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viernes, 7 de junio de 2024

Empresarios que dejan huella

Estimad@s amig@s

Sinopsis

Las sucintas “historias” de estos nueve empresarios son notorias porque hicieron algo relevante en sus vidas que perdura en el tiempo, y por ello deben ser reconocidos, valorados y recordados. Son las historias ilusionantes de siete hombres y dos mujeres ―todos ya fallecidos― que proceden de sectores variados: agencia de noticias, empresas de distribución, componentes automovilísticos, transporte, hostelería, escuela de formación empresarial… La mayoría inician su andadura desde sencillas iniciativas personales. Uno muere poco después de los 40 años, otro llega a los 106. Dos son extranjeros y siete españoles: tres andaluces y un gallego, asturiano, madrileña y burgalés. Uno de ellos incluso “va para santo”. Todos son empresarios modélicos, aunque no estén recogidos todos los que también lo han sido.

 

El empresario trabaja con la colaboración de otros, crea empleo y riqueza, invierte, delega tareas y establece sus tiempos de ejecución con el objetivo temporal de permanencia. Este es su gran cometido, y la diversidad de sus tareas reside su riqueza y atractivo.

 

«En España la figura del empresario ha estado mal considerada.

En la judía o protestante,

cuando tienen éxito,

es porque Dios está con él»[i]

 

Dejar huella, que bonito, difícil y poco habitual en estos tiempos. Ricardo Velilla glosa de manera breve en Empresarios que dejan huella sobre la figura de 9 personas que antepusieron sus valores y el espíritu de servicio por encima de todo lo demás.

 

En tiempos turbulentos, vacíos interiormente, donde la inmediatez, el egoísmo, el ego, la falta de generosidad con el prójimo priman, puede ser un buen momento para leer despacio estos testimonios que nos ayuden a buscar en lo más recóndito de nuestro interior.

 

Dejemos aflorar ese espíritu de servicio que nos caracterizó en el pasado, y que nunca debimos dejar hibernar, la generosidad siempre debe presidir nuestros pensamientos.

 

«Toda ayuda innecesaria

empobrece a quien la recibe»[ii]

 

Rosario Martín Gutiérrez de Cabiedes

Desde su puesto directivo siempre mostró una gran visión estratégica y un enfoque riguroso en la gestión, consciente de que la independencia y la neutralidad tradicionales en Europa Press se sustentaban en una empresa sólida y bien administrada financieramente.

(…) tuvo un gran respeto por el trabajo de la Redacción, entendiendo y apoyando el papel crucial de los periodistas en una sociedad democrática, sin interferir en su labor profesional.

 

(…) “misión de permanencia” (…) rasgo distintivo de la empresa familiar (…)

 

(…) los miembros de la familia (…) “se formen fuera de la empresa familiar” y se incorporen a ella “cuando tengan algo que aportar al proyecto”. Tal formación de las nuevas generaciones “ha de basarse en el esfuerzo y la búsqueda de la excelencia” (…)

 

Magín Froiz Planes

“Lo primero es defender al cliente y darle el mejor producto al mejor precio (…) defender a mis trabajadores, si no, qué pinto yo en la empresa, sería un autónomo trabajando solo. Y defender también al entorno social de la empresa. Hay que cumplir con la sociedad, ser una persona seria, recta y responsable”.

 

(…) como en toda empresa familiar, la sucesión y el mantenimiento del negocio es un asunto de gran importancia, aunque delicado (…)

 

José Antolín Toledano

(…) aprovecharon la fuerte expansión de la industria española del automóvil y desarrollaron una estrategia a largo plazo basada en la búsqueda de socios de prestigio, en la diversificación de productos y la innovación.

(…) proceso de internacionalización con el objetivo de acompañar a los fabricantes de vehículos allí donde necesitarán de sus productos (…)

 

Las bases del liderazgo de José en el sector han sido la apuesta decidida por el desarrollo tecnológico, el fomento del talento de sus colaboradores, una gestión inspirada en el trabajo en equipo, la mejora continua, la búsqueda permanente de la calidad y la excelencia, las alianzas internacionales, así como un olfato especial para detectar con antelación de dónde venían y hacía dónde soplaban los vientos de progreso.

