lunes, 8 de junio de 2026

¿De verdad quieres ser CEO? Liderazgo audaz

Estimad@s amig@s

Sinopsis

Guía para que el líder del momento sobreviva

Hay profesiones de moda. Los yuppies en los ochenta, los blogueros con el cambio de siglo o los influencers en la década pasada. Ahora todo el mundo quiere ser CEO, sin saber apenas qué supone. Para que nadie se lleve a engaño, este libro explica que el CEO es la persona más comprometida con la empresa; quien debe lograr los objetivos de ventas, la satisfacción del usuario, el ahorro de costes y la financiación. Rendir cuentas a los dueños, convencer a clientes y proveedores, empleados e inversores, sindicatos, políticos y a cualquiera que opine en redes sociales. También trabajar de sol a sol; ser el mayor experto de su industria; simpático y asertivo; con la honestidad por bandera y una inteligencia por encima de la media, además de conocer la geopolítica y dominar los mercados. Y, aun así, una fatalidad puede dejarle sin empresa y sin trabajo. La clave para afrontar con éxito este mastodóntico reto es el liderazgo audaz. Audaz porque hay dos opciones: esconderse o plantar cara. Audaz porque la osadía está detrás de los grandes logros empresariales. Audaz para no racanear ni esfuerzo ni humildad, sin perder la racionalidad y las ganas de comunicar. Audaz porque jugarse el pellejo será la única manera de ser CEO.

 

«Audacia,

más audacia,

 siempre audacia»[i]

 

Prólogo

¿De verdad quieres ser CEO?

(…) el planeta entero es CEO o quiere serlo (…) son muchos lo que se definen como CEO de una PYME, aunque en ocasiones sea tan pequeña que pueda tildarse de autoempleo. También aquellos que te contactan como CEO de compañías que ni siquiera se han creado y que son solo un proyecto de empresa pintado en una atractiva presentación para levantar fondos o empezar a vender una idea.

Quizás la razón es que el término CEO es una sigla fácil de recordar o tal vez porque las empresas más grandes del planeta son americanas y allí se usa mucho (…) los CEO más conocidos tienen sueldos con muchos ceros (…) todo el mundo quiere tener el cargo de CEO en la firma (…)

 

El CEO es literalmente el que tiene la última responsabilidad en una empresa (…) la persona más comprometida de la empresa (…) tiene que conseguir los objetivos de ventas, la satisfacción del cliente, al ahorro de costes o la financiación, por citar solo algunos de los cientos de indicadores de los que ha de responder un CEO (…)

(…) si todo el mundo quiere ser CEO, todo el mundo puede escrutar al CEO (…) van a exigirte más que a nadie: trabajar de sol a sol, ser el mayor experto de la industria en la que operes, simpático y asertivo todos los días de tu vida, tener la honestidad por bandera, jamás dudar y disfrutar de una inteligencia por encima de la media (…) conocer la geopolítica como un diplomático y dominar los mercados de valores del planeta (…)

 

(…) en los últimos años (…) los requerimientos para ser CEO han ido cambiando a la vez que se reducía la permanencia en dicha posición (…) cada vez más CEO cesan, cada vez es más improbable volver a ser CEO tras una salida y cada vez el título de ce CEO supone una mayor espada de Damocles (…)

 

(…) solamente los CEO transformarán compañías y seguidores si son capaces de liderar con audacia los tiempos revueltos que ya han llegado (…)

(…) el liderazgo audaz exige jugar con los naipes que tengas; el viejo liderazgo era simplemente esperar a que te repartieran buenas cartas, a que otros tomaran decisiones por ti (…) los CEO no solo tendrán que ser audaces, sino asumir altas cargas de esfuerzo y humildad sin perder la racionalidad (…)

 

«(…) para tener voz en las decisiones,

has de pagar parte del precio si algo sale mal»[ii]

 

¿Qué coste estás dispuesto a asumir por tener voz?

