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viernes, 7 de junio de 2024

Empresarios que dejan huella

Estimad@s amig@s

Sinopsis

Las sucintas “historias” de estos nueve empresarios son notorias porque hicieron algo relevante en sus vidas que perdura en el tiempo, y por ello deben ser reconocidos, valorados y recordados. Son las historias ilusionantes de siete hombres y dos mujeres ―todos ya fallecidos― que proceden de sectores variados: agencia de noticias, empresas de distribución, componentes automovilísticos, transporte, hostelería, escuela de formación empresarial… La mayoría inician su andadura desde sencillas iniciativas personales. Uno muere poco después de los 40 años, otro llega a los 106. Dos son extranjeros y siete españoles: tres andaluces y un gallego, asturiano, madrileña y burgalés. Uno de ellos incluso “va para santo”. Todos son empresarios modélicos, aunque no estén recogidos todos los que también lo han sido.

 

El empresario trabaja con la colaboración de otros, crea empleo y riqueza, invierte, delega tareas y establece sus tiempos de ejecución con el objetivo temporal de permanencia. Este es su gran cometido, y la diversidad de sus tareas reside su riqueza y atractivo.

 

«En España la figura del empresario ha estado mal considerada.

En la judía o protestante,

cuando tienen éxito,

es porque Dios está con él»[i]

 

Dejar huella, que bonito, difícil y poco habitual en estos tiempos. Ricardo Velilla glosa de manera breve en Empresarios que dejan huella sobre la figura de 9 personas que antepusieron sus valores y el espíritu de servicio por encima de todo lo demás.

 

En tiempos turbulentos, vacíos interiormente, donde la inmediatez, el egoísmo, el ego, la falta de generosidad con el prójimo priman, puede ser un buen momento para leer despacio estos testimonios que nos ayuden a buscar en lo más recóndito de nuestro interior.

 

Dejemos aflorar ese espíritu de servicio que nos caracterizó en el pasado, y que nunca debimos dejar hibernar, la generosidad siempre debe presidir nuestros pensamientos.

 

«Toda ayuda innecesaria

empobrece a quien la recibe»[ii]

 

Rosario Martín Gutiérrez de Cabiedes

Desde su puesto directivo siempre mostró una gran visión estratégica y un enfoque riguroso en la gestión, consciente de que la independencia y la neutralidad tradicionales en Europa Press se sustentaban en una empresa sólida y bien administrada financieramente.

(…) tuvo un gran respeto por el trabajo de la Redacción, entendiendo y apoyando el papel crucial de los periodistas en una sociedad democrática, sin interferir en su labor profesional.

 

(…) “misión de permanencia” (…) rasgo distintivo de la empresa familiar (…)

 

(…) los miembros de la familia (…) “se formen fuera de la empresa familiar” y se incorporen a ella “cuando tengan algo que aportar al proyecto”. Tal formación de las nuevas generaciones “ha de basarse en el esfuerzo y la búsqueda de la excelencia” (…)

 

Magín Froiz Planes

“Lo primero es defender al cliente y darle el mejor producto al mejor precio (…) defender a mis trabajadores, si no, qué pinto yo en la empresa, sería un autónomo trabajando solo. Y defender también al entorno social de la empresa. Hay que cumplir con la sociedad, ser una persona seria, recta y responsable”.

 

(…) como en toda empresa familiar, la sucesión y el mantenimiento del negocio es un asunto de gran importancia, aunque delicado (…)

 

José Antolín Toledano

(…) aprovecharon la fuerte expansión de la industria española del automóvil y desarrollaron una estrategia a largo plazo basada en la búsqueda de socios de prestigio, en la diversificación de productos y la innovación.

(…) proceso de internacionalización con el objetivo de acompañar a los fabricantes de vehículos allí donde necesitarán de sus productos (…)

 

Las bases del liderazgo de José en el sector han sido la apuesta decidida por el desarrollo tecnológico, el fomento del talento de sus colaboradores, una gestión inspirada en el trabajo en equipo, la mejora continua, la búsqueda permanente de la calidad y la excelencia, las alianzas internacionales, así como un olfato especial para detectar con antelación de dónde venían y hacía dónde soplaban los vientos de progreso.

 

Juan Robles Pérez

Casa Robles se convirtió en una empresa familiar, que se ha hecho paso a paso, depurando sus fogones hasta alcanzar un consolidado prestigio entre la clientela local y forastera.

