domingo, 21 de noviembre de 2010

ÉTICA EN LA EMPRESA FAMILIAR


Estimados amig@s:

“No es una casa adornada y pintada lo que honra a sus dueños; una casa agradable es aquella a la que hacen honor las costumbres del que la habita.”
Aforismo medieval

Prólogo:
Nadie ha aprendido a ser ético asistiendo a conferencias o leyendo libros de teoría ética. Es verdad. Pero eso no significa que leer libros o escuchar conferencias o lecciones sobre teoría ética sea una pérdida de tiempo. También hace falta saber mecánica –sólo un poco- para conducir un coche, pero conociendo las leyes de la mecánica es más probable que la conducción sea satisfactoria.
No es un libro de casos de ética, es decir, de casos en que se presentan grandes decisiones –dilemas- de índole moral. Es, por el contrario, una colección de casos de dirección de situaciones en las que se encontraron personas reales, de carne y hueso, que tuvieron que tomar decisiones grandes o pequeñas, financieras, comerciales, de estrategia y de recursos humanos: de todas esas dimensiones, y más, a la vez. Que eso es la dirección de empresas.
…, toda decisión tiene esa dimensión moral. Y la ética es relevante no “al final” del caso –ahora que ya he decidido que venderé la empresa, voy a ver las consecuencias éticas de esta decisión, por si debo hacer algo en este sentido-, sino desde el principio –he de tomar una decisión rentable, que tenga sentido económico, comercial y estratégico, y que sea la mejor para mí y para los demás,…
… las relaciones humanas en una empresa familiar tienen caracteres distintivos, también éticamente hablando. Las relaciones de autoridad y de poder también son diferentes. Dirigir una empresa familiar exige cualidades y virtudes que, a veces, hay que ejercitar de manera diferente. La empresa familiar se encuentra también con problemas específicos: por ejemplo, cuando el crecimiento se ve limitado por los recursos –financieros y personales- de la familia. O cuando la generación que lleva las riendas debe ceder el paso a la siguiente, no porque ella no se vea capaz de hacerlo, sino porque es necesario que los jóvenes asuman sus responsabilidades ahora y no más tarde. O cuando la entrada de socios o directivos ajenos a la familia rompe el status quo.
Antonio Argandoña

“... adquirimos virtudes mediante el ejercicio previo, como en el caso de las demás artes: pues lo que hay que hacer después de haberlo aprendido lo aprendemos haciéndolo; por ejemplo, nos hacemos constructores construyendo casas, y citaristas tocando la citara. Así también, practicando la justicia nos hacemos justos; practicando la templanza, templados; y practicando la fortaleza fuertes.”
Aristóteles

Ética en la Empresa Familiar incluye notas conceptuales y casos reales de EF establecidas en diversos países. En sus cinco grandes capítulos se consideran respectivamente las virtudes humanas más relevantes en la EF, la visión de la empresa como comunidad de personas, el papel de la familia propietaria en la empresa familiar, el desarrollo del trabajo operativo y el modo de llevar a cabo al trabajo directivo en la empresa familiar. Los casos van acompañados de comentarios elaborados conjuntamente por dos especialistas, uno en empresa familiar el Profesor Miguel Ángel Gallo y, otro en ética empresarial el Profesor Domenèc Melé. La lectura de este libro pone de relieve la importancia crucial del comportamiento ético para la buena marcha de la empresa familiar y presenta situaciones que invitan a reflexionar para dirigir y potenciar la calidad ética de la empresa familiar. Es de lectura imprescindible para quienes están implicados en la empresa familiar, ya sea como propietarios, consejeros, directivos o asesores, consultores,...
1.- Virtudes humanas en las Empresa Familiar
A poco que se conozca la empresa familiar, se advierte la importancia de contar con personas responsables, leales, justas, veraces, laboriosas, con paciencia y comprensión, emprendedoras, valientes, con sentido de la solidaridad, y otras muchas cualidades apreciadas por todos. Es claro, también, el daño que pueden ocasionar personas carentes de cualidades como las señaladas. Son innumerables las historias de empresas familiares que han acabado mal por el comportamiento ético de las personas implicadas en la actividad, y este comportamiento ético depende en gran medida de sus cualidades morales. La intolerancia, la despreocupación o el desprecio de los demás, la desidia y la negligencia, la prepotencia y los egoísmos en sus diversas manifestaciones, junto a envidias, riñas y peleas perjudican seriamente la actividad empresarial y la convivencia y no raramente derivan en una abierta ruptura de la amistad y de la unidad familiar o empresarial, con todas sus consecuencias.

“La empresa no puede considerarse únicamente como una -sociedad de capitales-; es, al mismo tiempo, una –sociedad de personas- en la que entran a formar parte de manera distinta y con responsabilidades especificas los que aportan el capital necesario por su actividad y los que colaboran con su trabajo.”
Juan Pablo II