Ø  ¿Y voto?

o   ¿Es asumible?

 

¿De verdad quieres ser CEO?

Ø  Para responder a la pregunta que nos plantea Iñaki Ortega además de leer su libro sería bueno tener presente otra obra muy recomendable para directivos El hombre en busca de sentido y reflexionar…

o   ¿Para qué ser CEO?

o   ¿Por qué me quiero jugar el pellejo?


¿Tiene sentido dar el paso y prepararme, postularme para ser la próxima persona de vértice de la compañía?

Ø  ¿Qué puedo aportar?

Ø  ¿Qué espero recibir?

Ø  ¿Tengo encaje en el proyecto empresarial?

Ø  ¿Qué espera la compañía que aporte?

Ø  ¿Qué compartimos?

o   Valores

o   Cultura

o   Propósito?

Ø  ¿Qué nos separa?

 

«El significado de mi vida es ayudar a otros

 a encontrar significado en las suyas»[iii]

 

Audacia[iv]

(…) los directivos encuentran a lo largo de su carrera momentos de la verdad en los que se la juegan. Un cambio de accionistas, una nueva propuesta de valor disruptiva frente a lo que siempre se ha hecho, mercados o productos ignotos llenos de oportunidad y riesgos; o también una entrevista en un medio de comunicación masivo y hasta una intervención incomoda en un Consejo de Administración, por no hablar de relevos en los equipos más cercanos o evaluaciones del top management. Prepararse para esos momentos de la verdad exige habilidades blandas (…)

 

(…) la responsabilidad individual (…) solo se puede confiar en aquellos expertos que toman decisiones que les afectan personalmente (…) directivos que aconsejan sin riesgo alguno; la verdadera moralidad del ejecutivo es tener “algo en juego”.

Ø  ¿Qué nos jugamos cada vez que tomamos decisiones?

o   Euros

o   Reputación

o   Puesto de trabajo

 

(…) hay que atreverse a contar lo que verdaderamente importa, ser valiente para prepararse ante las verdades incomodas. Es aquí donde aparece el liderazgo audaz (…)

 

(…) un CEO que no afronta sus elefantes[v] está condenado a tropezar con ellos en el peor momento (…)

 

(…) el CEO en una empresa no puede abandonar la ingenuidad del primer día para acabar convirtiéndose en el rey del cuento, cegado por el ego y la soberbia del poder corporativo (…) emplaza al primer ejecutivo de la compañía a contar con equipos honestos que no teman decirle que está desnudo por miedo a echar por tierra sus carreras.

 

Ser el mejor hoy no es garantía de serlo mañana (…)

(…) por muchas crisis que hayan bandeado, la última siempre es la peor (…)

 

(…) ¿Se habla lo mismo en mi comité de dirección que en la calle? (…)

Ø  ¿Estamos conectados con la realidad?

 

«Empezar

es la mitad en la camino»[vi]

 

Esfuerzo[vii]

(…) la voluntad es el deseo de actuar, pero ¿Cómo se logran esas ganas de hacer?

 

(…) “Llevo desde los seis años practicando una media de 14 horas al día con la guitarra y en mi tierra a eso se llamada 'duende'”.

Ø  ¿Tenemos duende?

 

«Si no eres parte de la solución,

eres parte del problema»[viii]

 

Humildad[ix]

(…) al mismo tiempo que tanta exhibición morbosa, nos queda el ejemplo de líderes empresariales que contrapesan tanta altivez. La templanza, coralidad, humildad, sacrificio e historias auténticas. CEO hechos a sí mismos que han llegado a la cúspide empresarial (…) siguen mirando hacia abajo, con humildad. Son una mayoría, aunque unos pocos directivos presuntuosos y ostentosos nos hagan (…) pensar lo contrario.