 

Juan Robles Pérez

Casa Robles se convirtió en una empresa familiar, que se ha hecho paso a paso, depurando sus fogones hasta alcanzar un consolidado prestigio entre la clientela local y forastera.

 

(…) el trabajo del hostelero exige dedicación y sacrificio, más todavía si este se ha hecho desde abajo (…)

 

François Michelin

Michelin sostenía que las mejores experiencias se aprendían en la fábrica, no en las aulas. Por eso, comenzó a trabajar ―con nombre supuesto― (…) comenzar desde abajo le permitió conocer cómo eran sus trabajadores; su dedicación y cercanía a ellos incrementaban su lealtad.

Otro de los rasgos de su manera de ser y actuar fue la necesidad de mantener una estricta confidencialidad sobre el funcionamiento de su empresa.

“Las fugas son suicidas (…) nos lleva años desarrollar un neumático nuevo o una máquina nueva. Pero en cinco minutos un competidor podría copiar una idea o innovación”.

 

“La fabrica es un verbo cuyo sujeto es el cliente. El cliente es el origen y el fin de todas las cosas”.

 

Pilar García Alonso

(…) “Una pionera de lo que ahora llaman Mujeres Empresarias. Una emprendedora”.

 

(…) “Aquí no soy tu abuela, soy tu jefa”; fue mi primera lección de respeto y disciplina.

 

José Cosmen Adelaida

De empresa familiar y familia empresaria

 

(…) Cosmen perseguía un modelo de gestión basado en las llamadas tres “erres”: “responsabilidad, reconocimiento y retribución”, siguiendo la norma no escrita de que “para sobrevivir hay que crear musculo” y de que en el mundo del trasporte actual hay que pasar del simple “traslado” de mercancías y personas a “gestionar la movilidad” y convertirse en una “empresa intermodal” y de movilidad sostenible.

 

(…) quien triunfa en él une en su persona dos cualidades: instinto e inteligencia (…)  

 

“Nuestros padres (…) han sido un constante referente y transmisores de valores como la honestidad, la humildad o el humanismo”.

 

Javier López de la Puerta

(…) inicia una larga carrera de servicio a los demás: traída de aguas, viviendas sociales, hospital, reactivación de empresas y creación de puestos de trabajo, que eran una obsesión constante.

Muy dotado como organizador e impulsor de proyectos, sabe rodearse de los mejores colaboradores, que son también sus amigos (…)

 

(…) sus dotes de hábil negociador respetuoso y dialogante, de pacificador social comprometido, son sobresalientes. Las nuevas generaciones de empresarios y altos directivos agrarios tienen un referente al que imitar.

 

(…) tenía un “sentido trascendente de servicio a la sociedad” (…)

 

(…) “pensar a lo grande sin descuidar los detalles” (…)

 

Enrique Shaw Tornquist

(…) sobresalen en su vida tres actitudes: la voluntad de ser coherente, la valentía para ir en contra de la corriente y la moda, y la humanidad para ver siempre en el otro a alguien de quien ocuparse.

 

“un hombre de enorme coherencia entre lo que decía y hacía. Aunque alguna vez no hayamos estado de acuerdo, él trataba de escuchar y entender al otro (…)”.

 

(…) La misión del dirigente de empresa está vinculada al cumplimiento de tres deberes: el de servicio, el de progreso y el de ascensión humana (…)

 

«Nada anda bien en una sociedad

donde muchos están mal»[iii]

 

Empresarios que dejan huella

Ricardo Velilla Barquero

Campomanes editores  

 

Link de interés

Grupo Froiz

Grupo Antolín

Juan Robles, la sonrisa del tabernero

Empresa y responsabilidad: Conversaciones con Ivan Levaï e Yves Messarovitch

Michelin como alternativa directiva al éxito empresarial

Sevilla. Banquetes, tapas, cartas y menús

Alsa 100 años. Desde 1923, hasta donde tú quieras

El evangelio de los audaces: Doce gobernantes que ejercieron el poder sin renunciar a sus creencias

Un empresario en plenitud. Enrique E. Shaw y su eficaz desempeño

Y dominad la tierra…, palabras y escritos de Enrique Shaw

La empresa, comunidad de vida y relaciones humanas: el ejemplar caso de Enrique Shaw

 

«El dinero tiene que ser un servidor

y nunca un amo»[iv]

 

