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lunes, 29 de abril de 2024

Por qué tomarse la empresa con filosofía

Estimad@s amig@s

Sinopsis

Existe la creencia generalizada de que una empresa, casi por definición, debe saber adónde se dirige, cuál es su propósito y su misión. Como es lógico, lo mismo esperamos de las personas que ocupan puestos de responsabilidad: que sean determinadas, infalibles, que tomen decisiones sin vacilar.

Pero la realidad de cada día nos dice que la dirección de un negocio es, realmente, un jardín inagotable de preguntas, de dudas, de situaciones imprevisibles que nos vemos obligados a controlar. La empresa es el territorio natural del homo quaerens, es decir, el ser humano que se hace preguntas. Solo hay otro territorio que se le parece: el de la filosofía.

Fátima Álvarez nos conduce a lo largo de 2.500 años de filosofía para ofrecernos las respuestas (o, al menos, las herramientas) que las grandes mentes de la historia hallaron antes que nosotros, y lo hace de modo que podamos adaptarlas a los problemas de una empresa: la felicidad de nuestros equipos, la salud mental, la fuga del talento, el propósito. Muchas veces, todos estos conceptos se nos presentan enmarañados y se nos hace difícil discernir entre tanto ruido y premura.

Estas páginas te invitan a contemplar el escenario actual con la mirada de la filosofía, a tirar del hilo de las ideas para desenmarañar el ovillo y a comprender mejor dónde estamos y hacia dónde vamos.

 

«La actividad más honorable es servir al público y

ser útil para la mayor cantidad de personas posible»[i]

 

Introducción

¿Por qué? Es una pregunta presente en el pensamiento de todos los niños y en el interior de cada adulto: “¿Por qué (me) ha sucedido esto?”, “¿Por qué tengo que hacer lo otro?”, “¿Por qué lo consigo?” o “¿Por qué se me resiste?”, “¿Por qué al otro?” y “¿Por qué no a mí?”, o “¿Por qué si…?”. Somos la única especie que hace preguntas. Inevitablemente, intentamos encontrar sentido.

 

(…) por qué tomarse la empresa con filosofía. No la vida. ¿Acaso si hablamos de la empresa, nos salimos de la vida? ¿Acaso las empresas no forjan también su propio carácter, su forma de ser, su manera de tomar decisiones? ¿Acaso no es la empresa una realidad humana, un quehacer entre personas? ¿Pueden sus acciones, entonces, librarse de la búsqueda de sentido?

Tomarse la empresa con filosofía es aportar una mirada filosófica sobre la empresa y presentar cómo estos tiempos, que corren tan aceleradamente, pueden nutrirse y crear puentes con esta disciplina (…)

El papel de la filosofía es aportar un compendio de herramientas necesarias para aprender a pensar con nosotros mismos e intentar comprender lo que sucede en nuestro contexto y lo que nos preocupa. Es ayudar a hacer buenas preguntas, plantear correctamente los problemas y dar argumentos a las decisiones que hay que tomar (…)

 

¿Es este un libro de filosofía de la “empresa”? ¿O de filosofía del buen “liderazgo”?

Es un libro sobre la empresa y el conjunto de personas que lo conforman.

 

Ø  ¿Para qué? Para qué hacemos lo que hacemos y qué legado dejamos.

Ø  ¿Por qué? La necesidad del pensamiento crítico para deliberar con fundamento.

Ø  ¿Cómo? La respuesta ética a los desafíos de la actualidad.

Ø  ¿A quién? La búsqueda de puntos de encuentro a partir de lo importante.


Ø  ¿Hacía dónde? Para mirar hacía un horizonte colmado de sentido.

 

«No hay mayor tirano que

un enano con un látigo en la mano»[ii]

 

¿Por qué debemos leer filosofía?

¿Por qué debemos tener presente la filosofía en nuestro día a día profesional /personal?

(…) Era una práctica habitual que los senadores romanos contaran con un filósofo particular que diera fe de su virtud y los ayudara a sobrellevar los momentos de frustración (…)

Ø  ¿En la actualidad hemos sustituido la figura del filósofo por la de un coach?

o   ¿Ha sido una decisión acertada?

§  ¿Por qué?