 

(…) el trabajo del hostelero exige dedicación y sacrificio, más todavía si este se ha hecho desde abajo (…)

 

François Michelin

Michelin sostenía que las mejores experiencias se aprendían en la fábrica, no en las aulas. Por eso, comenzó a trabajar ―con nombre supuesto― (…) comenzar desde abajo le permitió conocer cómo eran sus trabajadores; su dedicación y cercanía a ellos incrementaban su lealtad.

Otro de los rasgos de su manera de ser y actuar fue la necesidad de mantener una estricta confidencialidad sobre el funcionamiento de su empresa.

“Las fugas son suicidas (…) nos lleva años desarrollar un neumático nuevo o una máquina nueva. Pero en cinco minutos un competidor podría copiar una idea o innovación”.

 

“La fabrica es un verbo cuyo sujeto es el cliente. El cliente es el origen y el fin de todas las cosas”.

 

Pilar García Alonso

(…) “Una pionera de lo que ahora llaman Mujeres Empresarias. Una emprendedora”.

 

(…) “Aquí no soy tu abuela, soy tu jefa”; fue mi primera lección de respeto y disciplina.

 

José Cosmen Adelaida

De empresa familiar y familia empresaria

 

(…) Cosmen perseguía un modelo de gestión basado en las llamadas tres “erres”: “responsabilidad, reconocimiento y retribución”, siguiendo la norma no escrita de que “para sobrevivir hay que crear musculo” y de que en el mundo del trasporte actual hay que pasar del simple “traslado” de mercancías y personas a “gestionar la movilidad” y convertirse en una “empresa intermodal” y de movilidad sostenible.

 

(…) quien triunfa en él une en su persona dos cualidades: instinto e inteligencia (…)  

 

“Nuestros padres (…) han sido un constante referente y transmisores de valores como la honestidad, la humildad o el humanismo”.

 

Javier López de la Puerta

(…) inicia una larga carrera de servicio a los demás: traída de aguas, viviendas sociales, hospital, reactivación de empresas y creación de puestos de trabajo, que eran una obsesión constante.

Muy dotado como organizador e impulsor de proyectos, sabe rodearse de los mejores colaboradores, que son también sus amigos (…)

 

(…) sus dotes de hábil negociador respetuoso y dialogante, de pacificador social comprometido, son sobresalientes. Las nuevas generaciones de empresarios y altos directivos agrarios tienen un referente al que imitar.

 

(…) tenía un “sentido trascendente de servicio a la sociedad” (…)

 

(…) “pensar a lo grande sin descuidar los detalles” (…)

 

Enrique Shaw Tornquist

(…) sobresalen en su vida tres actitudes: la voluntad de ser coherente, la valentía para ir en contra de la corriente y la moda, y la humanidad para ver siempre en el otro a alguien de quien ocuparse.

 

“un hombre de enorme coherencia entre lo que decía y hacía. Aunque alguna vez no hayamos estado de acuerdo, él trataba de escuchar y entender al otro (…)”.

 

(…) La misión del dirigente de empresa está vinculada al cumplimiento de tres deberes: el de servicio, el de progreso y el de ascensión humana (…)

 

«Nada anda bien en una sociedad

donde muchos están mal»[iii]

 

Empresarios que dejan huella

Ricardo Velilla Barquero

Campomanes editores  

 

Link de interés

• Grupo Froiz

• Grupo Antolín

• Juan Robles, la sonrisa del tabernero

• Empresa y responsabilidad: Conversaciones con Ivan Levaï e Yves Messarovitch

• Michelin como alternativa directiva al éxito empresarial

• Sevilla. Banquetes, tapas, cartas y menús

• Alsa 100 años. Desde 1923, hasta donde tú quieras

• El evangelio de los audaces: Doce gobernantes que ejercieron el poder sin renunciar a sus creencias

• Un empresario en plenitud. Enrique E. Shaw y su eficaz desempeño

• Y dominad la tierra…, palabras y escritos de Enrique Shaw

• La empresa, comunidad de vida y relaciones humanas: el ejemplar caso de Enrique Shaw

 

«El dinero tiene que ser un servidor

y nunca un amo»[iv]

 

ABRAZOTES


[i] Adela Cortina

[ii] María Solano Altaba

[iii]

[iv] François Michelin

viernes, 3 de marzo de 2023

Dirigiendo con valores

Estimad@s amig@s

Sinopsis

En la actualidad, los valores parecen ser una moneda escasa. En su lugar, las pautas de comportamiento son sustituidas por leyes y regulaciones que muchas veces pasan por alto el espíritu de una empresa o de su forma de dirección.

