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viernes, 23 de mayo de 2025

La casa de los artesanos, Hermès: La Maison

Estimad@s amig@s

Sinopsis

Cuando el guarnicionero Thierry Hermès instaló su taller en París, por las calles de esta ciudad circulaban unos ochenta mil caballos, y los jinetes más distinguidos encargaban sus sillas de montar a este artesano.

Sin embargo, tras la Primera Guerra Mundial, los caballos se vieron sustituidos de forma progresiva por automóviles, y al nieto del fundador, Émile, no le quedó más remedio que reinventarse. Empezaría por hacer maletas, a las que añadiría un artilugio revolucionario: el cierre de cremallera. Luego llegarían los bolsos de mano, en bandolera o con correas, cabás, alforja o pochette, el mítico «carré» y tantos artículos, siempre con el afán de innovar, de cuidar la fabricación artesanal, y de no hacer nunca demasiado ruido. Estuvo a punto de irse a pique, pero hoy Hermès sigue siendo regentada por la misma familia y es la única gran empresa del lujo que ha logrado mantener su preciada independencia.

Por primera vez, Hermès ha aceptado abrir las puertas del número 24 del Faubourg Saint-Honoré a un escritor y gran viajero, Frédéric Laffont, y este ha escrito una biografía novelada llena de vitalidad y tan apasionante como lo son sus propios protagonistas.

 

«El caballo es nuestro primer cliente»[i]

 

Leer La casa de los artesanos una biografía novelada escrita por Frederic Laffont nos permite avanzar en nuestros conocimientos de Empresas Familiares en sexta generación, que alberga catorce oficios artesanos, nuevas manufacturas en toda Francia y trescientas tiendas en todo el mundo (…) las ventas han pasado de cincuenta millones de dólares en 1978 a más de cuatro mil millones a principios del siglo XXI (…) cotiza en el mercado secundario (…)[ii] pero el 80% del equity pertenece a la familia Hermès (pequeños detalles sin importancia).

 

“Caballo, hombre, herencia”[iii], identifican el legado de Hermès ¿Qué nos identifica a nosotros?

Ø  ¿Es necesario esa identificación?

o   ¿Por qué?

 

Por otro lado si quieres leer La casa de los artesanos como una novela biográfica sin buscarle los tres pies al gato, la puerta la tienes abierta. Es una obra entretenida, bien traducida y para aquellos que buscan un libro sobre el sector del lujo les será de interés.

 

«¡Así era la casa!

Se podía entrar con 12 años,

pasar ahí dentro cincuenta años y salir de director»[iv]

 

Cada marroquinería emplea entre doscientos cincuenta y trescientos artesanos. Ni uno más. ¿por qué?, más allá, los colaboradores ya no pueden conocerse por su nombre (…)

Ø  ¿Valoramos la importancia de conocer a los miembros de nuestro equipo?

Ø  ¿Y ellos se sienten más identificados con la firma?

 

Escribir la historia de casa supondría falsificarla. Corresponde a cada uno de los que llegan aquí buscarla, comprenderla, incluso hacerla. No se escribirá. ¿Quizás no exista realmente? (…)

Ø  ¿Comprendemos la historia de nuestra familia ―empresa?

Ø  ¿Qué paginas estamos llamados a escribir?

 

(…) juntos, los hermanos gestionan la clientela, los pedidos, las medidas y el proceso de fabricación. Ningún artículo es entregado sin que le den el último visto bueno.

 

(…) de lunes a sábado, los hermanos Hermès esperan a la veintena de empleados para darles la mano, a todos. “¡Buenos días!”. Este ritual perdurará mucho tiempo. Se dice que se abandonó en los años setenta del siglo pasado, cuando había cientos de empleados. Los jefes de la tribu[v] mantendrán el saludo cordial y el apretón de manos facil a pesar de sus miles de empleados en distintos componentes.

Ø  ¿Qué rituales mantenemos con nuestro equipo humano?

o   ¿Son importantes?

§  ¿Por qué?

 

No hemos inventado nada. Somos herederos de una tradición, la transformación del cuero por la mano del hombre (…) hemos pasado de la aguja de hueso a una aguja de metal. Tampoco hemos inventado la guarnicionería, es una herencia de los romanos. Y manteniendo vivas estas tradiciones ancestrales es como consigue Hermès ser un valor importante (…)

Ø  ¿Qué tradiciones hemos heredado?

o   ¿Cómo las ponemos en valor?

o   ¿Qué significan para la perdurabilidad de nuestro legado?

