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lunes, 13 de octubre de 2025

Hacia un internet más libre: Cómo el blockchain puede devolvernos el control sobre nuestras vidas

Estimad@s amig@s

Sinopsis

¿Y si pudieras ser el verdadero dueño de tu yo digital?

Vivimos en un mundo donde los gigantes tecnológicos deciden qué ves, qué piensas y qué eres en línea. Tus datos ya no te pertenecen. Tus decisiones están condicionadas. Tu libertad, comprometida. Este libro plantea una revolución: la web 3.0.

A través de un viaje apasionante que une historia, tecnología y crítica social, el autor desenmascara los mecanismos de control del internet actual y muestra cómo la tecnología blockchain puede devolvernos el poder.

Privacidad, identidad, libertad, economía descentralizada, redes sociales sin censura y gobernanza ciudadana... Este libro es una guía reveladora y urgente para comprender el presente digital y tomar las riendas del futuro. Si alguna vez te has sentido observado en la red, manipulado por un algoritmo o reducido a un producto, necesitas conocer la alternativa que está emergiendo.

No es solo una nueva tecnología. Es una nueva forma de entender internet. Y una nueva oportunidad para reconquistar lo que creímos perdido: nuestra voz, nuestra autonomía y nuestra identidad digital.

 

«La web ha evolucionado hasta convertirse en

 un motor de inequidad y división;

 influida por fuerzas poderosas

que la utilizan para sus propias agendas»[i]

 

Introducción

Internet se creó con la promesa de conectarnos, de acercar el conocimiento y democratizar la información. Sin embargo, hoy tenemos una red vinculada a intereses corporativos, donde nuestra información personal es la nueva moneda de cambio.

(…) somos objeto de una clara transacción; pagamos por servicios aparentemente gratuitos con nuestros datos y cedemos no solo nuestra identidad, sino también nuestra libertad.

 

(…) podemos cambiar el rumbo y recuperar el poder sobre nuestros datos. Podemos dejar de ser un producto y recuperar nuestra identidad digital, apostando por un internet más justo y libre.

 

(…) Tenemos la oportunidad de transformar internet y ser partícipes de la creación de una red más justa y abierta, más democrática y menos totalitaria, más resiliente y segura, una red donde el poder no se concentre en las manos de unos pocos, sino que se distribuya de forma equitativa entre todos los usuarios.

 

«El espíritu original era muy descentralizado.

El individuo estaba increíblemente empoderado.

Todo se basaba en que no había una autoridad central

a la que tuvieras que pedir permiso.

 Esa sensación de control individual,

 ese empoderamiento,

es algo que hemos perdido»[ii]

 

¿Hacia dónde vamos?

Ø  ¿Dónde nos está conduciendo internet?

Nos hemos preguntado:

Ø  ¿Quién está a los mandos?

o   ¿Hacia dónde nos dirigimos?

§  ¿Nos están dirigiendo?

·       ¿Somos conscientes de los riesgos que corremos al dejar que otros fijen el rumbo por nosotros?

 

Hacia un internet más libre de Jorge Schnura nos invita a pararnos a pensar en presente como controlar nuestro yo digital y a futuro ¿qué sociedad queremos dejar a nuestros hijos? Una donde la humanística está en el centro y la interacción sea humano-humano u otra donde hombre-maquina sea la que lidere nuestras interacciones. Puede que no sepamos si estamos hablando con un humano o una máquina, donde no seamos dueños de nuestros datos, la manipulación sea un commodity y nuestros datos se puedan vender sin control alguno por nuestra parte.

 

Ø  ¿Es lo que queremos?

o   ¿Qué vas a hacer para revertir la situación?

 

«Internet es para todos,

pero no lo será a menos que hagamos que lo sea»[iii]

 

Cada vez, con mayor intensidad, se demanda más protección y nuevas normativas. En estos últimos años, la sociedad está cobrando conciencia de la importancia de la privacidad digital, de la privacidad de nuestros yoes digitales.

Ø  ¿Somos conscientes de la necesidad de proteger nuestro yo digital?

 

(…) suscita preguntas cruciales sobre consentimiento de uso, privacidad y control sobre la información personal.

Ø  ¿Nos hemos preguntado cómo proteger nuestra identidad digital?

