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viernes, 25 de octubre de 2024

Jefe de gabinete: Manual de instrucciones para gobernar

Estimad@s amig@s

Sinopsis

Este libro va dirigido a quienes ejercen o aspiran a ejercer la función de jefe de gabinete, a quienes ya trabajan en un gabinete o lo van a hacer, y a quienes directamente deben construirlo de cero o sobre las bases de otro en fase de transformación.

Es, también, un manual de instrucciones para orientar a aquellos que quieran incidir sobre unas instituciones que deben conocer bien y saber cómo funcionan.

En definitiva, vamos a dar respuesta a para qué, por qué y cómo hay que disponer de un gabinete para aproximarse lo máximo posible al éxito y a los objetivos fijados por un líder o por una administración.

 

«No te pongas cómodo.

Siempre sustituyen a los jefes de gabinete»[i]

 

Prólogo[ii]

Tirarse por el barranco

Se conoce como devotio al juramento al juramento mediante el cual los soldados vinculaban sus propias vidas a las de su jefe. Sustituyan soldados por asesores y jefe por presidentes y comprenderán que de ahí venimos (…) lealtad y confianza entre presidente y director del Gabinete (…) grabada a fuego (…) si el primer ministro pierde en un combate, los devotti lo pierden con él. Este tipo de fidelidad basada en la consagración, la unión y la devoción es la propia de los jefes de gabinete (…)

 

El poder tiene tres funciones: proteger, ejercer y expandir. Y la función del director de Gabinete de la Presidencia del Gobierno es proteger al presidente. El jefe de gabinete no toma decisiones a lo máximo que puede aspirar es a una recomendación que pueda marcar la diferencia, sí, pero no decide. El Gabinete de la Presidencia (…) debe ser (…) academia, centro de alto rendimiento, Consejo de Administración o colegio mayor, lo que sea necesario (…) ante todo una máquina política siempre perfectamente engrasada. El gabinete es la expresión y extensión del presidente (…) su propósito, misión y objeto es obtener información y transformarla en conocimiento aplicado para la toma de decisiones. Y su líder es el director de gabinete (…)

(…) el Gabinete de la Presidencia (…) una alta magistratura que en términos de gestión es mucho más laboriosa que cualquier ministerio. En lo administrativo, tiene mucho más personal que cualquier célula político-ministerial (…) su perspectiva (…) es completa. Y solo hay dos personas que ven a todo el Ejecutivo en su conjunto el presidente y su jefe de gabinete.

 

«¿Tienes un amigo a quien confiarías tu vida

en cualquier situación?

Ese es tu jefe de gabinete»[iii]

 

Introducción

Intentar poner orden y método a la hora de describir la figura del jefe de gabinete es atrevido, sobre todo porque la literatura que aplican la mayor parte de los trabajadores de estos espacios de gestión acostumbra a tirar de aquella máxima popular que defiende que «el movimiento se demuestra andando». Podemos ver tantos modelos como gabinetes hay.

 

Los gabinetes de los líderes políticos se han convertido, muy mayoritariamente en el fortín desde donde se capitaliza y proyecta la actuación política de quienes lideran las administraciones públicas (…)

 

(…) en un contexto político líquido, fugaz y con mucha competencia, los lideres gubernamentales (…) necesitan cada vez más, de equipos sólidos y con un engranaje que funcione cien por cien al servicio de la estrategia política y de la gestión pública (…)

 

(…) servir de forma eficaz, en medio de la tormenta, a los objetivos del político (…)

 

(…) ¿Cuál es la función del jefe de gabinete y su ocupación real? ¿Para que es importante su papel? (…)

(…) es un gestor estratégico, que piensa en su líder con una visión de 360º, global, durante las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana. Asesora, coordina, controla, gestiona, soluciona (…) «Poli bueno, poli malo» cuando sea necesario y según quien lo requiera (…) debe gestionar principalmente la complejidad de una organización (…) muchos de los egos que ahí circulan (…) también debe ser la persona capaz de decirle al jefe lo que habitualmente no oye de nadie más.

 

(…) gestor, planificador, organizador. El mejor director de orquesta para que nada ni nadie desafine, muy especialmente, ante la mirada pública, de su líder.

 

«En la sombra.

Siempre en la sombra»[iv]

 

«El jefe de gabinete es la persona de máxima confianza de un alto cargo institucional, con control sobre su agenda, que se ocupa de asesorarlo, de dirigir su estrategia política, de coordinar su equipo más inmediato y de trabajar su proyección pública de cara a asegurarse que la maquinaria esté bien engrasada, que funcione armónicamente y que el líder solo piense en gobernar».

