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viernes, 21 de julio de 2023

Polanco: El humanismo de los jesuitas (Burgos 1517 ─ Roma 1576)

Estimad@s amig@s 

Sinopsis

¿Secretario de san Ignacio? ¿Gobernante en la sombra? ¿Teólogo y divulgador en los inicios de la espiritualidad ignaciana? ¿Quién fue? Formado en el seno de una familia de pudientes comerciantes burgaleses y tras una seria formación en París, Juan Alfonso de Polanco decide ingresar en la Compañía de Jesús tras hacer los Ejercicios Espirituales en Roma (1541) con el Jesuita Diego Laínez; dejaba atrás un futuro prometedor como «scriptor apostolicus» en el Vaticano.

Sus cualidades y dones naturales ofrecían un perfil muy adecuado para ser el perfecto secretario. Fue el hombre de confianza, «memoria y manos», de los tres primeros Generales de la Compañía de Jesús: Ignacio de Loyola, Diego Laínez y Francisco de Borja.

Pero Polanco fue más que un Secretario. Uno de los silenciosos arquitectos de la nueva Orden que en 1540 había recibido la aprobación del Papa Paulo III, fue Asistente general y Vicario[i] de la Orden; teólogo en Trento y profundo conocedor de los Ejercicios Espirituales. Hombre de consejo, profesor y riguroso historiador de los primeros años de la Compañía de Jesús.

 

«Prudencia para escribir,

conveniente modo de expresarlo

y diligencia para enviarlas»

 

Prólogo[ii]

Polanco es un héroe callado, de los que mueven los hilos de la historia sin ser vistos, de los que deciden cosas de importancia desde un segundo plano (…) hombres discretos y leales. Sin ellos no hubiera sido tan brillante y gloriosa la historia de numerosas personas e instituciones (…)

 

(…) secretario de san Ignacio, “su memoria y manos”. De las 7.000 cartas de Ignacio, todas (excepto las 175 primeras) se escribieron bajo la secretaría de Polanco, unas por comisión, otras por colaboración estrecha (…) en la redacción de las Constituciones, cartas doctrinales y documentos de gobierno la colaboración del Secretario con el fundador fue siempre valiosa y a veces imprescindible y así continuó bajo los generalatos de Laínez y Borja (…)

 

(…) los que lo trataron, empezando por san Ignacio, alabaron su prudencia, humildad, fidelidad y honradez, su trabajo incansable, su cortesía y su virtud (…)

 

«[si algo hay de bueno en el libro,

 antes pensaré que será de otro y no mío]

y [si hubiese faltas sabrán a quién dar la culpa]»[iii]

 

Introducción[iv]

(…) había que escoger, e Ignacio procuraba poner a cada uno en el mejor sitio de los posibles. Y su lugar fue el gobierno, y parece que gobernaba con acierto, pues además de Secretario, su faceta, sin duda, más conocida, sus compañeros le eligieron tambien Vicario, Visitador y Asistente.

 

(…) amigo de la palabra; con ella tuvo que aprender a convivir, aprender a cuidarla, a manejarla con prudencia y atención, con cariño, eficacia y equilibrio ¡qué difícil! Aprender a decir lo justo de la mejor manera de las posibles. No quedarse corto en comunicar lo que la otra parte necesita, pero, sobre todo, no pasarse. Palabras. ¿Sólo palabras? Palabras que hay que escoger, pensar y ponderar, que organizar y ordenar, medir y saber pronunciar o escribir. Detrás de las palabras, siempre hay alguien que las elige y sitúa en su sitio para que la palabra tenga su efecto. Palabra que anima, que exhorta, que legisla y manda, que corrige o consuela, confirma o alienta, clarifica y aconseja. Palabra que obra, palabra que construye, palabra de arquitecto (…)

 

(…) dos años tardaba en llegar una carta a la India (…) el éxito de la expansión de la Compañía de Jesús (...) eficacia, regularidad y seriedad de la comunicación en el interior de la Compañía (…)

 

(…) en su sitio. Cuando había que aconsejar aconsejaba; cuando tocaba corregir, corregía; si tocaba mandar, mandaba y si había que reñir reñía (…)

En su sitio. El Secretario era solo el Secretario. Su función tenía unos límites y su autoridad era siempre derivada o recibida (…)

 

«Observa,

reflexiona y escribe»

 

Al igual que nos pasa con el liderazgo, creemos que el buen gobierno se invento en el siglo XX, por eso es recomendable que las personas de vértice leamos historia ―biografías―, entre otras materias y nos daremos cuenta que todo (casi) está inventado.