 

(…) la dependencia que tenemos de las grandes empresas tecnológicas, lo que implica la centralización del poder que ejercen.

Ø  ¿Quién vigila la gobernanza de las grandes empresas tech?

o   ¿Hay que hacerlo?

§  ¿Para qué?

 

(…) se han hecho con el control progresivamente, y ahora, mediante complejos algoritmos, son capaces hasta de determinar lo que vemos y consumimos, incluso de condicionar lo que pensamos, nuestra perspectiva. Y aunque indudablemente aportan un gran valor, los servicios de estas empresas traen consigo muchos aspectos negativos.

 

La manera en la que interactuamos con el contenido de estas plataformas es el alimento de los algoritmos que después nos muestran aquello que nos mantendrá conectados e interactuando (…) Los «me gusta», las reacciones, los comentarios y las publicaciones, el tiempo de visualización, lo que compartimos, las búsquedas… Todos esos parámetros son registrados y analizados para luego ponernos delante no solo lo que nos enganchará sino, también, lo que va a hacer que votemos en un sentido u otro, lo que va a hacer que compremos tal o cual producto (…)

Controlan lo que vemos, y se basan en el rendimiento económico que pueden obtener de nuestra atención. Se nos vende como una forma de personalización, pero no deja de ser una maniobra de control (…)

 

(…) La capacidad de manipulación sobre la opinión pública es un problema muy grave, y las medidas que se toman al respecto son cuando menos tibias. ¿Por qué? (…)

 

La transparencia es una de las características inherentes de la tecnología blockchain. Cualquier usuario tiene acceso a la información presente en la red, y esto reduce las oportunidades de fraude y corrupción (…)

 

«Estamos inmersos en el proceso de transformación tecnológica

más significativo desde el dominio del fuego»[iv]

 

Internet es tan fundamental como la electricidad o el agua corriente, nos conectamos para estar al tanto de las noticias, para realizar compras, para trabajar o socializar, pero lo hacemos sin pensar en los complejos sistemas que permiten (…) ¿Qué son los protocolos TCP/IP? ¿Qué es realmente un dominio? ¿Cómo funcionan los servidores? (…)

 

Las redes sociales dependen de la publicidad como su principal modelo de negocio. ¿Qué significa esto? (…)

 

Somos productos que los algoritmos perfeccionan para que las empresas tecnológicas consigan más dinero de los anunciantes, sus verdaderos clientes (…) pagan por acceder a audiencias especificas y perfectamente definidas (…)

Las plataformas no son sino un intermediario entre el usuario —el producto— y en anunciante —el cliente—.

 

(…) la recopilación masiva de datos personales se utiliza para generar ingresos y beneficios comerciales.

Generar ingresos —beneficios ¿Para quién?

Ø  Si aspiramos a ser propietarios de los datos que genera nuestro yo digital, ¿Deberíamos también recibir parte de esos ingresos que generamos?

o   Si somos parte del modelo de ingresos, queremos /debemos recibir parte.

 

Con la web 3.0 se busca que el control de los datos vuelva a manos de los usuarios (…) identidades digitales soberanas (…) nos permitirán gestionar y controlar nuestra información personal de manera desinteresada, sin que dependamos de terceros para acceder a ella (…)

 

«La neutralidad de la red es esencial para la libertad de expresión

 y la innovación en internet.

 Sin ella,

 corremos el riesgo de un internet

controlado por unos pocos gigantes corporativos»[v]

 

la web 3.0 promete una red más conectada y segura, donde las necesidades del usuario estén cubiertas sin la intervención de intermediarios y en la que sea posible verificar nuestra transacción.

 

«Cualquier cosa que pueda concebirse como cadena de suministros,

la tecnología blockchain puede mejorar su eficiencia;

 no importa que sean objetos,

 personas,

 números,

datos o dinero»[vi]


Ø  ¿Estamos explorando cómo el blockchain impacta /rá en nuestro modelo de negocio?

o   ¿Qué oportunidades hemos detectado?

 

«La identidad en la red será descentralizada.

Poseemos los datos que nos pertenecen»[vii]

 

Ø  Somos propietarios de los datos, ¿Cómo monetizarlos?