¿Debe tener nuestra compañía en su órgano de administración un profesional que se tome la empresa con filosofía?

Ø  ¿Por qué?


¿Cuán tirano es la frustración con nosotros?

Ø  ¿Por qué?

¿Somos capaces de manejarla?

Ø  ¿Cómo nos puede ayudar la filosofía en un proceso de mejora continua?

 

(…) “El verdadero filósofo debe ir siempre a contracorriente, como el salmón en un rio. Su tarea es decir lo que el poder no quiere oír[iii] y, sobre todo, tiene que ser un hereje”[iv] (…) …

 

Fátima Álvarez nos propone en este breve ensayo reflexionar con mayúsculas, tomando distancia, teniendo presente siempre a la empresa, el bien común, el pensamiento crítico, la búsqueda de sentido en nuestras acciones. Las cosas buenas en tarros pequeños, los ensayos breves que muevan conciencias…

 

«Habla

para que yo pueda conocerte»[v]

 

¿Para qué hacemos lo que hacemos?

Algunas de las personas que se cruzan en nuestra vida simplemente vienen y se van. Otras vienen y, aunque también se van, en el fondo se quedan con nosotros porque nos dejan huella (…)

 

Cuando llevamos a cabo acciones en la empresa, debemos hacernos la pregunta de “para qué”. ¿Para qué hacemos lo que hacemos? (…)

 

Cuando actuamos, tenemos que poder dar cuenta de nuestras acciones ante los demás e, inevitablemente, ante nosotros mismos (…) siempre habrá interrogantes éticos que nos demandarán una respuesta razonada y sentida internamente somo válida. Solo así podremos serenar nuestra conciencia. Solo así podremos dormir tranquilos.

Esa conciencia puede ser más o menos exigente según nuestro grado de desarrollo moral, tal como hemos visto: según nos mueva el egoísmo, el conformismo o seamos capaces de pensar en términos de u bien común (…) deberíamos incorporar también en nuestro carácter la pregunta, el cuestionamiento.

El problema del bien común es que, por un lado, no siempre es tan común, porque puede construirse en saldo desde el pensamiento único[vi]: si todos piensan lo mismo, es muchos no piensan (…)

 

¿Te has parado a pensar alguna vez cuál es el bien interno, aquello que da sentido, que legitima la actividad empresarial?

 

(…) “En realidad no importa que no esperemos nada de la vida , sino si la vida espera algo de nosotros”[vii]. ¿Qué espera la vida de ti? ¿Cuál es tu contribución? (…) ¿Y cuál es la contribución de tu empresa al mundo? (…) ¿Cuál es su legado? (…)

 

(…) ¿Eres o pareces? “Conócete a ti mismo”[viii] (…) mírate para poder mirar. Mira dentro para poder ir hacía fuera. Sal fuera para mirar dentro (…)

 

(…) ¿Es importante que pensemos? Tú verás si quieres ser el protagonista de tu vida o un actor secundario.

¿Es importante que en una empresa se fomente el pensamiento crítico? ¿Se convertirán los equipos en un avispero? ¿Se resentirá el liderazgo? ¿Qué sentido tiene? ¿Es preciso que todo el mundo se manifieste? ¿Adonde vamos? ¿Nos echamos las manos a la cabeza? ¿O la ponemos a pensar?

 

¿Dudas? ¿De qué dudas? (…)

 

La duda hace que te cuestiones (…) te mueve a reflexionar (…)

 

Ni crédulo ni indeciso. Duda con sentido común (…) “Siempre que enseñes, enseña a la vez a dudar de lo que enseñas”[ix] (…)

 

¿Cómo ser comunidad sin ser rebaño?

 

(…) “A ver cómo te expresas y te diré cómo piensas” (…) “A ver cómo piensas y te diré cómo decides” (…) un pensamiento bien construido favorece la buena toma de decisiones.

 

(…) el pensamiento crítico es un proceso activo que se trabaja como hábito y que requiere de un esfuerzo persistente para examinar a cualquier creencia (…) o cualquier forma de conocimiento a la luz de las evidencias que la apoyan y las conclusiones a las que se pueden llegar (…)

 

(…) ni somos autores exclusivos de nuestros éxitos ni tampoco de nuestros fracasos. ¿Sabes por qué? Porque convivimos, y nos influimos los unos a los otros.