 

Detrás de los grandes gobernantes siempre hay un segundo de a bordo, este puede ser puede un Secretario como es el caso que nos ocupa hoy con Polanco, mentor como sería el caso de Aristóteles con Alejandro Magno, o  secretario de cámara y del Consejo de Estado de Felipe II  que fue el caso de Antonio Pérez.

 

Juan Alfonso de Polanco fue el Jesuita que permaneció más tiempo en puestos de gobierno de la orden en su etapa más interesante, en sus comienzos. Secretario, Asistente, historiador, escritor, legislador, vicario, admonitor del General, teólogo de prestigio, profesor, administrador, ¿Cuánto daríamos por tener un perfil con esas competencias, habilidades… en nuestra compañía?

 

«La vocación de todo jesuita es

“para discurrir”»

 

(…) pertenece a ese gran ejército de héroes callados que ‘trabajan, mueren y no dejan rastro’, excepto una gran cantidad de cartas de negocios y memorándums domésticos (…)

 

«Obediente

como bastón de hombre viejo»

 

“Memoria y manos”

Secretario de Ignacio de Loyola

(…) la función de los secretarios fue ganando en importancia como hombres fuertes de la estructura de gobierno debido a la información que manejaban y a las decisiones en las que tomaban parte (…)

 

(…) Una vez que la Compañía fija en Roma su sede central, comienza a experimentar un incesante y en ocasiones vertiginoso crecimiento que demanda un eficaz equipo administrativo capaz de responder con prontitud y diligencia a la cantidad de papeles que cada semana se iban amontonando en la casa central de los Jesuitas.

 

¿Qué vio Ignacio en la figura de Juan Alfonso de Polanco? (…) capacidad para el puesto (…) “inteligencia clara, precisa, apta tanto para el análisis cuanto para la síntesis, y hábil para captar inmediatamente las implicaciones de una situación o de una doctrina, prodigiosamente organizadora y bien estructurada […] con sólida formación filosófica y teológica (…) pensamiento (…) organizador, sólidamente estructurado (…) fuerte sistematización de las facultades (…) notable claridad, precisión, método, capaz de largas atenciones y profundas reflexiones, y capta rápidamente las conexiones de un caso, de una situación, de un texto, apto tanto para el análisis como para la síntesis (…)

 

(…) otra de las labores del Secretario: saber argumentar para convencer y obtener así de la orden o el mandato una respuesta en obediencia mucho más integrada y asertiva (…)

 

(…) la vital importancia de una Secretaria General[v] bien organizada en una institución que se desarrolla de manera imparable y requería ya formas y criterios profesionales. El cargo no solamente demandaba orden, método, capacidad de trabajo, eficacia, habilidades políticas y disciplina, también unas virtudes personales tales como entrega, confianza, fidelidad, discreción obediencia, abnegación (…)

 

En cuanto a las cartas que se envían desde Roma (…) atiende a tres puntos: prudencia para escribir, conveniente modo de expresarlo y diligencia para enviarlas (…)

 

«Como buen soldado de Cristo deseaba morir

con las armas en la mano»

 

(…) siguiendo las decisiones de la Congregación de organizar el gobierno de la compañía en “asistencias”, Polanco fue nombrado Asistente de España[vi] (…) en la primera votación resultó elegido admonitor[vii] (…)

 

«Si algo no puede faltar en un secretario

(…) es confianza y discreción»

 

(…) perfilando un “retrato del candidato a General” (…) humildad verdadera (…) que sepa mezclar de tal manera rectitud y severidad necesaria con la benignidad y mansedumbre… magnanimidad y fortaleza de ánimo… grande entendimiento y juicio… prudencia y discreción…, vigilante y cuidadoso” (…)

 

(…) desde cualquier rincón del planeta donde un jesuita pisaba por vez primera encontramos una carta, una instrucción, una patente, una recomendación… orientación, animo, corrección y aliento, reproche o mandato (…)