 

(…) en el trabajo directivo, reproducimos los códigos de las redes sociales (…) dedicamos menos tiempo a los que queremos (…) menos tiempo a pensar el porqué de las cosas (…) a reflexionar sobre lo que está bien o mal (…) solo pensamos en despachar rápido cada tarea (…) para ir a por la siguiente (…)

 

En la empresa, urge domar nuestros egos para que nos lleven a la armonía y no al desgobierno (…)

Ø  ¿Cómo podemos meter en cintura a nuestro mayor enemigo?

 

«Viene una época de camellos

 ante la escasez de unicornios»[x]

 

Racionalidad[xi]

(…) durante muchos años, los CEO y sus directivos de ventas han sido expertos en conquistar mentes a través de las emociones (…) deben aprender a influir en dos cerebros: el humano, con el que se seguirá conversando de una manera natural, y el artificial, que decide ya qué parte de esa conversación llega realmente al otro lado (…)

 

(…) nos creemos más fuertes de lo que somos y pensamos que nosotros no caeremos ante las tentaciones del momento, como la adulación gratuita, el egocentrismo de las redes sociales, la autosuficiencia del líder o la soberbia del poder.

 

La vida de un consejero delegado está llena de decisiones que tomar. Todos los días y a todas horas. A quién contratar o a quién despedir. Qué producto promover o cuál otro retirar. Elegir la mejor campaña de publicidad o el mejor banco para financiarse. En qué partidas ahorrar o qué mercados priorizar. Cerrar negocios o crecer en otros. Escoger un proveedor entre los mejores o ascender a un colega. Responder al headhunter o cogerse vacaciones (…)

 

«Nada es más fácil que

censurar a los muertos»[xii]

 

Comunicación[xiii]

Nos importa la realidad, importa lo que parece (…)

 

(…) saber cuándo ser zorro y cuándo erizo. Encontrar las situaciones en las que aplicar la flexibilidad o bien la constancia del “caiga quien caiga”. Cómo gestionar el fulgor del fuego y asumir la miseria de las cenizas (…)

 

Aristóteles (…) los más eficaces trucos mentales para convencer a las audiencias: ethos [el comportamiento social], logos [los datos lógicos] y pathos [los sentimientos] (…)

 

Hoy un sofista ya no es un embaucador, sino que está más cerca de un ateniense que usaba la oratoria para llegar a la verdad (…)  Los CEO han de seguir a pies juntillas uno de los pronunciamientos del maestro (…) “El discurso es un amo peligroso”[xiv]

 

«Las ideas duran poco,

hay que hacer algo con ellas»[xv]

 

Epílogo

Pertrechados

(…) todos, seamos CEO o no, hemos de pertrecharnos con valores que nos protejan de lo que siempre acompaña a la guerra: odio, sectarismo y más violencia. La única manera de protegernos y no contagiarnos del aullido, el señalamiento o la pancarta es la tolerancia, el dialogo y la mente fría. Sin renunciar a tus principios, pero sin caer en la trampa de acabar considerando como enemigo al que no piensa como tú (…)

 

«(…) solamente con la mano dura,

 esfuerzo y disciplina puede lograrse el éxito»[xvi]

 

¿De verdad quieres ser CEO?

Liderazgo audaz

Iñaki Ortega Cachón

ALMUZARA

 

Link de interés

Jugarse la piel: Asimetrías ocultas en la vida cotidiana

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Relevo en la alta dirección: El proceso de sucesión del CEO

 

«Hay tres cosas extremadamente duras:

el acero,

el diamante

 y conocerse a sí mismo»[xvii]

 

ABRAZOTES


[i] Georges Jacques Danton

[ii] Nassim Nicholas Taleb

[iii] Viktor Frankl

[iv] Del lat. audacia.

1.   f. Osadía, atrevimiento.

Sin.:

o   valentía, intrepidez, osadía, atrevimiento, coraje, arrojo, arrestos, resolución, valor, bizarría, brío, temeridad.

o   insolencia, descaro, desvergüenza, atrevimiento, descoco, desfachatez, tupé.