 

¿A quién le importa lo que importa?

 

Espejito, espejito…

Si te preguntarán cómo eres, ¿Qué dirías? (…)

 

«La información puede transmitirse,

 se pueden inculcar las ideas,

 los sentimientos pueden compartirse,

pero los significados hay que descubrirlos»[x]

 

Corolario,

¿Hacía donde corremos?

Si el liderazgo humanista se centra en las personas, ¿por qué las personas no ponemos en el centro de la vida? (…)

 

«Soy un hombre,

nada humano me es ajeno»[xi]

 

Por qué tomarse la empresa con filosofía

Fátima Álvarez

Plataforma editorial


Link de interés

• El príncipe

• Discursos sobre la primera década de Tito Livio

• La tiranía del mérito

• Ética en dirección de empresas: Calidad humana para una buena gestión

• Valor y valores: Ética para directivos

• Tiempo de cuidados

• Filosofía para directivos: Filosofía para mejorar el liderazgo y la gestión empresarial

• Liderazgo ético: La sabiduría de decidir bien

• Entrevista a Aristóteles: Filosofía para líderes y emprendedores

• Ética a Nicómaco

• Elogio a la duda: Todo lo que podría ser de otra manera

• Aprende a pensar como un gurú: Las 10 fuerzas del pensamiento crítico

• El hombre en busca de sentido

• Crecer haciendo crecer: El secreto de las empresas consistentes

• Pensadoras y visionarias: Las ideas de diez filosofas aplicadas a la gestión

• La República

• El dilema de la IA

• Ética para máquinas

 

«¡No estamos locos!»

 

ABRAZOTES


[ii] Ídem

[iii] Sócrates fue conocido como “el tábano de Atenas” por su capacidad de incomodar.

[v] Sócrates

[vi] (…) si hay un consenso positivo, empiezo a sospechar. Traigo a una Casandra de fuera, un consultor externo, un abogado o un experto técnico cuyo propósito sea cuestionar nuestra forma de pensar.

Ø  Los retos son nuestro negocio: Cómo adaptarse, reinventarse y triunfar en un siglo de desafíos

[vii] Viktor Frankl

[viii] Dictum inscrito en el templo del dios Apolo, en el oráculo de Delfos

[ix] Ortega y Gasset

[x] Matthew Lipman

[xi] Proverbio latino consignado por el cartagineses Terencio 

lunes, 12 de mayo de 2025

Cómo crear un Consejo de Administración en Empresas Familiares: Respuesta a los retos de continuidad y competencia

Estimad@s amig@s

Sinopsis

Es La guía más completa acerca de los Consejos de Administración de empresas, tanto de las más pequeñas como de Las de mayor tamaño, incluyendo las Empresas Familiares. Este libro enseña cómo construir un Consejo de Administración dinámico capaz de incrementar la habilidad del propietario para llevar su negocio. John L. Ward le muestra por qué las empresas precisan de un exhaustivo análisis de la competencia y una respuesta objetiva que un buen Consejo debe ofrecer, y demuestra cómo los propietarios y directores pueden trabajar conjuntamente para asegurar una larga y rentable vida a la empresa. El autor facilita, paso a paso, unas directrices para desarrollar y gestionar el Consejo de Administración. Asimismo, son objeto de estudio tanto empresas de distinto tamaño como de distintos sectores incluyendo desde empresas de alimentación a empresas químicas, lo que le otorga a esta guía un eminente carácter práctico. John L. Ward es director del Centro de Empresas Familiares de la Kellogg School (Northwestern University). Coautor de La planificación estratégica de la familia empresaria, es reconocido como una de las máximas autoridades mundiales en la temática de las empresas familiares.

 

«En el origen de la Empresa Familiar victoriosa

es el resultado del valor de un hombre,

pero de su continuidad,

es la concordia entre hermanos lo que hace invencible»[i]

 

Prólogo[ii]2

(…) los fundadores y emprendedores de una empresa familiar son figuras insustituibles. Ellos tienen el mérito de imaginarla, de sacarla adelante, y de continuarla a través del paso del tiempo. Y de ellos depende el futuro económico y profesional de muchas personas, trascendiendo el ámbito de su propia familia (…) hay que encontrar los mejores procedimientos para ayudar a estas personas (…) de valor a lo largo del proceso estratégico, como acompañándolas cuando la “soledad del mando” llega a ser una carga ciertamente pesada (…) distinción entre órganos y procesos de “gobierno”, y órganos y procesos de ”dirección”.