2.- La Empresa Familiar como comunidad de personas
Considerar la empresa como comunidad de personas no excluye otros aspectos como los beneficios, la adaptación al entorno o la concurrencia de intereses, pero se situa por encima de ellos. Desde la concepción de comunidad de personas, los demás aspectos relevantes de la empresa adquieren su verdadero significado y permiten ser tratados de un modo más apropiado.
El elemento más esencial de la empresa son las personas. La empresa está formada por personas, tiene un origen en personas, funciona gracias a personas y su actividad está dirigida a personas. Ciertamente en la empresa también hay unos activos “materiales”. Pero los inmuebles, los equipos, los materiales, la marca, la reputación y demás activos, tangibles o intangibles, tienen una causa en las personas que los han aportado o generado; son personas quienes los emplean; y son también personas las que determinan el destino de los activos. La empresa es, pues, una realidad humana cuya centralidad son las personas que aportan o utilizan determinados recursos para llevar a cabo su actividad.
En la EF, y hablando desde la perspectiva ética, puede afirmarse que familia propietaria, directivos y empleados han de esforzarse, cada cual a su manera, por mejorar la empresa como comunidad de personas. Esto exige poner los medios para que se fortalezcan los valores compartidos y, sobre todo, para que se refuercen los nexos unitivos, de los cuales son especialmente importantes los nexos morales. Lograr que la empresa sea una comunidad “humana” y “humanizante” es de la mayor importancia para ayudar a fortalecer estos nexos y hacer que la empresa sea, más y más, una verdadera comunidad de personas.

“Con tres cosas se complace mi alma, hermosas ante el Señor y ante los hombres: la concordia entre hermanos, la amistad entre los prójimos y la armonía entre mujer y marido.”
Biblia

3.- La familia en la Empresa Familiar
Una EF está conformada por la superposición, en mayor o menor grado, de tres elementos básicos: los propietarios, las personas que trabajan en la empresa y los miembros de la familia propietaria.
Los miembros de la familia propietaria de una EF exitosa que reciben un patrimonio, a veces sin haber puesto esfuerzo personal en su consecución., corren el riesgo de no saber “vivir” los privilegios habitualmente unidos a la propiedad, perdiendo de vista la función social de las riquezas y sus obligaciones como personas. Por ello, en sus relaciones con su EF, deben aprender desde jóvenes:
- A trabajar con intensidad en la ocupación que hayan elegido, …
- La sencillez en su manera de comportarse, …
- A ser moderados en los gastos y en la forma de vivir, …
Con su educación en estos y similares valores, es como se puede lograr un comportamiento que garantiza la continuidad de la EF. Es comportamiento de quien más que un propietario con derechos, se considera un administrador que actúa en “nombre” de las futuras generaciones de su familia.
… no es obligatorio que una EF continúe con el carácter de EF, a veces ni tan siquiera es conveniente, como tampoco es obligatorio permanecer como accionista de una EF, pues ello resultaría contrario al ejercicio de la libertad…. Pero, si se quiere continuar siendo accionista comprometido de una EF exitosa, hay que animarse a trabajar esforzadamente en dos campos:
- Aprender a ser accionista, …
- Actuar como propietario responsable que ejerce sus derechos…

“El Trabajo, todo trabajo, es testimonio de la dignidad del hombre, de su dominio sobre la creación. En ocasión de desarrollo de la propia personalidad, es vinculo de unión con los demás seres, fuente de recursos para sostener la propia familia; medio de contribuir a la mejora de la sociedad, en la que vive, y al progreso de la humanidad.”
Josemaría Escrivá de Balaguer

4.- El trabajo operativo en la Empresa Familiar
... la incorporación a una empresa comporta también unas obligaciones hacia la comunidad y las personas que la dirigen. El nivel de cumplimiento de estos derechos y obligaciones es un buen índice del comportamiento ético que se está dando en relación con el trabajo operativo. Entre estas obligaciones del trabajador destacan las tres siguientes:
- La aportación de un trabajo diligente…
- La disposición para formar parte de un grupo ordenado y, que debe evolucionar según las circunstancias…
- El esfuerzo por el desarrollo de las propias capacidades personales, de manera que en el futuro, se puedan desempeñar tareas diferentes a las que actualmente se hacen…
…, entre los derechos del trabajo operativo destacan las tres siguientes:
- La percepción de una remuneración justa,…
- Disponer de las oportunidades reales para el desarrollo permanente de las propias capacidades de hacer…
- La participación en las decisiones para las que se está suficientemente capacitado.

“Los reinados injustos nunca duran mucho.”
Séneca

5.- El trabajo directivo en la Empresa familiar
… en la EF se tiene mucho riesgo de la influencia desacertada de unas preferencias personales no adecuadas. Este riesgo es debido, en primer lugar, a la habitual acumulación de poder en la persona que hace cabeza que, además de ser jefe ejecutivo, acostumbra a poseer la totalidad o una parte importante del capital y, como consecuencia, a pensar que con lo suyo puede hacer lo que quiera, omitiendo considerar que todo poder entraña responsabilidad.
Quienes gobiernan y dirigen la EF tienen la obligación de fortalecerla, es decir, de mejorarla en sus capacidades para conseguir que pueda competir en el mercado y desarrollarse.
Fortalecer una EF en buena parte consiste en conseguir que la “unidad” y “dedicación” que han estado presentes en sus primeras épocas no se pierdan cuando, con el paso del tiempo, crece el número de miembros de la familia, se amplían sus intereses e incluso aparecen conflictos entre ellos.

“Que el maestro se vuelva aguja y el discípulo hilo, y que los dos aprendan sin descanso.”
Miyamoto Musashi


ÉTICA EN LA EMPRESA FAMILIAR
Miguel Ángel Gallo
Domenèc Melé
IESE

Link de interes:
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La excelencia en la Empresa Familiar

Noviembre, 21

"Los hombres son gobernados más fácilmente a través de sus vicios que a través de sus virtudes."
Napoleón Bonaparte

Recibid un cordial saludo
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