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lunes, 25 de octubre de 2021

Mayores dirigiendo bien: en forma más allá de los 80 años

Estimad@s amig@s

Sinopsis

Tras muchos años de experiencia a nivel internacional en el campo de la dirección de empresas, en Mayores dirigiendo bien el profesor Pedro Nueno profundiza en la última etapa empresarial de diversos directivos y cómo evoluciona a medida que aumenta la esperanza de vida en buenas condiciones físicas y mentales.

Este libro se centra en la gestión y el gobierno de la empresa de un sector de la población para el que todavía no existen reglas y criterios de aplicación claros y efectivos Analizando diversos aspectos de la vida de los directivos más allá de los ochenta años como la jubilación, las expectativas de los más altos directivos, las regulaciones, el mercado, la relación con los clientes y los proveedores la organización de la sucesión, entre muchos otros, en estas páginas el lector encontrará que cuando nuestras capacidades nos lo permiten no hay ningún impedimento para dirigir con éxito más allá de los ochenta.

 

«Un buen modelo de negocio

es global»

Pedro Nueno

 

Introducción

(…) hay empresas, sobre todo familiares, en las que el Consejo ha elaborado unas normas para sustituir la Presidente o al Consejero Delegado por razones de tiempo de permanencia en el puesto, edad o resultados (…) el nombramiento como Consejero será por cuatro años prorrogables otros cuatro para Consejeros que en el momento de la posible prórroga no hayan alcanzado los setenta años. La presidencia de la empresa no tendrá un plazo predeterminado, pero el presidente será sustituido a partir de los setenta años en el momento en que se disponga de una alternativa adecuada. El propio Consejo puede supervisar el cumplimiento de estas normas, aunque muchos Consejos pasan está responsabilidad a su subgrupo, la Comisión de Nombramientos y Retribuciones[i], integrada por algunos Consejeros con buen conocimiento de la empresa y eventualmente algún alto directivo.

 

 

 

«Nos gustaría que usted cogiera la jubilación anticipada, retrospectiva desde el día que comenzó a trabajar aquí»

 

En Mayores dirigiendo bien el profesor Nueno nos invita a reflexionar sobre dos temas que deben estar en la agenda de la alta dirección de la compañía.

 

El primero es, el buen gobierno. Los altos directivos y gobernantes siempre lo debemos tener presente, el hacer las cosas por el bien común teniendo siempre en la mente lo mejor para la compañía y sus stackeholders.

 

El segundo punto, es no jubilar —prescindir de las personas por la edad. No negaré la importancia de tener preparada la sustitución de las persona de vértice, pero cuando llegue el momento, no porque haya cumplido los 65 años. Cada vez más estamos viendo como los 65 son los nuevos 50. ¿Por qué prescindir de una persona que está en plenitud de facultades, presidiendo el Consejo de Administración de la compañía, planificando el largo plazo de la compañía, dando año tras año resultados positivos? ¿No sería más positivo dejarlo como Presidente pero ir seleccionando en la compañía o fuera de ésta perfiles con proyección para sustituirlo (cuando llegue la hora, insisto), que sean mentorizados por esta persona, le pueda transmitir conocimiento y sea su mentor?

 

La puerta debe estar abierta para aquellos profesionales que llegados a la edad de jubilación decidan tomar esa decisión, descansar, pasar a una segunda actividad, pero también debe estar la compañía preparada para aquellos que se quieran quedar.

 

Quedarse si, pero no a cualquier precio. Se debe someter como todos los Consejeros —altos directivos a una evaluación del desempeño y ser consciente que cuando este baje debería abandonar la compañía, incluso antes que esta le “obligase a hacerlo”, por responsabilidad debería ser el que diese el paso.

 

Hay debate, pero debemos abordarlo de manera constructiva, pensado siempre en la compañía, el largo plazo y sus stackeholders.