 Dirigiendo con valores es un libro sobre la importancia de los valores en el liderazgo. Tanto las personas como las empresas y la sociedad deben alinearse con una gestión en la que la prioridad sea el bien común y el hacer las cosas con corrección y eficacia.

Como bien apunta Pedro Nueno, directivo y autor con una dilatada trayectoria en administración de empresas: Mi intención es mostrar cómo los valores son importantes para la acción en la práctica empresarial y ejemplificarlo. Las empresas son, al fin y al cabo, grupos de seres humanos que se unen con la finalidad última de “crear valor”. Cuanto mejores personas seamos, cuanto más nos esforcemos por desempeñarnos bien, más nos desarrollaremos como personas y profesionales y contribuiremos al progreso de la sociedad.

En este libro descubrirás como practicar con valores la dirección de empresas es el ingrediente que le falta a muchas organizaciones para alcanzar la excelencia.

 

«La humildad abrirá más puertas

de las que jamás abrirá la arrogancia»[i]

 

Introducción

(…) cuando hablo de valores hago referencia al “bien”. Los valores, desde mi punto de vista, son bienes que nos disponen a actuar con una determinada manera (bien), perfeccionándonos como personas.

 

«El mayor desafío después del éxito

 es callarlo»[ii]

 

• ¿Cuáles son tus valores principales?

• ¿Y los de tú empresa?

• ¿Los utilizas para dirigir al equipo?

• ¿Qué te aporta dirigir con valores?

•¿De qué manera contribuyen esos valores a tu forma de dirigir, desarrollar, mentorizar el talento de la organización?

 

Una de las crisis en la que estamos inmersos tiene que ver con los valores. ¿En qué momento los olvidamos?, ¿Por qué hemos decidido apostar por prácticas no éticas?

 

Se nos llena la boca diciendo aquí y allá la persona en el centro, pero sin la persona. Necesitamos dar al botón de reset, poner la dirección con valores en el centro. Valores para ser mejores personas, directivos, gobernantes, sociedad… ¿Podemos vivir —convivir, en una sociedad sin valores? No somos así, el egoísmo dominante que algunos seudo líderes nos tratan de imponer diciéndonos que los valores son caspa. Pues siento deciros que si querer dirigir con valores es caspa, soy un casposo y lo llevo con orgullo.

 

«Un verdadero genio admite

que no sabe nada»[iii]

 

El valor de la humildad

Hay que hacer una reflexión, con humildad sobre cómo mejorar y participar en un programa de formación es una oportunidad de pensar y cultivarse, abordando el evento con ese objetivo: aprender de los profesores y de los compañeros del programa.

 

Cuando la alta dirección de una empresa está más cerca de la arrogancia y lejos de la humildad, se produce un cierto temor en su entorno, sobre todo si se consigue con esfuerzo un gran resultado del que la dirección se apropia sin agradecerlo. Se da a entender que lo que se ha conseguido es el resultado de lo que había que hacer y ellos sí se apropian del éxito, pero vigilando que nadie quiera apuntárselo y saltándoselos en su informe a directivos por encima de ellos (…) aquellos directivos o mandos intermedios a quienes se les “quitan” sus éxitos busquen la forma de cambiar de trabajo, con lo que puede perder a los mejores.

Es importante estimular el valor de la humildad, pero la mejor forma de conseguirlo es practicándola desde la alta dirección, valorándola y agradeciéndola en los niveles inferiores.

 

(…) ¿Cómo era posible que aquel presidente hubiese creado una cultura de no escuchar, de autoengañarse, de no reconocer que otras empresas podían tener innovaciones con futuro? (…)

(…) entre una gran humildad y una gran soberbia hay un gran espacio para practicar el valor de la humildad o entrar en el terreno opuesto. Si se tiene humildad, se escucha a las personas y estas te dicen lo que piensan (…) si hay soberbia, las personas tratan de decir lo que creen que los van a escuchar y que reforzará su imagen y evitan decir lo que les pueda crear problemas, dudas sobre la marcha de su empresa o sugerencias para mejorar su gestión.

(…) seamos humildes es un gran valor que se aprecia y agradece.