(…) Ward ha sido uno de los pioneros en la defensa de la incorporación, como miembros del Consejo de Administración, de consejeros externos a la familia y a la empresa, así como independientes de sus intereses y afectos (…) vio con claridad el gran valor que los consejeros independientes tendrían para el gobierno de la empresa familiar (…) la trampa de confundir “gobierno” y “dirección” era una trampa frecuente y peligrosa, pues los propietarios que “dirigen” la empresa acostumbran a ser por ley las mismas personas que tienen derecho a “gobernarla” (…) la solución del problema de esta confusión no vendrá por el camino de que los consejeros independientes incrementen los niveles de “control” sobre la forma de actuar de la empresa familiar sino, muy por el contrario, vendrá por los caminos de que los consejeros independientes añadan objetividad en los juicios, aporten nuevas ideas estratégicas y organizativas, incrementen el nivel de los retos en el desarrollo de la empresa, y potencien las capacidades profesionales, colaborando en la mejora de las cualidades humanas de los miembros de la familia.

 

«Ése es el reto para nosotros:

ser capaces de mantener los valores sobre los que la empresa

fue fundada y también de competir»[iii]

 

Prólogo[iv]

(...) hay empresas que se enfrentan a crecientes exigencias de capital y a la rápida consolidación de sus sectores, pero también hay empresas que se estancan debido a una falta de confianza directiva ante las extraordinarias presiones de la gestión empresarial de hoy en día.

 

(…) papel en el Consejo de Administración de una empresa familiar:

• ¿Los consejeros externos no me quitarán el control de mi empresa?

• ¿La responsabilidad de los consejeros no es un obstáculo demasiado grande para formar un Consejo externo?

• ¿Alguien de fuera puede llegar a comprender mi negocio tanto como para ser útil?

• ¿Por qué tengo que renunciar a mi intimidad por compartir información en el Consejo?

• ¿Qué motivos puede tener una persona para aceptar ser miembro de un Consejo de Administración?

• ¿Un Consejo activo, simplemente no consumirá tiempo de gestión y obstruirá la toma de decisiones?

 

«Lo que más le cuesta decir al propietario de un negocio es

 “necesito ayuda”.

 Es el doble de difícil para un emprendedor,

 quien aparentemente confía mucho en sí mismo

ante colegas, empleados y familiares.

En ambos casos, el temor puede con ellos»[v]

 

Si damos por buena la frase de Clayton Mathile y a las personas vértice les cuesta trabajo reconocer que necesitan ayuda[vi] preguntémonos ¿cómo derribar ese muro imaginario que les impide levantar la mano y pedir ayuda? La proactividad es un valor que se le supone al consejero, asesor, consultor, etc., y si somos nosotros los que preguntamos ¿En qué te puedo ayudar a ti propietario, Chairman, CEO, Director general… de una Empresa familiar? Puede que al principio solo necesite una persona que empatice, escuche, haga el papel de confesor. Si tenemos paciencia y profesionalidad probablemente construyamos camino con esa familia empresaria. Si queremos correr, acortar plazos, utilizar atajos “estamos muertos”. Si no somos capaces de entender la filosofía de una Empresa Familiar ¿cómo les vamos a ayudar?

 

Ve despacio, ayuda, aporta, reflexiona, conoce la historia, los problemas, las personas, agendas[vii]… puede que lo más natural sea comenzar la andadura a través de un Consejo Asesor y una vez rodado y con los cambios que la propiedad estime necesarios se formaría el Consejo de Administración y sus comisiones[viii] si así fuera necesario.  

 

John L. Ward nos propone en Cómo crear un Consejo de Administración en Empresas Familiares que reflexionemos en sede de la propiedad sobre la idoneidad, no solo de tener un Consejo de Administración en la Empresa Familiar, también la importancia de los consejeros independientes. Si estamos comprometidos con la sostenibilidad de la compañía deberíamos ayudar a que el gobierno corporativo ocupe su sitio en la familia empresaria.