 

El futuro es incierto, pero inevitable. Estamos viendo el despertar de la tecnología que lo cambia todo.

 

Depende de todos nosotros, como sociedad, asegurar que el futuro de los NFT se construya sobre bases sólidas y éticas.

Ø  ¿Cómo podemos aportar en la construcción del ecosistema NFT?

o   ¿Con qué activos queremos colaborar?

 

Si pueden condicionar nuestro pensamiento político a través de la venta de datos y utilizarlos para decidir qué mostramos e intentar moldear nuestra manera de pensar, la democracia deja de ser una realidad para convertirse en un espejismo.

Ø  ¿Cómo proteger nuestro pensamiento?

Ø  ¿Está en peligro la democracia?

Ø  ¿Cómo frenar la manipulación digital?

 

La entrega de nuestros datos está profundamente relacionada con la sesión de nuestra identidad digital. Al ceder información asociada a nosotros, renunciamos a parte de nuestro poder y de nuestra libertad.

Ø  ¿Entregar parte de nuestra identidad digital sin perder poder y libertad es posible?

o   ¿Cómo?

§  ¿Qué estoy haciendo para poder preservarla?

§  ¿Qué debería estar haciendo?

·       ¿Por qué no lo hago?

 

¿Qué es real y qué no lo es? (…)

Ø  ¿Cómo identificarlo?

Ø  ¿Cómo nos podemos proteger?

 

«Algún día todo será tokenizado

y estará conectado en blockchain»[viii]

 

Ø  ¿Estamos preparados para ese día?

o   ¿Qué cambios estamos acometiendo en nuestro yo digital?

 

Viviremos[ix] en un internet plagado de inteligencias artificiales, y a medida que estás se vuelvan más sofisticadas y sean capaces de replicar con más precisión las interacciones humanas, cada vez resultará más difícil diferenciar entre un ser humano y una máquina.

Ø  ¿Cómo podemos construir barreras que permitan preservar la humanística?

o   ¿Somos conscientes de lo que conlleva perderla?

 

Los usuarios pueden monetizar su contenido a través de mecanismos integrados en el protocolo, como pueden ser la venta de NFT o la participación en mercados descentralizados, y también tienen la oportunidad de participar en la gobernanza, en la dirección de desarrollo y en las políticas de protocolo (…) en un futuro se nos pagará por el valor que generamos también mediante anuncios. Lo que se ingresará por anuncios se distribuirá entre quienes hayan interactuado y generado más contenido (…) también con los usuarios pasivos, quienes consumen y generan.

Ø  ¿Estamos preparados para participar en la gobernanza?

o   ¿Qué conocimientos deberíamos adquirir para poder estar preparados y /o participar /aportar en la gobernanza?

Ø  ¿Se nos pagará por el valor que generamos? ¿Podremos elegir si queremos aportar /generar un mayor valor o lo contrario? Ahí residirá parte de nuestro poder digital.

 

¿Qué sentido tiene un metaverso centralizado donde una empresa controla la monetización de las experiencias y determina qué es y qué no es aceptable? (…)   

 

«Estamos a las puertas de una nueva era,

 donde la inteligencia artificial tendrá un impacto profundo

 en nuestras vidas,

y será nuestro trabajo

asegurarnos de que ese impacto sea positivo»[x]

 

Epílogo

Cuando pienso en el futuro, lo hago pensando en un mundo en el que mis hijos no estén manipulados por algoritmos ni inteligencias artificiales, por grandes corporaciones que cohíben el libre albedrio, la capacidad de escoger. No quiero para ellos un mundo en el que los anuncios y el contenido está predefinido por entidades para mantener nuestra atención, para polarizarlos.

Lo que quiero es un mundo donde todos tengamos capacidad real de decidir, donde los algoritmos y las inteligencias artificiales no nos quiten la soberanía de nuestra identidad, de nuestros datos. un mundo en el que las inteligencias artificiales sean un complemento y no piensen por nosotros, donde sirvan para llevar a cabo lo que, por voluntad propia y en nuestra libertad, decidamos hacer.

 

En esta nueva era digital tenemos la posibilidad de participar e influir en el desarrollo de las tecnologías que impactan en nuestras vidas, también de corregir las carencias de la web 2.0, un reto que nos permitirá transformar el mundo.