 

   ¿Qué podemos aprender de la figura del jefe de gabinete?

-     ¿Cómo nos puede ayudar a gobernar la compañía?

 

Toni Aira y Sergi Sabaté a través de Jefe de gabinete visibilizan una figura desconocida para muchos pero de la que todos podemos aprender. No es fácil la traslación de la figura de la mano derecha de un político a la de un presidente de una gran empresa o del Ceo de una mediana, pero si parte de sus funciones, conocimientos, habilidades.

 

Es la persona de máxima confianza del vértice, hace, sabe hacer y deja hacer a su equipo, pero siempre focalizado en que el líder consiga su objetivo y con la premisa de ser invisible. El foco siempre debe apuntar al Boss.

 

Debe tener criterio, ética, experiencia, seniority, prudencia, influencia, ser capaz de gestionar los egos, hacer de mentor, coach, paragolpes, anticiparse, estratega. Si lo encuentras intenta atraerlo a tu empresa, trabaja con él un plan para capturar valor a través de su figura —desempeño.

 

«En política no puedes ir a ningún lado sin un equipo que

lo dé todo por ti. Si llegué hasta donde llegué es gracias a un

 equipo que comenzó estando compuesto por desconocidos

y acabó convirtiéndose en un grupo de amigos»[v]

 

«Hable de este asunto con mi jefe de gabinete, por favor». ¿Cuántas personas no han recibido esta respuesta cuando la han dirigido a su alcalde, a un consejero o a un ministro del gobierno? (…)

 

(…) coordinar el flanco comunicativo, el de la agenda con visión no solo reactiva respecto a lo que le llega a la institución, sino también proactiva respecto al objetivo fijado por el líder, y todo ello con una planificación a largo plazo, para conseguir los objetivos políticos.

(…) la agenda (…) herramienta clave a través de la cual se debe canalizar la estrategia (…) un «Pepito Grillo» que debe saber decirle a su líder qué tiene que hacer o qué no tiene que hacer, para asesorarle y advertirle sobre los posibles riesgos de sus decisiones.

 

(…) «Serás lo que tu jefe quiera que seas» (…) es la persona encargada de tenerlo todo a punto para que un representante institucional tire adelante su tarea con garantías, desde la agenda, a los discursos, a las relaciones con el resto del equipo político (…)

(…) lo convertirán en el número dos real, si realmente hace bien sus funciones y si el político le da la confianza que su rol requiere.

 

(…) confianza y lealtad: «tu político debe poder contarte algo que sabe que no lo vas a balbucear ni a tu sábana».

 

(…) el jefe de gabinete debe ser una persona que solo piense en el líder (y en sus objetivos), mientras el líder piensa solo en gobernar y en avanzar en políticas públicas (…)

 

(…) una que el dircab acepta el reto de impulsar la figura y la acción ejecutiva de un político, debe tener la foto más nítida posible de su asesorado. ¿Para quién trabajará a partir de entonces? ¿Quién es, en lo personal y en lo político? ¿Qué puntos fuertes y qué puntos débiles lo describen de puertas adentro y de puertas afuera? ¿Qué puede sernos de ayuda o todo lo contrario, de entre lo que se sabe y lo que no se sabe de él? (…) debe responderse de manera desapasionada, sin que la afinidad personal interfiera.

 

Cuando se accede al puesto, lo primero que hay que hacer es conocer al equipo que se va a dirigir y con el que se va a trabajar intensamente durante largas jornadas (…)

 

(…) pensar en que hacer, cómo y cuándo, y también en qué resultados se querrán dejar como legado una vez quede atrás la gestión de ese político (…) deberá saberse «contagiar» al conjunto del equipo del gabinete, para que enfoquen ahí su acción y sus antenas (…)

 

(…) lector de su mente (…) los políticos, con sus equipos acostumbran a hablar más por lo que no dicen que por lo que dicen.

 

(…) conocer a todos los músicos (…) ¿Quién es quién y qué instrumentos domina? Debe saber con quién cuenta y con quien podría hacerlo en según que circunstancias.

 

Del jefe de gabinete se espera que circule la información precisa para tomar decisiones, para que su seguimiento se impulse con excelencia y para que, bajo su control, el líder institucional pueda aprovechar al máximo su tiempo para hacer de (…) con las espaldas sobre las que descansa su acción bien cubiertas y con el zurrón de argumentos para su discurso bien lleno.