ABRAZOTES


[i] Adela Cortina

[ii] María Solano Altaba

[iii]

[iv] François Michelin

viernes, 21 de julio de 2023

Polanco: El humanismo de los jesuitas (Burgos 1517 ─ Roma 1576)

Estimad@s amig@s 

Sinopsis

¿Secretario de san Ignacio? ¿Gobernante en la sombra? ¿Teólogo y divulgador en los inicios de la espiritualidad ignaciana? ¿Quién fue? Formado en el seno de una familia de pudientes comerciantes burgaleses y tras una seria formación en París, Juan Alfonso de Polanco decide ingresar en la Compañía de Jesús tras hacer los Ejercicios Espirituales en Roma (1541) con el Jesuita Diego Laínez; dejaba atrás un futuro prometedor como «scriptor apostolicus» en el Vaticano.

Sus cualidades y dones naturales ofrecían un perfil muy adecuado para ser el perfecto secretario. Fue el hombre de confianza, «memoria y manos», de los tres primeros Generales de la Compañía de Jesús: Ignacio de Loyola, Diego Laínez y Francisco de Borja.

Pero Polanco fue más que un Secretario. Uno de los silenciosos arquitectos de la nueva Orden que en 1540 había recibido la aprobación del Papa Paulo III, fue Asistente general y Vicario[i] de la Orden; teólogo en Trento y profundo conocedor de los Ejercicios Espirituales. Hombre de consejo, profesor y riguroso historiador de los primeros años de la Compañía de Jesús.

 

«Prudencia para escribir,

conveniente modo de expresarlo

y diligencia para enviarlas»

 

Prólogo[ii]

Polanco es un héroe callado, de los que mueven los hilos de la historia sin ser vistos, de los que deciden cosas de importancia desde un segundo plano (…) hombres discretos y leales. Sin ellos no hubiera sido tan brillante y gloriosa la historia de numerosas personas e instituciones (…)

 

(…) secretario de san Ignacio, “su memoria y manos”. De las 7.000 cartas de Ignacio, todas (excepto las 175 primeras) se escribieron bajo la secretaría de Polanco, unas por comisión, otras por colaboración estrecha (…) en la redacción de las Constituciones, cartas doctrinales y documentos de gobierno la colaboración del Secretario con el fundador fue siempre valiosa y a veces imprescindible y así continuó bajo los generalatos de Laínez y Borja (…)

 

(…) los que lo trataron, empezando por san Ignacio, alabaron su prudencia, humildad, fidelidad y honradez, su trabajo incansable, su cortesía y su virtud (…)

 

«[si algo hay de bueno en el libro,

 antes pensaré que será de otro y no mío]

y [si hubiese faltas sabrán a quién dar la culpa]»[iii]

 

Introducción[iv]

(…) había que escoger, e Ignacio procuraba poner a cada uno en el mejor sitio de los posibles. Y su lugar fue el gobierno, y parece que gobernaba con acierto, pues además de Secretario, su faceta, sin duda, más conocida, sus compañeros le eligieron tambien Vicario, Visitador y Asistente.

 

(…) amigo de la palabra; con ella tuvo que aprender a convivir, aprender a cuidarla, a manejarla con prudencia y atención, con cariño, eficacia y equilibrio ¡qué difícil! Aprender a decir lo justo de la mejor manera de las posibles. No quedarse corto en comunicar lo que la otra parte necesita, pero, sobre todo, no pasarse. Palabras. ¿Sólo palabras? Palabras que hay que escoger, pensar y ponderar, que organizar y ordenar, medir y saber pronunciar o escribir. Detrás de las palabras, siempre hay alguien que las elige y sitúa en su sitio para que la palabra tenga su efecto. Palabra que anima, que exhorta, que legisla y manda, que corrige o consuela, confirma o alienta, clarifica y aconseja. Palabra que obra, palabra que construye, palabra de arquitecto (…)

 

(…) dos años tardaba en llegar una carta a la India (…) el éxito de la expansión de la Compañía de Jesús (...) eficacia, regularidad y seriedad de la comunicación en el interior de la Compañía (…)

 

(…) en su sitio. Cuando había que aconsejar aconsejaba; cuando tocaba corregir, corregía; si tocaba mandar, mandaba y si había que reñir reñía (…)

En su sitio. El Secretario era solo el Secretario. Su función tenía unos límites y su autoridad era siempre derivada o recibida (…)

 

«Observa,

reflexiona y escribe»

 

Al igual que nos pasa con el liderazgo, creemos que el buen gobierno se invento en el siglo XX, por eso es recomendable que las personas de vértice leamos historia ―biografías―, entre otras materias y nos daremos cuenta que todo (casi) está inventado.