El cambio está en nuestras manos.

Ø  ¿Qué vas a hacer para remar por ese cambio?

 

«Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada

 es indistinguible de la magia»[xi]

 

Hacia un internet más libre

Cómo el blockchain puede devolvernos el control sobre nuestras vidas

Jorge Schnura

LID editorial

 

Link de interés

• Blockchain: La revolución industrial de internet

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• Criptoactivos: Retos y desafíos normativos

• Aspectos jurídicos del Metaverso

• Gataca

• El Metaverso y cómo lo revolucionará todo

• Metaversos: La gran revolución inmersiva

• Pulsa actualizar

 

«No se trata solo de conectar computadoras,

 se trata de conectar personas»[xii]

 

ABRAZOTES


[i] Tim Berners-Lee

[ii] Ídem

[iii] Vint Cerf

[iv] John Perry Barlow

[v] Tim Wu

[vi] Ginni Rometty

[vii] William Mougayar

[viii] Fred Ehrsam

[ix] “LA ciencia ficción de hoy es la realidad del mañana”, Hal McAllister

[x] Satya Nadella

[xi] Arthur C. Clarke

[xii] Tim Berners-Lee

viernes, 23 de agosto de 2024

Dictadores: El culto a la personalidad en el siglo XX

Estimad@s amig@s

Sinopsis

A ningún dictador le bastan el miedo y la violencia para gobernar: estas estrategias pueden resultar indispensables para alcanzar el poder e incluso para mantenerlo durante un tiempo, pero no suelen ser efectivas a largo plazo. La paradoja del dictador moderno es que debe crear la ilusión del respaldo popular, pues sólo un tirano cuyo gobierno es capaz de inspirar idolatría en el pueblo conseguirá perpetuarse. En Dictadores, Frank Dikötter examina ocho de los cultos a la personalidad más efectivos del siglo XX: aquellos que, mediante estrategias que van desde los desfiles militares coreografiados al detalle hasta el establecimiento de una férrea censura, fueron plenamente conscientes de la imagen que querían proyectar y fomentar. Este penetrante y oportuno ensayo analiza cómo se funda, afianza y perpetúa el culto a la personalidad, ayudándonos a identificarlo en algunos líderes mundiales de la actualidad y situándolo donde pertenece, en el corazón de la tiranía.

 

«(…) es mucho más seguro ser temido que amado (…)»[i]

 

Prefacio

(…) ‘El Estado soy yo’[ii]. Luis XIV entendía que sólo estaba obligado a responder ante Dios. Era un monarca absoluto, que a lo largo de más de setenta años se valió de su poder autocrático para debilitar a la nobleza, centralizar el Estado y ampliar el territorio de su país por la fuerza de las armas. Además, se presentaba a sí mismo como un Rey Sol infalible a cuyo alrededor giraba todo lo demás. Adoptó las medidas necesarias para que todo el mundo lo glorificase. Aparecieron medallas, pinturas, bustos, estatuas, obeliscos y arcos de triunfo por todo el reino. Poetas, filósofos e historiadores oficiales celebraban sus victorias y elogiaban su omnisciencia y omnipotencia (…)

 

(…) el poder que se alcanzaba mediante la violencia se sostenía también mediante la violencia. No obstante, ésta puede ser un instrumento muy burdo. El dictador necesita fuerzas militares, policía secreta, guardia pretoriana, espías, informadores, interrogadores, torturadores. Aunque lo mejor es aparentar que la coerción es en realidad consentimiento. El dictador tiene que infundir miedo en su pueblo, pero si consigue que ese mismo pueblo lo aclame, lo más probable es que sobreviva durante más tiempo. En pocas palabras, la paradoja del dictador moderno es que tiene que crear una ilusión de apoyo popular.

 

(…) El culto a la personalidad rebajaba a la vez a aliados y rivales, y los obligaba a colaborar en común sumisión (…) el dictador los obligaba a aclamarlo en presencia de los demás, y así todos ellos se veían forzados a mentir. Si todo el mundo mentía, nadie sabía quién estaba mintiendo y se volvía más difícil hallar cómplices y organizar un golpe.