 

Adolphe Hermès no ve futuro para su negocio. Salda las hebillas de caballo y las existencias de cuero. Èmile Hermès se niega a echar el cierre. Los caminos de los hermanos se separan (…) el hermano menor compra[vi] la parte del mayor y toma, en solitario, las riendas de la casa.

 

Èmile Hermès adquiere la patente de un cierre de cremallera que había descubierto en América (…)

(…) la cremallera supuso una publicidad considerable para el lanzamiento de mis bolsos de mano y mis maletas. El uso completamente nuevo del cuero (…) en la fabricación misma de mis artículos, me vi llevado a aplicar a la marroquinería el “punto de guarnicionero”. De ahí nació una especie de marca particular[vii] que catalogó la casa de manera muy especial.

 

(…) mi abuelo empleó a sus obreros guarnicioneros para hacer carteras y bolsos. Parece normal, pero no lo era. Los otros pobres guarnicioneros, que no supieron adaptarse, desaparecieron.

Innovar parece fácil, pero no lo es. Cuantas empresas se han quedado en el camino al volverse obsoleta su ventaja competitiva.

Ø  ¿Qué campos deberíamos estar trabajando para seguir siendo competitivos?

Ø  ¿Quién /es deben liderar la innovación en la compañía?

Ø  ¿Cuál es nuestra hoja de ruta?

 

(…) del saber artesanal del guarnicionero, combinado con el cierre de cremallera, nacen nuevos artículos y nuevos departamentos en la tienda (…)

Ø  ¿Cómo poner en valor los conocimientos de la familia y el equipo humano para desarrollar océanos azules?

 

(…) unas imperfecciones ínfimas obligan a desechar grandes trozos de cuero (…) decide recuperarlos, los corta evitando los defectos (…) cose los puños y el cuello de una prenda de punto y añade una cremallera: así confecciona la primera cazadora de cuero Hermès (…)

Ø  ¿Dejamos que nuestro equipo innove?

o   ¿Les prestamos ayuda para que lo hagan?

 

La feminización de los talleres genera nuevos saberes artesanales, nuevos objetos, nuevas fiestas (…)

Ø  ¿Cuánto se enriquece nuestra empresa abrazando la diversidad?

o   ¿Cuánto saber hacer invisible podemos hacer visible?

 

(…) Émile Hermès elogia a su yerno (…) “Robert es un buey de labranza que traza el surco”

Ø  ¿Qué dice nuestro protocolo familiar sobre la entrada de familiares políticos a trabajar en la Empresa Familiar?

o   ¿Qué debería decir?

 

(…) ¿Qué es un hombre que se pasa la vida buscando constantemente una solución a cada problema, y la solución más sencilla, rápida y elegante, sino el creador? (…) mi padre era el último hombre que presumía de sus creaciones. Pocos sabían cuántas eran obras suyas. Se consideraban “artículos de la casa”, sin más.

 

La casa crece y el jefe dice que lamenta no saber ya el nombre de todo el mundo. Quinientas personas lo escuchan (…)

Ø  Llega un momento en el crecimiento de las compañías en las que la persona de vértice pierde el contacto ―conocimiento directo― del equipo, es importante que el equipo no pierda la identificación con la firma. Podemos y debemos escalar pero nunca podemos perder de vista nuestro propósito.

 

La palabra no es el único lenguaje. Nuestras manos y nuestras herramientas han hablado por nosotros (…) cuando golpeo el cuero con un martillo, tiene que resonar (…)

Ø  ¿Qué lenguaje además del verbal habla de nosotros, de la empresa, familia, stackeholders?

o   ¿Qué resuena?

 

Con mi padre todo era rito, metáfora y símbolo (…)[viii]

Ø  ¿Con nosotros que será?

o   ¿Y con las próximas generaciones?

 

(…) el capataz vela por la transmisión de todos los saberes, los que le han dado y los futuros aún desconocidos.

Ø  ¿Quién es el capataz en nuestra empresa, familia, Empresa Familiar?

o   ¿Por qué es ése el elegido?

§  ¿Cómo transmite los conocimientos?