 

Detrás de los grandes gobernantes siempre hay un segundo de a bordoeste puede ser puede un Secretario como es el caso que nos ocupa hoy con Polanco, mentor como sería el caso de Aristóteles con Alejandro Magno, o  secretario de cámara y del Consejo de Estado de Felipe II  que fue el caso de Antonio Pérez.

 

Juan Alfonso de Polanco fue el Jesuita que permaneció más tiempo en puestos de gobierno de la orden en su etapa más interesante, en sus comienzos. Secretario, Asistente, historiador, escritor, legislador, vicario, admonitor del General, teólogo de prestigio, profesor, administrador, ¿Cuánto daríamos por tener un perfil con esas competencias, habilidadesen nuestra compañía?

 

«La vocación de todo jesuita es

“para discurrir”»

 

(…) pertenece a ese gran ejército de héroes callados que ‘trabajan, mueren y no dejan rastro’, excepto una gran cantidad de cartas de negocios y memorándums domésticos (…)

 

«Obediente

como bastón de hombre viejo»

 

Memoria y manos

Secretario de Ignacio de Loyola

(…) la función de los secretarios fue ganando en importancia como hombres fuertes de la estructura de gobierno debido a la información que manejaban y a las decisiones en las que tomaban parte (…)

 

(…) Una vez que la Compañía fija en Roma su sede central, comienza a experimentar un incesante y en ocasiones vertiginoso crecimiento que demanda un eficaz equipo administrativo capaz de responder con prontitud y diligencia a la cantidad de papeles que cada semana se iban amontonando en la casa central de los Jesuitas.

 

¿Qué vio Ignacio en la figura de Juan Alfonso de Polanco? (…) capacidad para el puesto (…) “inteligencia clara, precisa, apta tanto para el análisis cuanto para la síntesis, y hábil para captar inmediatamente las implicaciones de una situación o de una doctrina, prodigiosamente organizadora y bien estructurada […] con sólida formación filosófica y teológica (…) pensamiento (…) organizador, sólidamente estructurado (…) fuerte sistematización de las facultades (…) notable claridad, precisión, método, capaz de largas atenciones y profundas reflexiones, y capta rápidamente las conexiones de un caso, de una situación, de un texto, apto tanto para el análisis como para la síntesis (…)

 

(…) otra de las labores del Secretario: saber argumentar para convencer y obtener así de la orden o el mandato una respuesta en obediencia mucho más integrada y asertiva (…)

 

(…) la vital importancia de una Secretaria General[v] bien organizada en una institución que se desarrolla de manera imparable y requería ya formas y criterios profesionales. El cargo no solamente demandaba orden, método, capacidad de trabajo, eficacia, habilidades políticas y disciplina, también unas virtudes personales tales como entrega, confianza, fidelidad, discreción obediencia, abnegación (…)

 

En cuanto a las cartas que se envían desde Roma (…) atiende a tres puntos: prudencia para escribir, conveniente modo de expresarlo y diligencia para enviarlas (…)

 

«Como buen soldado de Cristo deseaba morir

con las armas en la mano»

 

(…) siguiendo las decisiones de la Congregación de organizar el gobierno de la compañía en “asistencias”, Polanco fue nombrado Asistente de España[vi] (…) en la primera votación resultó elegido admonitor[vii] (…)

 

«Si algo no puede faltar en un secretario

(…) es confianza y discreción»

 

(…) perfilando un “retrato del candidato a General” (…) humildad verdadera (…) que sepa mezclar de tal manera rectitud y severidad necesaria con la benignidad y mansedumbre… magnanimidad y fortaleza de ánimo… grande entendimiento y juicio… prudencia y discreción…, vigilante y cuidadoso” (…)

 

(…) desde cualquier rincón del planeta donde un jesuita pisaba por vez primera encontramos una carta, una instrucción, una patente, una recomendación… orientación, animo, corrección y aliento, reproche o mandato (…)

 

