sábado, 16 de enero de 2016

Aprendiendo a liderar; El mundo no hay que entenderlo, hay que sentirlo

Estimad@s amig@s

Sinopsis
Aprendiendo a liderar aspira a dotar de reflexión y soporte adecuado a quien sintiéndose perdido en cualquier tipo de organización se enfrenta con estupor al hecho de que aquello que a lo mejor le recomendaron en su familia o colegio (“si estudias, tendrás un buen trabajo”; “si no mientes, te lo reconocerán”, “si te esfuerzas, conseguirás crecer profesionalmente”, etc.) parece mostrarse como caduco, trasnochado y falto de realidad. Debemos encontrar sentido al sinsentido. Así, esta obra quiere constituirse en aliado cómplice de cara a dotar de valor adecuado a nuestros sentidos y sobre todo, fundamentar un hacer coherente con los mismos, dando así una respuesta más apropiada a cuanto ocurre en las entrañas de cualquier organización. La realidad con la que nos encontramos en las empresas es muy diferente a la esperada, está llena de sinsentidos. De manera muy especial para aquellos directivos que no logran sentir la emoción en su dirección. Santiago Ávila, nos presenta esta obra como un intento de arrojar luz sobre una realidad empresarial en la que las decisiones se debaten entre lo correcto y lo rentable. Para ello utiliza una serie de personajes y escenarios en los que el lector podrá reconocerse. “¡Queremos hacer las cosas bien! Y bien significa hacer lo correcto en todos los aspectos de la actividad económica y social.”

“No olvides que eres actor de una obra, corta o larga, cuyo autor te ha confiado un papel determinado. Y ya sea este papel el de mendigo, príncipe, cojo o de simple particular, procura realizarlo lo mejor que puedas. Porque si, ciertamente, no depende de ti escoger el papel que has de representar, sí el representarlo debidamente.”
Epicteto

Prólogo
En mi desarrollo profesional en el mundo de los servicios, he tenido la oportunidad de participar en muchos procesos de adquisición, fusión o integración, y siempre he encontrado el mismo problema y la misma solución. El problema es evaluar las actividades solo por su aspecto puramente económico, olvidándonos de las personas que desarrollan las actividades. Cuantas veces he escuchado lo importante que es “la marca” sin darle importancia suficiente a los que “han construido la marca”.

La solución parece evidente. Lo primero que hay que tener en cuenta es con qué personas cuenta esa empresa o actividad. Cuales son su valores y su estilo, qué objetivos tienen como personas y como profesionales, cuál es su potencial. Todas esas cuestiones son en realidad de qué grado de compromiso tienen con el proyecto. Ese es el verdadero valor…
Luis Posadas

“La fuerza no proviene de la capacidad física sino de la voluntad indomable.”
Mahatma Gandhi

Introducción
Vivir instalados en la mentira tiene como consecuencia tanto la quiebra de nuestra integridad interior, nos sabemos mentirosos, como la quiebra de nuestra seguridad exterior, no nos podemos presentar como generadores de confianza debido a que nos anunciamos de forma deshonesta (decimos una cosa y hacemos otra).

Cuando un empresario o directivo se emplea de forma distinta a como se manifiesta dinamita el sentido del compromiso con la empresa, nadie en su sano juicio deseará permanecer a su lado.

Solamente si asimos con firmeza valores de naturaleza superior, tales como la justicia, el servicio a los demás, la entrega incondicional… estaremos en situación de no sentirnos perdidos, abocados al mayor de los vacíos.

“… esa vida con que nos encontramos, que nos ha sido dada, nos ha sido dada hecha. Tenemos que hacérnosla nosotros. Esto quiere decir que la vida consiste en una serie de dificultades que es preciso resolver…”
José Ortega y Gasset

Un directivo sin valores es un directivo vacío, cortoplacista, con fecha de salida en las organizaciones, incapaz de generar, hacer crecer el talento en las organizaciones. Destructor del compromiso de las personas para con la organización.

Por el contrario un directivo con valores, que basa su liderazgo en la coherencia, el ejemplo, la dignidad, el espíritu de servicio a los demás… va con la verdad por delante, está dispuesto siempre a escuchar a su equipo humano. Apuesta por que crezcan, se desarrollen profesionalmente. Es un directivo que dejara un legado, que todos queremos tenerlo cerca.

¿Qué tipo de directivo eres? ¿Cómo te muestras realmente a tu equipo humano? ¿Qué ejemplo das? ¿Cómo te ven las personas que trabajan cerca de ti? ¿Qué legado te gustaría dejar, cuando abandones la organización? ¿Qué cimientos estas poniendo para dejar ese legado empresarial?

“Los lideres no nacen ni se hacen, sino que se hacen a sí mismos: el liderazgo es la consecuencia de las elecciones.”
Stephen Covey

Sin lugar a dudas la piedra filosofal se encuentra en el buen hacer de quien desempañando la función de jefe se muestra como mentor o coach cuando el asunto lo requiere, y por encima de cualquier  otra consideración cuando en su día a día su figura se crece al presentarse como una persona adornada de criterio y ejemplaridad.

Corrige con corrección a todo aquel que lo merezca., no dañes nunca su dignidad, da oportunidades (llamar la atención con consideración es proveer de una nueva oportunidad). Hasta querer desde el rigor, la asertividad, y el buen trato que debe acompañar a todo directivo, haciendo de esa forma, honor a la grandeza de tu condición humana.

Que te quieran y que deseen tu presencia debe ser tu principal cometido. En esas pautas encontraras la fuerza necesaria para el buen gobierno de tu nave empresarial.

“Las costumbres de los filósofos no están conformes con sus preceptos. Pero si no viven como enseñan, enseñan cómo se debe vivir.”
Séneca



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“Se le puede robar todo al hombre,
excepto su estilo.
El estilo es inviolable”
Ernets Hello

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