 

Lo admirable es que la familia se ha unido de verdad para mantener la independencia de Hermès. Hemos creado un Holding, H51, que posee el 51% de la empresa, donde nadie puede vender sus acciones durante veinte años (…)

Ø  ¿Qué podemos hacer para proteger ―dar continuidad― a la firma familiar y a la vez proveer de liquidez a los accionistas?  

 

(…) me han confiado un mandato muy fuerte, preservar la independencia de Hermès y eso es algo en lo que pienso sea cual sea la situación.

Ø  ¿Cómo pensamos preservar cada uno de nosotros en nuestro foro interno la independencia de la Empresa Familiar por encima de nuestros intereses personales?[ix]

 

«Llevar un Hermès es más que moda o más que un lujo,

es un símbolo de estatus»[x]

 

La casa de los artesanos

Hermès:La Maison

Frédéric Laffont

Lumen


Link de interés

• El pensamiento salvaje

• La fórmula del lujo: Creación de marcas, productos y servicios

• Lovemarks: el futuro más allá de las marcas

• Moda en el entorno digital

• El valor de la comunicación: Cómo gestionar marcas de moda

• El imperio de la moda

• Secretos de lujo

• El marketing del nuevo lujo

• Creación de empresas de moda

• Cómo crear tu marca de moda

• Marketing de la moda

• Marketing y comunicación de moda

 

«Si la escuchas,

la casa te hace crecer»[xi]

 

ABRAZOTES


[i]

[ii] Pp., 169

[iii] Cheval, homme, héritage

[iv]

[v] 5ª y 6ª generación

[vi] Podar el árbol,

En las Empresas Familiares se deben de prever mecanismo de salida parciales con (…) fondos de microliquidez y estructuras de macroliquidez (…) hay que evitar los socios rehenes y que la Empresa Familiar se convierta en una cárcel para sus accionistas. 

[viii] Pp., 145 El antropólogo Maurice Godelier cuenta que, en Papúa Nueva Guinea, cuando un miembro de la tribu de los baruya conoce a un desconocido, le pregunta: “¿Ysavaa?” (“¿De qué árbol provienes tú?”).

[ix] “El grano no hace granero, pero ayuda al compañero”, todos tenemos obligación de trabajar por el bien común

[xi]

lunes, 22 de abril de 2024

Los retos son nuestro negocio: Cómo adaptarse, reinventarse y triunfar en un siglo de desafíos

Estimad@s amigos

Sinopsis

A los dieciocho años, Diego Cisneros reunió todos los ahorros que hasta entonces había acumulado y con ellos pagó la primera letra de un camión.

Lo que nunca imaginó fue que con aquel gesto estaba dando el primer paso para construir una compañía familiar que crecería, se transformaría y reinventaría una y otra vez. Hoy convertida en un conglomerado transnacional, CISNEROS cuenta con participación en más de treinta empresas de los sectores de la comunicación, las telecomunicaciones, la publicidad, el turismo y el desarrollo inmobiliario.

A través de estas páginas, Gustavo Cisneros, hijo del fundador de la empresa homónima, hace una crónica del proceso de transformación que ha tenido lugar en la organización Cisneros desde que su padre fundara la compañía, pasando por su propio liderazgo y llegando hasta el momento en que su hija Adriana tomó las riendas de la corporación.

Un caso de éxito empresarial fascinante construido sobre la capacidad de sacrificio y lleno de lecciones para triunfar en un mundo en el que la única constante es el cambio.

 

«Hay que ser un camaleón cultural»[i]

 

Prólogo[ii]

Mi padre hablaba a menudo de la importancia de tener un propósito en la vida. Planificar que yo le sucediera ―y que lo hiciera con éxito― se convirtió en su proyecto favorito. A diferencia de muchos patriarcas, no esperó a que el tiempo le obligara a tomar decisiones difíciles, sino que lo utilizó a su favor, iniciando el proceso cuando era joven y capaz (…)  

 

«El mensaje siempre tiene que estar

en la mente del consumidor»[iii]

 

Introducción

Gustavo, voy a enseñarte a ser empresario

(…) mi padre creía firmemente que una empresa existía en el contexto propio del país en el que operaba y que un líder empresarial tenía la responsabilidad de mejorar no sólo los resultados, sino también la vida de las personas vinculadas a la empresa (…) me enseño a ampliar mi visión y a tener siempre en cuenta el bien común, independientemente de lo que estuviera haciendo.