 

(…) deben tener en mente la agenda del día igual como deben tener presente a dónde va el líder a mucho tiempo vista. El líder, su discurso y su acción.

 

La gran misión (…) asesorar (…) con perspectiva política, conocimientos técnicos y de comunicación (…) su primer cometido es pensar en toda la logística del líder institucional para «hacerle la vida más facil». Debe pensar siempre en él, porque de hecho hacer eso, durante su mandato, es lo mismo que pensar en la institución a la que representa.

 

Para desempeñar sus funciones, el jefe de gabinete necesita:

• Ser un profesional.

• Contar con un líder institucional a quien ayudar.

• Disponer de una oficina con personal que, por delegación del político, tenga unas tareas que desempeñar.

• Tener un propósito político que perseguir y ejecutar.

 

(…) «El que se mueva no sale en la foto» (…) el jefe de gabinete nunca debería salir en la foto (…) no debe existir a ojos de la opinión pública (…)

 

Las cualidades de un jefe de gabinete

• Lealtad

• Discreción

• Dirección

• Trayectoria o seniority

• Capacidad de reflexión

• Dedicación

• Talante dialogante

• Capacidad de observación

• Aportación de soluciones

• Capacidad de anticiparse

 

Consejos para el día después

• No esperes que el líder te ayude a buscar trabajo o que te recoloque (…)

• Olvida (…) autoborrado de la memoria (…)

• No hay que olvidar que eres un profesional (…)

 

(…) la autoridad que debe respirar necesita que vaya acompañada también de humildad (…)

 

(…) el gabinete deberá formarse de arriba abajo y con la premisa de tener un equipo, unas funciones y un objetivo claro (…)

 

(…) no hay estrategia sin que la comunicación vaya de la mano (…)

 

«Lo que esta Casa Blanca realmente necesita es un jefe de

gabinete que sepa leer a Gabinete en el original italiano»[vi]

 

Jefe de gabinete

Manual de instrucciones para gobernar

Toni Aira

Sergi Sabaté

UOC editorial

 

Link de interés

La política de las emociones: Cómo los sentimientos gobiernan el mundo

Los guardianes del mensaje: Asesores políticos. Un modelo alternativo a los spin doctors anglosajones

Moncloa: Iván Redondo. La política o el arte de los que no se ve

 

«— Humphrey, ¿ves como parte de tu trabajo ayudar a los

ministros a hacer el ridículo?

—Bueno, nunca conocí a ninguno que necesitara ayuda para eso»[vii]

 

ABRAZOTES


[i] Emily Rhodes, asesora especial del presidente Kirkman en la serie designated survivor

[iii] Josh Bartlet, Presidente de los Estados Unidos en la serie The West Wing

[iv]

[v] Michael Ignatieff, en su libro Fuego y cenizas: Éxito y fracaso en política

[vi] Mack McLarty, jefe de gabinete del presidente Bill Clinton entre 1993 y 1994.

[vii] Diálogo con el secretario permanente Sir Humphrey Appleby 

lunes, 24 de octubre de 2022

El arte de mandar bien: Querer, poder, saber

Estimad@s amig@s

Sinopsis

El General Francisco Gan nos comparte en esta obra su experiencia acumulada sobre el liderazgo a lo largo de sus 44 años como profesional de las Fuerzas Armadas. Gan nos enseña y nos da ejemplos de cómo mandar bien, para mejorar nuestra capacidad para dar órdenes y hacerse obedecer. Este libro nos ofrece las claves para el liderazgo que necesita la sociedad del siglo XXI, un modelo de excelencia de corte más humanista.

 

«Los amigos en la necesidad

son los amigos de verdad»[i]

 

Prólogo

(…) el problema comienza, y también se resuelve, en nuestro interior, nada ni nadie fuera de nosotros mismos ganará ese espacio de libertad que necesitamos para sobrevivir como personas conscientes, dueñas de nuestro destino y dispuestas a luchar por cambiar todo aquello que sea necesario (…) lo primero que necesitamos es disciplina y espíritu de sacrificio porque nada de lo que voy a decir es fácil y cómodo. Todo cuesta, un error es frecuente y los descalabros también, pero el oficio de gobernarnos con inteligencia, prontitud y orden todo esfuerzo merece la pena. «Capitán de mi alma, señor de mi destino».