 

El valor de la diligencia

La diligencia implica rapidez en hacer las cosas bien. La gestión empresarial requiere hacer las cosas bien y esto, a su vez, implica cierta reflexión (…)

 

(…) diligencia para conseguir velocidad es un valor. No cabe duda de que esta velocidad crea empleos y requiere formar con rapidez a las personas (…) el crecimiento rápido necesita también una prudente y eficaz financiación la cual exige un buen plan con adecuadas previsiones.

 

El valor de la generosidad

(…) la generosidad puede ser económica, puede ser con la disponibilidad de tiempo y esfuerzo, puede ser con un buen trabajo de equipo apoyando a otros miembros del grupo, puede tener muchos formatos en la empresa. Es más difícil encontrar un nombre para el contravalor de la generosidad. Puede ser tacañería, puede ser hipercontrol, puede ser estrechez, pero claramente hablamos de un comportamiento opuesto a la generosidad.

 

El valor de la honradez

(…) la honradez implica decir la verdad, aunque tenemos muchos casos en los que se ha optado por no decirla e incluso acordar a nivel de la alta dirección dar una información incorrecta sobre algún tema importante de la empresa (…)

 

(…) un Consejo ha de repasar las auditorias de la empresa, ha de conocer a sus más altos ejecutivos, tener una idea de quienes son sus clientes y proveedores. No es suficiente tener una reunión una tarde cada dos meses en un hotel de lujo con una cena después en el mejor restaurante de la zona, y dedicar el Consejo a hablar de política y de la economía global.

En los Consejos se ha de profundizar en la realidad de la empresa, asegurar con auditorias (…) que los datos de los que se dispone corresponden a la realidad (...)

 

(…) hay muchas empresas que han sido capaces de organizar un buen gobierno corporativo, con algunos miembros independientes, exigiendo una completa y correcta información de la empresa, bien auditada y conociendo también las perspectivas de muchos directivos (…)

 

El valor de la felicidad

En algunas empresas, el éxito de la alta dirección (el presidente o el consejero delegado) se ve como un logro de todo el equipo; eso suele ser la realidad, pero no se valora la capacidad de la alta dirección para conseguirlo gestionando bien a todo el equipo. Aparece un contravalor que, quizás podríamos denominar envidia porque no se acaba de ver que el buen resultado no se debe solo a las ideas, propuestas y esfuerzo de uno, sino a la acertada elección de un equipo y a su buena gestión dentro de un planteamiento estratégico.

 

El valor del agradecimiento  

(…) dedicar tiempo con generosidad a los antiguos alumnos y ayudarles si es necesario (…)

 

¿Qué podríamos colocar como el contravalor del agradecimiento? Es fácil, lo llamamos ingratitud. No dar las gracias.

 

El valor de la profesionalidad

(…) la profesionalidad de estos altos directivos los llevaba a rodearse de un equipo directivo también muy profesional y, en la medida que podían influir en el tema, conseguir un Consejo también de alto nivel.

La profesionalidad empieza con la base de la formación (…)

(…) los profesores debemos vivir la realidad empresarial de forma completa y que una buena manera de conseguirlo era formar parte del Consejo de alguna empresa (…)

 

Un buen Consejo debe estar bien informado. Si la dirección de la empresa es “profesional” será capaz de tener una correcta información (…)

 

(…) las cosas hay que hacerlas profesionalmente bien, en equipo con las personas clave en la dirección y de forma totalmente abierta al Consejo (…) la alta dirección y el Consejo deben evaluarse regularmente y esa evaluación ha de tener en cuenta la profesionalidad de las personas que forman los equipos directivos y la puesta al dia de esa profesionalidad con la formación adecuada (…) es importante incluir en la cultura de la empresa que un criterio fundamental en la incorporación de personas (…) es su profesionalidad, fruto de su formación y su experiencia (…)

 

El valor del optimismo

El optimismo es un motor del emprendimiento (…)

 

Hay que distinguir el optimismo del pesimismo. Es bueno estudiar qué cosas pueden salir mal y estar seguro de incluir en el análisis de un proyecto todas aquellas variables que pueden impactar negativamente en él. Ser optimista no implica autoengañarse e ignorar todo lo que puede dificultar el proyecto. Implica conocer bien el proyecto, tener un buen equipo y estar dispuesto a trabajar intensamente, valorar la colaboración de los demás, modificar aquellos aspectos de la gestión que requieran algún cambio, pero, sobre todo, conocer bien la actividad de la empresa y su sector.