¿Quién creaba el culto a la personalidad? Se recurría a hagiógrafos, fotógrafos, dramaturgos, compositores, poetas, editores y coreógrafos. Se recurría a poderosos ministros de propaganda (…) a sectores enteros de la industria (…) la responsabilidad última residía en los propios dictadores (…) Mussolini empleaba la mitad de su tiempo en proyectarse como gobernante omnisciente, omnipotente e indispensable de Italia, aparte de dirigir media docena de ministerios. Stalin efectuaba una incesante labor de poda de su propio culto a la personalidad: ponía coto a las alabanzas que juzgaba excesivas, tan sólo para permitir que reaparecieran unos pocos años más tarde, cuando le parecía que era el momento oportuno. Ceauşescu promovía sin cesar su propia persona (…) Hitler también atendía a todos los detalles de su propia imagen (…) todos los recursos del Estado para promoverse, todos ellos eran el Estado.

(…) ¿Cómo vamos a saber lo que el pueblo pensaba sobre su líder, si la libertad de expresión es siempre la primera víctima de toda dictadura? (…)

 

El culto a la personalidad tenía que aparentar popularidad genuina, como si hubiera brotado del corazón de la gente (…)

 

(…) Las invocaciones al líder, entendido éste como una especie de figura sagrada, daban mejores resultados que la abstracta filosofía política del materialismo dialéctico, que la población del campo, mayoritariamente analfabeta, no comprendía con facilidad.

La lealtad a una persona era lo más importante en una dictadura (…) la ideología puede crear divisiones (…) los mayores enemigos de los bolcheviques eran los mencheviques, y unos y otros juraban por Marx. Mussolini menospreciaba la ideología y mantuvo deliberadamente al fascismo en la vaguedad (…)

 

(…) El anonimato de una organización que sofocaba todo conato de oposición desde sus mismos inicios acabó por resultar contraproducente (…)

Los dictadores que perduraban solían valerse de dos instrumentos de poder: el culto a la personalidad y el terror (…)

 

«Todo el mundo ve lo que aparentas ser,

pocos experimentan lo que realmente eres»[iii]

 

Maquiavelo nos abre la puerta a esta reflexión de hoy Un hombre que quiere ser bueno entre tantos que no lo son labrará su propia ruina,  ¿Queremos ser buenos aunque estemos cavando nuestra propia tumba?

-     ¿Merece la pena?

o   ¿Por qué?

¿Prevalecen nuestros valores en las decisiones que tomamos?

-     ¿Cómo lo hacen?

 

¿Estamos dispuestos a trabajar para un CEO dictador?

(…) “Jamás olvidéis que yo soy la autoridad suprema del Estado. Así pues, soy vuestro único amo” [iv](…)

-     ¿Qué nos aporta?

-     ¿Qué nos resta?

-     ¿Hacen equipo o destruyen talento?

(…) empleaba “todo su tiempo en la manipulación política de las personas”. Los tiranos no confían en nadie, y aún menos en sus propios aliados (…) se deshacía por igual de amigos y enemigos, y acababa con cualquiera que le pareciese demasiado ambicioso, o que pudiera desarrollar un poder independiente [v](…)

(…) recelaba de todo el mundo, se empeñaba en explotar sus debilidades, manipular sus emociones y poner a prueba su lealtad [vi](…)

(…) al valorar la lealtad por encima de la competencia, se ascendía a los aduladores y a los oportunistas [vii](…)

o   ¿Por qué?

 

¿Cuánto pesa la personalidad en el líder? (…) el culto a la personalidad exigía lealtad al líder, más que fe en un programa político particular [viii](…)

Lo anterior lo podemos traducir como fidelidad al CEO por encima del plan de negocio.

-     ¿Cuánta retroalimentación hace falta para alimentar el culto a la personalidad del líder?

(…) las masas no eligen al líder, es el líder el que elige a las masas. En tiempos de grandes vacilaciones, es el que indicaba que es lo que había que creer [ix](…)

(…) amad al líder y obedeced al partido [x](…)

(…) se decía por igual a los adultos que a los niños: “El Führer siempre tiene razón” [xi](…) 

(…) Ceauşescu exigía demostraciones constantes de gratitud por parte del mismo pueblo al que estaba arruinando [xii](…)

La gente entonaba las alabanzas al líder en público, pero lo maldecían en voz baja [xiii](…)

 

-     ¿Qué pasa cuándo el líder cae?