«A los eruditos, pocas cosas;

a los ignorantes, muchas»

 

(…) fue un hombre de palabra y de palabras (…) su principal misión consistió en gran medida en generar, favorecer, facilitar y mantener la comunicación (…)

 

(…) escribiendo organizaba, ordenaba, sugería, alentaba, animaba, corregía, exhortaba. Contribuyo enormemente a generar en la Compañía una cultura manuscrita e impresa, de letrados, de pobres pero instruidos (…)

 

(…) “Reglas que deben observar acerca del escribir los de la Compañía que están esparcidos fuera de Roma” (…) organizar la correspondencia: “quanto a las que reciben”, “de las cartas que se envían”, “del modo que se ha de guardar en escribir”, y “de la diligencia en escribir y enviar”: constancia, orden, prudencia, discreción, responsabilidad configuran desde el comienzo el sistema impulsado por Polanco.

 

(…) “[el Secretario] es persona que le sea [al General] memoria y manos para todo lo que sea de escribir y tratar”[viii].

(…) adaptar el mensaje a la diversidad de registros que los diferentes destinatarios ofrecían (…) movido siempre por la prudencia como virtud propia que la pluma exige (…)

 

«Medite previamente lo que ha de decir,

el orden y el modo»

 

(…) el confesor tenía que ser padre, juez y médico y, para desarrollar con competencia y con provecho para “las ánimas” estas tres facetas, el Jesuita necesitaba estar bien formado[ix].

 

«”Si algo hay de bueno en el libro,

 antes pensaré que será de otro y no mío”

y “si hubiese faltas sabrán a quién dar la culpa”»

 

(…) en los textos se refleja el estilo y pensamiento de Polanco. Claro, directo, conciso, sin concesiones a la retórica (…)

 

(…) una labor perseverante, abnegada, fiel, sistemática y precisa tanto en lo que se refiere al seguimiento de las gestión de tantos asuntos como llegaban a la Secretaria de Roma (…)

 

«Humildad verdadera para saber estar

sin pretender destacar»

 

(…) fue hombre de reconocida prudencia, acostumbrado a “disimular cosas graves, que cada día es menester oír con paciencia de los que hablan lo que se les antoja”; siempre más pronto a asumir la culpa que a proyectarla (…) al secretario se le recomendaba soledad y quietud en una cámara apartada […] a la profesión de secretario conviene usar gravedad, honestidad y modestia en toda acción (…)

 

(…) se sirvió de la correspondencia para aconsejar y orientar no pocos casos de conciencia (…)

A Roma llegaba un sinfín de preguntas y casos en ocasiones nada fáciles que Polanco se ocupaba de estudiar, consultar y responder (…)

 

(…) le toco desde los comienzos fraguarse en la humildad. “el Secretario era hijo de la obediencia y amigo de la servidumbre: ‘obedezca pues el Secretario, que esta es su parte, como la de su señor es el mandar’” (…)

 

«Silenciosa pero infatigable,

 “parecía que sostenía bajos sus espaldas toda la Compañía»

 

Polanco

El humanismo de los jesuitas (Burgos 1517 ─ Roma 1576)

José García de Castro Valdés, S.J.

Mensajero — Sal Terrae

 

Link de interés

Nada más que la verdad

Mis años con Juan Pablo II

El Secretario del Consejo de Administración

Los primeros jesuitas

● Sabino Fernández Campo; La sobra del Rey

● Ignacio de Loyola; Un líder para hoy

● El liderazgo de los jesuitas; Autoconciencia, ingenio, amor, heroísmo

● El liderazgo al estilo de los jesuitas; Las mejores prácticas de una compañía de 450 años que cambió el mundo

● El peregrino; Autobiografía de San Ignacio de Loyola

● Jesuitas, liderar talento libre

● El liderazgo ignaciano; Una senda de transformación y sostenibilidad

● Diccionario de Liderazgo Ignaciano

● Constituciones de la Compañía de Jesús; Introducción y notas para su lectura

● Íñigo de Loyola, líder y maestro

 

«Nunca buscaré ni pretenderé cargo alguno de gobierno

 o dignidad fuera de la Compañía (…)»

 

ABRAZOTES


[i] Vicario General: Es la figura jurídica propuesta por las Constituciones para ejercer el cargo de P. General cuando éste no pueda hacerlo por incapacidad, cuando fallezca o renuncie, o para que le sustituya o ayude en circunstancias extraordinarias (…)

[iii] Epp VI, 167 y 206: Polanco y Diego Mirón (Roma, 17 de enero de 1554).