Ant.:

o   indecisión, cobardía.

[v] Pp., 31 (…) en todos los despachos de los consejeros delegados debería haber una pizarra con los elefantes de la empresa y los argumentos para contrarrestarlos (…)

Pp., 33 (…) un CEO que quiera ejercer un liderazgo audaz debe conocer sus elefantes —los propios y los de la empresa— (…) debe anticipar las preguntas incomodas, no temerlas. Debe escuchar y agradecer a quien se atreve a señalar las evidencias, incluso cuando duelan.

[vi] Horacio

[vii] De esforzar.

1.   m. Empleo enérgico de la fuerza física contra algún impulso o resistencia.

Sin.:

o   impulso.

2.   m. Empleo enérgico del vigor o actividad del ánimo para conseguir algo venciendo dificultades.

Sin.:

o   afán, empeño, ahínco.

3.   m. Ánimo, vigor, brío, valor.

Sin.:

o   ánimo, ardor1, brío, denuedo, vigor.

Ant.:

o   desánimo, desinterés.

4.   m. Empleo de elementos costosos en la consecución de algún fin.

Sin.:

o   trabajo, sudor, sacrificio.

5.       m. desus. auxilio ( ayuda, socorro).

[viii] Proverbio Chino

Ø  ¿Qué somos?

Ø  ¿Qué deberíamos ser?

Ø  ¿Qué necesita la empresa que seamos?

[ix] Del lat. humilĭtas, -ātis.

1.   f. Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.

Sin.:

o   modestia, sencillez, llaneza, recato, moderación.

Ant.:

o   soberbia, vanidad, arrogancia, altanería, altivez.

2.   f. Bajeza de nacimiento o de otra cualquier especie.

Sin.:

o   pobreza, estrechez, miseria, desamparo.

3.   f. Sumisión, rendimiento.

Sin.:

o   sumisión, docilidad, obediencia, acatamiento, paciencia, suavidad, humillación.

Ant.:

o   rebeldía.

[x] Pp., 106

Ø  ¿Qué está provocando la falta de unicornios?

[xi] Del lat. rationalĭtas, -ātis.

1.   f. Cualidad de racional.

Sin.:

o   razón, lógica, sensatez, juicio, coherencia, cordura.

Ant.:

o   irracionalidad.

[xii] Julio Cesar

[xiii] Del lat. communicatio, -ōnis.

1.   f. Acción y efecto de comunicar o comunicarse.

Ant.:

o   incomunicación.

2.   f. Trato, correspondencia entre dos o más personas.

Sin.:

o   trato, correspondencia, relación, intercambio, conexión.

Ant.:

o   incomunicación.

3.   f. Transmisión de señales mediante un código común al emisor y al receptor.

4.   f. Unión que se establece entre ciertas cosas, tales como mares, pueblos, casas o habitaciones, mediante pasos, crujías, escaleras, vías, canales, cables y otros recursos.

Sin.:

o   enlace, unión, conexión, correspondencia.

Ant.:

o   aislamiento.

5.   f. Medio que permite que haya comunicación ( unión) entre ciertas cosas.

6.   f. Papel escrito en que se comunica algo oficialmente.

Sin.:

o   comunicado, notificación, misiva, mensaje, oficio, nota, escrito, telegrama, circular, aviso, saluda.

7.   f. Escrito sobre un tema determinado que el autor presenta a un congreso o reunión de especialistas para su conocimiento y discusión.

8.   f. Ret. Petición del parecer por parte de la persona que habla a aquella o aquellas a quienes se dirige, amigas o contrarias, manifestándose convencida de que no puede ser distinto del suyo propio.

9.   f. pl. Correos, telégrafos, teléfonos, etc.

Sin.:

o   correo, teléfono, transporte, telégrafo.

[xiv] Gorgias de Leontinos

[xv] Santiago Ramón y Cajal

[xvi] J.D. Vance

[xvii] Benjamin Franklin

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