(…) en cuanto se demuestra que no es infalible “esta condenado a que los fieles lo destronen y profanen con la misma pasión que lo adoraron [xiv](…)

(…) perder a un dictador puede resultar tan traumático como vivir bajo su autoridad [xv](…)

(…) se había arrogado todo el poder y había procurado que no se adoptara ninguna decisión sin su consentimiento (…) encarnaba la revolución, y la revolución se esfumó en su huida.[xvi]

o   ¿Cómo se comportarán los stackeholders?

(…) colaboradores antiguos y de confianza emperezaron a abandonar el barco que se hundía [xvii](…)

 

¿Es sostenible una organización liderada por un dictador?

(…) seguía la máxima “divide y vencerás”, y suscitaba rivalidades entre sus subalternos, o les asignaba tareas coincidentes con el objetivo de consolidar su propio poder (…) se erigía en árbitro definitivo y los relegaba a ellos a la posición de meros subordinados que competían entre sí.[xviii]

-     ¿Por qué?

-     ¿Hasta cuándo?

(…) se creía que los dictadores, y sus estatuas, eran inamovibles. Que se habían adueñado de las almas de los súbditos y habían moldeado sus pensamientos (…) lo que sí había existido era el miedo, y en el mismo momento en el que éste desapareció, todo el edificio se vino abajo [xix](…)

 

¿Quién se atreve a decirle al dictador que está desnudo?

-     ¿Qué precio estamos dispuestos a pagar por hacer lo correcto?

(…) enviaban a los disconformes a campos de trabajo dispersos por las remotas e inhóspitas montañas del norte[xx].

(…) el más mínimo indicio de falta de respeto para con el Gran Líder se castigaba severamente[xxi].

(…) en tiempos de Mao o de Kim, bastaba con burlarse del nombre del líder para terminar en un campo de trabajos forzados. Quien no llorara, aplaudiera o gritara de acuerdo con lo ordenado sufría un severo castigo[xxii].

-     ¿Cómo ayudarle a ver la realidad?

-     ¿Por qué hacerlo?

 

¿Cuánto escondemos[xxiii] para evitar las represalias?

(…) intimidar a los posibles adversarios [xxiv](…)

(…) se llevaron a cabo interminables purgas (…) se obligaba a las personas a denunciarse entre sí. Miles de sospechosos padecieron encierro, investigaciones, torturas, purgas, y ocasionalmente, fueron ejecutados [xxv](…)

(…) destacados miembros que se habían enfrentado a Mao en el pasado sufrieron humillaciones, y fueron obligados a escribir confesiones y a pedir perdón en público por sus errores [xxvi](…)

-     ¿Qué coste tiene para la compañía la autocensura, la vigilancia a otros, la falta de sinceridad del equipo?

(…) la policía secreta vigilaba a todo el mundo y trataba de medir la sinceridad de cada uno observando su expresión facial y escuchado el tono de su voz [xxvii](…)

(…) omnipresente vigilancia sobre la población [xxviii](…)

 

¿Cómo leer, entender, anticiparnos al pensamiento tóxico del líder?

(…) se venera a si mismo, tiene fe ciega en sí mismo, se adora a sí mismo, se atribuye el mérito de todos los éxitos, pero culpa a los demás de sus propios fracasos [xxix](…)

 

¿Qué importancia tiene la marca personal ―propaganda, redes sociales, medios[xxx], los agradaores[xxxi]―, en el dictador?

(…) trabajaban sin descanso en la promoción del líder. Pero el mayor arquitecto del culto a la personalidad fue el propio Hitler: actor principal, director de escena, orador y publicista, todo en uno. Trabajaba sin cesar en su propia imagen  [xxxii](…)

(…) se consideraba que las fotográficas del Führer tenían una “importancia estratégica vital” [xxxiii](…)

(…) los altavoces se habían usado durante mucho tiempo en campañas de propaganda, pero por entonces siempre estaban encendidos y vomitaban sin cesar con las mismas citas, siempre, a todo volumen [xxxiv](…)

(…) al igual que el Pequeño Libro Rojo, la insignia devino en símbolo de lealtad al presidente y se llevaba sobre el corazón [xxxv](…)

Cuanto mayor era la visibilidad que cobraba el líder, más obligados se veían sus colegas a quedarse en la sombra. La adulación constante desviaba las posibles criticas que hubiera podido hacerle sus rivales dentro del partido[xxxvi].