 

(…) mandar, liderar y dirigir no son sinónimos. Mandar y dirigir son actos que se materializan en diferente grado el poder que la organización nos da (…) se puede mandar mal y dirigir mal (…)

El arte de mandar bien y liderar sí son sinónimos (…)

 

«No tengo miedo a un ejército de leones guiado por ovejas,

pero temo a un ejército de ovejas guiado por un león»[ii]

 

¿Queremos mandar?, ¿Podemos mandar?, ¿Sabemos mandar? Antes de responder ¿No sería bueno reflexionar sobre si sabemos obedecer?

 

Mandar bien es un arte. El mejor atributo del jefe, líder, mando, etc., es el ejemplo, el hacerlo antes de mandarlo.

 

Otro de los atributos del líder es el desarrollo de personas. Aquellos que saben mandar, dedican tiempo a conocerse a sí mismos, después conocer a su equipo y trabajar sobre sus fortalezas, hacerlos mejores, no tienen miedo a que le muevan la silla, buscan el largo plazo de la compañía y que ésta tenga mejores lideres —jefes que los anteriores.

 

El General Francisco Gan nos ofrece una oportunidad de reflexionar sobre el liderazgo autentico, la mejora en el arte de mandar, el desarrollo integral de la persona, su equipo y la mejora continua. No dejemos de querer, poder y saber ser mejores personas…

 

«Prever para poder proveer»[iii]

«Saber para prever,

prever para ejercer el poder»[iv]

 

(…) uno es lo que hace, cómo lo hace y con quien lo hace (…) uno vale lo que su palabra (…)

(…) mandar es más que ordenar (…) pesa y exige (…)

 

(…) liderar, el arte de mandar bien, es:

La capacidad personal del que dirige un grupo humano para influir en sus componentes de forma que creen equipo y trabajen cohesionados y con entusiasmo en la consecución de objetivos supeditados a fin común superior y moralmente bueno.

 

• Mandar bien es una capacidad personal.

• Mandar bien requiere además el desempeño de tareas de dirección sobre un grupo humano.

• Mandar bien transmite y contagia un entusiasmo racional basado en los logros que se van alcanzando, fruto de un planteamiento adecuado y una ejecución oportuna.

• Mandar bien busca conseguir objetivos supeditados a un fin común y moralmente bueno.

 

¿Qué referencias utiliza el líder para ejercer el mando de forma moralmente buena? Los valores (…)

 

¿Qué son los valores?

Los valores son principios que orientan nuestro compromiso. Son creencias fundamentales que nos ayudan a preferir, apreciar y unas cosas en lugar de otras, o un comportamiento en lugar de otro (…)

 

(…) el ejemplo (…) temple, autodisciplina y oportunidad (…) ser, pensar y hacer de forma consecuente (…)

 

(…) Alejandro Magno jamás pedía a sus macedonios que hicieran frente a riesgo o sacrificio alguno que no estuviera dispuesto a asumir él en primer lugar (…)

 

Para saber mandar bien hay que haber aprendido primero a obedecer inteligentemente a través de la disciplina intelectual (…)

 

El arte de mandar bien comienza por saber cohesionar ese conjunto humano hasta que sus componentes se sientan participes de algo que les trasciende, que se consideren personalmente vinculados y responsables unos de otros, que experimenten la presión y el estrés y sean capaces de sobreponerse a ello con una visión generosa y altruista que aumente su calidad humana y perfeccione sus habilidades técnicas.

 

A estar solo se aprende, a mandar en soledad se acostumbra uno (…)

 

La soledad del mando (…) temple necesario para soportar la incertidumbre y no agobiar a los que nos rodean con una sucesión infinita de preguntas (…) ¿Dónde están?, ¿Qué hacen?, ¿Por qué no informan? Cuando nuestro equipo tiene oficio, y he de suponer que lo tienen (…) todas esas preguntas se responden solas en su momento.

Trasladar inquietud, nerviosismo, incertidumbre o temor a nuestro entorno es nada ayuda al éxito de lo que perseguimos (…)

 

(…) la gestión de la adversidad? Es convivir, aceptar sobreponerse y vencer a la desdicha, la desgracia y el infortunio para lograr nuestro objetivo (…)

 

El que persevera, resiste, el que resiste vence (…)

 

(…) si no lo haces no tienes ninguna posibilidad, y si lo haces no tienes ninguna garantía.

 

(…) hay que ser detallista en el planteamiento, formular hipótesis de riesgos, ordenarlas en función de su impacto y probabilidad y trazar planes de contingencia para poder hacerles frente en el caso que se den.