 

«No necesitamos reinventar la rueda,

solamente el informe de resultados»

 

(…) ¿Tiene sentido jubilarse con sesenta y cinco años y vivir en buen estado más de treinta y cinco años más? (…)

 

(…) ¿Qué puede ocurrir durante esos largos periodos de vida jubilados?, ¿Puede haber un periodo de larga inflación? (…)

 

(…) la experiencia de los altos directivos con más de ochenta años es extraordinaria, y en su carrera han vivido muchos cambios legales, fenómenos económicos y sociales, cambios de gobierno (…) sus aportaciones pueden ser muy valoradas (…) la experiencia de muchos de los directivos de cincuenta años o menos, aunque menos extensa, suele ser más internacional (…) tecnológica.

 

Algunas empresas familiares diversificadas tienen una buena organización para su gobierno. Puede haber un Consejo Familiar bajo el cual estén las varias empresas en distintos sectores en que con los años se ha invertido y, muchas veces, además, activos financieros que se han «guardado» a nivel familiar por si un día apareciese alguna nueva oportunidad que requiere una inversión, o por si hubiese un cambio económico que aconsejase apoyar financieramente a alguna de las empresas del «holding familiar» (…)

 

(…)  un conjunto de cambios, nuevas tecnologías, digitalización, internacionalización, fusiones y adquisiciones eleva la velocidad de las empresas. Quienes van con lentitud en estas cosas han de acabar vendiéndose o teniendo que cerrar si no llegan a tiempo a venderse, porque otras empresas pueden servir mejor a sus clientes y estos cambiaran de proveedor.

¿Pueden los directivos de más de ochenta años gestionar eso?

 

(…) los empresarios han de mantener relaciones sociales encontrándose en actos con otros empresarios, con políticos, expertos nacionales e internacionales (…)

 

(…) el networking bien hecho sirve para vender e incluso para iniciar el estudio de temas que pueden tener un interés importante para la empresa, y los Presidentes mayores de ochenta años lo saben y lo facilitan, evitando, eso sí, hacer cualquier declaración que pudiese hacerse pública.

 

En alguna empresa familiar puede ocurrir que, cuando un miembro de la familia, que es Presidente, alcanza la edad acordada para su sustitución, no haya nadie de la familia que pueda sustituirlo. En estos casos el Consejo deberá buscar una persona, en la empresa o fuera de ella, que cumpla con los conocimientos y requisitos necesarios para asumir la presidencia (…)

 

(…) es conveniente que esté claro que existe un proceso para sustituir al Presidente, aunque esto no vaya necesariamente ligado a la edad (…)

 

¿Piensan los mayores de ochenta años que están en el primer puesto de la empresa en cómo será su sucesión? La verdad es que sí (…)

 

(…) regulación en la que se establece que ha cierta edad el primer directivo ha de dejar su puesto. Es responsabilidad del Consejo que estas regulaciones se apliquen y, obviamente, su aplicación es esperada y no provoca ninguna crisis (…)

 

¿Qué pasará en los próximos años? Lo más probable es que haya un cambio social hacia la idea de atrasar la jubilación (…)

 

(…) queda mucha labor por hacer para que los empleados disfruten con su trabajo. Esto implica más formación y un mejor análisis de la organización del trabajo (…) escuchar e incluir recomendaciones acertadas que procedan de los trabajadores y sus mandos intermedios.

 

(…) veremos más directivos con más de ochenta años en el futuro (…) su preparación, su capacidad de estar al día, su relación con otros directivos, los buenos resultados conseguidos (…) busquemos la forma de organizar las cosas bien y valorar a los Presidentes más por la calidad de su gestión y menos por su edad.

 

(…) es conveniente incluir en el gobierno corporativo de las empresas algunas normas para la sustitución del Presidente, eso sí, con flexibilidad para que eso no deba ocurrir a una edad concreta.

 

«Un líder no es el que tiene el poder,

sino el que lo usa bien»

Nuria Chinchilla

 

Mayores dirigiendo bien

En forma más allá de los 80 años

Pedro Nueno

Plataforma

 

Link de interés

Dirigiendo con velocidad

Jubilado ¿Y ahora qué?; Emprender en la jubilación

Gracias, China

El Consejo 2020; El futuro de los consejos de administración

Cartas a un joven emprendedor

En busca de la mente

Trabajando el consejo de la empresa familiar

El Consejo de Familia y su función de Gobierno en la Empresa Familiar

La revolución de las canas

No puedes despedirme, soy tu padre

 

«Yo era un periodista de investigación

hasta que me investigaron a mí»

 

Recibid un cordial saludo


[i] La mencionada comisión también la podemos encontrar renombrada como Comisión de Nombramientos, Retribuciones y Buen Gobierno.