 

«A los eruditos, pocas cosas;

a los ignorantes, muchas»

 

(…) fue un hombre de palabra y de palabras (…) su principal misión consistió en gran medida en generar, favorecer, facilitar y mantener la comunicación (…)

 

(…) escribiendo organizaba, ordenaba, sugería, alentaba, animaba, corregía, exhortaba. Contribuyo enormemente a generar en la Compañía una cultura manuscrita e impresa, de letrados, de pobres pero instruidos (…)

 

(…) “Reglas que deben observar acerca del escribir los de la Compañía que están esparcidos fuera de Roma” (…) organizar la correspondencia: “quanto a las que reciben”, “de las cartas que se envían”, “del modo que se ha de guardar en escribir”, y “de la diligencia en escribir y enviar”: constancia, orden, prudencia, discreción, responsabilidad configuran desde el comienzo el sistema impulsado por Polanco.

 

(…) “[el Secretario] es persona que le sea [al General] memoria y manos para todo lo que sea de escribir y tratar”[viii].

(…) adaptar el mensaje a la diversidad de registros que los diferentes destinatarios ofrecían (…) movido siempre por la prudencia como virtud propia que la pluma exige (…)

 

«Medite previamente lo que ha de decir,

el orden y el modo»

 

(…) el confesor tenía que ser padre, juez y médico y, para desarrollar con competencia y con provecho para “las ánimas” estas tres facetas, el Jesuita necesitaba estar bien formado[ix].

 

«”Si algo hay de bueno en el libro,

 antes pensaré que será de otro y no mío”

y “si hubiese faltas sabrán a quién dar la culpa”»

 

(…) en los textos se refleja el estilo y pensamiento de Polanco. Claro, directo, conciso, sin concesiones a la retórica (…)

 

(…) una labor perseverante, abnegada, fiel, sistemática y precisa tanto en lo que se refiere al seguimiento de las gestión de tantos asuntos como llegaban a la Secretaria de Roma (…)

 

«Humildad verdadera para saber estar

sin pretender destacar»

 

(…) fue hombre de reconocida prudencia, acostumbrado a “disimular cosas graves, que cada día es menester oír con paciencia de los que hablan lo que se les antoja”; siempre más pronto a asumir la culpa que a proyectarla (…) al secretario se le recomendaba soledad y quietud en una cámara apartada […] a la profesión de secretario conviene usar gravedad, honestidad y modestia en toda acción (…)

 

(…) se sirvió de la correspondencia para aconsejar y orientar no pocos casos de conciencia (…)

A Roma llegaba un sinfín de preguntas y casos en ocasiones nada fáciles que Polanco se ocupaba de estudiar, consultar y responder (…)

 

(…) le toco desde los comienzos fraguarse en la humildad. “el Secretario era hijo de la obediencia y amigo de la servidumbre: ‘obedezca pues el Secretario, que esta es su parte, como la de su señor es el mandar’” (…)

 

«Silenciosa pero infatigable,

 “parecía que sostenía bajos sus espaldas toda la Compañía»

 

Polanco

El humanismo de los jesuitas (Burgos 1517 ─ Roma 1576)

José García de Castro Valdés, S.J.

Mensajero — Sal Terrae

 

Link de interés

• Nada más que la verdad

• Mis años con Juan Pablo II

• El Secretario del Consejo de Administración

• Los primeros jesuitas

● Sabino Fernández Campo; La sobra del Rey

● Ignacio de Loyola; Un líder para hoy

● El liderazgo de los jesuitas; Autoconciencia, ingenio, amor, heroísmo

● El liderazgo al estilo de los jesuitas; Las mejores prácticas de una compañía de 450 años que cambió el mundo

● El peregrino; Autobiografía de San Ignacio de Loyola

● Jesuitas, liderar talento libre

● El liderazgo ignaciano; Una senda de transformación y sostenibilidad

● Diccionario de Liderazgo Ignaciano

● Constituciones de la Compañía de Jesús; Introducción y notas para su lectura

● Íñigo de Loyola, líder y maestro

 

«Nunca buscaré ni pretenderé cargo alguno de gobierno

 o dignidad fuera de la Compañía (…)»

 

ABRAZOTES


[i] Vicario General: Es la figura jurídica propuesta por las Constituciones para ejercer el cargo de P. General cuando éste no pueda hacerlo por incapacidad, cuando fallezca o renuncie, o para que le sustituya o ayude en circunstancias extraordinarias (…)

[iii] Epp VI, 167 y 206: Polanco y Diego Mirón (Roma, 17 de enero de 1554).