Ser pesimista implica ver solo los aspectos negativos del proyecto y considerar que es muy posible que el proyecto no pueda tener éxito (…)

 

(…) ¿Cuántos valores podemos tener?, ¿Cuánto de cada uno de ellos? (…) los valores son importantísimos, pero no tenemos sistemas para comprobar si los practicamos; tampoco tenemos medidas para saber si los practicamos bien o si estamos en negativo recurriendo a los contravalores (…)

 

La evaluación no es lo más agradable para los directivos, miembros del Consejo, ni para los profesores es las escuelas de dirección de empresas. Pero una buena y completa valoración puede ayudar muchísimo a mejorar (…)

 

(…) un buen trabajo en equipo implica manejarse con cierta humildad, escuchando y valorando lo que otros aportan y aceptando colaborar con los demás miembros del equipo.

 

La velocidad es cada vez más importante en los negocios y esto requiere un cambio a todos los niveles, es muchos casos aportando ideas para realizar cambios (…) la velocidad requiere que se acepte a todos los niveles el valor de la diligencia con todas sus consecuencias (…)

 

(…) una tranquilidad sobre nuestro trabajo nos facilita pensar en los valores para hacerlo todo muy bien.

 

No cabe duda que una cultura de valores puede llevar a potenciar la actividad de la empresa en todos los sectores: innovación, ventas, operaciones, financiación, motivación y retención de las personas. Si la alta dirección tiene valores, es posible pasarlos a la organización y crear este tipo de cultura (…)  

 

«La dificultad de obtener el valor de la profesionalidad

 se resuelve con el valor de la humildad»[iv]

 

Dirigiendo con valores

Pedro Nueno

Plataforma editorial


Link de interés

• Liderazgo ético: La sabiduría de decidir bien

• Creados para la grandeza

• El reino de la humildad: Una fábula sobre los valores fundamentales

• Liderar con humildad: 12 lecciones de liderazgo del Papa Francisco

• El liderazgo al estilo de los Jesuitas: Las mejores prácticas de una compañía de 450 años que cambió el mundo

• Misión y valores: La empresa en busca de su sentido

• ¿Hay que ser un cabrón para llegar a director general? Ser o no ser, esa es la cuestión

• Valores humanos en la empresa

• Autenticidad ¿Por qué unos líderes facilitan la cultura de la innovación y otros la limitan?

• Manual de supervivencia para la Empresa Familiar

• Mayores dirigiendo bien: En forma más allá de los 80 años

• Dirigiendo con velocidad

• Jubilado ¿Y ahora qué? Emprender en la jubilación

• Gracias, China

• Autoengaño y empresa

• El Consejo 2020: El futuro de los Consejos de Administración

• Cartas a un joven emprendedor

 

«Un gran hombre siempre está dispuesto

 a ser pequeño»[v]

 

ABRAZOTES


[i] Zig Ziglar

[ii] Criss Jami

[iii] Albert Einstein

[iv] Pedro Nueno

[v] Ralf Waldo Emerson  

viernes, 14 de enero de 2022

Cómo acompañar a morir: Una guía práctica para doulas del final de la vida y cuidadores

Estimad@s amig@s

Sinopsis

«Acompañar a alguien en la fase final de su vida, al igual que cuidar a un bebé hasta que es capaz de defenderse por sí mismo, es probablemente el acto de generosidad y amor más sublime que pueda hacerse por otro ser humano. Son procesos sagrados. Con la misma ternura con la que se recibe a un recién nacido, así se debe cuidar a quien está muriendo. Dándole la mejor atención, creando una sensación de paz y seguridad, y siendo capaz de hacerlo con la misma paciencia y el mismo amor incondicional».

Estas palabras de la autora, doula del final de la vida, nos adentran en un mundo hasta ahora tabú que ha llegado el momento de superar. Para ello nos ofrece información y herramientas que nos enseñan a trabajar la aceptación de nuestra propia muerte y de la de quienes nos rodean. Un libro imprescindible para cuidadores, familiares y gente con vocación de ayudar.

 

«Nunca se aprende tanto en la vida

como cuando se cuida a un bebé

o a un moribundo»

Ana Vidal Egea

 

Acompañar a morir a una persona no es fácil, y más en estos momentos de pandemia. Es un gesto de cariño y generosidad por nuestra parte. Podemos acompañar a un ser querido, a un amigo o a un desconocido, siendo voluntario de las unidades hospitalarias de paliativos.  

 

¿Qué es importante? Querer y saber ayudar, escuchar, empatizar, tener paciencia, son momentos muy difíciles para esa persona,  acojámosla con humildad en estos momentos difíciles para ellos.