[v] Oficio de mucha confianza, cerca de los reyes y sus consejos, en todos los tribunales y entre los señores particulares.

[vi] Asistentes “porque asisten al General y le sirven de consejo y de ayuda en todos los negocios graves que se ofrecen (…)”

[vii] “El que amonesta y advierte, avisando lo que se debe hacer y previniendo lo que se debe evitar (…)”. “Es el encargado de avisar al General de lo que parece debería procurar o enmendar en su gobierno y persona (…)“.

[viii] Co 800

[ix] Sabiduría, humildad y prudencia.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Polanco; El humanismo de los jesuitas (1517-1576)


Estimad@s amig@s

Sinopsis
¿Secretario de san Ignacio? ¿Gobernante en la sombra? ¿Teólogo y divulgador en los inicios de la espiritualidad ignaciana? ¿Quién fue? Formado en el seno de una familia de pudientes comerciantes burgaleses y tras una seria formación en París, Juan Alfonso de Polanco decide ingresar en la Compañía de Jesús tras hacer los Ejercicios Espirituales en Roma (1541) con el Jesuita Diego Laínez; dejaba atrás un futuro prometedor como «scriptor apostolicus» en el Vaticano.
Sus cualidades y dones naturales ofrecían un perfil muy adecuado para ser el perfecto secretario. Fue el hombre de confianza, «memoria y manos», de los tres primeros Generales de la Compañía de Jesús: Ignacio de Loyola, Diego Laínez y Francisco de Borja.
Pero Polanco fue más que un Secretario. Uno de los silenciosos arquitectos de la nueva Orden que en 1540 había recibido la aprobación del Papa Paulo III, fue Asistente general y Vicario de la Orden; teólogo en Trento y profundo conocedor de los Ejercicios Espirituales. Hombre de consejo, profesor y riguroso historiador de los primeros años de la Compañía de Jesús[i].

«prudencia para escribir,
conveniente modo de expresarlo
y diligencia para enviarlas»

Prólogo
Polanco es un héroe callado, de los que mueven los hilos de la historia sin ser vistos, de los que deciden cosas de importancia desde un segundo plano (…) hombres discretos y leales. Sin ellos no hubiera sido tan brillante y gloriosa la historia de numerosas personas e instituciones (…)

(…) secretario de san Ignacio, “su memoria y manos”. De las 7.000 cartas de Ignacio, todas (excepto las 175 primeras) se escribieron bajo la secretaría de Polanco, unas por comisión, otras por colaboración estrecha (…)

(…) los que lo trataron, empezando por san Ignacio, alabaron su prudencia, humildad, fidelidad y honradez, su trabajo incansable, su cortesía y su virtud (…)

« Si algo no puede faltar en un secretario
(…) es confianza y discreción »

Introducción
(…) amigo de la palabra; con ella tuvo que aprender a convivir, aprender a cuidarla, a manejarla con prudencia y atención, con cariño, eficacia y equilibrio ¡qué difícil! Aprender a decir lo justo de la mejor manera de las posibles. No quedarse corto en comunicar lo que la otra parte necesita, pero, sobre todo, no pasarse. Palabras. ¿Sólo palabras? Palabras que hay que escoger, pensar y ponderar, que organizar y ordenar, medir y saber pronunciar o escribir. Detrás de las palabras, siempre hay alguien que las elige y sitúa en su sitio para que la palabra tenga su efecto. Palabra que anima, que exhorta, que legisla y manda, que corrige o consuela, confirma o alienta, clarifica y aconseja. Palabra que obra, palabra que construye, palabra de arquitecto (…)

(…) dos años tardaba en llegar una carta a la India (…) el éxito de la expansión de la Compañía de Jesús (…) eficacia, regularidad y seriedad de la comunicación en el interior de la Compañía (…)

(…) en su sitio. Cuando había que aconsejar aconsejaba; cuando tocaba corregir, corregía; si tocaba mandar, mandaba y si había que reñir reñía (…)

«[si algo hay de bueno en el libro,
 antes pensaré que será de otro y no mío]
y [si hubiese faltas sabrán a quién dar la culpa[ii]

Detrás de los grandes gobernantes siempre hay un segundo de a bordo este puede ser puede un secretario como es el caso que nos ocupa hoy con Polanco, mentor como sería el caso de Aristóteles con Alejandro Magno, o  secretario de cámara y del Consejo de Estado de Felipe II  que fue el caso de Antonio Pérez.