[v] Oficio de mucha confianza, cerca de los reyes y sus consejos, en todos los tribunales y entre los señores particulares.

[vi] Asistentes “porque asisten al General y le sirven de consejo y de ayuda en todos los negocios graves que se ofrecen (…)”

[vii] “El que amonesta y advierte, avisando lo que se debe hacer y previniendo lo que se debe evitar (…)”. “Es el encargado de avisar al General de lo que parece debería procurar o enmendar en su gobierno y persona (…)“.

[viii] Co 800

[ix] Sabiduría, humildad y prudencia.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Polanco; El humanismo de los jesuitas (1517-1576)


Estimad@s amig@s

Sinopsis
¿Secretario de san Ignacio? ¿Gobernante en la sombra? ¿Teólogo y divulgador en los inicios de la espiritualidad ignaciana? ¿Quién fue? Formado en el seno de una familia de pudientes comerciantes burgaleses y tras una seria formación en París, Juan Alfonso de Polanco decide ingresar en la Compañía de Jesús tras hacer los Ejercicios Espirituales en Roma (1541) con el Jesuita Diego Laínez; dejaba atrás un futuro prometedor como «scriptor apostolicus» en el Vaticano.
Sus cualidades y dones naturales ofrecían un perfil muy adecuado para ser el perfecto secretario. Fue el hombre de confianza, «memoria y manos», de los tres primeros Generales de la Compañía de Jesús: Ignacio de Loyola, Diego Laínez y Francisco de Borja.
Pero Polanco fue más que un Secretario. Uno de los silenciosos arquitectos de la nueva Orden que en 1540 había recibido la aprobación del Papa Paulo III, fue Asistente general y Vicario de la Orden; teólogo en Trento y profundo conocedor de los Ejercicios Espirituales. Hombre de consejo, profesor y riguroso historiador de los primeros años de la Compañía de Jesús[i].

«prudencia para escribir,
conveniente modo de expresarlo
y diligencia para enviarlas»

Prólogo
Polanco es un héroe callado, de los que mueven los hilos de la historia sin ser vistos, de los que deciden cosas de importancia desde un segundo plano (…) hombres discretos y leales. Sin ellos no hubiera sido tan brillante y gloriosa la historia de numerosas personas e instituciones (…)

(…) secretario de san Ignacio, “su memoria y manos”. De las 7.000 cartas de Ignacio, todas (excepto las 175 primeras) se escribieron bajo la secretaría de Polanco, unas por comisión, otras por colaboración estrecha (…)

(…) los que lo trataron, empezando por san Ignacio, alabaron su prudencia, humildad, fidelidad y honradez, su trabajo incansable, su cortesía y su virtud (…)

« Si algo no puede faltar en un secretario
(…) es confianza y discreción »

Introducción
(…) amigo de la palabra; con ella tuvo que aprender a convivir, aprender a cuidarla, a manejarla con prudencia y atención, con cariño, eficacia y equilibrio ¡qué difícil! Aprender a decir lo justo de la mejor manera de las posibles. No quedarse corto en comunicar lo que la otra parte necesita, pero, sobre todo, no pasarse. Palabras. ¿Sólo palabras? Palabras que hay que escoger, pensar y ponderar, que organizar y ordenar, medir y saber pronunciar o escribir. Detrás de las palabras, siempre hay alguien que las elige y sitúa en su sitio para que la palabra tenga su efecto. Palabra que anima, que exhorta, que legisla y manda, que corrige o consuela, confirma o alienta, clarifica y aconseja. Palabra que obra, palabra que construye, palabra de arquitecto (…)

(…) dos años tardaba en llegar una carta a la India (…) el éxito de la expansión de la Compañía de Jesús (…) eficacia, regularidad y seriedad de la comunicación en el interior de la Compañía (…)

(…) en su sitio. Cuando había que aconsejar aconsejaba; cuando tocaba corregir, corregía; si tocaba mandar, mandaba y si había que reñir reñía (…)

«[si algo hay de bueno en el libro,
 antes pensaré que será de otro y no mío]
y [si hubiese faltas sabrán a quién dar la culpa]»[ii]

Detrás de los grandes gobernantes siempre hay un segundo de a bordo este puede ser puede un secretario como es el caso que nos ocupa hoy con Polanco, mentor como sería el caso de Aristóteles con Alejandro Magno, o  secretario de cámara y del Consejo de Estado de Felipe II  que fue el caso de Antonio Pérez.