Comisión de Nombramientos, Retribuciones y Buen Gobierno de Telefónica 

miércoles, 2 de noviembre de 2016

DEJA DE INTENTAR CAMBIAR; Vive la vida como eres en vez de como deberías ser

Estimad@s amig@s

Sinopsis
Este libro es un libro arriesgado. En un momento histórico en el que el «mantra» de la civilización occidental es el «cambio», reivindicar que no cambiemos, que les pidamos a los amigos o a nuestras parejas que no intenten cambiarnos, que nos dejen ser como somos, es más, que nosotros nos aceptemos como somos y que ellos nos acepten tal cual somos, es cuanto menos una postura valiente, cuando no provocadora.
Pero no es que estemos predestinados a ser como somos, es que nuestra genética hace que tengamos unas características biológicas que facilitan que aprendamos unas cosas con mayor facilidad que otras y que adquiramos y consolidemos unos hábitos de comportamiento con mayor comodidad, configurando todo ello lo que llamamos «personalidad» comportamiento «fluya» con nuestra personalidad.

«Millones de personas vieron una manzana caer;
Newton fue el único que se preguntó por qué»
Bernard M. Baruch

Prólogo
Cambiar nuestra personalidad es muy difícil; es más, resulta prácticamente imposible. Eso no ocurre con el comportamiento. Podemos cambiarlo –aunque no resulta fácil– (…) Pero el comportamiento que queremos sustituir por otro no es una pieza de recambio más; debe estar relacionado con nuestro modo de ser. Para cambiar un comportamiento debemos saber cómo somos, conocernos a nosotros mismos y hacer que ese nuevo comportamiento «fluya» con nuestra personalidad (…)
(…) «Conócete a ti mismo» (…)
Manuel de Juan Espinosa

«Nadie es mejor ni peor, solo diferente.
Si en cada área de nuestra vida (educación, trabajo,
salud, amor…) hubiese un mayor conocimiento y
sensibilidad hacia cada particular manera de estar
en el mundo, sería posible crear, desde el respeto a
esa diversidad individual, entornos más adaptados
a cada uno, y, por tanto, organizaciones más eficientes
y personas más felices, sanas y productivas.
Un mundo adaptado a cada persona»
VipScan Predicting Behaviour

¿Cambiar para qué?
Es una pregunta que debemos de hacernos antes de plantearnos cualquier cambio en nuestra vida.  ¿Estamos seguros de cambiar? ¿Lo hacemos forzados por la sociedad?
Conócete a ti mismo, se consiente de tus puntos fuertes, minimiza tus debilidades, conócete, dedica tiempo a visualizar ese cambio que tienes en la cabeza y como te afectara. Interioriza si realmente es necesario y como te afectara tanto a ti como a las personas que te rodean.

Hay una gran «burbuja» en torno a la necesidad de cambiar y estamos haciendo a más personas infelices de la cuenta, ya que cuando conseguimos que cambien, son más desdichadas que antes.

Mi consejo conócete, dedica tiempo a ello, acéptate y puede ser que no tengas que cambiar tanto como a priori creías.

«Perdona por pedirte peras,
no sabía que eras un olmo»
Ajo

Desde que naces te piden que cambies. Cualquier aspecto de tu forma de ser que la sociedad en la que vives no considere «normal», serás invitado (en el mejor de los casos), instigado, presionado… a lo cambies. Y si no lo haces serás reprendido, castigado, juzgado.

En las empresas se dan por «perdidos» a los empleados que, a pesar de haber sido formados y ascendidos ─y culpabilizados al final─, no acaban de dar lo que se espera de ellos (…) sus carencias para ejercer un determinado puesto fueron suplidas con una formación que no dio resultados esperados.

Es cierto que somos, en gran parte, producto de todo lo vivido, y por suerte o desgracia, del ambiente que nos ha rodeado.