La persona que está en la sombra del líder debe tener una gran talla humana, entrega, huella, impronta, carisma, etc. Fraguado en la humildad, hijo de la obediencia y amigo de la servidumbre verdadera para saber estar sin pretender destacar, siempre más pronto a asumir la culpa que a proyectarla, con conocimientos, capacidades, habilidades, don de gentes, amplia agenda, espíritu de sacrificio, gran energía para iniciar las empresas arduas, gran constancia en continuarlas, gran prudencia en dirigirlas a su fin (…), perseverante, abnegada, fiel, sistemática, dispuesto a renunciar al nombre propio ‘Compuesto en la Compañía de Jesús’.

Polanco fue el jesuita que permaneció más tiempo en puestos de gobierno (…) secretario, asistente, historiador, escritor, legislador, vicario, admonitor del general, teólogo de prestigio, profesor, administrador… todo ello bajo el mando de los tres primeros generales de la compañía de Jesús, creo humildemente que se puede aprender mucho de su figura.

«como buen soldado de Cristo
deseaba morir con las armas en la mano»

(…) capacidad para el puesto (…) “inteligencia clara, precisa, apta tanto para el análisis cuanto para la síntesis, y hábil para captar inmediatamente las implicaciones de una situación o de una doctrina, prodigiosamente organizadora y bien estructurada […] con sólida formación filosófica y teológica (…) pensamiento (…) organizador, sólidamente estructurado (…) fuerte sistematización de las facultades (…) notable claridad, precisión, método, capaz de largas atenciones y profundas reflexiones, y capta rápidamente las conexiones de un caso, de una situación, de un texto, apto tanto para el análisis como para la síntesis (…)

(…) la vital importancia de una Secretaria General bien organizada en una institución que se desarrolla de manera imparable y requería ya formas y criterios profesionales. El cargo no solamente demandaba orden, método, capacidad de trabajo, eficacia, habilidades políticas y disciplina, también unas virtudes personales tales como entrega, confianza, fidelidad, discreción obediencia, abnegación (…)

(…) desde cualquier rincón del planeta donde un jesuita pisaba por vez primera encontramos una carta, una instrucción, una patente, una recomendaciónorientación, animo, corrección y aliento, reproche o mandato.

(…) fue un hombre de palabra y de palabras (…) su principal misión consistió en gran medida en generar, favorecer, facilitar y mantener la comunicación (…)

(…) escribiendo organizaba, ordenaba, sugería, alentaba, animaba, corregía, exhortaba. Contribuyo enormemente a generar en la Compañía una cultura manuscrita e impresa, de letrados, de pobres pero instruidos (…)

(…) el confesor tenía que ser padre, juez y medico y, para desarrollar con competencia y con provecho para “las animas” estas tres facetas, el jesuita necesitaba estar bien formado.

En los textos se refleja el estilo y pensamiento de Polanco. Claro, directo, conciso, sin concesiones a la retórica (…)

(…) al secretario se le recomendaba soledad y quietud en una cámara apartada […] a la profesión de secretario conviene usar gravedad, honestidad y modestia en toda acción (…)

(…) le toco desde los comienzos fraguarse en la humildad. “el secretario era hijo de la obediencia y amigo de la servidumbre: ‘obedezca pues el secretario, que esta es su parte, como la se su señor es el mandar’” (…)

(…) Polanco decía de Ignacio: “[posee] en un grado extraordinario ciertos dones naturales de Dios: gran energía para iniciar empresas arduas, gran constancia en continuarlas y gran prudencia en dirigirlas a su fin (…)

«humildad verdadera para saber estar
sin pretender destacar»


Link de interés

«la vocación de todo jesuita
[es para discurrir

Recibid un cordial saludo


[i] Chronicon Societatis Iesu, 6 vols.
[ii] Epp VI, 167 y 206: Polanco y Diego Mirón (Roma, 17 de enero de 1554).