La persona que está en la sombra del líder debe tener una gran talla humana, entrega, huella, impronta, carisma, etc. Fraguado en la humildad, hijo de la obediencia y amigo de la servidumbre verdadera para saber estar sin pretender destacar, siempre más pronto a asumir la culpa que a proyectarla, con conocimientos, capacidades, habilidades, don de gentes, amplia agenda, espíritu de sacrificio, gran energía para iniciar las empresas arduas, gran constancia en continuarlas, gran prudencia en dirigirlas a su fin (…), perseverante, abnegada, fiel, sistemática, dispuesto a renunciar al nombre propio ‘Compuesto en la Compañía de Jesús’.

Polanco fue el jesuita que permaneció más tiempo en puestos de gobierno (…) secretario, asistente, historiador, escritor, legislador, vicario, admonitor del general, teólogo de prestigio, profesor, administrador… todo ello bajo el mando de los tres primeros generales de la compañía de Jesús, creo humildemente que se puede aprender mucho de su figura.

«como buen soldado de Cristo
deseaba morir con las armas en la mano»

(…) capacidad para el puesto (…) “inteligencia clara, precisa, apta tanto para el análisis cuanto para la síntesis, y hábil para captar inmediatamente las implicaciones de una situación o de una doctrina, prodigiosamente organizadora y bien estructurada […] con sólida formación filosófica y teológica (…) pensamiento (…) organizador, sólidamente estructurado (…) fuerte sistematización de las facultades (…) notable claridad, precisión, método, capaz de largas atenciones y profundas reflexiones, y capta rápidamente las conexiones de un caso, de una situación, de un texto, apto tanto para el análisis como para la síntesis (…)

(…) la vital importancia de una Secretaria General bien organizada en una institución que se desarrolla de manera imparable y requería ya formas y criterios profesionales. El cargo no solamente demandaba orden, método, capacidad de trabajo, eficacia, habilidades políticas y disciplina, también unas virtudes personales tales como entrega, confianza, fidelidad, discreción obediencia, abnegación (…)

(…) desde cualquier rincón del planeta donde un jesuita pisaba por vez primera encontramos una carta, una instrucción, una patente, una recomendación… orientación, animo, corrección y aliento, reproche o mandato.

(…) fue un hombre de palabra y de palabras (…) su principal misión consistió en gran medida en generar, favorecer, facilitar y mantener la comunicación (…)

(…) escribiendo organizaba, ordenaba, sugería, alentaba, animaba, corregía, exhortaba. Contribuyo enormemente a generar en la Compañía una cultura manuscrita e impresa, de letrados, de pobres pero instruidos (…)

(…) el confesor tenía que ser padre, juez y medico y, para desarrollar con competencia y con provecho para “las animas” estas tres facetas, el jesuita necesitaba estar bien formado.

En los textos se refleja el estilo y pensamiento de Polanco. Claro, directo, conciso, sin concesiones a la retórica (…)

(…) al secretario se le recomendaba soledad y quietud en una cámara apartada […] a la profesión de secretario conviene usar gravedad, honestidad y modestia en toda acción (…)

(…) le toco desde los comienzos fraguarse en la humildad. “el secretario era hijo de la obediencia y amigo de la servidumbre: ‘obedezca pues el secretario, que esta es su parte, como la se su señor es el mandar’” (…)

(…) Polanco decía de Ignacio: “[posee] en un grado extraordinario ciertos dones naturales de Dios: gran energía para iniciar empresas arduas, gran constancia en continuarlas y gran prudencia en dirigirlas a su fin (…)

«humildad verdadera para saber estar
sin pretender destacar»