La personalidad es «nuestra forma de ser». Es el mejor predictor de nuestro comportamiento. Hace que ante una situación nos comportemos más probablemente de una forma que de otra.

Todos tenemos una personalidad, más o menos adaptativa, pero todos tenemos una que nos hace ser seres únicos. Aceptémosla, cuidémosla y vivámosla.

Cuando hablamos de fracaso escolar se observa que es siempre el alumno el que fracasa. En ningún momento se pone en duda un mal planteamiento del sistema (…)

(…) las escuelas platónicas (s. IV a.C.), espacios de reflexión, conversación y experimentación libre (…)

En Esparta (s VI a.C.), la formación se dirigía hacia una instrucción militar obligatoria basada fundamentalmente en el castigo y en la selección de los aptos para la guerra (los niños considerados no aptos eran sacrificados).

«Cada alumno toca su instrumento, no vale la pena ir contra eso. Lo delicado es conocer bien a nuestros músicos y encontrar la armonía. Una buena clase no es un regimiento marcando el paso, es una orquesta que trabaja la misma sinfonía. Y si has heredado el pequeño triángulo…»
Daniel Pennac

(…) No todos nacemos para líderes, y a muchos esto ni nos interesa. Se ha asociado el liderazgo al éxito y el éxito a la felicidad (…)

«En la jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su máximo nivel de incompetencia»
L. J. Peter

El que hace algo diferente, si es bueno, lo convertirá en costumbre.




Link de interes

«Se puede enseñar a un pavo a trepar a un árbol, pero es más fácil contratar a una ardilla»
Alain Mitrani

Recibid un cordial saludo

lunes, 10 de octubre de 2016

La felicidad en el trabajo y en la vida

Estimad@s amig@s

Sinopsis
Malas caras, jornadas imposibles, estrés, incomprensión, ordena y mando, incomunicación…este suele ser el ambiente que campa a sus anchas por la gran mayoría de las empresas. ¿El resultado? Un empleado infeliz y nada motivado así como menor rentabilidad y productividad. ¿Qué pasaría si en lugar de este escenario se propiciara la felicidad en el trabajo como fin para ser felices como personas y viceversa? A esta gran pregunta da respuesta Santiago Vázquez y lo hace desde la Psicología Positiva. Para el autor es imposible trabajar y vivir de otra forma y más cuando de aquí a que podamos jubilarnos tengan que pasar unos cuantos años.

«Si observas a una persona realmente feliz la encontraras construyendo un barco, escribiendo una sinfonía, educando a sus hijos, plantando dalias en su jardín o buscando huevos de dinosaurio en el desierto de Gobi.
No la encontraras buscando la felicidad como si fuera la cuenta de un collar que se ha deslizado bajo el radiador»
W. Beran Wolfe 

Prólogo
¿Por qué hablar de felicidad y no digamos trabajar profesionalmente para ella, con la que está cayendo? ¿No es mejor tratar de salir de la crisis y esperar que vengan tiempos mejores? (...) 

(...) la felicidad es clave para vivir más (longevidad), vivir mejor (calidad de vida), relacionarnos mejor con nuestros semejantes (empatía), obtener más (rentabilidad), ser plenamente humanos (ética) y dejar un mundo mejor a las siguientes generaciones (sostenibilidad) (...)
Juan Carlos Cubeiro

«El mejor destino, la mejor suerte que puede tener un ser 
humano, es que le paguen por lo que le gusta hacer»
Abraham Maslow

Introducción  
Si vamos a trabajar 40 o más años, ¿podemos renunciar a intentar ser felices en el trabajo? ¿Es posible plantearse ser felices en la vida sin ser felices en el trabajo?

Tenemos más que nuestros abuelos, pero no somos más felices que ellos. Seguramente algo estaremos haciendo mal.

El trabajo, como el mar, puede ser un lugar donde reine la ansiedad, el estrés y el miedo, o donde disfrutar, divertirse y ser feliz.
Santiago Vázquez 

«La verdadera felicidad deriva de la identificación y el cultivo de las fortalezas más importantes de la persona y de su uso cotidiano en el trabajo, el amor, el ocio y la educación de los hijos»
Seligman

La felicidad, ese ansiado estado que todos anhelamos y no todos conseguimos. En parte por ceguera, por no saber vivir y ser felices con lo que tenemos, por envidia persiguiendo todo el día lo que no nos corresponde, merecemos, etc.

