el emprendedor (…) deberá entender que el protagonismo no deberá ser suyo, el business angels está para ayudar financieramente, y para ayudar con sus activos, pero no es su proyecto (…)

 

El emprendimiento “senior” es una opción que implica riesgo, una muy alta dedicación, cierta inversión y el retorno económico dependerá del resultado del proyecto emprendido.

 

Sería deseable que hubiera más directivos que tomaran este camino al finalizar su carrera ejecutiva por cuenta ajena, lo cual generaría más riqueza (…) es una opción de riesgo (…) unas competencias de emprendimiento que no todo directivo posee. La oportunidad está ahí y un pequeño porcentaje de los directivos hacen este transito (…)

 

Dos activos muy valiosos que posee el directivo cuando finaliza su función ejecutiva (…) son los conocimientos y las experiencias que ha ido adquiriendo durante toda su vida profesional.

 

El docente tiene diversas denominaciones, dependiendo del contexto, profesor, maestro, formador, instructor, pero todas ellas hacen referencia al hecho de enseñar, es decir, a facilitar el aprendizaje de conocimientos y experiencias a otros.  

 

Uno de los beneficios que el directivo obtiene en estas posiciones, tanto en fundaciones como en asociaciones, es que son espacios de relación profesional y personal a través de múltiples canales (grupos de trabajo, comisiones, seminarios, etc.), lo que le proporcionará el enriquecimiento de su red de contactos y que, en muchas ocasiones, serán de gran calidad.

 

La marca personal del directivo es la que posee en el momento de finalización de su carrera ejecutiva. Esa es su marca y tendrá que hacer un gran esfuerzo para mantenerla en el futuro (…) el directivo que quiera emprender una actividad de conferenciante en su segunda carrera tendrá que hacer un gran esfuerzo de gestión de su marca personal.

 

(…) en el porfolio de actividades de segunda carrera podemos incorporar actividades no lucrativas, lo importante es:

Ø  Tener un propósito que nos anime a levantarnos cada dia con ilusión.

Ø  Hacer actividades preferentemente sociales y que permitan establecer relaciones, evitando al máximo la soledad.

Ø  Aprender cosas nuevas.

Ø  Disfrutar con lo que se hace.

Ø  Ejecutar el cuerpo y el cerebro.

Ø  Y si además podemos ayudar a los demás con aquello que hacemos, mucho mejor.

 

«Quien tiene algo por qué vivir,

es capaz de soportar cualquier cómo»[v]

 

Epilogo[vi]

El autor nos guía a través de las diferentes facetas de esta etapa de reinvención, explorando la posibilidad de convertirse en miembro de un consejo asesor, profundizando en los roles del Senior Advisor y de Interim Manager en el mundo empresarial actual, y examinando de cerca el emprendimiento senior y las actividades académicas como alternativas valiosas en esta nueva fase profesional.

Nos sumerge, también, en el mundo de las asociaciones y fundaciones destacando el potencial de contribución y crecimiento personal que estas organizaciones ofrecen a los ejecutivos (…) la figura del gurú, del influencer, emerge como una oportunidad para compartir conocimientos y experiencias de manera significativa y enriquecedora.

 

Que este libro sea el comienzo de un viaje transformador hacia una segunda carrera llena de significado, logros y realización (…)

 

«Doble victoria tiene aquel quien se conquista

 a sí mismo»[vii]

 

La segunda carrera

Todo lo que un directivo debe hacer tras finalizar su etapa ejecutiva

Alfonso Jiménez

Almuzara

 

Link de interés

Reinventarse: tu segunda oportunidad

El arte de liderar: La dirección de empresas a través de quince conversaciones con líderes inspiradores

Silver Surfer: El futuro laboral es para los mayores de 40

Jubilado ¿Y ahora qué? Emprender en la jubilación

 

«Quien vive sin disciplina

muere sin honor»[viii]

 

ABRAZOTES


[ii] Ídem

[iii] Ídem

[v] Nietzsche

[vii] Jyrus

[viii] Proverbio islandés 

lunes, 18 de septiembre de 2023

Presidente ejecutivo y gobierno corporativo de sociedades cotizadas en España

Estimad@s amig@s

Sinopsis

En el presente trabajo se aborda un análisis de una de las figuras más cuestionadas en los últimos tiempos desde la perspectiva del Buen Gobierno Corporativo de las sociedades cotizadas: el Presidente ejecutivo[i] o Presidente-Consejero delegado de la compañía, todo ello al hilo de la oportunidad que brinda tanto el Libro Verde de la UE en materia de Gobierno Corporativo de abril de 2011, como las respuestas presentadas por los distintos operadores jurídicos a las consultas planteadas en dicho documento, así como el más reciente plan de acción de la UE en materia de Derecho de sociedades y Gobierno Corporativo de diciembre de 2012.