Link de interés

«la vocación de todo jesuita
[es para discurrir]»

Recibid un cordial saludo


[i] Chronicon Societatis Iesu, 6 vols.
[ii] Epp VI, 167 y 206: Polanco y Diego Mirón (Roma, 17 de enero de 1554).

sábado, 4 de febrero de 2017

Fidelidad es cambio; La comunicación de Francisco contada de cerca

Estimad@s amig@s

Sinopsis
Romana presenta la obra «Fidelidad es cambio», de Mons. Dario Edoardo Viganò, Prefecto de la Secretaría para la Comunicación de la Santa Sede, que, con el sugestivo subtitulo «La comunicación de Francisco contada de cerca», narra y explica la revolución comunicativa del Papa Francisco desde un punto de vista único: el de quien tiene la responsabilidad de describir e ilustrar su actividad, acompañando al Santo Padre en las ceremonias, en las audiencias, en los viajes. En particular, la obra se desarrolla en torno a la descripción y análisis de la comunicación de Francisco y su impacto en la Iglesia y en la sociedad actual.

«Fortiter in re,
suaviter in modo,
enérgicamente en la sustancia,
suavemente en los modos»
Claudio Acquaviva
Quinto padre general de los jesuitas 

Aquellos niños que tuvimos «la suerte» de estudiar en colegios de los Jesuitas, nunca podremos olvidar la formación ignaciana. En la compañía de Jesús son expertos en infundir las bondades de la persona, y a la vez el empuje de la innovación, el inconformismo, la lucha por tus objetivos, el ser inasequible al desaliento.

¿Dónde están aquellos que tal vez me ayudarán a ser más humilde, a ser un servidor? Otra de las grandes virtudes de la formación Jesuítica, la humildad. Eso no se aprende de hoy para mañana, ni se inocula leyéndose un libro. La humildad se tarda años en cultivar, en entender el gran valor que aporta al directivo y a la persona que hay detrás.

Servir al prójimo desde el ejemplo es una de las grandes virtudes del Papa Francisco. Es como conecta sus mensajes, con sus gestos, con su comunicación verbal y con sus hechos. No hace las cosas cara a la galería, hace lo que hace para servir a los más necesitados.

Su cercanía, humildad, la necesidad de estar en contacto con las personas, de romper barreras que lo alejen de la realidad lo hace más grande, como obispo de Roma y como servidor del prójimo.

Fidelidad es cambio, es un libro que analizando la comunicación del Papa Francisco y la evolución que antes y durante su papado ha sufrido está, te puede ayudar a mejorar como profesional.

«Buscar y hallar»
Expresión jesuítica  

Parte primera
La llegada de Francisco
(…) desde el primer momento todos perciben que se pueden dirigir al Papa con espontaneidad.

(…) vivimos en la época de la información en tiempo real, del reinado de la imagen y de la interconexión: pensemos en la transformación de Internet, que ha permitido la multiplicación de los instrumentos, propiciando el paso del paradigma de uno a muchos (one to many) al paradigma de muchos a muchos (many to many) (…)

(…) para quien trabaja junto a un Pontífice es imposible no albergar una simpatía instintiva por el hombre (…)

Francisco de Asís. Para mí es el hombre de la pobreza, el hombre de la paz, el hombre que ama y custodia la creación (…)

Lo primero que sorprende a todos es el tono (…) e registro de una conversación que busca el diálogo, el uso de un lenguaje familiar. Se trata de una modalidad comunicativa que acorta inmediatamente las distancias (…)

«Como muchos de ustedes no pertenecen a la Iglesia católica, y otros no son creyentes, de corazón doy esta bendición en silencio a cada uno de ustedes, respetando la conciencia de cada uno (…)»
Papa Francisco

(...) tranquilidad, con más lentitud, en voz baja; se toma el tiempo para meditar profundamente cada palabra, sin perder nunca el hilo.

(…) no quiere nunca ser el centro de atención y busca siempre pasar desapercibido (…)

(…) aunque sabe que tiene un gran poder de atracción, no quiere ocupar el centro, porque en el corazón de todo solo debe estar Dios.