Tenemos que aprender a ser felices todos los días del año, a hacer felices a todas las personas que tenemos a nuestro lado, a generar felicidad en los entornos en los que nos movemos, a mostrar humildad y no querer vivir a base de envidiar todo el día parasitando-envidiando la felicidad de los demás.

¿Hay que buscar ser feliz? Por supuesto que sí, pero con cuidado vayamos a frustrarnos por no encontrar esa felicidad idílica que nos habían vendido y entonces todo se vuelva en contra.

«Primero vivir,
después filosofar»
Thomas Hobbes

Yo conmigo
(...) recoge la importancia del autoconocimiento y la autogestión como elementos clave de la inteligencia emocional que determinan, en buena medida, nuestros niveles de felicidad. Se trabajarán sus fundamentos empezando por conocer mejor las emociones y cómo se generan, analizando específicamente el autocontrol, la autoeficacia y su impacto en el rendimiento, la importancia de la pasión y el entusiasmo; el coraje y la independencia como fortalezas que contribuyen a ser feliz y, por último, la conexión cuerpo y mente. 

«No vemos el mundo tal como es,
sino tal como somos nosotros» 
Steven Covey

(...) debemos preguntarnos: ¿cómo soy yo? ¿Soy realmente como creo que soy? ¿Soy consciente de mis emociones y de lo que las genera?

Para empezar a conocernos mejor a nosotros mismos, debemos reconocer e identificar nuestras emociones.

«De todos los juicios que hacemos en nuestras vidas,
ninguno es tan importante como el que nos
hacemos a nosotros mismos»
Nathaniel Branden

No basta con ser capaz, es preciso creerse capaz

Aumentar el nivel de autoconocimiento y orientarnos a nuestras fortalezas (...)

«Nada grande se ha hecho en el mundo
sin una gran pasión»
Georg W. F. Hegel 

¿Podemos ser felices viviendo en la apatía, el aburrimientos el cansancio o marcados por el miedo a expresar nuestras opiniones?

«La única decisión que no estaba en mis manos era tener 
o no párkinson. Lo demás dependía de mí»
Michael J. Fox

(...) el miedo hace que descubramos capacidades que no conocíamos (...)

«Debemos dedicar media hora al día a la meditación
salvo cuando uno está muy ocupado;
entonces hace falta una hora entera»
San Francisco de Sales 

Yo contigo
(...) inteligencia social, es decir, el ámbito de la inteligencia emocional que trata nuestra relación con los demás y el entorno.

(...) se analiza la empatía, la relevancia de las relaciones postizas, la amabilidad y la generosidad, el altruismo, la gratitud y el reconocimiento, la importancia del perdón, la humildad y, por último, la confianza y el compromiso. 

«El hombre es un ser que vive y que convive. Su existencia se
realiza plenamente en el convivir, en el ser con otros»
Aristóteles 

(...) nos contratan por nuestra competencia técnica y nos despiden por nuestra incompetencia social (...)

¿Qué podemos hacer para que nuestras relaciones con los demás sean más positivas? Practicar la amabilidad, el altruismo, la gratitud, el perdón y la humildad.

«El débil es el cruel.
La amabilidad solo puede esperarse del fuerte»
Steven Covey

Elegir un propósito en la vida, centrado en los demás, y dedicarnos a él nos ayuda a dar sentido a la vida y aumenta radicalmente nuestra satisfacción. 

(...) ayudando a los demás, te ayudas a ti mismo (...)

«Si quieres ser rico, da.
Si quieres ser pobre, no des a nadie»
Vicente Ferrer

(...) perdonar no cambia en absoluto el pasado, pero si el futuro (...)

«La humildad es la base y el fundamento de todas las virtudes,
y sin ella no hay alguna que lo sea»
Miguel de Cervantes 

Las personas humildes son conscientes de sus limitaciones y debilidades y utilizan la primera persona del plural para hablar de sus éxitos (...) aceptan la necesidad de mejorar, valoran el trabajo de los demás y escuchan y aceptan las críticas.