 

Solo formando equipo podremos sobrevivir y alcanzar nuestro objetivo (…)

 

(…) hay que huir del protagonismo de las estrellas (…) es preciso reconocer a todos y cada uno de los participantes su aportación a la consecución del objetivo, de menor a mayor, para así no olvidar a ninguno (nadie sabe el nombre de los cocineros de César, pero sin su inestimable concurso, Julio no hubiera podido conquistar la Galia (…)

 

Hay que hacer de la generosidad una herramienta de futuro (…)

 

(…) el líder, el buen mando, es consciente del potencial de crecientito de cada uno, de lo que necesita para crecer y de lo que debe reconducir y controlar (…) lo que hace a un líder destacar sobre los demás es la capacidad para convertir en líderes a los que tienen potencial para ello; jamás teme a alguien mejor que él pueda surgir de su equipo (…) es muy consciente de que todo aquello que nos mejora nos potencia y nos lleva hacia el camino de la excelencia.

 

Los lideres que son capaces de aflorar la mejor versión de aquellos a los que dirigen no tienen más limite que el que naturalmente surge por imposibilidad de transgredirlo …

 

(…) saber para poder ayudar, orientar y promover es una cualidad del líder que no es posible sustituir por ninguna habilidad directiva (…) calidad humana (…) conocimiento (…) experiencia (…) compromiso con aquellos a los que manda.

Yo quiero que me mande el que quiera que yo sea mejor en todos los aspectos, que me entienda, que me corrija si yerro y que me señale la dirección; dibujar el camino es cosa mía.

 

(…) mandar bien va más allá de contentarse con decidir, diseñar y conducir la acción en el momento presente. Requiere visión, intuición y anticipación (…)

 

Desgraciado el que nunca ha caído, porque cuando le ocurra es posible que sea la primera y última vez (…)

 

Competencia, compromiso y confianza son las señas de identidad del líder capaz de conducir organizaciones hacia ese horizonte desconocido que supone el cambio profundo (…)

 

«Las decisiones difíciles

son privilegio del rango»[v]

 

Conclusiones

(…) hay que creer en la necesidad del liderazgo en todas las esferas de la vida y de los social, desde el autoliderazgo hasta los puestos de mayor responsabilidad en los que la trascendencia de las decisiones que se adoptan afecta a naciones enteras e incluso pueden llegar a ser de alcance global (…)

• Liderar es servir, no servirse,

• Se trata de ser el mejor para el equipo,

• Provoca ideas y transformarlas en decisiones,

El líder debe retar a todos los miembros del equipo pidiéndoles que piensen con sentido crítico, que busquen soluciones propias y originales, que razonen fuera de la caja (…)

• Sin aportar valor no hay liderazgo,

• Delegar eficazmente es una necesidad,

• El error[vi] no es un problema, la inacción sí,

• Vista larga[vii], paso firme y mente accesible. ¡Comunica!,

• Mejorar no es una opción, es una obligación. De ti a nosotros,

• Vales lo que la calidad y oportunidad de tus decisiones,

• No eres imprescindible, recuérdalo y prepara tu relevo.

 

«Si me queda aliento,

 hay esperanza»[viii]

 

El arte de mandar bien

Querer, poder, saber

Francisco Gan

Plataforma editorial

 

Link de interés

• Ser ejemplo: Pequeños grandes líderes

La inteligencia como herramienta anticipativa Prospectiva: Del campo de batalla a la empresa

Inteligencia competitiva: ¿Espías?, ¿Oráculos?, ¿Estrategas?

El arte de la guerra

Estrategia: Una historia

Aprender a pensar como un gurú: Las 10 fuerzas del pensamiento crítico

El cisne negro: El impacto de lo altamente improbable

Lecciones de liderazgo: Las 10 estrategias de Shackleton en su gran expedición antártica

Repensando el liderazgo estratégico

El hombre en busca de sentido

El retorno de la Antigüedad: La política de los guerreros

El manual del estratega: Los cinco estilos de hacer estrategia

Pensar estratégicamente: Modelos, conceptos y reflexiones

 

«Nuestras horas son minutos cuando queremos saber

y siglos cuando sabemos lo que se puede aprender»[ix]

 

ABRAZOTES


[i] Francisco Gan

[ii] Alejandro Magno

[iii] Lema del Cuerpo de Intendencia del Ejercito Español

[iv] Augusto Comte

[v] Francisco Gan

[vi] Santiago Ramón y Cajal: «Lo peor no es cometer un error, sino tratar de justificarlo en vez de aprovecharlo como aviso providencial de nuestra ligereza o ignorancia».

[vii] … paso corto

[viii] Dum spiro, spero

[ix] Antonio Machado