El Presidente ejecutivo, figura con gran predicamento y raigambre en la tradición de nuestras sociedades cotizadas, requiere, a nuestro parecer, un análisis detenido y sosegado alejado de planteamientos apriorísticos y preconcebidos, que conduzca a su adecuada ponderación, de modo que sea una alternativa de organización por la que las sociedades cotizadas puedan optar en atención a las concretas circunstancias de la compañía, exigiéndose como contrapartida una mejora en la calidad de las explicaciones recogidas en el informe de Gobierno Corporativo que habrían de contener los motivos y las razones que han conducido a la elección de dicha figura.

 

«La sala del consejo ha de ser un lugar

 donde todas las voces son escuchadas.

Nuestras reuniones son muy abiertas.

 Los consejeros pueden interaccionar con cualquiera,

 en cualquier momento»[ii]

 

Prólogo[iii]

Es conocido que la tradición empresarial española ha fomentado la concentración en una misma persona de los cargos de Presidente del Consejo de Administración y de Consejero Delegado. Los partidarios que tengan continuidad esa solución invocan la tradición, sin más, ignorando que, precisamente, muchos de los principios que impulsan el gobierno corporativo persiguen justamente modificar tradiciones que se consideran incompatibles con el modelo de mejor gobierno de una sociedad cotizada (…) esa “tradición” se contraponen muy abundantes y cualificadas recomendaciones a favor de la separación de ambos cargos (…)

 

(…) la concentración de poder que cabe atribuir a un Consejero ejecutivo no está reñida, como sugieren algunos, con la existencia de reglas legales y estatutarias que permiten atenuar los riesgos derivados de tal concentración (…)

(…) el acierto de la elección depende de la capacidad de explicarla adecuadamente. A las sociedades corresponde explicar su opción con respecto a la figura del Presidente dentro del modelo de gobierno (…)

 

«It is for the chairman to capture the corporate imagination

 which distinguishes the orchestra

 from a fortuitous collection of players»[iv]

 

Introducción[v]

(…) el rechazo de las corrientes más heterodoxas de dicho movimiento manifiestan a dicha figura reside en la concentración de poder en un miembro del órgano de administración de un sistema monista que, en principio, parecería contravenir los principios esenciales informadores de aquel movimiento, dado que se dificulta el adecuado control del poder ejecutivo y la gestión de la sociedad.

 

« Antes de introducir cambios,

hay que saber qué es lo que hay que mantener.

Los elementos estables son salvavidas organizativos »[vi]

 

Para introducir el libro que nos ocupa hoy voy a parafrasear a Sócrates, “No puedo enseñar nada a nadie. Sólo puedo hacerles pensar”. Pensemos pues sobre el gobierno de nuestra compañía:

 

¿Tenemos en nuestra empresa unificadas la figura del Presidente y Consejero delegado?

    ¿Es una debilidad concentrar todo el poder en una única persona?

o   ¿Por qué?

 

    ¿Qué cautelas se deberían de tomar para mitigar la concentración de poder?

    ¿Qué riesgos pueden derivar la concentración de poder?

o   ¿Podemos sufrir un déficit de liderazgo en la compañía?

 

    ¿Es una fortaleza?

o   ¿Por qué?

 

    ¿Es un ahorro de costes?

o   ¿Por qué?

 

¿Qué papel juega /puede jugar el Consejero Coordinador en la reducción de riesgos derivados de la acumulación de poder en una única persona?

    ¿Conocemos la figura del Lead o Senior Director?[vii]

 

¿Cuáles son las funciones del Presidente?

Las responsabilidades de la presidencia afectarán a:

    Liderazgo del Consejo.

    Dirección de las reuniones.

    Mentorización y apoyo al CEO.

    Información a los Consejeros.

    Evaluación del Consejo.

    Planificación de la sucesión.

    Comunicación con los principales accionistas.

 

¿Cuáles son las funciones del Consejero Delegado?

El CEO es la persona clave para liderar el comité de dirección y tiene una doble función:

    Coordinar; impulsar y evaluar a los directivos (hacia abajo).

    Informar y anticipar los datos relevantes al Consejo (hacia arriba).

(…) el CEO será el responsable de llevar a la práctica las decisiones del Consejo (…)

Entre las decisiones principales del CEO estarán:

    Crear un equipo directivo, organizar y dirigir su trabajo.

    Ser el nexo de comunicación entre el Consejo y el comité de dirección.

    Proponer al Consejo, para su debate, aquellas decisiones y políticas que sean vitales para el futuro de la empresa.

 

(…) el CEO no deberá ver al Consejo como un supervisor que restringe su capacidad de actuación, sino como una ayuda para desarrollar sus capacidades y poner a prueba sus ideas, proyectos y decisiones.[viii]

 

¿Qué le conviene más a mi empresa un Presidente ejecutivo o no ejecutivo?

    ¿Por qué?

 

¿Gato blanco o gato negro?

    ¿Es eso lo importante? Lo que nos debe de preocupar es tener un Consejo de Administracion compuesto por profesionales de gran valía, con un alto grado de compromiso[ix] y dedicación a tiempo completo.

Con unas buenas comisiones por ejemplo: Ejecutiva; de Auditoria; Nombramientos y retribuciones; ESG, etc.

Lideradas por un Presidente no ejecutivo que apoya al CEO pero dejando claro el dicho “nariz dentro, manos fuera”.