El culto a la personalidad impidió de manera efectiva que otras personas pudieran desarrollar una posición de poder independiente [xxxvii](…)

-     ¿Es sostenible?

o   ¿Por qué?

o   ¿Hasta cuándo?

 

¿Qué enseñanzas podemos extraer de todo lo anterior?

El hombre es capaz de lo mejor y a la vez de lo peor. En Dictadores: El culto a la personalidad del siglo XX encontramos ocho ejemplos de lo que estamos hablando como el culto al líder destruye valor, como la desconfianza hace que todo sea fingido y que las personas huyen en el momento que pueden.

-     ¿Podemos trabajar sin un espacio de confianza mutua? 


Moraleja

Líbreme, Dios de los CEOs mansos que de los bravos ya me libro yo.

 

“Si no actúas como piensas,

terminarás pensando como actúas”[xxxviii]

 

¿Cómo incardinamos hacer el bien, haciéndolo bien trabajando con un CEO tóxico?

¿Tiene sentido el trabajo que estamos realizando?

-     ¿Qué nos aporta?

 

«La virtud es lo que hace al hombre amado y respetado de los hombres,

y la astucia es lo que hace al hombre temido y respetado»[xxxix]

 

Dictadores

El culto a la personalidad en el siglo XX

Frank Dikötter

Acantilado

 

Link de interés

• Entrevista a Stalin: La lógica de un dictador

• Camaradas! De Lenin a hoy

• El management del III Reich

• El ego es tu enemigo: Vence a tu mayor adversario

• Las 50 leyes del poder en El Padrino

• El Príncipe

• El arte de la prudencia

• Poder, influencia y autoridad: Las claves para llegar a lo más alto en la empresa

• Los CEO dictadores están de moda en la bolsa, pero nada es para siempre

 

«Toda gloria es efímera»[xl]

 

ABRAZOTES


[i] Maquiavelo

[ii] “L’État, c’est moi”

[iii] Ídem

[iv] Pp., 260

[v] Pp., 262

[vi] Pp., 278

[vii] Pp., 337

[viii] Pp., 61

[ix] Pp., 81

[x] Pp., 98

[xi] Pp., 99

[xii] Pp., 303

[xiii] Pp., 308

[xiv] Pp., 68

[xv] Pp., 281

[xvi] Pp., 339

[xvii] Pp., 120

[xviii] Pp., 98

[xix] Pp., 341

[xx] Pp., 224

[xxi] Pp., 226

[xxii] Pp., 342

[xxiii] Pp., 63 (…) vecinos envidiosos, colegas celosos e incluso familiares desafectos informaban sobre conversaciones sospechosas. Pocas personas habrían osado hablar abiertamente en presencia de más de tres interlocutores.

[xxiv] Pp., 103

[xxv] Pp., 178

[xxvi] Pp., 179

[xxvii] Pp., 248

[xxviii] Pp., 310

[xxix] Pp., 195

[xxx] Pp., 95  “La radio es mía” (…) aprobar un plan por el que millones de aparatos económicos se vendieron a precio inferior al de producción (…)

[xxxi] “Un ejército de ovejas conducido por un león es más temible que un ejército de leones conducido por una oveja”, Maquiavelo 

(…) la gente sabía cuando había que aplaudir en las reuniones públicas y cuándo había que invocar su nombre en los actos públicos. La clave era la repetición, no la innovación, lo que significaba que una adulación excesiva tambien comparaba sus riesgos (…) no necesitaba fanáticos de ningún tipo, lo que quería era que las personas fueran instrumentos obedientes a su voluntad, sin convivientes propias.

[xxxii] Pp., 100

[xxxiii] Pp., 119

[xxxiv] Pp., 204

[xxxv] Pp., 206

[xxxvi] Pp., 227

[xxxvii] Pp., 300

[xxxviii] Blaise Pascal

[xxxix] Ídem

[xl] Anónimo