 

(…) una empresa familiar que empezó con un pequeño camión en Caracas, y que hoy posee o tiene participaciones en más de treinta empresas (…) más de cien países de los cinco continentes, con operaciones que incluyen desde medios de comunicación, entretenimiento, telecomunicaciones y publicidad digital hasta complejos turísticos y desarrollo inmobiliario.

 

(…) esos valores son: reinvención, resiliencia, responsabilidad con nuestra familia, nuestros empleados, nuestros socios y, sobre todo, con nuestros clientes (…) un sentido de la aventura que nos permite buscar constantemente nuevas oportunidades (…)

 

«Quién se detiene se estanca.

Y quien se estanca está perdido»[iv]

 

“De la alpargata a la alpargata en tres generaciones” este refrán sobre el auge y caída de las empresas familiares podría ser ilustrativo para reflexionar sobre los retos que conlleva la sucesión.

 

Pero hasta llegar a ese punto que muchas veces se convierte en un valle de la muerte para las familias empresarias, la familia Cisneros muestra como en una primera fase fueron haciendo negocios en Venezuela, una segunda de crecimiento, consolidación e internacionalización y una tercera en la que tienen que abandonar su Venezuela natal y fijar su residencia empresarial en Miami.  

 

En Los retos son nuestro negocio, Gustavo Cisneros desgrana de manera didáctica como ha sido el desarrollo empresarial del grupo Cisneros y los dos tipos de sucesión a la que se tuvieron que enfrentar de su padre a él y de él a su hija Adriana. Momentos, situaciones, planificación, hoja de ruta diferentes, pero con una misma visión hacer negocios que complementen los que ya tienen, que provoquen impacto en sus stackeholders, con flujo de caja positivos…

 

Adaptarse, reinventarse y triunfar es el subtítulo de la obra que nos ocupa hoy, me parece de interés separar los tres términos.

Ø  La adaptación es parte de la clave de bóveda en estos momentos y con el entorno VUCA[v] en el que vivimos inmersos más aún si cabe.

Ø  La reinvención no es en muchos casos una opción, se convierte en una obligación. No tenemos que hacer las cosas por hacerlas, hay que hacerlas porque observemos que el cliente pide otros productos o servicios, estamos perdiendo competitividad, o el mercado da señales de saturación.

Ø  ¿Qué es triunfar? Sobrevivir, crecer de manera sostenible, perdurar, mejorar la ventas, flujo de caja, rentabilidad… esta la dejare a la libre reflexión de cada uno de los lectores ¿Qué es para nuestra compañía triunfar?

 

«Tu papel es plantear desafíos y dar sentido:

 averigua cuáles son sus sueños y hazlos realidad»[vi]

 

¿Por qué yo? ¿Por qué me eligió para compartir con él sus ideas, su sabiduría y sus conocimientos? Mi padre nos invitó a todos los hijos a formar parte de su vida y de sus negocios, pero yo era el que mejor lo entendía y sabía lo que quería (…)

A mi padre le gustaba mucho el momento pedagógico. Nunca perdía la oportunidad de impartirnos “clases individuales”, sobre todo cuando lo acompañábamos en sus viajes de negocios (…)

Comprendí que si quería aprender de él, mi primera tarea era llevarme bien con él: mi segunda tarea, llevarme bien con él, y mi tercera tarea, llevarme bien con él (…)

 

(…) le obsesionaba encontrar a las personas más brillantes para contratarlas, sino también buscar las mejores ideas (…) copiaba cualquier comportamiento o costumbre que pudiera darle ventaja (…)

 

A mi padre le gustaba que pensaran en él como una persona que transmitía conocimientos a la siguiente generación (…)

 

Mi padre y su hermano formaban un tándem perfecto: conocían las fortalezas de cada uno y se complementaban muy bien. Mi padre era un hombre de las ideas y Antonio las hacía realidad (…)

 

(…) se tomaba muy en serio la responsabilidad de asociarse. Se aseguraba de que sus socios obtuvieran el valor de su dinero (…) si los socios no cumplían su parte suministrando productos de calidad a bajo precio, terminaba la alianza (…)

 

(…) todas las partes de la empresa eran simbióticas, lo que creaba una operación verticalmente integrada y diversificada cuyo alcance y eficacia eran difíciles de igualar (…)

 

Todas las empresas que componían Cisneros se distinguían por su tecnología de vanguardia, sus precios competitivos y sobre todo, por la rigurosa capacitación de sus empleados para desarrollar su trabajo operativo. Se esperaba que los empleados mejoraran continuamente sus habilidades, y eran una de las fuentes esenciales de innovación de la empresa. 