 

La formación es importante y aunque no hay una extensa oferta sí podemos recurrir a instituciones como los Camilos, a través de su Centro de humanización de la salud, o la Orden hospitalaria de San Juan de Dios que tienen programas para ayudar a personas que tienen inquietud en formarse en el arte de acompañar a personas al final de sus vidas.

 

«Nadie habla de la muerte

para no intensificar una emoción

que pocos han aprendido a manejar»

 

La muerte une a ricos y a pobres, a sanos y enfermos, a personas de distinta religión, raza, cultura, edad, lengua y clase social, situados en cualquier espacio geográfico. Mueren los santos y mueren los villanos. Todo lo que nace muere. Antes o después, todos moriremos.

 

Hemos tardado siglos en comprender que hablar de la muerte es necesario, porque es indisociable de la vida (…) hoy ya disponemos de información, grupos y formas para trabajar la aceptación de nuestra propia muerte y la de los que nos rodean (…)

 

Observar el proceso de morir de alguien cercano no solo implica tener conciencia de que nos estamos despidiendo de esa persona, sino empezar a asimilar que algún día seremos esa persona (…)

 

La tanatofobia es el mayor enemigo del hombre. Obsesionarse con la muerte solo resta, porque mientras estamos vivos no podemos saber qué sucede después de morir (…)

 

¿Y cómo se puede vivir en plenitud? Dándole un sentido a nuestra existencia (…)

 

Aprender a morir bien no puede disociarse de aprender a vivir bien, son las dos caras de la misma moneda. Una buena vida conduce a una buena muerte (…)

 

(…) nuestra mortalidad tiene dos características frente a las que nos rebelamos (…)

1.   No sabemos cuando vamos a morir ―puede pasar en cualquier momento.

2.   Es inevitable y universal ―todos morimos.

 

La enfermedad es siempre un recordatorio de la fragilidad, y la perspectiva cambia por completo cuando se está convaleciente. La debilidad vuelve a la persona más selectiva, ayudándola a determinar quién y que importa (…)

 

(…) la doula del final de la vida (…) debe ser como un faro en medio de la tormenta sabiendo que lo que está sucediendo al otro nos ocurrirá también a nosotros.  

 

(…) si murieras en este instante, ¿Estarías orgulloso de la vida que has elegido?, ¿Por qué vives?

 

(…) para acompañar a pacientes en un hospital se necesita tener conocimientos sobre cuidados paliativos, inteligencia emocional y una formación clínica y espiritual con el fin de poder ayudar mejor a quienes están transitando un momento de máxima vulnerabilidad (…)

 

Uno puede acercarse al concepto de doula del final de la vida por (…)

1.   Para ayudar a otros formando parte de un programa de voluntariado en las unidades de cuidados paliativos de hospitales.

2.   Para dedicarse a ello de forma profesional.

3.   Como preparación espiritual, con el fin de ayudar a sus más allegados.

 

(…) cuando seamos nosotros los moribundos, ¿Qué nos gustaría que nos preguntara quien nos acompaña?, ¿Qué nos gustaría que hiciera? (…)

 

(…) el horario y la constancia son muy importantes en el proceso de muerte, ya que, al estar en un proceso de transición, de cambios vertiginosos y de declive, el moribundo necesita más que nunca un orden y una estabilidad (…)

 

Decirle la verdad al enfermo terminal es una cuestión de decencia, respeto y dignidad (…) «la verdad os hará libres» (…) la verdad da libertad y apacigua (…) ayudando a que el moribundo pueda afrontar su muerte con dignidad, resolviendo los asuntos pendientes, despidiéndose de sus seres queridos y procesando que ha llegado el final de su vida.

 

«La vida cambia rápido,

la vida cambia en un instante.

Te sientas a cenar

y la vida que conoces se acaba»

Joan Didion[i]

 

Cómo acompañar a morir

Una guía práctica para doulas del final de la vida y cuidadores

Ana Vidal Egea

Esfera de los libros

 

Link de interés

• El duelo: Luces en la oscuridad

• La soledad del cuidador

• Duelo digital y Coronavirus

• Modelo humanizar de intervención en el duelo

• Aprender a morir para poder vivir

• Tiempo de morir: Los últimos días de la vida de los monjes

• Humanizar el cuidado

 

«El dolor es inevitable,

el sufrimiento es opcional»

Buda

 

Recibid un cordial saludo


[i] El año del pensamiento mágico, Literatura Random House, Barcelona, 2005