 

Pasa el tiempo, salen y entran familiares pero el reto sigue siendo el mismo ¡Un buen gobierno de la empresa![ix], no desaprovechemos las oportunidades que nos brindan para unir a la familia, tener un proyecto común, perpetuar el legado, hacer empresa—hacer familia empresaria, hacer-hacer. 

 

«Los buenos consejeros

harán buenas preguntas»[x]

 

Propósito y estructura de los Consejo de administración

“Nuestro Consejo de Administración ha contribuido mucho al éxito de la empresa” (…) sus miembros, cada uno de ellos con experiencia en recursos humanos, marketing, operaciones o finanzas le ayudan a revisar las grandes cuestiones y decisiones corporativas (…) fichero actualizado de preguntas constructivas planteadas por los consejeros (…)

“El Consejo de Administración externo puede ser el contrincante interno que pone a prueba nuestros puntos fuertes y débiles antes de salir a la arena (…) ¿A quién más puede recurrir el propietario de un negocio para encontrar a alguien de confianza que no esté sesgado y que le ayudará a hacer su trabajo?

 

¿Cuándo un Consejo de Administración?[xi]

Lo ideal es que el Consejo de administración inicie su gestión antes de que la empresa entre en grandes (y a veces predecibles) transiciones corporativas (…)

(…) durante un cambio de liderazgo en la empresa (…) la transición será suave y ordenada. Una ampliación de la propiedad, un cambio en la estructura del sector o el establecimiento de nuevas formas de competencia, tecnología y regulación pueden presentar retos similares, agobiando hasta el empresario más vital y cualificado.

 

Resistencia

Si un activo Consejo de Administración externo es una solución tan valiosa para la empresa familiar, ¿Por qué no hay muchos más?

Ø  ¿Por qué no vemos lo que no queremos ver?

o   ¿Cómo valorar aquello que no sabemos el valor que captura?

 

(…) lo más frecuente es que la resistencia tenga sus raíces en la falta de experiencia o comprensión de los beneficios potenciales de unos consejos eficaces (…)

 

Beneficios de un Consejo activo

• Experiencia y capacidad interna

• Autodisciplina y responsabilidad

• Una caja de resonancia

• Opiniones honestas y objetivas

• Planificación estratégica y asesoramiento

• Valoración de personas clave

• Pensar que son un reto y hacen pensar

• Asesoramiento confidencial y empático

• Pensar de forma creativa y tomar decisiones acordes

• Valiosas relaciones empresariales

 

(…) los propietarios se enfrentan solos a los intereses de la familia con los del negocio, luchar con las funciones divergentes del consejero delegado como padre, jefe y accionista, planificar el futuro tanto en la empresa como de la familia (…) cualquiera de estos retos puede hundir un negocio familiar si no se afronta adecuadamente.

“La mayoría de negocios familiares fracasan precisamente porque no pueden reconciliar los imperativos de una buena gestión con la familia y los sentimientos” (…)

 

(…) en la planificación de la empresa familiar intervienen cuatro elementos claramente diferenciados: el plan estratégico, para asegurar la salud futura del negocio; el plan de sucesión, para asegurar un cambio de liderazgo ordenado; el plan financiero personal o plan de bienes, para asegurar el futuro del propietario del negocio; y el plan de familia, que entrelaza elementos de todos los demás planes.

 

Los consejeros actuales deben prestar mucha atención a sus obligaciones, así como demostrar fidelidad y honestidad (…) un buen Consejo para cualquier consejero es “Haga los deberes, vaya a las reuniones y hable. Y si no está de acuerdo, asegúrese de que quede constancia de su desacuerdo en las acta de la reunión.

 

(…) un consejero que no esté de acuerdo con una decisión del Consejo debe asegurarse de que su opinión contraria y las razones para sostenerla quedan registradas en el acta de reunión (…) el silencio o la abstención se pueden considerar como acuerdo (…)

 

Formación y gestión del Consejo de Administración

(…) examen detallado de su propia empresa. “Trazamos el perfil del Consejo en base a la pregunta: ’¿Qué característica de nuestro negocio no resultaría familiar o comprensible a alguien de fuera?’” (…) limitar la búsqueda de consejeros al eliminar personas que no encajaban con sus necesidades empresariales (…)

 

(…) estructurar el Consejo correctamente “era un proceso crucial”, no sólo porque contribuiría a su buen funcionamiento, sino porque también aportaría una nueva visión de los retos a los que el negocio se enfrentaría en el futuro.