«El talento es el producto de la competencia
por el compromiso» 
Dave Ulrich 

Hay muchos trabajadores y líderes empresariales que tienen alergia al compromiso. Parece que comprometerse no es inteligente, porque si confías es más fácil que te puedan engañar o defraudar.

(...) cuando nos comprometemos nos implicamos y, cuando nos implicamos participamos, crecemos y valemos más (...)

(...) si buscamos confianza debemos generar confianza; si buscamos compromiso, debemos de dar compromiso (...)

La desconfianza es un elemento que muchas veces impide que nos comprometamos porque nos aproximamos a la realidad pensando en negativo y buscando el error, el fallo o el problema (...) 

Yo flexible
(...) el peso de la flexibilidad y de nuestra capacidad de adaptación en esta nueva era, marcada por la importancia de los valores intangibles en las empresas y por la criticidad del factor humano en su competitividad y sostenibilidad.

(...) importancia de la actualización de las competencias a través del aprendizaje continuo, el esfuerzo, la perseverancia, la resiliencia, el establecimiento de objetivos y metas (...), así como la innovación y la creatividad. 

«El agua es más fuerte que la roca»
Hermano Hesse

(...) ser flexible no significa no tener criterio, sino no tener miedo a escuchar, cambiar de opinión (...) aprender (...)

«Aprender es como remar contra corriente: en cuanto
se deja de remar, se retrocede» 
Edward Benjamin Briten

Resistirse al cambio es malgastar energías y perder el tiempo

(...) para aprender, es necesario ser flexible. Para ser flexible, es necesario aprender sin pausa (...)

¿Cuánto tiempo dedicamos a formarnos? (...) invierten gran parte del tiempo en entrenarse y en formarse. ¿Por qué no sucede lo mismo con muchos trabajadores en el mundo de la empresa? 

«El talento es una disciplina tenaz y una larga paciencia» 
Gustave Flaubert

(...) de alguna manera nacemos con una gran creatividad y aprendemos a no ser creativos; el sistema contribuye a dejar la creatividad de lado (...) 

(...) orientarse a los resultados a través de las personas es una forma clara de apostar por la innovación en la gestión del talento (...)

Yo feliz
(...) importancia del optimismo y la esperanza y su correlación positiva con la felicidad, además del saboreo, la atención inteligente y los procesos de habituación, críticos para vivir el día a día (...)

«El optimismo es un deber ético»
Karl Popper

(...) si no podemos cambiar nuestro destino, cambiemos nuestra actitud (...) 

(...) hay que evitar tanto magnificar y exagerar lo negativo, como minimizar lo positivo (...)

(...) creer que algo va a salir bien contribuye a aumentar las posibilidades de que así sea. El secreto del éxito es la combinación de optimismo, pasión y trabajo duro.

«Si tú cuidas a la gente, la gente cuidara el servicio,
el servicio cuidará del cliente,
el cliente cuidará de los beneficios, los beneficios cuidaran de la reinversión,
la reinversión cuidará de la reinvención
y la reinvención cuidará del futuro»
Tom Peters 

Para obtener compromiso hay que dar compromiso.

Comprometerse vale la pena, comprometidos damos más, comprometidos crecemos, comprometidos nuestra capacidad aumenta, comprometidos valemos más.

El compromiso es una estrategia de crecimiento. 

La amabilidad, la vocación de servicio y la orientación al cliente ayudan a que el trabajo tenga significado en sí mismo y a disfrutar, aristotélicamente hablando, cuando nos sentimos útiles y cuando ayudamos a los demás.

Cuando los trabajadores encuentran significado en el trabajo, los clientes encuentran significado al servicio que reciben. 

«Vigila tus pensamientos, se convertirán en palabras
Vigila tus palabras, se convertirán en actos
Vigila tus actos, se convertirán en hábitos.
Vigila tus hábitos, se convertirán en tu carácter. 
Vigila tu carácter, se convertirá en su destino. 
Lo que pensamos nos da forma (...)»
Margaret Thatcher



«La felicidad es algo que depende no de la posición,
sino de la disposición»
John G Pollard

Recibid un cordial saludo