 

    Si tenemos un buen CEO que trabaja con diligencia, con un mandato claro, supervisado por el Consejo, y con un Presidente no ejecutivo con auctoritas y potestas[x], probablemente lo mejor para nuestra empresa sea la separación de los roles.

 

    ¿Tiene el presidente el respeto[xi] del Consejo y la alta dirección?

o   ¿Qué pasa si lo pierde? 


Para cerrar el libro que nos ocupa hoy voy a utilizar una frase conocida por todos de William Shakespeareser o no ser, he ahí la cuestión”, y os formulo otra pregunta “¿Ser Presidente o estar de Presidente?”, cuando me la planteo el profesor Josep Tàpies en una sesión titulada el papel del Presidente del Consejo, me vino a la memoria una frase que siempre nos ayuda a ser mas humildes “memento mori”, la podríamos traducir como recuerda que eres mortal.

No nos aferremos a los cargos, ser podríamos atribuirlo más a estaré aquí siempre ¡soy inmortal!, aunque no aporte valor a la compañía y por el contrario estar lo asocio más a estoy de paso, puedo ser sustituido cuando el accionista así lo crea conveniente, o cuando yo crea que debo de dar un paso al lado ya que no genero el valor que se espera de mí. 


«El buen consejo es aquel

que logra funcionar

 y constituirse como un

“círculo virtuoso de respeto,

confianza y sinceridad»[xii]

 

La figura del Presidente del Consejo de Administración con facultades ejecutivas tales como velar por el buen funcionamiento de los órganos de la sociedad, presidir la Comisión ejecutiva, participar directamente en la gestión de proyectos y operaciones según dispongan los estatutos sociales, el reglamento del Consejo, el de la Junta o los concretos acuerdos sociales que lo dispongan que coexiste con un Consejero delegado, es común en nuestra práctica societaria pero no en la de otros países de nuestro entorno jurídico, en la que no se produce una disociación de poderes ejecutivos o dualidad de primeros ejecutivos.

 

«Nemo solus,

 satis sapit»[xiii]

 

Presidente ejecutivo y gobierno corporativo de sociedades cotizadas en España

Luis Cazorla Gonzalez-Serrano

Thomson Reuters

 

Link de interés

• Código de Buen Gobierno de las sociedades cotizadas

Transformarse para perdurar : Consejos de Administración y gobierno de la empresa en épocas de cambios disruptivos

• Los Outsiders: Ocho CEOs inconformistas y sus métodos radicalmente racionales para tener éxito

• Génesis del Consejo

• El Consejo de Familia y su función de Gobierno en la Empresa Familiar

― EN-37 Venture Boards (I): Consejos de administración en empresas emergentes: papel y evolución

― EN-38 Venture Boards (II): Consejos de administración en empresas emergentes: implementación y funcionamiento

― EN-35 Lograr un puesto como consejero independiente (I): Autodiagnóstico personal y hoja de ruta

― EN-36 Lograr un puesto como consejero independiente (II): Análisis y due diligence previos

― ES-4 Consejero independiente en un consejo de administración - Suplemento: Recursos bibliográficos

 

«El Consejo es el lugar donde confluyen

 iniciativa empresarial, dinero y poder.

 En el que se produce la síntesis llamada rumbo»[xiv]

 

ABRAZOTES


[i] El termino Presidente ejecutivo de naturaleza amplia y de contornos jurídicos poco precisos, engloba una multitud de supuestos o tipos de Presidentes de Consejo de Administración que asumen algún tipo de función ejecutiva, siendo la más representativa la del Presidente y Consejero Delegado, pero no la única. Bajo dicho termino amplio quedan comprendidas todos aquellos supuestos de Presidentes de Consejos de Administración a cuyas facultades derivadas de tal condición incorporan otras de representación o ejecución titularidad de órgano de administración en su conjunto pero conferidas al Presidente en virtud de disposición estatutaria o delegación del Consejo (…)

[ii] Jeff Immelt

[iii] Juan Sánchez-Calero

[iv] “El presidente tiene que conseguir en su consejo la armonía creativa que distingue a una orquesta”, Ralph Vaughan Williams

[v] Luis Cazorla Gonzalez-Serrano

[vi] José María Navarro-Rubio

Josep Tápies

[vii] Figura de origen anglosajón y con gran predicamento en el Reino Unido, a la que sus sucesivos códigos de Buen Gobierno han hecho referencia expresa.

[viii] Pp., 67 Pensamiento sobre el gobierno de la empresa, David Moreno Utrilla, Miguel soto Araneta, Raúl Ibañez Trianteno, San Telmo Business School, 2019

[ix] Comprometidos con la mejora continua de la gobernanza

[x] No podemos liderar solo con auctoritas o potestas, las dos son necesarias, eso si cada una en su justa medida.

[xi] Diferencia entre persona y personalidad

-          Ser generador de confianza

[xii] Harvard Business Review

[xiii] “Nadie que esté solo sabe lo bastante”, Plauto

[xiv] Enrique Taracena