(…) para estructurar un Consejo, primero hay que definir las razones para tenerlo (…)

Ø  ¿Qué espero que me aporte el Consejo?[xii]

o   ¿Cuáles son las líneas rojas?[xiii]

Ø  ¿Qué debo cambiar para que el Consejo funcione?

Ø  ¿Qué pueden aportan los consejeros como individuos?

o   ¿Por qué van a querer formar parte de mi Consejo?

Ø  ¿Qué cualidades personales deben aportar los candidatos?

Ø  ¿Cuántas sillas?

o   ¿Cómo se reparten?[xiv]

§  ¿Por qué?

Ø  ¿Duración del mandato?[xv]

 

La calidad del trabajo del Consejo deber una preocupación constante para el Chairman (…)

(…) “¿El Consejo cumple con sus expectativas? ¿Qué podemos hacer para que esta sea una experiencia satisfactoria para usted?” (…)

 

Ayudar al Consejo a alcanzar su potencial

(…) la función del presidente del Consejo es el trabajo más exigente en la sala de reuniones (…) ceder el control del flujo de ideas y pasar a hacer preguntas y escuchar en su lugar (…) gestionar a iguales en lugar de subordinados (…) escuchar y recibir feedback, en grandes cantidades

 

Resumir el impacto del Consejo. Al menos una vez al año (…) hacer un repaso de los frutos del trabajo del Consejo. Una actualización de los temas principales tratados (…) durante el año, un resumen de los beneficios personales y profesionales obtenidos del Consejo y un simple “gracias” por parte del Chairman puede tener mucho valor para los consejeros.

Ø  ¿Lo hacemos?

o   ¿Percibimos retorno?

§  ¿Cuál?

Ø  ¿Encaja en nuestra manera de trabajar?

 

¿Qué debo tener en cuenta antes de aceptar formar parte de un Consejo?

Ø  ¿La propiedad realmente quiere ser ayudada?

Ø  ¿Están siendo francos con la información que se nos está suministrando?[xvi]

Ø  ¿La estructura del Consejo me permitirá hacer aportaciones de valor, o me convertiré en el jarrón chino?

Ø  ¿En qué costes de oportunidad puedo estar incurriendo por formar parte del Consejo?

         ¿A qué estoy renunciando para aceptar?

Ø  ¿Realmente podemos aportar valor?[xvii]

Ø  ¿Tengo afinidad?[xviii]

 

Prever futuros problemas empresariales relacionados con la familia

(…) aspectos críticos de la salud del negocio familiar (…) preguntas que el consejero debe plantearse:

• ¿La familia está articulando su filosofía y sus valores para el negocio y poniéndolos en práctica?

• ¿Hasta dónde hay consenso en la familia sobre aspectos tan importantes como dividendos, beneficios y liquidez para los accionistas?

• ¿Cuánto capital será necesario para satisfacer las futuras necesidades y demandas de los accionistas?

• ¿Hay algunas cuestiones flotando en el ambiente que podrían fragmentar la base de accionistas?

• Si la base de los accionistas ya está fragmentada, ¿se necesitan acciones externas tales como una compra apalancada desde dentro, una venta publica de acciones o una compra de los accionistas disidentes?

 

(…) la primera generación levanta el negocio y las generaciones siguientes se llevan los beneficios, vendiendo la empresa o saliendo a bolsa con la mayor parte de acciones.

Ø  “Abuelo trabajador, hijo millonario y nieto pobre” ¿qué podemos hacer para que no se cumpla?

o   ¿Cómo puede ayudar el Consejo a consolidar el largo plazo de la compañía?

Ø  ¿Qué importancia juegan el proyecto empresarial y los valores familiares como herramientas para perpetuar la Empresa Familiar?

o   ¿Qué medidas se deben tomar?

§  ¿Quién las debe liderar?