 

La curiosidad es un circulo virtuoso: cuánto más se aprende, más se quiere aprender (…)

 

(…) “No puedes tener un negocio exitoso si no tienes los tres elementos esenciales: cerebro, corazón y coraje”.

 

Seguíamos una sencilla formula a la hora de considerar la compra de una empresa:

• Que fuera líder en su mercado.

• Que ofreciera productos fáciles de producir.

• Que mantuviera un flujo de caja positivo.

• Que tuviera buenos gerentes.

• Que estuviera centrada en el consumo masivo y diera siempre a los consumidores lo que querían.

 

Errores inteligentes

• Hay que cambiar de táctica para triunfar.

• Producto correcto, mercado equivocado.

• No pretendas ser Juana de Arco: se puede quemar[vii].

 

Si nuestras ambiciones eran un problema, nuestro tamaño también lo fue. Éramos un pez grande es un estanque pequeño (…)

 

(…) el error era nuestro, y no de la otra persona, por ponerla en el lugar equivocado en el momento equivocado (…)

 

Una empresa que cambia necesita cambiar su fuente de financiación

El capital de inversión exigía una forma completamente distinta de hacer negocios. Yo siempre había querido construir, construir y construir (…) con una compra apalancada la fórmula del éxito es comprar, mejorar y vender (…) antes de que los bancos nos prestarán dinero, siempre preguntaban: “¿Cuál es su estrategia para salir de una posible crisis?” (…)  

 

(…) me interesa mucho el flujo de caja. Si el flujo de caja es bueno, compro la empresa. El flujo de caja siempre puede crecer, mientras que los beneficios, no.

 

(…) la esperanza no es una estrategia.

 

(…) no se trataba sólo de invitar a socios a participar como inversores pasivos. Necesitábamos operadores experimentados que pudieran compartir su capacidad intelectual, así como abrir sus billeteras y prestarnos dólares.

 

Necesitábamos entender cómo configurar su estructura financiera de la empresa para poder pedir prestadas cantidades de dinero mayores que las que acostumbrábamos (…)

 

Los buenos socios ofrecen la oportunidad de avanzar hacía algo más grande y diferente (…)

(…) se compra, se mejora y se vende (…)

 

“Una asociación tiene que ser un acelerador, no un freno”

 

(…) “todos los negocios están en venta, solo es cuestión del momento y el precio adecuados”[viii] (…)  

 

(…) cuando apuestas, siempre tienes que preguntarte cuánto estás dispuesto a perder. Tienes que saber hasta que punto te cubres y cuándo te sales (…)

(…) necesidad de tener una estrategia de salida (…) tener sentido de la oportunidad: saber cuándo aguantar y cuándo retirarse (…)

(…) el ego también puede cegar (…) hay que meter al ego en el armario para ver todos los hechos, y solo los que uno quiere ver (…)

(…) si hay un consenso positivo, empiezo a sospechar. Traigo a una Casandra de fuera, un consultor externo, un abogado o un experto técnico cuyo propósito sea cuestionar nuestra forma de pensar.

 

(…) quisimos nunca que nuestros hijos se sintieran obligados a incorporarse a la empresa familiar (…) había pensado a menudo en el tema de la sucesión y como planificar una transición ordenada.

 

(…) la historia de las empresas familiares está plagada de luchas internas (…) un tercio de los directivos de empresas familiares se muestran aprensivos ante el traspaso del mando a la siguiente generación. El periodo en que una generación anticipa la transición a la siguiente es en especial peligroso: es entonces cuando surgen viejos conflictos y pueden aflorar resentimientos latentes, que dejan una secuela duradera de rencor y amargura (…)

 

(…) las relaciones familiares empiezan a cambiar —a veces, sutilmente, a veces, más abiertamente— porque una persona asume un rol que los demás no tienen. Quien reciba el testigo desempeñará un rol especial y tendrá responsabilidades y poderes especiales en la toma de decisiones (…) hay que asegurarse de que todos los miembros de la familia tengan voz y puedan participar en conversaciones importantes sobre cuál será el nuevo rumbo[ix].