(…) «Pensar lo que se siente y se hace, sentir lo que se piensa y se hace, hacer lo que se siente y se piensa» es algo único, porque los tres lenguajes de la fe, «el de la cabeza, el del corazón y el de las manos» están íntimamente unidos entre sí y solo pueden conjugarse juntos (…)

(…) Bergoglio no soporta las barreras y no está dispuesto a renunciar al contacto directo con las personas (…)                            

(…) debe resalta solo el mensaje y no el mensajero (…)

(…) Bergoglio es una persona comunicativamente muy efectiva pero nada televisiva (…)

«Porque soñar abre las puertas de la felicidad, mientras quien no sueña tiene el corazón cerrado»
Papa Francisco

Parte segunda
Un pontificado de opciones y gestos fuertes
(…) es peligroso vivir en el reino de la sola palabra, de la imagen, del sofisma (…) la realidad es superior a la idea (…) evitar diversas formas de ocultar la realidad (…)

«Estamos habituados a la locuacidad, a las habladurías. Y a menudo transformamos nuestras comunidades y también nuestra familia en un infierno donde se manifiesta esta forma de criminalidad que lleva a matar al hermano o la hermana con la lengua»[i]

«Hacedlo todo sin murmuraciones ni discusiones, para ser irreprensibles e inocentes»
San Pablo
(Fil 2, 14-15)

(…) «Haced objeción de conciencia a las habladurías» (…)  las habladurías hacen daño a la cualidad de las personas, hacen daño a la cualidad del trabajo y del ambiente».

(…) los pobres «tienen mucho que enseñarnos en cuanto a humanidad, bondad, sacrificio, solidaridad (…)

«Los bancos de Dios son las manos de los pobres»
San Juan Crisóstomo

(…) Bergoglio no es un hombre de las nuevas tecnologías, es él quien controla y autoriza la publicación de los contenidos (…)

El liderazgo de Bergoglio nace de la armonía entre sus palabras y sus acciones (…)

«No acabar nunca la jornada sin hacer la paz en la familia. Es una familia no se puede acabar la jornada en guerra»
Papa Francisco

Parte tercera
La comunicación de Francisco
Un discurso preparado es aburrido (…) porque es un texto escrito compuesto para ser leído (…)

(…) al hablar a una multitud se debe tener en cuenta que no todos comprenden todas las palabras, sea por problemas de megafonía, sea por las diversas condiciones del lugar que pueden llevar a una distracción momentánea (…)

.(…) el pensamiento está ligado a sistemas de memorización que determinan incluso la sintaxis.[ii]

(…) una palabra que confirma con las obras lo que dice, revela lo que narra, da testimonio de lo que profesa.

(…) «Ponen problemas más que resolverlos, y esto causa efecto en el tiempo actual, inundado de respuestas más que de preguntas (…) pensamiento incompleto, que es combate continuo, búsqueda continua de sentido (…)

(…) la acción de los Jesuitas con tres palabras clave; «participar, discernir, acompañar.

● Participar: moverse dentro de los procesos y de las distintas situaciones que se desarrollan en la sociedad y en el ámbito eclesial (…) estar presente.
● Discernir: captar, distinguir la acción de Dios en estos mismos procesos y, sobre esta base, ponerse a la escucha y pensar en una respuesta a lo que tal acción requiere del Jesuita según sus facultades y características peculiares.
● Acompañar: ponerse al lado y, por tanto, favorecer el crecimiento de cada uno a partir de la situación específica en la que se encuentra, sea intelectual, moral, social, cultural, de status jurídico.[iii]

«Yo no tengo ni la sapientia cordis del Papa Juan ni la preparación y la cultura del Papa Pablo, pero estoy en el lugar y debo tratar de servir a la iglesia»
Papa Luciani



Link de interes

«Cuando caminamos sin la Cruz, cuando edificamos sin la Cruz, cuando confesamos un Cristo sin Cruz, no somos discípulos del Señor; somos mundanos, somos obispos, sacerdotes, cardenales, papas, pero no discípulos de Señor»
Francisco

Recibid un cordial saludo



[i] Papa Francisco, Homilía en Santa Marta, 2 de septiembre de 2013.
[ii] W.J. Ong, Oralità e scrittura, II Mulino, Bologna, 1986, p.69.
[iii] V.V. Alfrieri, II papa jesuita, Mondadori Università, Milano, 2014, p.18.