 

¿Realmente vale la pena tomarse la molestia de perpetuar el legado familiar?

Ø  ¿Qué valor le damos al legado recibido?

Ø  ¿Es importante para la generación actual traspasar lo recibido en mejores condiciones?

Si no sabemos darle respuesta a las cuestiones anteriores ―tenemos un problema de sentimiento de pertenencia, o nuestros antecesores no supieron transmitirnos el cariño hacia la Empresa Familiar.

 

«Mi principal responsabilidad como consejero es

asegurar que el negocio tenga futuro»[xix]

 

Cómo crear un Consejo de Administración en Empresas Familiares 

Respuesta a los retos de continuidad y competencia

John L. Ward

DEUSTO


Link de interés

• Guía práctica para el buen gobierno de las Empresas Familiares

• Claves en la consultoría de Empresa Familiar

• La planificación estratégica de la familia empresaria: Cómo planificar para unir a la familia y asegurar la continuidad de la Empresa Familiar

• Las paradojas de la Empresa Familiar

• La excelencia en la Empresa Familiar

• Cómo desarrollar la Empresa Familiar

― Pantoja Grupo Logístico: De Consejo Asesor a Consejo de Administración

• Genesis del Consejo

• Transformarse para perdurar: Consejos de Administración y gobierno de la empresa en épocas de cambios disruptivos

• El Consejo 2020: El futuro de los Consejos de Administración

• El Secretario del Consejo de Administración

• El papel del Consejero Coordinador

• El Consejo de Familia y su función de Gobierno en la Empresa Familiar

• Gobernando la Empresa Familiar: con visión transformadora y liderazgo positivo

 

«Si los mayores no se van,

los más jóvenes pueden no quedarse»[xx]

 

ABRAZOTES


[i] Proverbio Portugués

[iii] Paul Lehman

[iv] John L. Ward

[vi] “No hay hombre tan sabio que no tenga necesidad de consejo ajeno”, Antonio de Guevara

[vii] Visibles y ocultas

[viii] Auditoría, nombramientos, retribuciones, estrategia, compliance, ética, digitalización, datos, IA…

[ix] Miguel Ángel Gallo

[x] John L. Ward

[xi] “Nunca es demasiado pronto”, Ignacio Osborne Cologan

[xii] Pp., 197 (…) las funciones que puede ejercer van desde hombre de estado y sabio a oráculo, árbitro, amigo y confesor. Un día puede ser maestro y al siguiente crítico, fuente de apoyo emocional una semana y filósofo a la siguiente.

¿Todo esto va en los honorarios de un consejero? (…)

[xiii] Pp., 141 “Yo no aceptaría un consejero que puede ser una excelente persona, pero que no comparte nuestra ética empresarial (…)

Ø  Ética en la Empresa Familiar

[xiv] Dominicales, ejecutivos, externos, independientes.

[xv] Pp., 121 (…) estructurar los tiempos de servicio para el Consejo debería ser mantener la frescura y la estabilidad (…) necesita que el Consejo sea vital, relevante y responda a las cambiantes necesidades de la empresa (…) necesita que los consejeros tengan la oportunidad de obtener una perspectiva a largo plazo del negocio y un profundo conocimiento de sus propietarios, con sus valores, metas y temperamento.

Fijar periodos formales de entre dos y tres años es útil porque los consejeros tienen tiempo suficiente de conocerse y desarrollar una química o dinámica de grupo entre ellos que mejore la calidad de la toma de decisiones (…) aprenden a conocer bien los puntos fuertes de unos y otros y a aprovechar la experiencia que cada uno puede aportar (…)

(…) la duración del mandato induce al Consejero Delegado a revisar periódicamente la actividad y los resultados de los consejeros, con la consiguiente oportunidad de hacer cambios.

[xvi] Pp., (…) “Si la propiedad no está dispuesta a hacer frente a los problemas, a mí no me interesa estar en su Consejo”.

[xvii] “Si no se puede ayudar, no hay que aceptar”

[xviii] (…) “Suponiendo posibles fracasos, ¿estás son las personas con las que me gustaría hundirme? (…) preferiría hundirme con personas a las que respeto”.

[xix] John R. “Ted” Kennedy