 

(…) “La estructura es su amiga”[x]. Si se las deja abandonadas a su suerte, las familias eluden problemas, se saltan procesos que deberían seguir porque pueden resultar incómodos o porque, simplemente, no saben cómo hacerlo. Hay que confiar en la estructura porque ayuda a ser disciplinado y más honesto.

 

Un facilitador garantiza que se lleven a cabo las conversaciones más complicadas y que nadie pueda decir: “Nadie me pregunto”.

 

“Denme a las personas adecuadas, y nosotros les brindaremos las habilidades”[xi] (…)

 

(…) determinar las habilidades y los conocimientos con los que ya contaba (…) y complementarlos con las habilidades y los conocimientos específicos que necesitaría para asumir el puesto de CEO (…)

 

(…) la paciencia es una virtud poderosa (…) la pasión unida a la disciplina es una combinación ganadora (…) el capital humano es el activo más valioso de nuestra empresa (…)

 

(…) ¿Pensamiento innovador? Nadie tenía energía ni imaginación para ello. Estábamos tan centrados en sobrevivir que no podíamos escapar del “modo supervivencia”.

 

(…) la lealtad se cuestionaba en cada decisión (…)

 

(…) el futuro de nuestra empresa familiar estaba amenazado por un miembro de la familia. Tuve que elegir y elegí nuestra empresa.

 

“Hay que aprender a dar un paso atrás”

(…) una buena planificación para la sucesión es siempre una cuestión de generosidad. Se renuncia a algo que uno ha creado, alimentado y amado, y se confía en alguien que uno ha creado, alimentado y amado (…)

(…) “Cuando uno es miembro de la familia y se toma el relevo, no sólo se tocan elementos empresariales, sino también sensibilidades familiares”[xii] (…)

 

«Ninguna de nuestras empresas debería convertirse

en un museo de nuestros recuerdos personales»[xiii]

 

Conclusión

“Estar abiertos a la posibilidad de asombrarse”

(…) los negocios en los que nos movemos pueden cambiar, pero nuestros valores siguen siendo los mismos que cuando mi padre compro su primer camión (…)

• Resiliencia ante la adversidad.

• Voluntad y capacidad para reinventarnos cuando las circunstancias cambian.

• Responsabilidad: con nuestra familia, con nuestros empleados, con nuestros socios, con las comunidades en las que operamos y, sobre todo, con nuestros clientes.

• Un sentido de la curiosidad que nos inspire a soñar en grande y buscar constantemente nuevas oportunidades.

(…) una empresa no es nada sin un flujo constante de nuevas ideas (…)

 

Las empresas familiares suelen estancarse en la segunda o la tercera generación porque esa generación se limita a cuidar: no están en una nueva búsqueda (…) nuestro empuje ha sido, en su mayor parte ininterrumpido. Nuestro sentido de la curiosidad está intacto. Seguimos soñando a lo grande.  

 

«La esperanza

no es una estrategia»[xiv]

 

Los retos son nuestro negocio

Cómo adaptarse, reinventarse y triunfar en un siglo de desafíos

Gustavo Cisneros

DEUSTO

 

Link de interés

• Gustavo Cisneros: un empresario global

• El quehacer del director: Reflexiones sobre la dirección estratégica de organizaciones

• Los Outsiders: Ocho CEOs inconformistas y sus métodos radicalmente racionales para tener éxito

• Gestión del patrimonio familiar

• La familia inversionista y el family office

• Patrimonio y familia: Hacia una mejor toma de decisiones y el rol del family office

• El Consejo de Familia y su función de gobierno en la empresa familiar

• Trabajando el Consejo de la empresa familiar

• Transformarse para perdurar: Consejos de Administración y gobierno de la empresa en épocas de cambios disruptivos

 

«Algunas cosas son para comprarlas,

otras para venderlas»[xv]

 

ABRAZOTES


[i]

[iii]

[iv] Diego Cisneros

[v] Otros también hablan de VUCA+H o entorno BANI 

[vi] Ídem

[vii] (…) no quiero que me quemen en la hoguera. Prefiero reorganizarme y vivir para librar otro batalla algún otro día.

[viii] Diego Cisneros

[ix] ¿Lleva la compañía el rumbo correcto?

• ¿Debería virar?

• ¿Por qué?

• ¿Hacia dónde?

[xi] Diego Cisneros

[xii] Ariel Prat

[xiii]

[xiv]